Sixto y la represión

18 de octubre de 2019


En la mitología liberaloide ecuatoriana, existe el mito de que Sixto Durán-Ballén fue un buen Presidente. Yo disiento, con argumentos de derechos humanos. Creo que fue un hijoputa de Presidente*, uno de mierda.

Y cito a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como testigo de cargo: este órgano americano ha indicado que, durante el Gobierno de Durán-Ballén “entre mediados de 1992 y mediados de 1996 [se] declaró el estado de emergencia o la suspensión de garantías […] en Ecuador al menos siete veces”. La CIDH afirmó que “combatir la delincuencia mediante la suspensión de garantías individuales en virtud del estado de emergencia, no se ajusta a los parámetros exigidos por la Convención Americana para que sea procedente su declaración [y que el] modus operandi del Estado ecuatoriano [es] emitir decretos de emergencia y suspensiones de garantías constitucionales de manera indiscriminada y como mecanismos sistemáticos para combatir la delincuencia común”. Lo dijo en la audiencia del Caso Zambrano Vélez y otros vs. Ecuador, un crimen de Estado cometido durante el Gobierno de Durán-Ballén (durante su primer estado de excepción).

¿Cómo no lo iba a recordar, entonces, con mucho cariño el mundo liberaloide ecuatoriano (fundamentalmente, liberaloide es otra manera de decir “fascista”), si el Gobierno de Durán-Ballén se encargó de bolearle balín de lo lindo a los pobres? No hay nada que excite más a nuestra derecha liberaloide que la existencia de un Estado represivo a su favor. Lo hemos visto estos últimos días: está desatada.

Esto, aunque el motivo de la excitación liberaloide produzca un Estado que es disfuncional en el contexto internacional (¿pero quién dijo que la derecha liberaloide tenía conciencia de sus actos? –el liberaloide habla desde su ombligo y ama a Ayn Rand). Para centrarnos en la época del anciano represor que fue Durán-Ballén, esta disfuncionalidad se la ha reconocido en siete sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en contra del Estado ecuatoriano (su tercera parte, de un total de 21), por los abusos de la Fuerza Pública (policías y milicos) ocurridos durante el Gobierno de Durán-Ballén. Se los enumero a continuación: el Caso Tibi, sobre abusos policiales en un proceso de narcotráfico; el citado Caso Zambrano Vélez, por la ejecución extrajudicial de tres personas en un operativo militar; el Caso Vera Vera, sobre la muerte de una persona bajo custodia policial; el Caso García Ibarra, sobre la muerte de un adolescente a manos de un policía; el Caso Herrera Espinoza, sobre torturas en centros de detención; el Caso Valencia Hinojosa, sobre abusos en el fuero policial para encubrir un crimen; el Caso Vásquez Durand, sobre la desaparición de un peruano en el marco del conflicto armado con el Perú. Ahí les dejo, en los enlaces, los resúmenes de todos estos casos sentenciados de violaciones de derechos humanos, para que lo festejen a su hijoputa Presidente.

Si Ecuador fuera un país en serio, no se lo recordaría a Durán-Ballén con una imagen positiva. A la luz de los estándares internacionales de derechos humanos, su período de Gobierno fue muy represivo y violento. (Pero la lobotomía del país es tal, que no se recuerda ni su brutal represión a la libertad de expresión, incluso denunciada por la SIP**)

Fumándose la institucionalidad, el viejito.

Pero es que eso es: no somos un país en serio. Tenemos un Gobierno que es una fachada de intereses empresariales, cuyos voceros son las empresas de medios de comunicación de alcance nacional a los que le importa pija los derechos informativos de los ciudadanos.

Sólo en esta estupidizante política de desinformación, puede entenderse que a este anciano represor de Durán-Ballén se lo recuerde de manera positiva, aún teniendo este espantoso récord en materia de derechos humanos.

Corolario: Yo no me como ese cuento del viejito bonachón, pergeñado por sus mediocres aliados mediáticos. Yo sí lo desprecio.  

* Sin relación a una vulva, de cualquier tipo. Lo que se llama hijoputa por derecho propio.
** Una rareza, porque es un perro de la derecha atacando a otro perro de la derecha, cuando suelen actuar de manera coordinada.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante, muchas gracias.