Mostrando entradas con la etiqueta ATM. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ATM. Mostrar todas las entradas

Carrusel y Televistazo

8 de agosto de 2017


Me gusta trabajar de madrugada y escuchar la radio. Las noticias en radio Carrusel empiezan unos minutos antes de las seis de la mañana. Hoy, lo primero que reportaron fue el accidente de un tráiler en la bajada del paso a desnivel que empieza en la avenida Joaquín Orrantia (la del Mall del Sol) y termina en la avenida de las Américas.

Radio Carrusel queda en la avenida de las Américas, muy cerca de donde ocurrió el accidente. Los participantes del programa se mofaban de la ausencia de la Agencia de Tránsito Municipal (ATM) en el lugar de los hechos. Uno decía que si a alguien se le ocurría llamar a un ATM para que venga a ayudarte a esa hora de la madrugada, él te respondería “no, déjame dormir un ratito”.

Ya para la tarde, una y pico, en Televistazo, parte de la noticia sobre este mismo hecho fue la presencia de los agentes de la ATM en el sitio del accidente.

Dos versiones distintas de un mismo hecho sobre la actuación de la ATM: uno en el lugar de los hechos, el otro para mantener la delusión en el público general.

Una sanción marca PSC

12 de julio de 2017

¿Cómo entender la sanción a la agente anónima que justificó la ATM en un comunicado de prensa el día de hoy?

La razón oficial es porque esa agente violó la reglamentación de la ATM.

Fuente

Pero eso es apenas la superficie. Lo que realmente revela esta sanción es la asimetría de fuerzas dentro del régimen socialcristiano.

Efrén Baquerizo y esta mujer cuyo nombre no se sabe, tienen algo en común: ambos son funcionarios municipales. Un día, estas dos autoridades se encontraron. Baquerizo aireaba sus conexiones para evadir la sanción de un agente de la ATM (Érick Álamos) y esta agente filmó y difundió la escena.

Lo que ella filmó fue una infracción (algunos dicen que incluso un delito de tráfico de influencias, como se lo ha discutido en medios de comunicación) cometida por un funcionario municipal prepotente, quien pretendió utilizar un procedimiento Vieja Guardia (¿no sabes quién soy yo?): llamar al jefe para someter (un socialcristiano de pura cepa gusta de humillar) al subalterno descarriado.

Durante la llamada, Lalama ordenó que se traslade inmediatamente al agente que citaba a Baquerizo a la base. Resultó a las finales que sí había infracción y que Baquerizo había pretendido abusar de su condición de funcionario municipal para evadirla. La citación está en el sistema de la ATM, ingresada a la hora que se cometió.

Así las cosas, Baquerizo obró mal, por donde se lo mire. Sin embargo, Luis Lalama dice de Baquerizo que “ha tenido la gentileza de reconocer que tal vez no debió haber discutido abiertamente con el agente”. Una declaración que abre preguntas: ¿Gentileza? Tal parece que Baquerizo no fuera funcionario público, ni tuviera que rendir explicaciones. ¿Tal vez? Pues no, a todas luces. ¿Abiertamente?”. Es decir, privadamente lo putea a gusto. De risa.

Al otro, a la parte débil del sistema, a una funcionaria tan baja que ni su nombre sabemos (la ATM no se digna a consignarlo en su comunicado), a ella sí le cae una sanción. En la sociedad asimétrica del PSC, ella no cuenta con el free pass de ser un alto funcionario de la Alcaldía.

En el PSC, la regla es simple: unos mandan, otros obedecen, y el que se mueve no sale en la foto.

La coherencia anti-emprendimiento de la Alcaldía de Guayaquil

10 de mayo de 2017


La Alcaldía de Guayaquil actúa de una manera firme para impedir los emprendimientos de los comerciantes autónomos y de las pequeñas y medianas empresas en las calles de la ciudad (1). Empezó con los food trucks, los que fueron impedidos de operar por trabas burocráticas, pues “no están homologados para su revisión técnica vehicular y matriculación respectiva” (2). Así, un emprendimiento que funciona alrededor del mundo, impedido de operar en Guayaquil.

Después le tocó el turno al servicio que presta Uber. Según el alcalde Nebot: “Conozco el servicio [de Uber]. Sé que es bueno; pero hay que tener en cuenta a las miles de familias que viven de una actividad lícita como para ponerles una competencia de esa naturaleza” (3). Esta era una disposición extraña, pues al tiempo de prohibir a Uber, la alcaldía permitía que en Guayaquil opere una plataforma similar a Uber, como lo es Cabify (4).

