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Los testigos de Jehová y el ateo

14 de junio de 2018


Salí de mi casa para ir a ver el primer partido del Mundial de Fútbol que empezó esta mañana. Cuando me iba a subir al carro, me interceptan un par de testigos de Jehová para hablarme de Dios. No me puedo imaginar un peor momento para ser interceptado por unos testigos de Jehová. Neta.

Aún así, acopié paciencia por unos segundos para escuchar un fragmento de su letanía. Apenas una aspiración admitió una interrupción no grosera, intervine para precisar que mucho se los agradecía, pero que era ateo. “Rigurosamente ateo”, remarqué. “Creo que cuando morimos es como irse a dormir, pero de una manera definitiva. Solo quedan nuestros recuerdos en la memoria de los otros”.

Se quedaron extrañados, creo que por no muy acostumbrados a escuchar respuestas así. Uno, para defender a Dios, me empezó a hablar de que existen cosas que no vemos, como la ley de la gravedad. Lo atajé: “Pero el atributo de invisibilidad no supone el de omnipotencia. Además, esa omnipotencia de Dios es sospechosa. Porque, ¿por qué Dios no ayuda a los amputados? Si es todopoderoso, ¿qué le cuesta hacer crecer una mano o una pierna? ¿O ustedes conocen algún caso en que Dios haya obrado así?”

Ambos negaron con la cabeza. Uno (siempre el mismo) me dijo que otro cuestionamiento a Dios era porqué siendo tan poderoso permitía que haya maldad en el mundo. Coincidí, no podía menos. Me preguntó entonces que cómo así era ateo. Le dije que por dudas como éstas, sobre la ineficacia de la omnipotencia de un ser invisible, que me empezaron a hacer dudar en mi adolescencia. Coincidimos en que el que ellos tengan una religión y yo ninguna no debe ser obstáculo para el respeto mutuo: todo lo contrario, debía ser “una celebración de la diversidad”.

Me excusé de seguir la conversación: el partido empezaba en minutos. Intercambiamos nombres, nos dimos un apretón de manos y quedamos para conversar en (una improbable) otra ocasión, lo que no pensé jamás que diría después de un encuentro con unos testigos de Jehová, mucho menos a minutos de jugarse el primer partido de un Mundial de Fútbol*. Dios, dirán ellos, “trabaja de maneras misteriosas”. Meh.

* Ganó Rusia 5 a 0 a un equipo de Arabia Saudita que parecía la Capira, por color y calidad.

Jairzinho en el Súper Nueve

31 de octubre de 2016


Ayer se publicó en las páginas deportivas de diario El universo una columna de opinión del periodista argentino Jorge Barraza, uno de los dos periodistas de fútbol a quien resulta realmente placentero leer en la prensa ecuatoriana (el otro es Ricardo Vasconcellos, también de los registros de El universo [1]). El artículo que se publicó ayer versaba sobre otro periodista de fútbol, el brasileño Tostao, a quien Barraza rinde total admiración (llama a su prosa de “concisión borgeana”, vaya).

Tostao tuvo, además, el privilegio de jugar en el mejor Brasil de la historia, los Reyes del ‘70. Y de participar en la jugada del único gol con el que Brasil venció al campeón mundial reinante, Inglaterra. Barraza refiere en su artículo cómo recordó ese gol el propio Tostao, en un libro que él escribió y publicó en 1997:

“Miré al banco y vi a Roberto calentando para entrar. Era por mí, seguro. Tenía que hacer algo. La pelota estuvo mucho por la izquierda y siempre entendí que cuando la bola está mucho en un lado queda alguien libre en el otro. Sin mirar, de media vuelta hice un cambio de frente y le cayó en los pies a Pelé, tocó a Jair y gol, ganamos 1-0. ¿Cómo hice…? No sé, hice. Las grandes jugadas no se elaboran, acontecen. Luego me sacaron, pero ya había hecho algo”.

Ese “ya había hecho algo” es esto:
 
 
El gol lo anotó Jairzinho. En ese mundial, Jairzinho hizo lo que ningún otro, ni antes ni después, ha hecho: anotó un gol en todos los partidos de un mundial (7 goles en 6 partidos), con el team de Pelé y los Reyes del 70’, incluido un gol en esa final que vio mi papá en el Azteca, el 4-1 frente a Italia (Jairzinho anotó el tercero). En total, anotó 9 goles para la Canarinha (dos más en el mundial de Alemania ’74).
 
 
Doce años después de su hazaña impar, en 1982, Jairzinho vino a retirarse al Ecuador en el antiguo equipo guayaquileño 9 de Octubre (fundado en 1926), que se encontraba en un subidón por la inyección de dinero del señor Omar Quintana. En un antecedente de la tradición de fútbol alegre de la que Ronaldinho ha sido el símbolo universal en los últimos años, las palabras de Jairzinho cuando arribó a Ecuador fueron: “Espero que mi presencia sea motivo de fiesta” (2). Si Ronaldinho es Dios, Jairzinho es su profeta.

