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Fidel Egas (Naipe Centralista)

14 de octubre de 2016

En el río revuelto de la “crisis bancaria”, el pescador Fidel Egas ganó (1). Años después, Egas apostó por Eduardo Maruri (le colocó un billete a su carrera política, pensada para convertir a este bodoque en el Macri del Guayas) pero fracasó (2). Así es el fútbol.




(1) Nota bene: Las herramientas para ganar fueron la influencia en el poder político y en el poder de los medios de comunicación, por los “periodistas que respondían a sus intereses”. De la influencia desmedida de los medios de comunicación en la política estaba advertida la Embajada de los Estados Unidos, cuya embajadora durante el año de N. S. de 2004, Kristie Kenney (1955), comentó tras una disputa entre dueños de medios de comunicación, que la naturaleza de dicha disputa (el hecho de que la prensa nacional se sienta más libre para criticar al Gobierno que a un banquero fugitivo, en razón del chilling effect) “revela mucho dónde reside el poder en el Ecuador”: v. Wikileaks, ‘How free is the press in Ecuador?’, Quito, 13 de octubre de 2004.
(2)Maruri not Macri’, Xavier Flores Aguirre, 28 de octubre de 2013. 

José Cevallos, alcalde

9 de octubre de 2016

Tal vez el 9 de octubre del 2019, quien dé el discurso de la ciudad sea un nativo de Ancón, José Francisco Cevallos. Si Barcelona triunfa en estos años y Cevallos sanea el equipo de las deudas de desastrosas décadas administrado por aniñados rapaces o bobos (su fase principalmente socialcristiana, vale decirlo), el presidente del club más popular de la ciudad tendría viento en popa para ejecutar un “Plan Macri” y obtener la Alcaldía de Guayaquil para el período 2019-2023.

Una curiosa paradoja del destino sería que el socialcristianismo cierre su ciclo de haber hecho caminar a Guayaquil en la dirección equivocada, porque su rival político sepa aplicar de una manera eficaz (que sería exitosa para la divisa amarilla –porque con los números de los campeonatos no se puede vender humo, como sí suele hacer la Alcaldía con sus cifras) la receta que iba a poner en la Alcaldía de Guayaquil a un relevo que aseguraba el dominio del PSC: Eduardo Maruri. Un fulano que parece el ñaño mono de Mauricio “cabeza de canguil dulce” Rodas (1).

Que el 2019 lo venzan al PSC con la receta que no supo aplicar: eso sería un acto de justicia poética para virar la página de la administración socialcristiana. Durante más de dos décadas el PSC ha trabajado dos señas de identidad: la venta de humo sobre su gestión y la ineficacia para resolver los problemas fundamentales de la ciudad (contaminación de sus ríos y esteros, falta de espacios públicos y de áreas verdes, agravamiento de la congestión vehicular, imposición de un “modelo de desarrollo” excluyente y carente de una planificación a largo plazo –en particular, para la prevención de inundaciones y de terremotos). Por supuesto, todo debidamente opacado por el silencio de un periodismo lerdo o cómplice.

(1) No sólo por la capilaridad de corte canguil, sino por el discurso vacío y la incapacidad de gestión. Rodas contó con la fortuna de estar en el lugar correcto, en el momento adecuado. Eduardo Maruri, después de su fracaso como presidente del Barcelona Sporting Club, se convirtió en un cadáver político. Que no es improbable que resulte ser también el destino de Rodas en un futuro no tan lejano.

Los Miserials

23 de julio de 2016


Mientras tanto, en la Argentina de Mauricio, reporta Revista Barcelona:

 
El mejor resumen de la política económica de Macri, a cargo de su sobrina: “La pobreza aumenta. Desastre todo”. Son 1.4 millones más de indigentes desde que Macri asumió el poder, un no muy lejano 10 de diciembre del año pasado.

¡Ay, Varguitas!

17 de mayo de 2016


Es casi un lugar común admitir que Mario Vargas Llosa es un gran escritor de prosa de ficción, pero un pésimo redactor de artículos sobre temas de política. Este fin de semana volvió a perpetrar un artículo de pésima factura, al que tituló ‘Otra argentina’ (1) en el que elogió sin tapujos a Mauricio Macri, de la misma acrítica manera con la que antes elogiaba al régimen político de Fidel Castro (2). 

