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La ciudad peregrina y gris que se fundó un 15 de agosto
15 de agosto de 2016
Un día como hoy, 15 de
agosto, se debería celebrar el aniversario 482 de la fundación de la ciudad de Guayaquil,
hecho que se verificó en las cercanías de la laguna de Colta. Guayaquil nació a
la vida jurídica en la serranía (eso implica el acto de su fundación), pero terminó ubicada un día incierto del año 1547 en el
cerro Lominchao (hoy, cerro Santa Ana) (1).
Su siguiente traslado se
decidió el año 1693, a lo que se conoció como “Ciudad Nueva”, la que coexistió
con la “Ciudad Vieja” (todavía asentada en el cerro Santa Ana) hasta que el
crecimiento de la ciudad terminó por volverlas a juntar. Julio Estrada Ycaza
ubica las cuadras originales de “Ciudad Nueva” en “un cuadrado de cinco cuadras
de frente (Luque a Colón) y cinco de fondo (Pichincha a Boyacá)” (2).
Las dos partes de la
ciudad se unieron, primero a través de un puente de 800 varas que cruzaba
cinco esteros, luego a través de un crecimiento que rellenó esos esteros y
otros más para avanzar como una mancha gris, arrasando con los recursos
naturales, contaminando el agua, enterrando los esteros, dañando las canteras y
podando árboles.
La falta de planificación
y la ineficacia en el ejercicio de los controles administrativos (ambientales y
de construcción) han sido características constantes en la historia de las
alcaldías de Guayaquil, sin importar que el partido en el poder haya sido el
roldosista o el CFP o el PSC, o cualquier otra tienda política. Desde que el
alcalde es escogido por votación popular (año 1947: primer alcalde, Rafael
Guerrero Valenzuela) las consecuencias de estas dos características (la falta
de planificación y la ineficacia en los controles) ha sido una ciudad cuyo
crecimiento es “peregrino y gris”: sin un norte claro (como no sea el favorecimiento,
al menos durante el casi cuarto de siglo de dominación de los socialcristianos,
a las empresas vinculadas al negocio de la construcción) y con mucho cemento,
rejas y segregación.
Esto no es para tomárselo
a la ligera: el informe técnico hecho con el auspicio de las Naciones
Unidas (proyecto RADIUS) arroja como resultado una ciudad vulnerable a los
terremotos; el informe técnico elaborado por expertos de la Corporación Andina de Fomento señala una ciudad vulnerable a
las inundaciones y que se desarrolla de una forma tal que gasta siete veces más
en implementar una solución ineficaz para prevenir las consecuencias de las
inundaciones (3).
Pero las consecuencias en
las personas son acaso las más graves. Aquellas produjeron gran asombro en David
Harvey, cuando visitó Guayaquil: “Entonces te preguntas qué tipo de mundo se
construye allí, en que la experiencia urbana de las personas queda secuestrada
tras estos muros, tienen un contacto casi nulo con personas de otras clases
sociales” (4).
Hay muchas cosas que deben
cambiar en Guayaquil, una ciudad que ha crecido en la dirección equivocada, al
amparo de ideas erróneas sobre su desarrollo, así como también sobre su origen (5). Una de esas cosas que debemos cambiar,
en relación con esto último, es empezar a celebrar la fundación de Guayaquil el
día que le corresponde: el 15 de agosto, puesto que fue ese día de hace 482
años (lo que se conoció por la ingeniosa investigación de un destacado
guayaquileño, Miguel Aspiazu Carbo) que empezó el peregrinaje de la que este
mismo hecho de su fundación en 1534 convierte en la segunda ciudad más antigua (fundada
por españoles) en el Sur de nuestra América, durante la conquista del Perú (6).
(1)
La alcaldía de Guayaquil, en los primeros años de administración de Jaime
Nebot, creó una Comisión compuesta por Alejandro Guerra, Ana Rodríguez de
Gómez, Efrén Avilés y Melvin Hoyos, que publicó un informe el año 2002 en el que determinó que “[e]l mariscal Diego de Almagro facultado por el gobernador
Francisco Pizarro fundó en Riobamba la ciudad de Santiago de Quito, hoy
Santiago de Guayaquil, el 15 de agosto de 1534”: ‘25 de julio: Guayaquil
celebra su fiesta patronal’, en: Calderón Chico, Carlos (comp.), ‘Guayaquil universal: Entre la literatura y
la historia’, Libresa, Quito, 2009, p. 107-108.
(2)
Estrada Ycaza, Julio, ‘Desarrollo
histórico del suburbio guayaquileño’, p. 19, en: ‘Revista del Archivo
Histórico del Guayas’, Año 2, Número 3, Junio de 1973, Guayaquil.
