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La dolarización

20 de diciembre de 2024

            Publicado en diario Expreso el viernes 20 de diciembre de 2024.

El economista estadounidense Robert J. Barro (Nueva York, 1944) publicó el año 2002 el libro Nothing is sacred (“Nada es sagrado”), que contiene un artículo en el que comentó la dolarización de la economía ecuatoriana en términos poco auspiciosos.

Para empezar, el economista Barro sostiene que, al momento de adoptar la dolarización el año 2000, el Ecuador había sido “un desastre político y económico por un buen tiempo”. Sólo cabe añadir que lo sigue siendo. 

Según este economista, especializado en macroeconomía, lo específico de la dolarización en el Ecuador fue que no ocurrió “como parte de un paquete económico coherente”. Se la puso en práctica a las apuradas, sin una adecuada planificación, en un momento de desesperación política (la aprobación popular del presidente Mahuad, anota Barro, había caído “por debajo del 10 por ciento”) 

Desde esta perspectiva, el Ecuador se constituyó para Barro en un caso interesante, pues le ofrece a los economistas la posibilidad de analizar si una reforma como la dolarización “puede ser exitosa sin precondiciones, especialmente en prácticas bancarias y fiscales […] Por consiguiente, Ecuador es interesante porque ninguna de estas precondiciones existía”.

Así, el Ecuador resulta un caso interesante porque es un desastre institucional, un horroroso freak latinoamericano. Y es por esto mismo (porque el Estado es un horroroso freak) que la dolarización le resultó tan atractiva a la población ecuatoriana, pues priva a los políticos ecuatorianos de la facultad para emitir una política monetaria y cambiaria, esto es, constituye una limitante a su desmesurada capacidad para la autodestrucción. La dolarización, en el Ecuador, es una celebración de la subnormalidad.

Esto lo supo ver el economista Barro en su artículo: “Un atractivo de la dolarización es que las políticas monetaria y cambiaria no dependen más de la inteligencia y la disciplina de las autoridades locales”. Creo que las alusiones a la inteligencia y disciplina en la frase citada se escribieron para su lectura en tono irónico.

Pero otros también supieron apreciar las ventajas de una economía dolarizada y del “desastre político y económico” que decía Barro. Así lo hicieron los grupos de delincuencia organizada (GDO) dedicados al lucrativo negocio de la producción y venta de drogas ilegales, quienes vieron en el Ecuador a un territorio muy atractivo, pues cumplía unos requisitos convenientes para el giro de su negocio. 

Tenemos un Estado que es un desastre institucional, permeable a la corrupción y con una economía dolarizada, y por este último atributo su territorio presenta para los GDO (y así lo destaca el periodista Alexander Clapp en un artículo en The economist en el que consideró al Ecuador como el narcoestado más reciente del mundo) “oportunidades para blanquear ganancias ilícitas”. Todo sumado, ofrecemos a los GDO unas ventajas políticas y económicas que procuran la impunidad de sus actos y la rentabilidad de su negocio.  

La dolarización es una gran ventaja comparativa para los GDO por la misma razón por la que se impuso hace un cuarto de siglo: porque el Estado del Ecuador ha sido un “desastre político y económico” por muchos años. Al menos, desde 1830. 

La DP presidencial

22 de abril de 2017


Como pocos partidos políticos en el Ecuador, la extinta Democracia Popular podía jactarse de haber colocado dos Presidentes de la República. Pero era mejor que la DP no se jacte de nada, pues ambos fulanos resultaron un desastre.

El ibarreño Enrique Ayala Mora, en su libro ‘Resumen de Historia del Ecuador(1), describió de manera sucinta a los gobiernos del incompetente de Osvaldo Hurtado (1981-1984) y del fracasado de Jamil Mahuad (1998-2000), en los siguientes términos:

Osvaldo Hurtado.- Su gobierno “enfrentó la crisis tomando medidas que afectaban duramente los ingresos de la mayoría, cediendo a presiones de las élites y del Fondo Monetario Internacional (FMI). Realizó la sucretización, un arreglo de la deuda externa de resultados desastrosos. La protesta social liderada por el FUT hizo tambalear al régimen, pero logró mantenerse, sin cambiar sus políticas” (p. 117).

