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La ecuatorianidad al palo (it ain’t good)

18 de mayo de 2021

Todavía no empieza ni a gobernar el Presidente electo Guillermo Lasso, pero las señales que ha mandado son de una ecuatorianidad usual. Y por esto, en la primera demostración que tuvo de su capacidad para jugar a la política, que fue la elección de las autoridades de la Asamblea Nacional, Lasso lució mal.

 

Por el miedo a perder/decepcionar a su base talibán, Lasso faltó a un acuerdo con sus aliados de derecha y con la primera fuerza política en la Asamblea Nacional, actuó de una manera improvisada y resolvió el grave asunto en los últimos diez minutos. Traidor, sin planificación y al apuro. Fue la ecuatorianidad política en su estúpida cotidianidad. Y eso es un mal augurio.

 

Más allá de la cotidianidad nefasta y de bronquearse con el Don Corleone local, el principal error de la bancada de Lasso es haber entregado la clave de bóveda de la gobernabilidad del país a esa chanfaina compuesta por PK, DD e independientes*. Por ahora todo es risas, se burlaron de Correa y de Nebot, triunfaron. A partir del 24, esa chanfaina mostrará la garra y empezarán las exigencias nada ideológicas y muy concretas y específicas al Gobierno. Para ponerlo en simple: se necesitarán a unas tres María Paulas Romo del Reparto para alimentar a este monstruo de tres cabezas. Será el país de encontrarse, pero para retacearlo.

 

Y no hay nada nuevo bajo el sol, es la ecuatorianidad al palo.

 

* Pachakutik, AKA ‘Derecha con poncho’, es como la caja de chocolates del simpático subnormal Forrest Gump: ‘Nunca sabes lo que saldrá de allí’. La ID ya es hace rato la DD, Derecha Democrática, un partido de tunantes. Y los angurrientos independientes, dada la escasez, cotizarán sus votos al alza. Se vienen tiempos de rapiña, como es habitual.

Pugna de poderes

18 de agosto de 2019


En el año 1979, son ya 40 años de esto, el Ecuador volvió a la democracia, período al que algunos querían que se lo conozca como “la decimoséptima república ecuatoriana”, puesto que nos regía la 17ava Constitución, votada por el pueblo en referéndum del 15 de agosto de 1978. Esta nueva Constitución buscaba un poder ejecutivo fuerte:

“Con un parlamento elegido en forma definitoria de la elección presidencial, la denominada segunda vuelta, se induce claramente al electorado a procurarle a ese Presidente de mayoría absoluta una legislatura alineada en el mandato popular predominante” (Alfredo Pinoargote, ‘La república de papel’, p. 119).
 
Y así ocurrió en el primer intento, en 1979. El Presidente Jaime Roldós tuvo a 47 diputados identificados con él: 32 de CFP (Concentración de Fuerzas Populares) y 15 de la ID (Izquierda Democrática), es decir, “más de las dos terceras partes de la Cámara Nacional de Representantes, la mayoría necesaria para instrumentar el cambio prometido al mandante soberano” (p. 119).

Parecía un escenario propicio, con un Presidente joven e idealista, Jaime “Seconal” Roldós, apoyado por un número suficiente de legisladores. Pero el autor al que seguimos en este punto, cuenta qué pasó en este Ecuador de la vuelta a la democracia:

“Sostenemos como verdad evidente e irrefutable que la pugna entre los poderes ejecutivo y legislativo es, en el Ecuador, de carácter histórico y permanente, sean quienes fueren sus protagonistas. No obstante, como la historia tiene sus propios actores, y cada capítulo los suyos propios, en la decimoséptima república ecuatoriana asumieron el respectivo liderazgo de esta pugnacidad recurrente Jaime Roldós Aguilera y Assad Bucaram. Antes hubo otros nombres, Rocafuerte y Flores, Velasco Ibarra y Martínez Mera, Arosemena Monroy y Velasco Ibarra, y muchos más” (p. 119).

Y esta pugna entre Assad Bucaram y Jaime Roldós “a la postre, esterilizó el más categórico pronunciamiento popular de la historia nacional” (p. 120), con la particularidad de que se trataba de una pugna que involucraba a tío y sobrino. Y la política ecuatoriana fue una vez más, lo que ha sido casi sin variante desde que nos regimos como Estado independiente en 1830: una incesante sucesión de gobiernos de pandilla.

