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Martín, el soviético

20 de septiembre de 2018


En un artículo reciente de Martín Pallares, este señor criticó la presencia de observadores internacionales en la audiencia que se realizó el 18 de septiembre en el juicio que involucra al expresidente Rafael Correa. Mirado con un poco más de detalle, el suyo es un artículo revelador de cómo opera la mentalidad de una persona que, por sistema, está en contra de otra (invariable y persistentemente en contra). Este párrafo que copio es ilustrativo de cómo ese tipo de mentalidad acota las posibilidades de razonamiento a límites casi irrespirables:

“La única explicación para que Correa y los suyos hayan pensado en una supuesta misión de observadores internacionales integrada por abogados del ex presidente y partidarios rabiosos del mismo es que se hallen armando un caso de supuesta persecución política para justificar, si se presenta la necesidad, de que Correa pida asilo político en algún país. Todo esto porque resulta evidente que para Correa será muy difícil probar que no tuvo ningún vínculo con la orden y el operativo para secuestrar a Balda en Bogotá” (El resaltado no es del original).

La única explicación que encuentra Pallares es instrumental: “armar un caso”. Peor es la justificación de su razonamiento: “armar ese caso” es necesario, pues Correa tendrá “muy difícil probar que no tuvo ningún vínculo” con aquello que se le imputa.

En el universo mental de Martín Pallares no se debe probar por un tribunal que Correa es culpable, sino que Correa debe probar ante un tribunal que él no es culpable de lo que se lo acusa. Esto es absurdo, pero no es novedoso. Es del tiempo de los soviéticos. Cuando arrestaron al novelista Isaac Babel en 1939, uno de los oficiales le informó:

- Se lo ha arrestado como traidor por actividades antisoviéticas. ¿Reconoce su culpa?
- No, no la reconozco.
- Pero entonces, ¿cómo puede reconciliar esa declaración de inocencia con el hecho de su arresto?”

Por mentalidad, Pallares podría ser ese sargento de la CCCP.

Tiki-Caca

6 de julio de 2018


En un partido de fútbol, muchos pases pueden ser mucha mierda. El mejor ejemplo de esto fue la selección española, en el partido en que se apeó del mundial.

En ese partido contra Rusia, Sergio Ramos impuso un récord, que a la vez fue un síntoma. Dio 141 pases, como nunca nadie en la historia de los mundiales lo había hecho, desde que se miden estas cosas (1966). Y fue un síntoma, según José Sámano:

“Síntoma absoluto de para qué la utilizó la selección española, como artefacto para ganar minutos más que metros, para hacer creer que era lo que fue y hoy tanto le cuesta siquiera plagiar. El balón como objeto ambulante, de aquí para allá de forma previsible, en horizontal”.

Este récord de Ramos funciona como una explicación de porqué perdió España. Un récord de mierda.

Los testigos de Jehová y el ateo

14 de junio de 2018


Salí de mi casa para ir a ver el primer partido del Mundial de Fútbol que empezó esta mañana. Cuando me iba a subir al carro, me interceptan un par de testigos de Jehová para hablarme de Dios. No me puedo imaginar un peor momento para ser interceptado por unos testigos de Jehová. Neta.

Aún así, acopié paciencia por unos segundos para escuchar un fragmento de su letanía. Apenas una aspiración admitió una interrupción no grosera, intervine para precisar que mucho se los agradecía, pero que era ateo. “Rigurosamente ateo”, remarqué. “Creo que cuando morimos es como irse a dormir, pero de una manera definitiva. Solo quedan nuestros recuerdos en la memoria de los otros”.

Se quedaron extrañados, creo que por no muy acostumbrados a escuchar respuestas así. Uno, para defender a Dios, me empezó a hablar de que existen cosas que no vemos, como la ley de la gravedad. Lo atajé: “Pero el atributo de invisibilidad no supone el de omnipotencia. Además, esa omnipotencia de Dios es sospechosa. Porque, ¿por qué Dios no ayuda a los amputados? Si es todopoderoso, ¿qué le cuesta hacer crecer una mano o una pierna? ¿O ustedes conocen algún caso en que Dios haya obrado así?”

Ambos negaron con la cabeza. Uno (siempre el mismo) me dijo que otro cuestionamiento a Dios era porqué siendo tan poderoso permitía que haya maldad en el mundo. Coincidí, no podía menos. Me preguntó entonces que cómo así era ateo. Le dije que por dudas como éstas, sobre la ineficacia de la omnipotencia de un ser invisible, que me empezaron a hacer dudar en mi adolescencia. Coincidimos en que el que ellos tengan una religión y yo ninguna no debe ser obstáculo para el respeto mutuo: todo lo contrario, debía ser “una celebración de la diversidad”.