El primer párrafo del artículo de Varguitas cifró su elogio: Mauricio Macri es el gran exterminador del “Gobierno K”. El segundo párrafo debería explicarnos a los lectores el porqué esto es así, pero empieza con unas palabras problemáticas: “No es necesario recurrir a sondeos y estadísticas para demostrarlo”. Así, si el autor se permite obviar estos procedimientos científicos para formarse opinión, ¿en qué se fía entonces para alcanzarla? Cuenta Varguitas:
 
“El cambio está en el aire que se respira, en la manera de hablar de la gente sobre el momento actual, el alivio y el optimismo con que a la mayor parte de conocidos y desconocidos les oigo comentar la actualidad política”. 
Esta opinión superficial de Vargas Llosa (porque así se forman criterio las abuelas, mientras tejen ropa para sus nietecitos) se agrava cuando menciona los tres méritos que le atribuye al gobierno de Macri: el acuerdo con los “fondos buitre”, la visita de Obama a la Argentina y la crítica a la situación de los derechos humanos en Venezuela. Es de notar, primero, que Varguitas no menciona ninguna reforma concreta de política interna. Más aún, realmente impresiona todo lo que omite: en un artículo reciente publicado en The New York Times, titulado ‘Lo que Obama debe saber sobre la Argentina de Macri’ se refieren varios de estos hechos problemáticos: “El riesgo de militarizar el orden público, el debilitamiento de los límites institucionales al poder ejecutivo, la criminalización de la protesta y una obsesión por la promoción de políticas ortodoxas de libre mercado: nada de esto tiene buenos ecos en América latina” (3). Ninguno de ellos merece siquiera una palabra de Vargas Llosa. Tal vez no se lo cuentan a esta abuelita colmilluda las personas con las que se acompaña para formarse opinión.

Así, en el idealizado mundo de Varguitas, el mérito principal de Macri ha sido la superación del kirchnerismo (porque el kirchnerismo es el otro malo) y su apuesta a futuro es que “con las reformas en marcha, las inversiones extranjeras, retraídas todos estos años, volverán en gran número a una tierra tan pródiga, creando los empleos que hacen falta y elevando los niveles de vida y las oportunidades para los argentinos”. Una confianza sorprendente, dado el hecho cierto de que Varguitas no se animó a describir en su artículo ninguna de esas luminosas reformas. Pero sobretodo, una apuesta que será fallida, dada la superficialidad y el sesgo con el que Varguitas la fundamenta (4). Así, el Nobel peruano confirmó que en temas de política no pasa hoy de ser un cheerleader de los poderosos de la derecha, como antes lo era de poderosos de un diferente ropaje (5).

(1) Vargas Llosa, Mario, ‘Otra argentina’, Diario El país (España), 15 de mayo de 2016. Las siguientes citas corresponde a este texto, salvo indicación en contrario.
(2)El mito del liberal heroico’, Xavier Flores Aguirre, 23 de abril de 2016.
(3) Gastón Chillier & Ernesto Semán, ‘Lo que Obama debe saber sobre la Argentina de Macri’, The New York Times, 23 de marzo de 2016. Vargas Llosa omite, cómodamente, las consecuencias de las reformas: v. Ana delicado, ‘En dos meses Macri pone Argentina al servicio del capital internacional y echa a la calle a 27.000 funcionarios’, Diario Público, 7 de febrero de 2016; Federico Rivas Molina, ‘La imagen de Macri cae más de 10 puntos desde diciembre por el tarifazo’, Diario El país (España), 12 de abril de 2016. 
(4) Ignacio Sánchez-Cuenca escribió un libro titulado ‘La desfachatez intelectual’, en el que critica a varios que hacen opinión política en España, por “la impunidad con la que opinan, un estilo mucho más literario que analítico, su viraje desde la izquierda hacia posiciones reaccionarias” y, en particular, sobre Vargas Llosa sostiene que “cuando habla de política, lo hace de forma muy superficial, con gran osadía y sin demasiado amor por los hechos o la lógica. Releyendo artículos antiguos en los que ensalza a Rosa Díez o a Esperanza Aguirre –llega a decir que si la “Juana de Arco del liberalismo” [se refiere a E. Aguirre, la liberal que sostenía que el que los indigentes duerman en la calle “ahuyenta a los turistas”, N. del A.] hubiera gobernado, España habría evitado la crisis-, te das cuenta de la frivolidad con la que están escritos”, v. Miguel Mora & Vanesa Jiménez [Entrevista a Ignacio Sánchez-Cuenca], ‘Hay que acabar con la cultura de amiguetes’, CTXT, 28 de febrero de 2016. El periodismo de opinión ecuatoriano comparte los atributos de estos intelectuales a los que se refiere Sánchez-Cuenca, pero en una calidad muy inferior.
(5) Supra nota 2.

¿Garca pero hace?

