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El diezmo

20 de septiembre de 2024

            Publicado en diario Expreso el viernes 20 de septiembre de 2024.

Un quiteño ilustre, Antonio Flores Jijón, fue el Presidente que terminó con el cobro del diezmo en el Ecuador. Lo acompañó en ese proceso un Papa, León XIII. 

El diezmo era un impuesto para sostener la religión católica que se cobraba a la producción agrícola y pecuaria, establecido desde 1501 por la bula Eximiae devotionis sinceritas del Papa Alejandro VI. Seguía vigente casi cuatrocientos años después.

El Presidente Flores Jijón gobernó entre 1888 y 1892. Hijo de Juan José Flores, nació en 1833 en el Palacio de Carondelet. Estudió en Europa, se graduó de abogado en la Universidad de San Marcos, fue autor de varios libros y artículos de opinión. Versado en varios idiomas, diplomático en muchos países (entre ellos Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos), él era un convencido de que el cobro del diezmo debía terminar. 

El Ecuador era el último de la fila: el diezmo ya no se lo cobraba en los demás países. Según un diputado a la Convención Nacional que adoptó la Constitución de 1884: “las naciones todas han suprimido los diezmos de sus códigos; y ¿será posible que el Ecuador continúe conservándolo?”. El diezmo se lo abolió en Costa Rica y Guatemala tan temprano como en 1852, en Colombia en 1853, en Perú en 1859… Pero treinta años después, seguía vigente en el Ecuador y constituía (desde hacía mucho rato) una notoria desventaja comparativa para el desarrollo económico del país. 

Flores Jijón era un “defensor enérgico” de su abolición según dijo al iniciar su gobierno en su Mensaje a la Nación, dado en la Catedral de Quito el 17 de agosto de 1888, al punto de haber escrito un “Memorándum sobre la abolición del diezmo en la República del Ecuador” que “por instancias de la Santa Sede le he presentado a Ella misma, y que se ha impreso de orden Suya en el Vaticano”.

Esta relación tan cordial y propositiva se debió a que Flores Jijón era cercano a Vincenzo Giaocchino Pecci, conocido como León XIII. Este Papa envió al Ecuador a un Delegado Apostólico, Giuseppe Macchi, para transmitir la anuencia papal a la negociación para sustituir el diezmo a través de un convenio adicional al Concordato, que era la norma que desde 1862 regulaba las relaciones entre el Ecuador y la Santa Sede.

Por este convenio se terminó en 1890 el cobro del diezmo, pero para ser sustituido por un impuesto del tres por mil sobre los predios rústicos (a excepción de propiedades con valores menores a cien sucres, huertas de cacao y edificios de fondos rústicos), exclusivamente destinado a sostener la religión católica. Un Congreso Extraordinario decretó el 8 de agosto de 1890 la aprobación del convenio adicional que había sido firmado en Roma el 9 de marzo de 1890 por el representante del Presidente del Ecuador, Leónidas Larrea, y el Secretario de Estado del Papa, el cardenal Mariano Rampolla.

Así, el diezmo se lo abolió el año 1890 (es decir, se eliminó una carga discriminatoria a los productores agrícolas y pecuarios), pero el Estado del Ecuador seguía financiando a la iglesia. Esta situación únicamente concluyó con un decreto que derogó el impuesto del tres por mil y que declaró como voluntario cualquier pago que se haga a la iglesia, firmado por el general Eloy Alfaro en octubre de 1898.

Un tribunero y un académico

9 de marzo de 2017


Guayaquil, bajo la administración de Jaime Nebot, se ha caracterizado por resistir a los que ha considerado abusos del gobierno de Rafael Correa. En esto, Jaime Nebot tiene un antecedente en Pedro Carbo, quien como presidente del Concejo Cantonal de Guayaquil presentó una clara y frontal resistencia a los abusos perpetrados durante las presidencias conservadoras de Gabriel García Moreno (1861-1865 y 1869-1875). Por supuesto, los argumentos dados por Nebot y por Pedro Carbo son muy distintos.

Nebot, por ejemplo, dice que una sentencia tiene “la eficacia del papel higiénico”, cuando de resistirse a la orden de un juez en su territorio se trata (1).

Pedro Carbo (1813-1894)

Pedro Carbo, en cambio, demostró ser un hombre de leyes:

“Nos hemos propuesto en este opúsculo defender al poder temporal [frente a la iglesia católica] sin ningún jénero de prevención civil ó relijiosa, y para ello nos ha sido indispensable comenzar por defender la Constitución de la República, fieles como siempre hemos sido al principio Constitucional, que siempre hemos defendido en las diferentes situaciones en que nuestro país se ha encontrado” (2).

El contraste grafica la diferencia entre un tribunero y un académico.

Además, otra diferencia no menor: Pedro Carbo defendió principios liberales, siempre expuestos de forma fundada y clara (su oposición al concordato es gran ejemplo de ello). Lo usual en Nebot, en cambio, es jugar sobre seguro y a conveniencia, pues no defiende principios, defiende intereses: Los suyos propios.

(1) ‘Nebot compara sentencia de juez con papel higiénico’, La República, 24 de febrero de 2012.
(2) Carbo, Pedro, ‘El concordato ecuatoriano. Defensa del poder temporal’, Guayaquil, Imprenta de Murillo por D. Vergara, 1863.