Mostrando entradas con la etiqueta Ateísmo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ateísmo. Mostrar todas las entradas

Notre-Dame et moi

18 de abril de 2019


[NO PICTURE AVAILABLE]

Never been to Paris, pero de haberlo hecho, habría tenido unas buenas dos millones de cosas más interesantes que hacer que visitar una pinche iglesia, aunque sea esta súper-dúper-archi-famosa. He entrado a varias a lo largo de mi vida en muchos países de América y Europa, para encontrar en ellas un común denominador: en arquitectura son, para mí, lo que en literatura es Paulo Coehlo: una bonita y rentable pendejada, de la que resulta mejor prescindir. Y esto va para todas las pinches iglesias católicas del mundo mundial, sin discriminación alguna.

Así, en un plano estrictamente personal, que se queme la iglesia de Nuestra Señora de París me vale un “oh, qué lindas son las iglesias cuando arden”.

Y fue ocasión propicia para contestar, como en Gone with the wind (apropiado título) y en bilingüe rima:

- “Oye, Xavi, que se quema Notre-Dame”
- “Frankly, my dear, I don’t give a damn”

Los testigos de Jehová y el ateo

14 de junio de 2018


Salí de mi casa para ir a ver el primer partido del Mundial de Fútbol que empezó esta mañana. Cuando me iba a subir al carro, me interceptan un par de testigos de Jehová para hablarme de Dios. No me puedo imaginar un peor momento para ser interceptado por unos testigos de Jehová. Neta.

Aún así, acopié paciencia por unos segundos para escuchar un fragmento de su letanía. Apenas una aspiración admitió una interrupción no grosera, intervine para precisar que mucho se los agradecía, pero que era ateo. “Rigurosamente ateo”, remarqué. “Creo que cuando morimos es como irse a dormir, pero de una manera definitiva. Solo quedan nuestros recuerdos en la memoria de los otros”.

Se quedaron extrañados, creo que por no muy acostumbrados a escuchar respuestas así. Uno, para defender a Dios, me empezó a hablar de que existen cosas que no vemos, como la ley de la gravedad. Lo atajé: “Pero el atributo de invisibilidad no supone el de omnipotencia. Además, esa omnipotencia de Dios es sospechosa. Porque, ¿por qué Dios no ayuda a los amputados? Si es todopoderoso, ¿qué le cuesta hacer crecer una mano o una pierna? ¿O ustedes conocen algún caso en que Dios haya obrado así?”

Ambos negaron con la cabeza. Uno (siempre el mismo) me dijo que otro cuestionamiento a Dios era porqué siendo tan poderoso permitía que haya maldad en el mundo. Coincidí, no podía menos. Me preguntó entonces que cómo así era ateo. Le dije que por dudas como éstas, sobre la ineficacia de la omnipotencia de un ser invisible, que me empezaron a hacer dudar en mi adolescencia. Coincidimos en que el que ellos tengan una religión y yo ninguna no debe ser obstáculo para el respeto mutuo: todo lo contrario, debía ser “una celebración de la diversidad”.

Me excusé de seguir la conversación: el partido empezaba en minutos. Intercambiamos nombres, nos dimos un apretón de manos y quedamos para conversar en (una improbable) otra ocasión, lo que no pensé jamás que diría después de un encuentro con unos testigos de Jehová, mucho menos a minutos de jugarse el primer partido de un Mundial de Fútbol*. Dios, dirán ellos, “trabaja de maneras misteriosas”. Meh.

* Ganó Rusia 5 a 0 a un equipo de Arabia Saudita que parecía la Capira, por color y calidad.

Demencia mala, demencia buena

23 de octubre de 2016


Primero, la mala:

Ayer por la tarde, esto es, un sábado anterior a un día domingo 23 de octubre pero del año 4.004 antes del nacimiento de Cristoloco el furioso, Dios (padre del susodicho) decidió empezar el mundo de la manera que lo cuenta el libro del Génesis. Suena ridícula, pero esta idea de una fecha “exacta” del nacimiento del mundo era común en la segunda mitad del siglo XVII, cuando el pensamiento cristiano era tan nefasto como para todavía aplastar al pensamiento científico por atreverse a desafiar su autoridad.

¿Cómo se originó esta idea demencial? Por los cálculos del sacerdote anglicano de origen irlandés James Ussher (1.581-1.656), arzobispo de Armagh, quien el año 1.650 los publicó en su libro ‘Annales veteris testamenti, a prima mundi origine deducti(1). Por supuesto, los cálculos de este fulano son una mamarrachada que no resiste el menor análisis crítico (2).

Según el calendario de James Ussher, el mundo debió haber concluido en 1.997. Estaba perdido.

*

La buena: hoy se festeja un aniversario más del nacimiento del demencial Charly García y de su concierto subacuático en Buenos Aires [2009].

 
(1) Pierce, Larry, ‘The forgotten archbishop’, Creation, No 20 [Marzo, 1998], pp. 42-3.
(2) Los anacronismos de la cronología bíblica de Ussher’, www.ateoyagnostico.com [19 de agosto de 2013].