(3) De
acuerdo con el proyecto RADIUS (‘Herramientas de Evaluación del Riesgo para el
Diagnóstico de Zonas Urbanas contra Desastres Sísmicos’, por sus siglas en
inglés) “[e]l crecimiento no planificado de la ciudad es una de las principales
razones para que el riesgo se haya incrementado significativamente durante los
últimos años”; así, la vulnerabilidad de Guayaquil en caso de un terremoto se
da “por la vetustez de muchas edificaciones, el incremento de la construcción
informal con materiales pesados sin previsiones sísmicas, y la falta de
aplicación de código de diseño sismo-resistente”, v. Proyecto RADIUS, Vol. I,
Reporte Final a la Secretaría del IDNDR de las Naciones Unidas [Preparado por:
Jaime Argudo Rodríguez], p. 9. Por su parte, en materia de inundaciones, los
técnicos de la Corporación Andina de Fomento (en un informe que solicitó la
misma alcaldía) explicaron que Guayaquil es una ciudad vulnerable a las
inundaciones y que el modelo de desarrollo adoptado por la alcaldía de
Guayaquil es ineficaz para evitarlo. La construcción de obras que aumentan la
capacidad para conducir el agua (esto es, la alternativa escogida por la
alcaldía) cuesta alrededor de US$7 millones por kilómetro cuadrado, mientras
que las soluciones que incorporan recursos naturales a la planificación del
crecimiento de la ciudad son mucho más eficaces y sustentables que la
alternativa escogida por la alcaldía de Guayaquil, además de muchísimo más
económicas, pues cuestan alrededor de US$1 millón por kilómetro cuadrado: v.
Mejía Betancourt, Abel, Morelli Tuci, Carlos Eduardo, Bertoni, Juan Carlos
& Gabriel Cabezas Vélez, ‘La inundación de Guayaquil en marzo 2013’,
Opinión de Expertos Internacionales. Cooperación Técnica de la CAF, Informe
Gerencial, junio de 2013, p. 27.
(4) ‘David Harvey y la vía a Samborondón’, Xavier Flores Aguirre, 13 de diciembre de 2015.
Si bien el análisis de Harvey está referido a la vía a Samborondón, no es
difícil su extensión a otras áreas de la ciudad. Quien mejor ha sintetizado la
idea de Harvey es la argentina Leila Guerriero, quien en una crónica de
Guayaquil para el diario La Nación de su país de origen, registró la
figura de “El Gato”: v. Leila Guerriero, ‘Guayaquil: la regenerada’, Diario La
nación (Argentina), 2 de diciembre de 2007; mis comentarios al respecto: ‘El Gato’, Xavier Flores Aguirre, 11 de enero de 2009; ‘Felinas reflexiones’,
Xavier Flores Aguirre, 18 de enero de 2009.
(5) Esta
es la idea clave del informe de la CAF: “Guayaquil puede ser una ciudad líder
en la gestión verde, inclusiva y sustentable en América latina”, puesto que
ofrece “condiciones inmejorables para desarrollar soluciones integradas en el
diseño urbano que combine programas de viviendas, transporte, agua potable,
alcantarillado, drenaje, residuos sólidos y medios ambiente verde, inclusiva y
sustentable”, v. Mejía Betancourt, Abel, Morelli Tuci, Carlos Eduardo, Bertoni,
Juan Carlos & Gabriel Cabezas Vélez, ‘La inundación de Guayaquil en marzo 2013’, p. 31.
(6)
La primera ciudad fundada por los españoles fue San Miguel de Piura. La alcaldía
de Guayaquil quiso establecer el 15 de agosto de 1534 como fecha definitiva de
fundación, por intermedio de la Comisión antes citada. Sin embargo, la idea
languideció y terminó por desaparecer de la opinión pública. Una vez más, la
ineficacia de la Alcaldía de Guayaquil de llevar a cabo un propósito, puesta de
manifiesto.
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Etiquetas: Alcaldía de Guayaquil, CAF, Contaminación Ambiental, Fundación de Guayaquil, Guayaquil, Historia, Jaime Argudo, Miguel Aspiazu Carbo, Modelo empresarial de desarrollo, Proyecto RADIUS
Guayaquil: el terremoto de 1942 y nuestra situación actual
2 de agosto de 2016
En el Resumen Ejecutivo
del proyecto RADIUS (‘Herramientas de Evaluación del Riesgo para el Diagnóstico
de Zonas Urbanas contra Desastres Sísmicos’) se rememoran algunos desastres
históricos en Guayaquil, entre ellos, el terremoto del 13 de mayo de 1942, que
“reportó una intensidad máxima de IX grados en la escala modificada de Mercalli”
en el centro de la ciudad y en otras zonas del “centro, sur y oeste, también
cimentadas sobre terreno blando” se observó una intensidad igual a VIII,
mientras que “sobre roca” la intensidad observada fue de VI. El saldo de este terremoto fueron “40 muertos” causados “por el colapso de edificios”. Hubo también “11 personas
gravemente heridas en otros sectores del centro, la mayoría por caída de
paredes o techos”. Se precisó, además, que “el mayor número de muertes se
produjo por el colapso del edificio de cinco pisos donde funcionaba la clínica
Arreaga” (1).