Me excusé de seguir la conversación: el partido empezaba en minutos. Intercambiamos nombres, nos dimos un apretón de manos y quedamos para conversar en (una improbable) otra ocasión, lo que no pensé jamás que diría después de un encuentro con unos testigos de Jehová, mucho menos a minutos de jugarse el primer partido de un Mundial de Fútbol*. Dios, dirán ellos, “trabaja de maneras misteriosas”. Meh.

* Ganó Rusia 5 a 0 a un equipo de Arabia Saudita que parecía la Capira, por color y calidad.

Paja y Rusia

19 de diciembre de 2016


El liderazgo vertical, corporativista y autoritario de Vladimir Putin lo tiene con una popularidad superior al 80% de la población, en un país de más de 143 millones de habitantes y una cultura milenaria como Rusia. Aquí también, un liderazgo vertical, corporativista y autoritario como el de Jaime Nebot mantiene una popularidad superior al 80% de la población, en la ciudad más poblada del Ecuador. El éxito del liderazgo autoritario funciona para grandes y chicos. Es un éxito transversal, con una condición previa: el colapso (URSS, Bucaram) es el escenario propicio para que triunfe el "hombre fuerte" (1).

No puedo hablar por la inmensidad rusa, pero sí puedo referirme a nuestras pajas administrativas, a todo lo que desde la administración pública y desde mucho tiempo antes del socialcristianismo, se viene haciendo mal en el desarrollo de la ciudad. Pero, en rigor: ¿Qué es Guayaquil para oponerse a un liderazgo autoritario que en estos últimos 16 años ha construido una ciudad con “lotes pequeños para las viviendas, aceras y accesos estrechos, limitadas áreas verdes, y en general una clara tendencia hacia la impermeabilización del suelo urbano”? (2). Guayaquil es una ciudad con una historia de debilidad institucional, un crecimiento urbano inarticulado y una sociedad civil apática, ¿con qué energía cívica podría resistir un liderazgo de esta naturaleza? Al contrario: lo bienviene y lo admira (3).

(Otrosí: su cooptación de los medios de comunicación de la ciudad también le ha resultado muy útil [4]).

(1) El colapso de Guayaquil durante la administracón de los Bucaram et al. (1984-1992) fue el discurso que apalancó al socialcristianismo en el poder político de Guayaquil. Con eso afanaron hasta hace poco, pero 24 años después es ya un discurso insostenible.
(2) Así describen a Guayaquil los expertos internacionales solicitados por el alcalde Nebot a la CAF: v. Mejía Betancourt, Abel, Morelli Tucci, Carlos Eduardo, Bertoni, Juan Carlos, Cabezas Vélez, Gabriel 2013, La inundación de Guayaquil en marzo 2013. Opinión de expertos internacionales, Cooperación Técnica de CAF, Informe gerencial [17 de junio de 2013].
(3) El autoritarismo explica el ascenso de Donald Trump: ‘Authoritarianism: The political science that explains Trump’, Vox, YouTube. Y este video (en inglés): esto es periodismo del bueno. En nuestro país, algo así no existe.
(4)Para cuando el periodismo guayaquileño pierda el miedo…’, Xavier Flores Aguirre, 6 de febrero de 2016.

Nado sincronizado

31 de agosto de 2016

En conversaciones con motivo de las olimpiadas, hemos llegado (medio en broma, medio en serio) a la conclusión de que el día que la República del Ecuador presente un equipo de nado sincronizado por equipos para competir en los Juegos Olímpicos, ese es el día en que podremos llamarnos “civilizados” (1).

Mientras tanto, las chicas de Rusia... (2):



 
(1) Por lo pronto, una escuela de nado sincronizado empezó a funcionar en Guayaquil a partir de febrero de 2015. Se contrató a una entrenadora cubana (Anahís Paneque Aldana) y tiene 15 alumnas (información a septiembre de 2015). Las inscripciones se receptan en la planta baja de Fedeguayas (Mascote y Luque) y el único requisito es “saber nadar”: v. ‘El nado sincronizado siembra su semilla’, Diario El universo, 1 de septiembre de 2015.
(2) Esta participación fue en el XVI Campeonato Mundial de Natación, celebrado en julio-agosto de 2015, en el que Rusia participó por nueve medallas, obteniendo ocho de oro y una de plata. En los Juegos Olímpicos de Río 2016, Rusia obtuvo una vez más la medalla de oro por equipos: la continuación de una tradición que empezó en Sydney 2000.