El día de ayer la Alcaldía de Guayaquil enmendó esta situación (para mal) y actúo de forma consistente con su política anti-emprendimiento: prohibió también el servicio de Cabify. Lo hizo con estos argumentos:

 
Si la Alcaldía de Guayaquil fuera una entidad favorable a los emprendimientos de pequeñas y medianas empresas, establecería reglas claras e incentivos para implementar los food trucks, Uber y Cabify.  Pero como es contraria a dichos emprendimientos, los prohíbe y que todos se jodan. Tanto los emprendedores como los usuarios de los productos y servicios que ellos ofertarían, de no existir las trabas que impone la alcaldía.

Cabify presta un buen servicio: más económico, con taxímetro y seguro. La Alcaldía de Guayaquil debería preocuparse de garantizar que los habitantes de Guayaquil tengan acceso a servicios así, pero su preocupación no es por el servicio que reciban los guayaquileños, sino por proteger el negocio de los taxistas formales, quienes prestan un servicio más caro que el que prestaba Cabify (o que el que prestaría Uber), sin taxímetro, e inseguro.

En resumidas cuentas: la Alcaldía de Guayaquil protege el mal servicio del gremio de los taxistas formales, es contrario a los emprendimientos de quienes podrían prestar un mejor servicio y perjudica, con ello, a los guayaquileños a los que dice servir (5).

N.B.: Esta seguidilla de prohibiciones se ha dado desde septiembre del año pasado, cuando la Alcaldía de Guayaquil prohibió los food trucks. Casi ninguno de los “liberales guayaquileños” que reclaman por las regulaciones del gobierno central sobre los emprendimientos dicen ni pío sobre las regulaciones de igual tipo del gobierno seccional de Guayaquil. No lo hacen ni los gremios de comerciantes o emprendedores, ni mucho menos lo hace este periodismo servil al poder político que es moneda común en Guayaquil. No hay columnista de opinión de la prensa guayaquileña que haya opinado en contra de ninguna de estas regulaciones.

Algún día pensaremos del periodismo y de la sociedad guayaquileña, durante el gobierno socialcristiano de Guayaquil: “Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez”.

(1) Los comerciantes autónomos (llamados también “informales”) son usualmente demonizados por la Alcaldía de Guayaquil y su prensa servil, v. ‘Extrema y persistente desigualdad en Guayaquil’.
(2) Los food trucks están prohibidos en Guayaquil’, Diario El universo, 19 de septiembre de 2016. Además, v. ‘Informales a motor’.
(3) Blanca Moncada, ‘Nebot no quiere a Uber en Guayaquil’, Diario Expreso, 22 de septiembre de 2016.
(5) Esto es normal en un institución como la Alcaldía de Guayaquil orientada a satisfacer, no tanto las necesidades de sus habitantes, como el negocio de los amigotes. Un ejemplo redondo de “capitalismo de amigos”. Ojalá que algún día, como ciudad, nos levantemos la venda.

ATM

11 de febrero de 2017

El miércoles por la mañana íbamos con Nadya en bicicleta por la calle Chile con rumbo al norte, cuando topamos con esto:

Al pedo, como un champ.



Introducing "El Agente Mendoza"

Mendoza vino a reclamarme por el uso de la cámara para registrar lo que pasa en el espacio público de mi ciudad.

Le expliqué que como ciudadano tengo derecho a usar mi cámara y a registrar los actos de una autoridad pública. Mendoza se negaba a entenderlo.

Le dije, además, que lo que hice fue registrar la manifiesta incompetencia de una autoridad pública en controlar lo que sucede frente a sus ojos. Mendoza se enojaba de que se lo reconozca por lo que era, un incompetente.

(Por cierto, es probable que todavía no hayan implementado las "nuevas evaluaciones" de las pruebas psicológicas en la ATM. La habitual deficiencia de la prensa guayaquileña para cubrir a la Alcaldía de Guayaquil impide saberlo).

Todo el lío era porque el carro era municipal y Mendoza se hubiera hecho pis encima antes de cumplir con su trabajo (porque ningún vehículo, menos los de una autoridad pública, tiene corona).

Las quejas del agente Mendoza fueron inútiles. Conservé lo que había registrado y seguimos camino.

En suma: no creo que el cambio administrativo en el manejo del tránsito de Guayaquil haya provocado cambios sustantivos en la ineficacia y la corrupción que caracterizó a la CTG. Lo que sí ha variado, seguro, es su nivel de prepotencia (una contribución específicamente PSC).

N.B.: Si una autoridad pública viene a decirte que no puedes registrar sus actos, toma en cuenta estos consejos (originalmente escritos para México, son aplicables mutatis mutandis a Ecuador). Haz valer tus derechos.