El origen de las personas que el Concejo Municipal decidió homenajear en 1923 dándole su nombre a una calle del barrio del Centenario nos revela una clara vocación internacional, de impronta occidental. En un barrio originalmente de nueve calles, como se puede apreciar en el mapa del año 1928, siete de ellas reconocían a extranjeros, cada uno de un país, salvo la excepción americana.
Por Europa: España tenía a Agustín El divino Argüelles, Francia al sabio y cascarrabias La Condamine, el Reino Unido tenía al ministro Canning, Italia tenía al heroico Garibaldi y Alemania tenía al sabio y afable Humboldt. Los Estados Unidos de América tenían a dos: George Washington y un hombre que sí sirvió a Guayaquil y contribuyó de una manera decisiva a erradicar la peste de la fiebre amarilla de su suelo, el doctor Michael E. Connor (no O’Connor, for Christ’s sake).
En 1936, el Concejo Municipal decidió cambiar el nombre de varias calles del barrio del Centenario y de los siete extranjeros, quedaron únicamente dos: El divino Argüelles y el doctor Connor.

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