Este video del año 1982, año que en mi memoria se asocia directamente con Naranjito, lo muestra a Jair Ventura (así lo llamó Manuel Kun, en este video del programa ‘Acción’) en un drible endemoniado hacia el primer gol, en un partido jugado contra Liga de Portoviejo, el 12 de diciembre, en la cancha de “Los Chirijos” de Milagro (pues allí jugaba el “Súper Nueve” de local). Jair Ventura Filho, Jairzinho para el mundo del fútbol, nació en Río de Janeiro el 25 de diciembre de 1944 y contaba esa tarde con 37 años. A días de cumplir sus 38.
 
 
En ese 1982 en que Jairzinho jugó para el equipo conocido como “Súper Nueve”, su equipo alcanzó la clasificación al cuadrangular final del campeonato, junto a Barcelona, El Nacional y Liga de Portoviejo. Quedó cuarto (las imágenes del partido pertenecen a la cuarta fecha de este cuadrangular final). Campeón fue El Nacional, Barcelona vicecampeón y la Liga (P) tuvo la mejor participación de su historia, tercera (3). El 9 de Octubre mejoró su registro en los campeonatos de 1983 y 1984, en los que quedó vicecampeón y clasificó para jugar la Copa Libertadores. En 1986, la inyección del dinero al “Súper Nueve” del señor Quintana se retiró, por lo que el equipo que viste con los colores de la ciudad se fue en caída libre a segunda categoría. Allí juega todavía. 

Pero en ese episodio en el que corrió billete, el “Súper Nueve” se dio el lujo de contar con Jairzinho, un jugador al que se suele considerar entre los mejores jugadores de la historia del fútbol de su país. Sin duda, el jugador de mayores pergaminos que alguna vez ha llegado a jugar en el fútbol ecuatoriano (4).

(1) Jorge Barraza, ‘Tostao, el gran líder de Brasil era Gerson’, Diario El universo, 30 de octubre de 2016. Lo de Barraza y Vasconcellos podría dar la impresión de una página deportiva de calidad en diario El universo. Nada más alejado de la verdad. La página es desastrosa, pero estas dos excepciones brillan como dos luceros.
(2) ‘Jairzinho, crack que fue del club guayaquileño 9 de octubre’, Diario El universo, 8 de marzo de 2015.
(3) ‘Liga(P), cerca de la Copa en 1982’, Diario El universo, 2 de marzo de 2014.
(4) ‘Cuatro campeones del mundo jugaron en Ecuador’, Diario El comercio, 16 de agosto de 2012.

Un gordo a la Capira

30 de diciembre de 2015

Frente a frente, cortesía de infobae.com.

El DT Néstor Raúl Gorosito comparó a Christian ‘el ogro’ Fabbiani con una vaca (1). Sucedió el 2009, cuando lo dirigió en River, el mismo año en que Fabbiani enfilaba para su bicampeonato del premio ‘Gordo Kenig’ que otorga el portal futbolero En una baldosa (2). Fabbiani alcanzó un récord difícil de batir: el pentacampeonato del ‘Gordo Kenig’ (2008-2012). El 2013 cortó su racha gloriosa un jugador de Boca, un tal ‘Chiqui’ Pérez (3).  

Tal vez un tipo que anda por encima de los cien kilos no pueda aportar mucho a la Capira, pero uno sólo puede imaginarse lo mucho que Christian ‘el ogro’ Fabbiani va a disfrutar de la comida manabita. Buen provecho.

(1) En sus declaraciones a radio Del Plata: “Él dice que come ensalada, pero en vez de comer una porción, se come tres, que es lo mismo que nada: una vaca come pasto y sigue siendo una vaca”, v. Néstor Gorosito comparó a Fabbiani con una vaca, infobae.com, 2 de marzo de 2009.
(2) El premio es un homenaje instituido a la obesa figura de Alejandro Martín Kenig. El 2009 fue el año en el que ‘el ogro’ ganó con mayor holgura: el 79% de los votantes optó por él (el comentario de EUB: “Arrasó, con la encuesta y con los embutidos”), v. En una baldosa, Premios Baldoseros 2009, 27 de diciembre de 2009.
(3) Mientras que el 2014 venció otro de River, Fernando Cavenaghi. En este 2015, ‘el ogro’ volvió a estar de candidato, pero perdió ante otro argentino que juega en el fútbol ecuatoriano: Leonel Núñez (107 kilos, Mushuc Runa), v. En una baldosa, Premios Baldoseros 2015, 30 de diciembre de 2015.