No creo que jamás yo haya
leído el diario de derecha extrema ‘Alerta Digital’, ni creo que jamás llegue a
tener el interés de hacerlo (pues la gente de extrema derecha me parece de una
imbecilidad notable -¿para qué perder el tiempo?). Y podría considerar incluso
ofensiva esta noticia sobre el embarazo que ha anunciado la alcaldesa de
Barcelona, en cuyo titular se lee: “Felizmente, la alcaldesa de Barcelona no
abortará a su hijo: Ada Colau anuncia que está preñada a sus 42 años”. En el
texto, afirma la noticia que con esta decisión se aleja de “seguir los pasos de
la mayoría de las ‘perroflautas’ españolas partidarias del aborto”.
Es una noticia grotesca, a
la que se le nota la mala leche en su redacción (de hecho, es mucho más
ofensiva que graciosa). De todas maneras, considero que es un discurso
protegido por el derecho a la libertad de expresión. Y así como no debió
sancionarse a la revista Barcelona por su foto de ‘Apropiate esta bebota’ sobre Cecilia Pando, defensora a ultranza de
la dictadura militar argentina (1), no
debería sancionarse al diario ultraderechista ‘Alerta Digital’ por su noticia
sobre Ada Colau.
Pues, como escribió Orwell,
si la libertad de expresión significa algo, “es el derecho a decirles a los
demás lo que no quieren oír”.
Mientras
tanto, en la Argentina de Mauricio, reporta Revista Barcelona:
El
mejor resumen de la política económica de Macri, a cargo de su sobrina: “La
pobreza aumenta. Desastre todo”. Son 1.4 millones más de indigentes desde que
Macri asumió el poder, un no muy lejano 10 de diciembre del año pasado.
La había comprado por la
mañana. No conocía el contexto de la “bebota”, pero no tardé en averiguarlo: se
trataba de Cecilia Pando, presidente de la Asociación de Familiares y Amigos de
los Presos Políticos de la Argentina y defensora acérrima de la dictadura
militar, quien incluso se encadenó a un edificio de la calle Libertador para
protestar por lo que ella consideraba una injusticia.
Desde entonces, siempre pensé
en esta contratapa de revista Barcelona como un símbolo de lo que significa la
libertad de expresión, en clave de George Orwell: “si significa algo, es el
derecho a decirles a los demás lo que no quieren oír” (por si acaso, lo mismo
da si lo que se dice es sobre Cecilia Pando o Rigoberta Menchú, la discusión
trasciende a la persona involucrada). Así como siempre pensé que Barcelona, la
revista que se atrevió a publicar esta contratapa, era y es una revista imposible
en una sociedad tan conservadora y con un sentido del humor tan Mi Recinto como la nuestra (1).
Años después, resulta que
esta contratapa que yo consideraba un símbolo de la libertad de expresión por
contribuir a explorar sus límites, ha terminado por servir a este propósito de
exploración dentro de un proceso judicial. Cecilia Pando demandó a revista
Barcelona y la jueza Susana Nóvile, a cargo del Juzgado Civil No 108 de la
Capital, ordenó el 8 de mayo de 2016 a revista Barcelona a que compense a Cecilia Pando con 40.000 pesos
argentinos (2).
Esta sentencia ha
provocado un profundo debate en la sociedad argentina, muy interesante de
seguirlo (e ignorado totalmente en nuestra prensa nacional tan “preocupada” por
la libertad de expresión, por supuesto) (3).
Me quedo, sin embargo, con la claridad expositiva de Roberto Gargarella en su
blog, porque ha dado cuenta de los problemas argumentativos de la sentencia de
la jueza Nóvile al tiempo de sugerir cómo pensar este caso en línea con la más
alta protección del derecho a la libertad de expresión.
La opinión de Gargarella
se la encuentra en este enlace(4).
Este panel en la
Universidad Nacional de Quilmes, en el que participó Roberto Gargarella en
compañía de Horacio Verbitsky, María O’Donnell, Romina Manguel, Sebastián
Lacunza, Martín Becerra e Ingrid Beck, resulta de lujo para comprender la
sentencia que favoreció a Cecilia Pando, debidamente contextualizada y
desmenuzada:
(1)
Hasta antes de que el tema de la libertad de expresión se convierta en una “moda”
a instancias de la lucha política anti-correísta, los “talking heads” de este país (a muchos de los cuales escuché en
entrevistas de radio en tiempos pre-Correa, a las que también yo estaba invitado,
con esta invariable cantilena) privilegiaban el derecho al “honor” por sobre el
derecho a la expresión de opiniones que puedan afectarlo. Por ejemplo, en un
caso para muchos olvidado, el que León Febres-Cordero haya demandado por
injurias calumniosas al editorialista Rodrigo Fierro por sus criterios vertidos
en una columna de opinión de diario El Comercio, nunca provocó su defensa
exaltada de la libertad de expresión. Su línea argumentativa era del tipo: “un
hombre de honor como Febres-Cordero tenía derecho a defenderse con las
herramientas que le faculta la Ley”. (La sociedad democrática podía sentarse a
esperar).
Los de Informe
Confidencial, Jaime Durán Barba y Santiago Nieto, preguntados que fueron sobre
el candidato presidencial Guillermo Lasso, señalaron como sus defectos, el que
es “antipático” (según dijo el primero) y que es “conservador” (según dijo el otro)
(1). Un tipo antipático y
conservador… ¿cómo podría Lasso ganar?
Tal vez respondiendo el
pueblo ecuatoriano en las elecciones del 19 de febrero próximo a la misma
pregunta que debe ahora responder el pueblo argentino, según revista Barcelona:
Esto, porque asumió Macri
y se ha acabado ya con “la pantomima de guardar la compostura” (2).
(1) ‘Durán Barba: "Alianza País puede ganar con o sin Correa’,
república.com.ec., 15 de marzo de 2016. El problema
de Guillermo Lasso y, en general del bloque opositor, es que su política
reactiva los destaca como personas que saben aquello que no quieren pero que no
saben bien lo que quieren, más allá de una manifiesta vaguedad de su verso
democrático y de algunas promesas dispersas de relumbrón. Esta fórmula le bastó
a Mauricio Rodas (para que, al poco tiempo, reviente su canguil de dulce
ineptitud) pero es distinto Barrera que el régimen y es distinta una ciudad
metropolitana a un país.
(2) La
frase la pronunció el amigo de Macri, Jaime Nebot, en un recordado episodio sucedido
en el Congreso Nacional de 1990, v. 'Jaime Nebot Prepotente, Atrasado, Grosero e Insultando', YouTube. En general, cuando la derecha
latinoamericana llega al poder se le acaba el verso (“la pantomima”, de la que
habla Nebot) y retorna pronto al garrote, al que históricamente ha sido tan
aficionada: tal es, por ejemplo, el caso de Macri, v. ‘Llegó el garrote’,
Xavier Flores Aguirre, 4 de febrero de 2016.
Que no decaiga, es lo más.Aucas de vuelta en la serie A, Alberto Acosta que se opera para convertirse en indígena, el nuevo nombre de la Ruptura, la demanda de los enanos (agrupados en AEVI) a Correa, la deflación de María Elsa Viteri, la decisión de la AEDEP de publicar en papel higiénico…