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La fundación de Quito

28 de agosto de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 28 de agosto de 2026.

Un día como hoy, hace 492 años, se fundó San Francisco de Quito. Por mor de precisión: el 28 de agosto de 1534 Diego de Almagro fundó la villa española de San Francisco, en la provincia de Quito. El 6 de diciembre de 1534 Sebastián de Benalcázar trasladó la villa de San Francisco a su ubicación definitiva, en la misma provincia que se estaba conquistando por la Corona de Castilla. La trasladó al sitio donde se levantaba la Kitu indígena, quemada y arrasada por Rumiñahui para que los conquistadores no se puedan apropiar de sus riquezas. 

El acta de la fundación de San Francisco es diáfana en el lugar y la fecha en que este hecho tuvo lugar: “En la ciudad de Santiago a veinte y ocho días del mes de agosto del nacimiento de nuestro salvador…”. La ciudad de Santiago había sido fundada trece días antes, el 15 de agosto. Contra toda evidencia se ha dicho de esta ciudad que se extinguió, que fue reemplazada por la villa de San Francisco o que se convirtió en Riobamba. En la realidad documentada, tanto la ciudad de Santiago como la villa de San Francisco subsistieron, ambas fueron fundadas por Diego de Almagro y ambas fueron trasladadas a otros destinos por Sebastián de Benalcázar. 

Que la ciudad y la villa subsistieron se evidencia por las probanzas de once soldados dadas el 12 de octubre de 1534, quienes confirmaron a pedido de Almagro que “en la dicha provincia de Quito” él había fundado una ciudad y una villa. Más concluyente es la provisión del gobernador Francisco Pizarro del 22 de enero de 1535, pues él había firmado un contrato para la conquista con la Corona de Castilla y era quien debía aprobar lo hecho por Almagro en la “provincia de Quito”. En esta provisión, Francisco Pizarro aprobó la fundación de los dos pueblos hecha por Diego de Almagro en nombre de la Corona, “el uno, la ciudad de Santiago y el otro, la villa de San Francisco”.

Subsistieron, y lo que sigue son los traslados. Primero, la villa de San Francisco fue trasladada al lugar donde se decía en su acta de fundación que se la debía trasladar: “el pueblo que en lengua de indios, se llama Quito, que estará treinta leguas, poco más o menos, de esta ciudad de Santiago”. Allí, Benalcázar la asentó el 6 de diciembre de 1534. He aquí el origen de un equívoco: a este conquistador lo celebran como el fundador, cuando no lo fue; a esta fecha la consideran el día de su fundación, cuando realmente es un día como hoy, 28 de agosto. 

El mismo Benalcázar, después de realizado este asentamiento de San Francisco sobre las ruinas de Kitu, regresó al Sur para el traslado de la ciudad de Santiago a un lugar más conveniente, hecho que también estaba prefigurado en su acta de fundación: “pareciéndole á su señoría quel dicho pueblo se debe mudar á otra parte, con el su nombre, se pueda mudar, por que el presente á causa de ser la tierra nuevamente conquistada e andar acabándola de pacificar, no se ha visto ni tiene esperiencia de los sitios donde mejor pueda estar el dicho pueblo…”.

Benalcázar la trasladó a la Costa a inicios de 1535, pero Santiago siguió su peregrinaje por los trópicos hasta asentarse en la cima de un cerro en 1547, con el nombre que la acompaña desde entonces: Santiago de Guayaquil. 

Almagro, el fundador

12 de junio de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 12 de junio de 2026.

Diego de Almagro (neé Montenegro, en un lugar de la Mancha de donde él tomó su apellido) era tuerto y analfabeto cuando en una quincena de agosto de 1534 fundó una ciudad y una villa. Con un parche en su rostro para cubrir la cuenca vacía de su ojo derecho, perdido en 1525 por una lanceada en la lucha contra los indígenas de Punta Quemado, Almagro le pidió a un escribano que firme en su nombre el acta de fundación de la ciudad de Santiago (firmó Blas de Atienza) y el acta de fundación de la villa de San Francisco (firmó Juan de Espinoza), ambas en la provincia de Quito. 

Diego de Almagro es un héroe desconocido: en 1534 él fundó una ciudad y una villa que, en el curso de los años, se convirtieron en las dos ciudades más pobladas e importantes de la República del Ecuador, un territorio independiente del reino para el que Almagro tanto luchó desde su llegada a América en 1514, tanto, que le había costado un ojo de su cara (se atribuye a su cuenca vacía el origen de la coloquial frase). 

Diego de Almagro no recibe de las ciudades de Guayaquil y Quito un justo homenaje. Ellas prefieren recordar a Orellana y a Benalcázar, conquistadores españoles que participaron en el traslado de las poblaciones a nuevos asentamientos, más convenientes para su desarrollo. Esto ocurre a pesar de que Almagro se preocupó de dejar inequívoca evidencia de que él fue su fundador. 

Cuando Almagro y su hueste tomaron rumbo al sur para encontrarse con Francisco Pizarro, jefe de la conquista del Perú, Almagro hizo que en San Miguel, el 12 de octubre de 1534, varios soldados dejen una constancia inequívoca de su rol de fundador. En sus probanzas, ante la pregunta: “si saben, que en la dicha provincia de Quito… Y en muy buenas comarcas, según se requiere, dejé fundados dos pueblos: la ciudad de Santiago de Quito y la villa de San Francisco…”, once soldados confirmaron la afirmación de Almagro. El 22 de enero de 1535, sus dos fundaciones fueron aprobadas por el jefe de la conquista, Francisco Pizarro.

Diego de Almagro conocía la imprevisibilidad y los vaivenes de la conquista, por lo que fue precavido y en ambas actas de fundación que firmaron en su nombre, consignó que la ciudad que él fundó el 15 de agosto y la villa que él fundó el 28 de agosto puedan mudarse a otros lugares, como en efecto ocurrió. La villa de San Francisco marchó en seguida al norte, a ubicarse en el sitio donde ahora está, mismo que estaba prefigurado en el acta del 28 de agosto (como el traslado fue en el ámbito de la misma provincia, conservó el “de Quito”). El traslado a su nuevo asentamiento lo hizo Benalcázar, lo que está en el origen de la confusión de atribuirle a él una fundación que nunca hubiera podido hacer, porque no tenía autorización para ello. Él únicamente podía trasladar lo fundado, y eso fue lo que hizo. 

La ciudad de Santiago de Quito se trasladó muchas veces (una de ellas, por Orellana) hasta encontrar su destino en 1547 frente a un río grande, en la cima de un cerro. Por salir del ámbito de la provincia de Quito, la ciudad perdió este topónimo y asumió otro. Quedó como Santiago de Guayaquil. 

Guayaquil y Quito comparten un mismo fundador: el tuerto, analfabeto y olvidado Diego de Almagro.