Bukowski

16 de agosto de 2008


Hoy serían 88 años y no fueron: Charles Bukowski murió antes, de 73, en San Pedro, California. No alcanzó los 81, la cifra que él quería para ligarse una muchacha de 18. Sin compromisos. Solo cuestión de números y ego, acaso suerte, como en las carreras de caballos. Muy a la manera de Bukowski.

Mi bitácora de Internet registra el origen de mi afición por Bukowski. Para esta columna, bástame recordar que fue un amigo argentino, Diego Vásquez Suazábal, el que me dijo, me insistió “tenés que leerlo, pibe, tenés, tenés que leerlo”. Me habló de la crudeza de Bukowski, de su escritura como si fuera la de un fontanero o un plomero, me habló de un paria, un linyera, un tipo sin brillo pero con luz propia. Me convenció. Al poco tiempo me agencié Factótum y La máquina de follar. Nunca le podré agradecer a Diego (donde quiera que estés, compadre) lo suficiente.

Uno lo lee a Bukowski, y le puede asaltar la impresión de que es fácil escribir como él. Pero es falsa esa impresión. A los imitadores se les notan las costuras: les faltan las noches de Bukowski, les falta vértigo, resaca, humor. Yo no sé cuál es la clave, no la conozco. Pero sé que el que a mi juicio escribe las mejores crónicas de este país, Juan Fernando Andrade, tiene en su bitácora de Internet (que recomiendo, mucho: http://www.culturab.blogspot.com/) palabras certeras en el post que hizo sobre la película Factótum, basada en el libro homónimo de Bukowski y cuyo personaje principal, el mítico Henry Chinaski (álter ego de Bukowski, misántropo, borracho y mujeriego) lo interpreta Matt Dillon. Dice Andrade: “Muchos de los que andan por ahí queriendo ser Bukowski creen que basta con chupar más que el resto. Por eso cada vez hay más borrachos inútiles y menos escritores entregados. Bukowski le dio con todo y, a su manera, Matt Dillon también”, y traduce y comenta, de inmediato, la que es frase insignia de la obra: “’If you’re going to try, go all the way’. Lo que en ecuatoriano vendría a ser algo como: ‘Si lo vas a intentar, dale con todo’. Cuánta razón en una sola línea, digo yo”. Simón. Mucha, mucha razón.

Pero que el propio Charles Bukowski sea, en traducción de Juan Fernando Andrade, el que cierre con su voz esta columna, el que abra las apuestas, el que tome el shot; que sea él, Bukowski, quien suene y mine nuestras diminutas seguridades con las palabras con las que concluye Factótum: “Si lo vas a intentar, dale con todo. De otra forma ni siquiera empieces. Esto puede significar perder novias, esposas, parientes, trabajos. Y tal vez la cabeza. Puede significar no comer por tres o cuatro días. Puede significar congelarte en la banca de un parque. Puede significar la cárcel. Puede significar burlas. Puede significar asaltos, aislamiento. El asilamiento es El don. Todos los otros son para probar tu resistencia. Para saber cuánto lo quieres en realidad. Y lo harás, a pesar de todos los rechazos. Y será mejor que cualquier cosa que puedas imaginar. Si lo vas a intentar, dale con todo. No hay sensación como esa. Estarás solo con los dioses. Y las noches se encenderán con fuego. Llevarás tu vida directamente a una carcajada perfecta. Es la única buena pelea que existe”.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Xavier, debo entender que ya no vas a escribir en El Universo??? Esos fascistas te removieron solo porque trabajaste en la Asamblea??? Si es así, pues ya sabemos que es un diario de la oligarquía...