En una de sus hermosas
estampas sobre un Guayaquil que se fue, Guido Garay recordaba que “en el
terremoto del 13 de mayo de 1942 que sufrió nuestra ciudad, se cayeron varios
edificios de concreto, y una gran mayoría de ellos quedaron en muy malas
condiciones; en cambio, las casas de madera, caña o mixtas no les pasó
absolutamente nada” (2).
Mucho ha cambiado
Guayaquil desde aquel lejano 1942: en aquella época, Guayaquil tenía apenas 180.000
habitantes en una extensión urbana de 800 hectáreas, mientras que a la fecha
del proyecto RADIUS (1999) tenía “una población 14 veces mayor y una extensión
42 veces más grande”, la que 17 años después (16 de los cuales vividos durante
la administración municipal de Jaime Nebot) ha aumentado en población y
extensión, e incrementado así de manera correlativa el riesgo para la
ciudad. En el Resumen Ejecutivo del proyecto RADIUS se advirtió que el número
de fatalidades en comparación con las acontecidas el año 1942 “podría ser mucho
mayor, porque la vulnerabilidad de la ciudad ha aumentado por la vetustez de
muchas edificaciones, el incremento de la construcción informal con materiales
pesados sin previsiones sísmicas, y la falta de aplicación de códigos de diseño
sismo-resistente” (3). Así, la
conclusión del proyecto RADIUS resulta muy preocupante: “La ciudad no se encuentra
preparada para enfrentar los efectos de un terremoto de intensidad VIII” (4).
De larga data (y durante
toda la administración de los socialcristianos, empezada en 1992) Guayaquil ha
crecido sin control, sin respeto a la normativa de control de las edificaciones.
El propio director de Ordenamiento Territorial de la Alcaldía de Guayaquil, Guillermo
Argüello, reconoció hace poco que “no hay que negar la reticencia de la ciudadanía a hacer
trámites” de control (5). Como consecuencia, expertos
calculan que “el 70% de las viviendas de la ciudad ha sido construido de manera
informal, sin un plano o estudio de por medio. Y del otro 30%, en la mayoría de
casos no se ejecutaron los planos presentados” (6).
En estas circunstancias, si
un terremoto como el del 13 de mayo de 1942 sucediera al día de hoy en
Guayaquil se estima que habrían unos 22.000 muertos y 90.000 heridos, así como
daños por encima de los 1.000.000.000 USD (7).
En un estudio de la revista Forbes, recogido por diario El universo, se estableció
que Guayaquil era la décimo tercera ciudad más vulnerable a los terremotos en el
mundo (8).
Este es un escenario grave y preocupante,
frente al cual la Alcaldía de Guayaquil no sólo no ha hecho lo suficiente, sino
que ni siquiera está en capacidad de hacer apenas lo básico, aquello a lo que está
legalmente obligada: esto es, a ejercer el debido control de las edificaciones que se
construyen en la ciudad (9).
Se van a cumplir este 10 de agosto, en este rubro
y cubriendo los cuatro períodos de gobierno del alcalde Nebot, 16 años de continuado
fracaso. Algo imperdonable en un tema de tanta gravedad.
(1) ‘Proyecto Radius. Herramientas de Evaluación del Riesgo para el Diagnóstico de Zonas Urbanas contra Desastres Sísmicos’, Vol. I, Reporte Final a la Secretaría del
IDNDR de las Nacionales Unidas [Preparado por: Jaime Argudo Rodríguez], p. 9.
El desplome del edificio donde funcionaba la clínica Arreaga-Gómez ocasionó 29
muertes. Estaba situado en un edificio de la familia Cucalón, de propiedad de
Manuel Eduardo Cucalón Poveda y construido por el Ing. Leonardo Guarderas
Sotomayor: v., para el número de muertos: González Mora, Iván Eduardo,
‘Actualización de la evaluación del riesgo sísmico en edificios de hormigón armado en los sectores con mayor riesgo sísmico de Guayaquil’, Trabajo de grado
previo a la obtención del título de Ingeniero Civil [Director: Ing. Alex Villacrés
Sánchez], Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil,
Guayaquil, 2012, p. 14; para los datos de propiedad y construcción, v. Pérez
Pimentel, Rodolfo, ‘Leonardo Stagg Durkoop’, Diccionario Biográfico del
Ecuador.
