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Tres alternativas para un relato de amor y de guerra
20 de mayo de 2018
El relato es el siguiente:
“En una
ciudad tropical, tres aventureros extranjeros y unos cuantos locales
organizaron una revolución. Algunos principales del pueblo se resistieron a
participar en ella, por lo que aquellos terminaron por invocar a la Patria para
hacerla. Una vez que se la llevó a cabo, los beneficiarios de la revolución se
aprovecharon de sus felices consecuencias, urdieron planes en complicidad con
otros y traicionaron a los aventureros extranjeros, los que abandonaron el
pueblo que habían contribuido a liberar para continuar su lucha en otros pagos.
La historia involucra la captura de un militar ludópata mientras jugaba naipes,
el romance del principal aventurero con una preciosa niña de trece años y un
desenlace de sangre que no podía evitarse”.
Las alternativas son:
1)
Un sketch de Monty Python.
2)
Un guión de una película del grandissimo
Bud Spencer.
3)
La historia de la independencia de Guayaquil.
Es realmente y casi sin
variante alguna, la historia de la independencia de Guayaquil*. Tres aventureros venezolanos (Febres-Cordero,
Urdaneta y Letamendi) y unos cuantos locales (Antepara, Villamil, etc.)
organizaron la “Fragua de Vulcano”. Tres principales del pueblo (Bejarano, por
edad; Olmedo, por ser hombre de letras; Ximena, por haberse educado en España)
se negaron a tomar parte de la revolución, por lo que el principal de los militares
extranjeros, Febres-Cordero, instó a que se la haga “por la Patria”. Tras el
éxito de la revolución de octubre, los militares venezolanos fueron víctimas de
tramas urdidas para perjudicarlos que desembocaron en su enjuiciamiento por
traición. Los tres venezolanos abandonaron la ciudad y partieron a Perú a
engrosar las filas del ejército de San Martín.
En los detalles: el
militar ludópata capturado mientras jugaba naipes (una partida de tresillo) fue
el coronel Manuel Torres-Valdivia, arrestado por León de Febres-Cordero. Este
mismo militar venezolano fue quien se lió con una mocita de trece años, Isabel
Morlás, con la que terminó por casarse una vez instalado en Venezuela. El
“desenlace de sangre” fue la muerte al español Joaquín Magallar por Luis
Urdaneta, cuando los revolucionarios fueron a tomar los cuarteles.
* En
la segunda alternativa, el rol de Febres-Cordero lo tendría Bud Spencer, y a
punta de mamporros libertaría Guayaquil. Y, por supuesto, como Febres-Cordero,
este grandote bueno tomaría a una linda lugareña consigo (lo que convierte, en
rigor, a esta posible película en apenas una variante de “Banana Joe”).
Publicado por Xavier 0 comentarios
Etiquetas: Bud Spencer, Guayaquil, Historia, Independencia de Guayaquil, Joaquín Magallar, León de Febres-Cordero y Oberto, Luis Urdaneta, Manuel Torres-Valdivia
38 muertos y una mentira (excusable) de Yei Yei
8 de noviembre de 2016
Si uno lee el mensaje que
el cabildo del Guayaquil republicano remitió a José de San Martín acerca de su
independencia, redactado y firmado por José Joaquín (‘Yei Yei’) de Olmedo, a
nombre de la provincia declarada independiente, uno se encuentra con lo
siguiente:
“Al
amanecer del día 9, brilló para nosotros la aurora de libertad. El pueblo,
unido a la tropas de esta plaza, ha proclamado la Independencia de esta
Provincia. Este plausible acontecimiento, tanto tiempo há suspirado por todos
los buenos vecinos de esta ciudad, se ha verificado con tal orden, que ni una sola gota de sangre ha salpicado
el estandarte de la libertad. Nuestros puertos, como nuestros brazos, están
abiertos para nuestros hermanos y amigos, que deben ayudarnos a mantener
nuestra revolución, que se ha realizado, no
con tumultos ni muertos, sino con una fiesta pública” (1).
