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'Nos metieron mucho miedo. Pero miedo de verdad'

22 de enero de 2016


Mi solidaridad con Hugo Idrovo, de quien no soy amigo pero a quien conozco de una grata conversación y tengo por persona íntegra y comprometida. Creo que lo que la reacción de un sector de la oposición ha expresado contra él en redes sociales confirma que lo peor de una oposición es cuando es igual o peor que aquello que permanentemente descalifica. Y lo mejor que puede hacerse, y lo que ha puesto en práctica una persona sensata como Idrovo, es ignorarlas (1).

Intuyo que la razón por la cual Idrovo no podrá nunca comulgar con la derecha es porque la conoce de cerca. Porque fue un régimen de la derecha autoritaria, uno de criminalización y mano dura, el que disolvió en 1986 a Promesas Temporales, el grupo de Héctor Napolitano, Hugo Idrovo y Álex Alvear. Fue Napo el que dijo la frase que es título de esta entrada.

La historia de cómo un régimen autoritario pudo disolver el grupo de Napo, Idrovo y Alvear se encuentra en este video de El Alternador, conducido por Luis Rueda. Es un caso clásico de criminalización, que es una práctica que la derecha autoritaria no abandona (2) y que incluye un secuestro, helicópteros, Pablo Milanés, una lista negra y muchas razones para el miedo, pero “de verdad”, como enfatizó Napo. Porque hoy puedes ignorar a los trolls, pero en esa época, en nuestro período de derecha western, podías no vivir para contarlo (3).


(1) Las infamias que se han dicho no merecen réplica”, Diario El telégrafo (entrevista a Hugo Idrovo), 21 de enero de 2016.
(2) Para la Alcaldía de Guayaquil, criminalizar es innovar", Xavier Flores Aguirre, 21 de enero de 2016.
(3) La fuente del video es el canal de YouTube de El Alternador, v. El Alternador 12 [Promesas Temporales], ElAlternadorTV, 27 de noviembre de 2012. Para esta entrada, el video empieza en el min. 21:38 con la pregunta de Rueda sobre la disolución de Promesas Temporales. La historia de este episodio de derecha western cierra en el min. 27:48.

Para la Alcaldía de Guayaquil, criminalizar es innovar

21 de enero de 2016


Este martes, una lluvia mediana evidenció las falencias del modelo para la prevención de inundaciones de la Alcaldía de Guayaquil, que lo orilló al alcalde a innovar su discurso y a ofrecer una nueva excusa. Sus líneas tradicionales son: (1) no es mi culpa (porque dragar es responsabilidad de otros) y (2) no es mi culpa (porque el control de las mareas es voluntad de Dios). Pues bien, el alcalde agregó una nueva variante de “no es mi culpa” con su innovación discursiva del miércoles 20 de enero.

‘Innovación’ es una forma de decirlo, porque en su cadena radial de este miércoles el alcalde recurrió, en realidad, a un antiguo recurso retórico, especialidad de nuestra derecha: la criminalización. En esta variante de “no es mi culpa” se le atribuyó la comisión de un delito a un colectivo anónimo, del que nada se sabe. Una categoría que existe, porque el alcalde la dice.  

La cadena radial de los miércoles es un monólogo, sin cuestionamiento alguno de parte de los periodistas que acompañan al alcalde. Tomemos este último 20 de enero como ejemplo. Nebot anunció su nueva excusa: “ayer hubo además un problema que lo quiero denunciar y por eso me quedé hasta altas horas de la noche investigando esto y pidiendo que se me compruebe” (1). Un periodismo, no digo ya crítico, sino meramente preocupado por lo básico de su oficio, le hubiera preguntado al alcalde cuáles fueron los resultados de esa investigación y cuáles fueron las evidencias que obtuvo para llegar a comprobar los hechos que denuncia (2).

Porque lo que el alcalde “comprobó” fue la existencia de una nueva modalidad delictiva: tapar las alcantarillas “con tapas de balde, cartón y troncos, sin duda por gente que hacía eso para causar inundación adicional, y asaltar”. Un periodismo responsable preguntaría enseguida por las víctimas de estos asaltos: ¿cuántos, dónde, cómo? Y preguntaría también por el delito: ¿cuáles son las evidencias que lo comprueban? Pero el alcalde no recibe nunca ni una pregunta incómoda. Tan sencillo es: los asaltos son porque él los dice. Para la prensa privada de Guayaquil, eso es palabra santa.

Guayaquil es una sociedad en la que su máxima autoridad puede decir “existe una nueva modalidad de delito” sin que nadie se atreva a cuestionarlo en lo más mínimo. Tiene razón John Dunn, en su artículo de hoy: nos conformamos con poco y, por ende, “somos culpables de nuestra propia desgracia, al no cuestionar a nuestros gobernantes; al creer que las inundaciones son culpa de los delincuentes, de la basura y de la marea alta” (3).

(1) 20 ENERO 2016 Enlace radial del Alcalde Jaime Nebot, Alcaldía de Guayaquil, YouTube, min. 3:49-4:47.
(2) En vez de eso, uno de los periodistas le pregunta al alcalde si cree que es un complot contra su administración, dando así por buena su “investigación”.
(3) John Dunn Insúa, Disparar al otro bando, Diario El universo, 21 de enero de 2016.