31 de marzo de 2016


Los de Informe Confidencial, Jaime Durán Barba y Santiago Nieto, preguntados que fueron sobre el candidato presidencial Guillermo Lasso, señalaron como sus defectos, el que es “antipático” (según dijo el primero) y que es “conservador” (según dijo el otro) (1). Un tipo antipático y conservador… ¿cómo podría Lasso ganar?

Tal vez respondiendo el pueblo ecuatoriano en las elecciones del 19 de febrero próximo a la misma pregunta que debe ahora responder el pueblo argentino, según revista Barcelona:
 


Esto, porque asumió Macri y se ha acabado ya con “la pantomima de guardar la compostura” (2).

(1) Durán Barba: "Alianza País puede ganar con o sin Correa’, república.com.ec., 15 de marzo de 2016. El problema de Guillermo Lasso y, en general del bloque opositor, es que su política reactiva los destaca como personas que saben aquello que no quieren pero que no saben bien lo que quieren, más allá de una manifiesta vaguedad de su verso democrático y de algunas promesas dispersas de relumbrón. Esta fórmula le bastó a Mauricio Rodas (para que, al poco tiempo, reviente su canguil de dulce ineptitud) pero es distinto Barrera que el régimen y es distinta una ciudad metropolitana a un país.  
 (2) La frase la pronunció el amigo de Macri, Jaime Nebot, en un recordado episodio sucedido en el Congreso Nacional de 1990, v. 'Jaime Nebot Prepotente, Atrasado, Grosero e Insultando', YouTube. En general, cuando la derecha latinoamericana llega al poder se le acaba el verso (“la pantomima”, de la que habla Nebot) y retorna pronto al garrote, al que históricamente ha sido tan aficionada: tal es, por ejemplo, el caso de Macri, v. ‘Llegó el garrote’, Xavier Flores Aguirre, 4 de febrero de 2016.

Llegó el garrote

4 de febrero de 2016


“La ministra de Seguridad, sin embargo, se apuró a retratarse junto a los heridos (los gendarmes heridos) al tiempo que las imágenes de los chicos vendados y con el cuerpo moteado de impactos fueron en las redes sociales una señal de alerta sobre lo que no debería pasar” (1).
 
No es raro que la derecha autoritaria escude sus excesos represivos en víctimas policiales. No porque le interese las víctimas en sí mismas (peones en su ‘gran juego’, al fin y al cabo) sino porque le permite justificar su represión. Y conmover a la opinión pública, o en todo caso, distraer su atención por un rato.

Y si los medios compran este discurso (o son cobardes, o inútiles para denunciarlo) es ‘a correr que todo es Pampa’ para la derecha autoritaria.

P.S.- Esa “ministra de Seguridad” es la de Macri. Se acabó el verso electorero, llegó el garrote.

(1) Fernanda Sández, ‘La máquina de construir enemigos’, Diario La nación (Argentina), 3 de febrero de 2016.

La derecha no es populista, jamás

12 de diciembre de 2015

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Obrero liberal lo sintetizó muy bien:


Porque cuando Michetti canta a Gilda y Macri la baila en el balcón presidencial, eso en el mundo de la derecha se llama “cercanía con la gente” (o alguna otra sanata similar), nunca jamás populismo. Solo los cabezadura de izquierda no entendemos la diferencia.


(Meh, lo que resulta imposible de digerir es el doblez de la gran prensa y del atado de seguidores a ciegas de lo que ésta manda).

Maruri not Macri

28 de octubre de 2013

Este domingo Mauricio Macri, papafrita y exPresidente del Boca Jrs., anunció que correría para Presidente de la Argentina en el año 2015. Eduardo Maruri, el fracasado de Barcelona S.C., quisiera ser Macri. En un cable del Consulado General de los Estados Unidos de América en Guayaquil filtrado por Wikileaks y titulado “Coastal parties prepare for april 2009 elections”, se lee (traducido): 

Maruri tenía esperanza de usar su Presidencia del fabuloso equipo de fútbol Barcelona -piensen en los NY Yankees en un largo período de fracasos- para impulsar su carrera política. A pesar de una inversión de diez millones de dólares, Barcelona quedó fuera de la liguilla nuevamente, dejando a sus fanáticos cabreados y la carrera política de Maruri congelada”.

Pero Maruri no pudo ni podrá ser Macri, siquiera. Por burro.  

Entrevista a Roberto Gargarella

23 de diciembre de 2011

Publicado en GkillCity el 23 de diciembre de 2011.

*

Sócrates Brasileiro Sampaio Vieira de Oliveira (O Doutor) murió el domingo 4 de diciembre y ese mismo día Gargarella leyó este viejo post mío sobre la democracia corinthiana: recordó que le había escrito un par de días atrás y convinimos para el martes 6 esta entrevista, en la que conversamos de derecho constitucional, de política, de fútbol.