Estos primeros pugnantes de la “décimo séptima república” murieron ambos en 1981. Jaime Roldós en un sospechoso “accidente” de aviación el 24 de mayo y Assad Bucaram de un infarto fulminante, el 5 de noviembre.

Los "44 psiquiatras"

26 de junio de 2016


“Dedico este libro”, escribió Abdalá Bucaram, “a los cuarenta y cuatro diputados que cumpliendo consignas golpistas nacidas de ambiciones revanchistas, traicionaron la voluntad del pueblo ecuatoriano al destituirme del cargo de Presidente Constitucional de la República, la noche del viernes 6 de febrero de 1997” (1). Con cuánta suerte contaron los diputados del Congreso Nacional de 1997 (en menos de un año se cumplirán dos decenios) que no hubo redes sociales para difundir los videos de sus intervenciones y tener ocasión para avergonzarnos de su inconstitucional decisión. Hay que empezar, al menos, por recordarlos (2):

1) César Acosta Vásquez (PSC).
2) Walter Andrade Fajardo (PSC).
3) Fabián Alarcón Rivera (FRA).
4) Gabriel Alegría Calero, diputado alterno de Ermel Campana (DP).
5) Raúl Baca Carbo (ID).
6) Guillermo Borja Farah (PSC).
7) Simón Bustamante Vera (PSC).
8) José Cordero Acosta (DP).
9) Pío Osvaldo Cueva (PSC).
10) Rafael Cuesta Caputi (PSC).
11) Luis Chiriboga Acosta (PSC).
12) Hoover Encalada Erraez (PSC).
13) Marco Flores Troncoso (PSC).
14) Heinert Gonzabay Pérez (PSC).
15) Susana González de Vega (PSC).
16) Richard Guillén Zambrano (DP).
17) Odette Haboud de Salcedo (PSC).
18) Estuardo Hidalgo Bifarini (DP).
19) Leonidas Isa Quinatoa (Pachakutik).
20) Marco Landázuri Romo (ID).
21) Miguel López Moreno (Pachakutik).
22) Miguel Lluco Tigze (Pachakutik).
23) Luis Macas Ambuludi (Pachakutik).
24) Ferado Madera Erazo (PSC).
25) Tito Nilton Mendoza (PSC).
26) Wilson Merino Machado (FRA).
27) Heinz Moeller Freile (PSC).
28) Milton Ordóñez Gárate (PSC).
29) Marcelino Ordóñez Pesantes, alterno del diputado Rosendo Rojas (Pachakutik).
30) Álvaro Pérez Intriago (PSC).
31) Enrique Ponce Luque (PSC).
32) Fernando Rodríguez Paredes (DP).
33) Isidro Romero Carbo (PSC).
34) Napoleón Saltos Galarza (Pachakutik).
35) Mauricio Salem Mendoza (PSC).
36) Carlos Saud Saud (PSC).
37) Alfredo Serrano Valladares (PSC).
38) Raúl Tello Benalcázar (MPD).
39) Gustavo Terán Acosta (MPD).
40) Gilberto Vaca García (PSC).
41) Carlos Vallejo López (DP).
42) Alexandra Vela Puga (DP).
43) César Verduga Vélez (DP).
44) Franklin Verduga Vélez (PSC).

Para este primer golpe de Estado desde la vuelta a la democracia, así participaron los partidos políticos: PSC (24), DP (8), Pachakutik (6), FRA (2), ID (2), MPD (2). Votaron dos alternos y tres mujeres.

De esta manera inicia Abdalá Bucaram el relato del inconstitucional despojo que le hicieron: “La noche del 6 de febrero de 1997 se pisoteó la Constitución en el Congreso Nacional. Cual jauría de galgos frenéticos, cuarenta y cuatro jadeantes de sumisión al pasado me despojaron de las funciones de Presidente de la República” (3). Bucaram bien puedo haber dicho como José Luis Torrente, en ‘Torrente 2’: “unos facinerosos me despojaron de mi fortuna de manera fraudulenta”. Y haría mucho sentido, porque Bucaram es nuestro político más torrentiano (4).

(1) Bucaram Ortiz, Abdalá, ‘Golpe de Estado’, PREdiciones, Quito, 1998, dedicatoria.
(2) Ibíd., p. 271-272.
(3) Ibíd., p. 23.
(4) 'TORRENTE LOS MEJORES MOMENTOS', YouTube, 29 de febrero de 2016.