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Por el miedo

29 de mayo de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 29 de mayo de 2026.

Dijo el verdadero Padre de la Patria ecuatoriana, José Joaquín Olmedo: “Los hombres hábiles ambicionan convencer, los hombres mediocres o sin talento no aspiran sino mandar”.

Es decir, se puede gobernar por la razón, o se puede gobernar por la fuerza. Si se escoge este segundo camino, es claro que no se trata de inspirar confianza. Se trata de inspirar miedo. Se trata de ser temido para que obedezcan, o mejor dicho, para que se sometan.

Eso ha ocurrido en el Ecuador de los últimos años. Se ha instalado el miedo. Primero, por la inseguridad que campea en el territorio, aún después de 28 meses de la declaratoria por el gobierno de Noboa de un conflicto armado interno y una guerra contra el crimen organizado (mucho ruido, pocas nueces; mucho blablá, casi nula efectividad). Segundo, por el modus operandi del gobierno de Noboa, por cómo se decidió desde la cabeza que se aspira a mandar en el Ecuador.

Su modus operandi es claro: se ha orientado a instalar el miedo. Por el control y el uso instrumental de la Fiscalía General del Estado para perseguir a sus rivales políticos; por el control y el uso instrumental del sistema electoral para la eliminación de las organizaciones políticas opositoras; por el ataque a GRANASA, casa editorial de los diarios Expreso y Extra; por la destrucción sistemática de la autonomía de los gobiernos seccionales para reestablecer antiguos controles centralistas; por el uso continuo (sin mayor efectividad) de los toques de queda y el discurso beligerante de ministros de pocas luces; por la expulsión de extranjeros (A. Santiago y F. Casado) a través de informes reservados; por la entrada por la ventana a la Prefectura del Guayas; por la falta de escrúpulos que exhiben (con altas dosis de desparpajo y sinvergüencería) los órganos subordinados al gobierno central para satisfacer los intereses de la Presidencia de la República (son sus mascotas: la Contraloría General del Estado, el Ministerio del Trabajo, la Superintendencia de Compañías, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, el Consejo de la Judicatura, sumo y sigo); por la acumulación desmedida del poder en uno que quisiera gobernar sin oposición, por sí mismo (es decir: un autócrata), por la impredecibilidad del comportamiento presidencial y por la saña con la que desde el Poder Ejecutivo se trata a quienes percibe como sus enemigos… Por todos estos antecedentes, es claro que se aspira a mandar por el miedo. Se trata de eso.

Por iguales o menores cosas antes se alzaba la voz; pero muchos de los valientes empresarios y activistas de otra época, hoy son destacados cobardes de esta etapa de mansedumbre. Tienen miedo: el Ejecutivo lo logró, les decretó un silencio que ellos han interiorizado.

Los “hombres mediocres o sin talento”, que decía Olmedo, suelen ser unos improvisados, sin capacidad de guiar a una comunidad en un claro curso de acción. Con razón, un consultor político (L. Lasso) dijo que el gobierno actual es un “gobierno de novatos”. Sus novatadas traslucen la segunda parte de la sentencia del Padre de la Patria, que abre esta columna de opinión. 

Es un gobierno de novatos que aspiran a mandar por el miedo. Simplemente, porque no sabrían hacer otra cosa.

El nuevo sociópata

22 de marzo de 2026

Lo que tiene de nuevo el Ecuador gobernado por ADN es la sociopatía. Este nuevo Ecuador es la unión del poder económico y político, como nunca antes se había visto. Y eso es peligroso, como lo ha advertido Santiago Basabe en una intervención en un programa conducido por un carcamal de derecha: 




El gobierno actual no tiene escrúpulos en usar su músculo político para atacar a sus rivales. Si en el gobierno de Correa se atacó a diario El Universo, el gobierno de Noboa ataca a diario Expreso; si en el gobierno de Correa se expulsó a una extranjera (Picq), el gobierno de Noboa expulsa a extranjeros (Santiago y Casado); si Correa concentró el poder político, Noboa también lo concentra y, además, lo usa de forma degenerada y perversa, empleando a la Fiscalía para encarcelar a los que ha señalado como sus enemigos (Correa no se atrevió a tanto). El gobierno de Noboa es una versión corregida y aumentada de los vicios del correísmo y lo específico de Noboa, como gobernante, es la carencia de escrúpulos: él es un verdadero sociópata. 

Y como dice Basabe en el video de 1:13 que se puede ver en el enlace, los medios de comunicación hegemónicos no dicen ni dirán nada, demostrando aquello que siempre fueron, tanto en los tiempos de Correa como ahora: unos viles mercenarios de la derecha (con el diminuto Carlos Vera a la cabeza, que ha envejecido peor que un Trooper). 

Para eso han quedado sus proclamas de libertad de otra época: para ser los corifeos de un autócrata.