El Municipio de Guayaquil ha
admitido (de manera implícita) que Olmedo mintió en este mensaje a San Martín. En
rigor, siempre se tuvo noticia de que en los hechos iniciados en la madrugada del
lunes 9 de octubre de 1820, que desembocaron en la independencia de Guayaquil, hubo
cuando menos un muerto, el militar español Joaquín Magallar, hecho que de por
sí invalidaba la afirmación hecha por Olmedo de “ni una sola gota de sangre” (2). Unos documentos del Consejo de
Guerra realizado en España en 1823 por la pérdida de Guayaquil (encontrados por
el historiador Enrique Muñoz Larrea en el Archivo Militar del Alcázar de
Segovia, el año 2010) revela que hubo más muertos: fueron 38 en la asonada del
9 de octubre. El municipio de Guayaquil se ha comprometido a publicar estos
documentos a partir del año 2017 (3).
La historia del Guayaquil
revolucionario le ha dado la razón a Cioran, quien decía que en las “proclamas
de la época, muy bien”, pero que lo clave era la lectura de “las memorias de
los que vivieron esos acontecimientos” para darse cuenta “de que fueron
espantosos”, no una “fiesta pública” como sugirió nuestro bardo par excellence. Este hallazgo sobre del
Consejo de Guerra y los 38 muertos ocurridos durante la gesta de octubre contradicen
la fiesta de la libertad dibujada por la pluma de Olmedo (4).
En eso de las proclamas
falaces, nuestro bardo revolucionario no fue excepción.
(1) Guevara,
Darío 1958, ‘Olmedo. Actor y cantor de la gran epopeya libertadora de América’,
Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, p. 163.
(2) El
venezolano Urdaneta fue quien le dio chicharrón a Magallar.
(3) ‘Hallazgo de documentos dan giro a relatos de independencia de Guayaquil’, Diario El universo, 17 de octubre de
2016; ‘Texto municipal sobre Guayaquil omite relevantes hechos históricos’, Diario El telégrafo, 20 de octubre de 2014. De
interés resulta la respuesta de Calvin Huecos a esta última publicación,
escrita en su habitual estilo aparatoso (es como un Pocho Harb de la narrativa
histórica): ‘Falsedades, desinformación y desatinos, en un artículo que se pretendió usar con fines políticos nuestra historia’ (con errores básicos en su
redacción, evidenciados desde el título, o en el uso de “concejo” por “consejo”
[referido al Consejo de Guerra de 1823] o de “adefecio” por “adefesio”. O sea,
un auténtico adefesio).
(4)
'Los espantos de la independencia de Guayaquil', Xavier Flores Aguirre, 24 de enero de 2016. En ese 1820, un día como hoy, 8 de noviembre, se organizó la Provincia Libre de
Guayaquil y cesó en sus funciones Gregorio Escobedo. En palabras del historiador
Aguirre Abad: “Organizado el Gobierno cesó la tiranía de Escobedo, que se había
mostrado sanguinario, haciendo fusilar a un fraile de San Juan de Dios y dos y
tres españoles más, sospechados de conspiraciones realistas”: Aguirre Abad, Francisco Xavier 1972, 'Bosquejo histórico de la República del Ecuador', Corporación de Estudios y Publicaciones, Guayaquil, p. 182. Es una lástima
que no existan tantas “memorias de los que vivieron esos acontecimientos” como para
recrear el clima de la ciudad en esos días revolucionarios. Un intento de
recuperar memorias de esa época ha sido hecho desde la interesante perspectiva de
una esclava, Angela Batallas: v. Townsend, Camille, ‘“Half my body free, the other half enslaved”: The politics of the slaves of Guayaquil at the end of the colonial era’.
Publicado por Xavier 0 comentarios
Etiquetas: Aguirre Abad, Ángela Batallas, Emil Cioran, Gregorio Escobedo, Guayaquil, Historia, HIstoria de Guayaquil, Joaquín Magallar, José Joaquín de Olmedo, Luis Urdaneta, Melvin Hoyos, Pocho Harb
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