Roberto Gargarella (Buenos Aires, 1964) es jurista y académico, se desempeña como profesor de teoría constitucional y filosofía política en la Universidad Torcuato di Tella y de derecho constitucional en la Universidad de Buenos Aires, tiene un blog (altamente recomendado) e integra Igualitaria, centro de estudios sobre democracia y constitucionalismo. Nos reunimos en el Freddo’s de la calle Juramento casi esquina Cabildo.

XF: ¿Cuál es tu lectura del nuevo constitucionalismo en América latina?

RG: Hay algo nuevo e importante desde la constitución colombiana del ‘91. Hay algo nuevo en el hecho de que hay mucha gente que se ha involucrado en asuntos relacionados con el constitucionalismo, que antes se sentía alejada del derecho y que hoy piensa que el derecho puede ser un instrumento de cambio. Eso ha sido novedoso, que parte importante de la academia, activistas, empezaran a ver que en el derecho podía haber algo relevante con respecto a sus principales reclamos.

Ahora, sobre las constituciones emergentes, éstas reafirman y profundizan unas tendencias originadas en el siglo XX en México con el constitucionalismo social, que implica reforzarle a las constituciones de la región todo el aspecto social que el constitucionalismo del siglo XIX había dejado de lado. La matriz constitucional del siglo XIX en América latina es una matriz surgida de un pacto liberal-conservador, que es mezcla de la constitución norteamericana y de la tradición española –presencia de la religión en el derecho, limitación a las libertades civiles, restricción a los derechos políticos, desatención de la cuestión social.

El siglo XX se recupera de ese legado español y considero que esta última oleada de reformas constitucionales refuerza, mejora y sofistica esos cambios, con la incorporación, por ejemplo, de los marginados de los marginados, que eran los indígenas. Y en algunos casos incluso desafía esa matriz liberal-conservadora y la experiencia en la que se ha intentado llegar más lejos en esta ruptura es la boliviana. En general, le daría la bienvenida a este constitucionalismo regional.

¿Cuáles han sido las deficiencias de este constitucionalismo regional?

Ha habido una incapacidad general o una decisión de no ingresar en la “sala de máquinas” del constitucionalismo, que regula la organización del poder. Ha habido un gran trabajo en la parte de los derechos, un reforzamiento, pero eso, para que no quede en letra muerta, requiere tener mucho mayor control sobre la “sala de máquinas”. Y en realidad, esa sala de máquinas se ha mantenido intocada, se ha reafirmado o ha sufrido reformas difíciles de implementar. Toda la parte interesante de esas reformas ha quedado amenazada porque no se ha tocado la “sala de máquinas”.

Sería como una parte esquizofrénica de las constituciones, que otorgan mucho desde la retórica de los derechos, pero en materia de práctica política…

Se guardaron la llave de la “sala de máquinas”.

Esa fue precisamente tu lectura del proceso constituyente cuando estuviste en Ecuador, cuando les dijiste que había que restarle poder al Presidente se horrorizaron.

Así es. Mi metáfora allá era: si realmente estás comprometido e interesado con la parte de los derechos lo primero que tienes que hacer es irte a la parte de la organización del poder porque estás interesado en la parte de los derechos. En general, diría que las reformas de las constituciones emergentes son todavía insuficientes y están todavía amenazadas si no se hacen otras reformas. Si uno le suma el aspecto social, pero resta la organización del poder, sumas y pierdes.

Ecuador es un caso de estudio: el país donde, creo que la expresión es tuya, “la cruz y la espada” estuvieron más unidos, en el siglo XIX.

Ecuador es un ejemplo fantástico, mi libro anterior [N. del E.: Los fundamentos legales de la desigualdad: el constitucionalismo en América (1776-1860)] tenía un núcleo duro en García Moreno, que gobernó de un modo muy representativo para esa unión entre la cruz y la espada, lo que lo convirtió en un ejemplo muy fuerte de la vertiente constitucional conservadora.

Ahora, de vuelta a las nuevas constituciones en América Latina, ¿cuál sería la alternativa jurídica deseable frente a sus deficiencias?

El constitucionalismo en América Latina se inició con la idea de la constitución mixta, que buscaba darle un lugar institucional a todos los sectores de la sociedad, aunque esa idea se convirtió en impopular para las elites políticas de la región. Hoy, esa idea original de representación está desbordada porque la sociedad se divide en diversos grupos y la capacidad de dar representación a tantos grupos es limitadísima. Las instituciones son insuficientes para expresar la diversidad de la vida social…

¿Pero cómo lograrlo?