(2) Garay,
Guido, ‘Estampas de Guayaquil’, Fundación Pedro Vicente Maldonado, Guayaquil,
1991, p. 68. Esta cita corresponde a la estampa sobre el teatro Edén (pp.
66-68), en cuyo texto Garay refiere que el teatro Edén “que era de construcción
mixta”, tras el terremoto del 13 de mayo de 1942 “quedó incólume”, pero que fue
derrumbado “por pretextos que las malas autoridades esgrimen para acabar con
nuestros bellos edificios, exponentes de la tradicional arquitectura
guayaquileña: y lo derribaron, perdiendo nuestra ciudad un amplio y hermoso
centro de cultura artística” (p. 68). El teatro Edén “estaba situado sobre el
lado Sur del boulevard 9 de octubre en la cuadra comprendida entre Chile y
Chimborazo, en el solar que hoy ocupa el edificio Cóndor, que fue en una época
el más alto de la ciudad” (p. 66). Sobre la transición entre del teatro Edén
(construido en 1907) al edificio Cóndor (construido entre 1953-54), v. ‘60 años del edificio Cóndor’, El universo, 7 de septiembre de 2014. El texto de Guido
Garay, titulado ‘El teatro Edén’, se publicó originalmente en el diario El
universo, edición del 11 de febrero de 1976.
De manera tan reciente
como este 29 de julio, ese mismo diario publicó una noticia sobre la
presentación de una obra de teatro titulada ‘Guido Garay’, de Johnny Shapiro,
en la cual se recreaban algunas estampas de su libro ‘Estampas de Guayaquil’,
v. ‘Historia y costumbres en obra “Guido Garay”’, Diario El universo, 29 de
julio de 2016.
(3) ‘Proyecto Radius. Herramientas de Evaluación del Riesgo para el Diagnóstico de Zonas Urbanas contra Desastres Sísmicos’, Vol. I, Reporte Final a la Secretaría del
IDNDR de las Nacionales Unidas [Preparado por: Jaime Argudo Rodríguez], p. 14.
(4)
Ibíd.
(5) Nelson
Tubay, ‘Guayaquil es un enorme riesgo’, Diario Expreso, 24 de abril de 2016. El
Arq. Guillermo Argüello fue el Co-Director Local del proyecto RADIUS en
Guayaquil; en aquel entonces se desempeñaba como Director de la Dirección del
Plan de Desarrollo Urbano y Cantonal del Municipio de Guayaquil (DPLAN-G) y
como tal fue parte del Comité Ejecutivo del proyecto RADIUS, v. ‘Proyecto Radius. Herramientas de Evaluación del Riesgo para el Diagnóstico de Zonas Urbanas contra Desastres Sísmicos’, Vol. I, Reporte Final a la Secretaría del
IDNDR de las Nacionales Unidas [Preparado por: Jaime Argudo Rodríguez], p. 98.
(6) Nelson
Tubay, ‘Guayaquil es un enorme riesgo’, Diario Expreso, 24 de abril de 2016.
(7) Jaime
Argudo Rodríguez, ‘Estrategia para la reducción del riesgo sísmico de Guayaquil’,
Feria Construye & Remodela, Agosto 20-22 del 2015, p. 16.
(8)
‘Suelo de Guayaquil incrementa su vulnerabilidad ante un sismo’, Diario El
universo, 22 de agosto de 2010.
(9)
La obligación legal es clara y está establecida en el artículo 134 literal b)
del Reglamento Orgánico Funcional del Cantón Guayaquil, como una de las
funciones del “Departamento de Control de Edificaciones” del Municipio: “b. Emitir certificados de inspecciones
finales, una vez recibidos los informes respectivos que determinen que se ha
respetado los planos aprobados y que se ha cumplido con los requisitos exigidos
por la Codificación de la Ley Orgánica de Régimen Municipal”. La ineficacia de
su cumplimiento está plenamente establecida por el Presidente de la Cámara de
la Construcción de Guayaquil, Enrique Pita, quien en una entrevista hecha por
un programa de Ecuavisa identificó claramente el problema: “El Municipio,
lamentablemente, no teniendo el personal suficiente, no realiza los controles
de los procesos constructivos, más allá de al final de la obra establecer si
los metros cuadrados que se reportaron son los correctos”, en: ‘Guayaquil vulnerable / Bloque 3 Visión 360 III Temporada’, Visión 360, YouTube. Una crítica
a este programa de investigación por su notoria incapacidad de atar cabos, en:
‘¿Periodismo de investigación?’, Xavier Flores Aguirre, 21 de julio de 2016.
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