Que el principal
presentador de noticias de un canal influyente en la opinión pública tenga un
comentario que elogia la estabilidad de una dictadura es preocupante. Tan
preocupante es por su contenido, como por la forma en que se dio.
El caso fue que un
consultor internacional acudió a Ecuavisa a hacer su trabajo: transmitir un
mensaje de apoyo a un movimiento político y, en el camino, lo desquició a
Pinoargote. Aquí el video.
Pinoargote se empezó a deshilachar
cuando le mencionaron a Lasso: le pareció intolerable que le digan la verdad
sobre su afición por el candidato de la derecha guayaquileña (el candidato
natural de Ecuavisa, podría decirse). Desde ese momento, Pinoargote empieza a
irse al carajo. Ya no está interesado en conocer la opinión de su entrevistado
(porque ya no es un simple entrevistado, es “el enemigo”) sino en
contradecirlo. Y busca su momento.
Esto, que de por sí es una
mala estrategia, Pinoargote lo ejecuta pésimo. El consultor chileno Patricio
Mery Bell elogia la estabilidad del Ecuador frente a hechos recientes en otros
países de la región. Pinoargote se anima a la confrontación:
Pinoargote: Pero Chile estuvo muy estable con Pinochet también durante muchos
años...
Mery:
Perdón, pero mataron a 3.000 personas...
Pinoargote: No, pero era estable, ah no, era estable...
Mery:
Y nadie eligió a Pinochet, a Rafael Correa lo eligieron por votos, ¿cuál es la
diferencia, Alfredo, de qué estamos hablando?
Pinoargote: Pero era estable.
Mery:
¿Usted va a comparar una democracia elegida por los votos, con una dictadura
que mató a 3.000 personas...
Pinoargote: Yo no las comparo, pero si hablamos de estabilidad… hay que ver en
qué consiste...
Mery:
Sí, sí, por favor, lo escucho…
En este intercambio,
Pinoargote lució pésimo. Se metió a rebatir la idea de “estabilidad” que
elaboraba Mery, pero terminó siendo reprendido por su apoyo a una dictadura.
Fue por lana y salió trasquilado. Tras la oferta de escucharlo, las palabras de
Pinoargote para cerrar este intercambio fueron:
“Si
hablamos de estabilidad… hay que ver bien en qué consiste”.
Sus palabras fueron dichas
con pena, con la certeza absoluta de haberla cagado: desde ese momento, fue
carrera corrida para el consultor. Pinoargote se abatió y el mensaje que el
comunicador fue a transmitir campeó. Tanto, que Ecuavisa tuvo que terminar la entrevista antes, para rescatar a su entrevistador estrella de su evidente papelón.
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| El consultor ríe, porque sabe que Pinoargote está en el horno. |
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La imagen que deja esta
entrevista es que el principal entrevistador de un canal influyente es un
ejemplar del periodismo de confrontación, que diseña una estrategia equivocada
y la ejecuta de forma torpe (con fintas propias de un elefante en una
cristalería, digamos); un entrevistador que manifiesta un notorio sesgo, se
altera con facilidad y pierde el control de la entrevista y de sí mismo, sin
beneficio para el televidente o para los intereses que sirve. Una imagen
desastrosa, paupérrima.
Esto, en cuanto a la
forma. Porque el que Alfredo Pinoargote sea “fans” de Pinochet, esa es ya otra
cuestión. Por sus dichos en la entrevista, tal parece, este dictador chileno sí que
tiene un sitial en su corazoncito senil.