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Derecho a la sátira: política y periodismo en el Ecuador

27 de mayo de 2019


En 1.998, la televisión ecuatoriana tuvo un programa de sátira política en el extinto canal SíTV como no se lo había tenido ni se lo volverá a tener en la TV del Ecuador: ‘Sin ánimo de ofender’. Existen varios capítulos del programa subidos a YouTube, pero este episodio en el que utilizan a ‘Los Locos Addams’ para satirizar a la política ecuatoriana es realmente fuera de serie:

 
Más de veinte años después, los personajes políticos de ‘Sin ánimo de ofender’ siguen siendo reconocibles: ‘Ciego Horrendo’ es Diego Oquendo; ‘Bembicia’ es Gloria Gallardo; ‘Tía diez Lucas’ es Elsa Bucaram; ‘Merlinafón’ es Roberto Bonafont… La escena final incluye este memorable diálogo entre Bembicia, interpretada por Carolina Ossa, y otro personaje llamado “La abuela”, interpretado por el genial Johnny Shapiro:

Bembicia: “¡Pero qué horror! ¡No! ¡Es que yo no puedo aceptarlo! ¡No puedo aceptar porque no dejan que nosotros les impongamos nuestras verdaderas tradiciones! ¿Por qué? ¿Por qué, si nosotros lo único que queremos hacer es renovar nuestra ciudad? Hacerla, hacerla más hermosa, más bella, dar verbenas, renovarla con retretas…
La abuela: [Interrumpiendo a Bembicia] “Ay, sí”.
Bembicia: [Imponiéndose] “¡Civismo! ¡Civismo! ¡Eso es lo que le vamos a dar al pueblo, civismo, y por qué no se dejan?” [Suspira]
La abuela: “Siéntate tranquila, hijita, ellos no comprenden que nosotros los políticos y los periodistas somos una familia muy normal
Bembicia: “Somos muy normales”.
La Tía 10 Lucas: “Así es, JEJEJE”.

De fondo, la música de ‘Los Locos Addams’… El episodio concluye con un pedo que dispersa al personal (incluido a “Sexto”, parodia de Sixto D-B) y un mensaje tranquilizador de la abuela pedorra. Es la más certera sátira producida en la televisión ecuatoriana sobre el hondo vínculo entre la política y el periodismo, que tanto se ha puesto en evidencia durante el Gobierno del Presidente Lenin ‘Mojón en la Marea’ Moreno.

Se trata de una sátira que, a pesar de haber sido hecha hace más de 20 años, conserva total vigencia.

Diego Oquendo (Naipe Centralista)

30 de mayo de 2018


Mi primer recuerdo de Diego Oquendo es una caricatura de Pancho Jaime, nuestro Charlie Hebdo, vista en una de sus revistas guardadas en el velador del cuarto de mi papá. Habrá sido a fines de los ochenta. En la caricatura, el señor Oquendo estaba sonriente y en bolas, saltando a una piscina llena de vergas erectas, recogidas las piernas y el culito en U.

Y éste es su Naipe Centralista:

"Apropiate de esta bebota" (o una exploración de los límites a la libertad de expresión)

7 de junio de 2016

Durante el invierno del año 2010, en Buenos Aires, recuerdo haber leído, ya de noche y echado en cama, una revista Barcelona cuya contratapa era ésta:

Fuente: http://www.eldiaonline.com/
 
La había comprado por la mañana. No conocía el contexto de la “bebota”, pero no tardé en averiguarlo: se trataba de Cecilia Pando, presidente de la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de la Argentina y defensora acérrima de la dictadura militar, quien incluso se encadenó a un edificio de la calle Libertador para protestar por lo que ella consideraba una injusticia.

Desde entonces, siempre pensé en esta contratapa de revista Barcelona como un símbolo de lo que significa la libertad de expresión, en clave de George Orwell: “si significa algo, es el derecho a decirles a los demás lo que no quieren oír” (por si acaso, lo mismo da si lo que se dice es sobre Cecilia Pando o Rigoberta Menchú, la discusión trasciende a la persona involucrada). Así como siempre pensé que Barcelona, la revista que se atrevió a publicar esta contratapa, era y es una revista imposible en una sociedad tan conservadora y con un sentido del humor tan Mi Recinto como la nuestra (1).

Años después, resulta que esta contratapa que yo consideraba un símbolo de la libertad de expresión por contribuir a explorar sus límites, ha terminado por servir a este propósito de exploración dentro de un proceso judicial. Cecilia Pando demandó a revista Barcelona y la jueza Susana Nóvile, a cargo del Juzgado Civil No 108 de la Capital, ordenó el 8 de mayo de 2016 a revista Barcelona a que compense a Cecilia Pando con 40.000 pesos argentinos (2).

Esta sentencia ha provocado un profundo debate en la sociedad argentina, muy interesante de seguirlo (e ignorado totalmente en nuestra prensa nacional tan “preocupada” por la libertad de expresión, por supuesto) (3). Me quedo, sin embargo, con la claridad expositiva de Roberto Gargarella en su blog, porque ha dado cuenta de los problemas argumentativos de la sentencia de la jueza Nóvile al tiempo de sugerir cómo pensar este caso en línea con la más alta protección del derecho a la libertad de expresión.

La opinión de Gargarella se la encuentra en este enlace (4).   

Este panel en la Universidad Nacional de Quilmes, en el que participó Roberto Gargarella en compañía de Horacio Verbitsky, María O’Donnell, Romina Manguel, Sebastián Lacunza, Martín Becerra e Ingrid Beck, resulta de lujo para comprender la sentencia que favoreció a Cecilia Pando, debidamente contextualizada y desmenuzada:

 
(1) Hasta antes de que el tema de la libertad de expresión se convierta en una “moda” a instancias de la lucha política anti-correísta, los “talking heads” de este país (a muchos de los cuales escuché en entrevistas de radio en tiempos pre-Correa, a las que también yo estaba invitado, con esta invariable cantilena) privilegiaban el derecho al “honor” por sobre el derecho a la expresión de opiniones que puedan afectarlo. Por ejemplo, en un caso para muchos olvidado, el que León Febres-Cordero haya demandado por injurias calumniosas al editorialista Rodrigo Fierro por sus criterios vertidos en una columna de opinión de diario El Comercio, nunca provocó su defensa exaltada de la libertad de expresión. Su línea argumentativa era del tipo: “un hombre de honor como Febres-Cordero tenía derecho a defenderse con las herramientas que le faculta la Ley”. (La sociedad democrática podía sentarse a esperar).
(3) En Argentina hoy está Macri. Eso cambia todo.
(4) Pando-Barcelona 4: Proteger la idea que no nos gusta’, Roberto Gargarella, 2 de junio de 2016.