Jamil Mahuad.- Su gobierno “tomó medidas de ajuste, dejó crecer los conflictos y sacrificó a la mayoría nacional para proteger los intereses de los banqueros que financiaron su campaña. En marzo de 1999 decretó un feriado bancario y una congelación de depósitos, afectando a cientos de miles de personas. Entregó sin beneficio para Ecuador, renunciando  a la soberanía nacional, la base de Manta a fuerzas norteamericanas. Frente al descontrol económico y una inflación que llegó a más de 20.000 sucres por dólar, para evitar su caída, por presión de poderosos intereses decretó la “dolarización” de la economía nacional, sin estudios técnicos ni preparación” (2) (p. 121).  

Dos presidentes de la derecha serrana, sometidos a los poderes fácticos nacionales e internacionales, cuyas decisiones tendieron a favorecer a unos cuantos poderosos en grave perjuicio para las grandes mayorías. Es decir, lo típico de la derecha en el poder.

(1) Ayala Mora, Enrique, ‘Resumen de historia del Ecuador’, Corporación Editora Nacional, Quito, 2008 [Tercera edición]. Los resaltados no son del original.
(2) Este chiripazo de Mahuad, la dolarización, se ha sostenido por la idea compartida de que resulta mucho mejor restringir ciertas competencias (las políticas monetaria y cambiaria) a nuestras autoridades. Es un sentido homenaje que nuestros políticos le rinden a su ineptitud, v. ‘Robert Barro sobre la dolarización ecuatoriana’.

Robert Barro sobre la dolarización ecuatoriana

16 de febrero de 2017

En su libro Nothing is sacred [2002], Robert J. Barro comentó la dolarización ecuatoriana de una manera que describió bien al país que la adoptó en enero del 2000 y cómo esta noticia fue recibida por sus pares economistas (1):

1) “Desde un punto de vista científico, el desarrollo reciente más relevante ha sido la dolarización del Ecuador el año 2000, un país que ha sido un desastre político y económico por un buen tiempo” (p. 123).

Comentario: Este primer comentario establece el tono del artículo: este asunto es de interés para los economistas porque Ecuador es un desastre.

2) “Mahuad propuso la dolarización en Ecuador en enero del 2000, no como parte de un paquete económico coherente, sino porque entró en la desesperación de hacer algo dramático cuando su aprobación cayó por debajo del 10 por ciento” (p. 124).

Comentario: En otras palabras: el presidente ecuatoriano actúo sin planificación, a las apuradas, sin criterios técnicos de soporte, a ver qué chucha mismo. La ecuatorianidad al palo.

3) “Hoy tenemos un debate sobre si grandes reformas económicas, como la dolarización, puede ser exitosas sin precondiciones, especialmente en prácticas bancarias y fiscales […] Por consiguiente, Ecuador es interesante porque ninguna de estas precondiciones existía” (p. 124).

Comentario: Robert Barro llega a afirmar que la razón por la que Ecuador se dolarizó fue, precisamente, “por la ausencia de precondiciones”. O dicho de otra manera, Ecuador, para los economistas, es un país fracasado que adoptó una medida desesperada, un freak que merece estudio.

4) “Un atractivo de la dolarización es que las políticas monetaria y cambiaria no dependen más de la inteligencia y la disciplina de las autoridades locales” (p. 125).

Comentario: O dicho de una manera más honesta: un atractivo de la dolarización es la privación a las estúpidas e ineficaces autoridades locales de la posibilidad de desarrollar esas políticas.

5) “En cualquier caso, muchos economistas, incluido yo, estaremos mirando con atención los resultados de este gran experimento”.

Comentario: Tipo, Hi, freaks! we’ll be watching you.

(1) 'Dollarization and the grand Ecuadorian experiment', en: Barro, Robert J., ‘Nothing is sacred. Economic ideas for the new millenium’, MIT press, Cambridge, 2003, pp. 122-125.