El primer problema sería no plantearse la pregunta. Segundo, habría que atomizar el poder, en lugar de concentrarlo. Como he dicho antes, todas las constituciones regionales han mantenido esa matriz liberal-conservadora. En Bolivia hay un intento para desafiarla, con una respuesta mala. Pero hay interesantes ejemplos de inclusión, por ejemplo, en Noruega (con los inuit) o en Canadá. Hay mecanismos de inclusión, sean legislativos o judiciales, que requieren de imaginación. Y la búsqueda de dichos mecanismos es más saludable que vivir en la inercia del siglo XVIII.

Inercia que implica vivir en la ficción de la “igualdad ante la ley”, como si eso significara lo mismo para todos…

Existe una visión sesgada de los intérpretes de la ley. Un caso test muy evidente sobre esa ficción que resulta difícil de negarlo, a nivel mundial, pero en particular a nivel de América latina, tú miras las cárceles y tienen una misma composición: entonces, hay un nivel de selección en cómo se escriben esas leyes, cómo se interpretan y cómo se aplican, que habla de un derecho sesgado en un modo importante.

Hablando de leyes, ¿qué tal salió la Ley de Medios que impulsó el gobierno argentino?

Daba lugar a ambigüedades preocupantes para su implementación y muchas de las cosas que uno no habría querido que ocurriesen, ocurrieron. Que la manera de enfrentar a los grandes grupos mediáticos sea la creación de un nuevo gran grupo mediático es una pelea entre leones, cuando la apuesta de la Ley de Medios era otra y era por la diversidad. Se han hecho apertura de licitaciones, pero para participar necesitas poner una gran suma de dinero, lo que descarta la participación de los medios comunitarios a los cuales se suponía que debía beneficiar.

Un denominador común que percibo con el caso ecuatoriano es el enfrentamiento entre los medios de comunicación y el gobierno.

Existe, y la respuesta del gobierno es peor. Mira el caso de la gente de la revista Perfil, que llevaron a la Corte Suprema un caso de asignación discriminatoria de publicidad oficial, que la Corte falló a su favor en enero y no pasó nada. El único aviso que recibieron del Gobierno fue un aviso publicitario que pagó el gobierno para insultar al diario. Luego, en los medios oficiales no encuentras una sola voz opositora. Ahora bien, uno quisiera que la crítica política dependiera del valor de la crítica y no del dinero que tiene atrás. Creo en la diversidad de voces y en despegar la palabra del dinero. Mi lectura sobre la libertad de expresión implica un debate público robusto, que hoy como siempre está seriamente afectado porque existe una diversidad de voces que no se escuchan. La Ley de Medios podría cambiar las cosas, pero su aplicación no ha surtido ese efecto.

¿Cuál es tu lectura de Cristina, en particular?

Hay un problema estructural y es que ella decide sola casi en secreto, en compañía con una o dos personas, su hijo…

Máximo Kirchner…

De quien, el sindicalista principal de oposición, que se llama Moyano, le dice “Mínimo”. El problema estructural es cómo se decide y estamos en la peor versión del presidencialismo: depender de la buena voluntad o de la lucidez de una persona que está a la búsqueda de la obsecuencia. Cristina, además, es una persona con un barniz progresista que tiene muchos negocios con mineras y yacimientos. Durante años los Kirchner gobernaron una provincia, Santa Cruz, en la que hicieron un montón de negocios, manejaron la justicia a discreción, estuvieron contra las voces opositoras, institucionales o no institucionales. Y si miras cómo se manejó Santa Cruz, es cómo se maneja el país. Ahora, todo hay que decirlo, la oposición es lamentable.

Kirchner era de Racing, tú lo eres. ¿Cómo le va a Racing?

Estamos segundos.

Hay célebres racinguistas. Perón, Capusotto…

Sí, bueno, John Lennon era de Racing.


Sí, hay una declaración histórica de John Lennon, porque Racing disputó la final de la Copa Intercontinental contra el Celtic de Glasgow en 1967…

Que ganó 1-0, con gol del Chango Cárdenas…

¡Bien! (hace gestos de aprobación) En esas circunstancias, Lennon dio una declaración en la que dijo que le hinchaba a Racing. Y lo notable es que estamos segundos, pero hay un nivel de angustia. Hay un nivel de expectativa, pero todos estamos desesperados, angustiados. No hace mucho yo estaba en Noruega y la llamo a mi cuñada, para que me ponga la radio en el auricular y escuchar el partido. En el caso de Racing hay un nivel de angustia, que genera compasión.

En mi familia, tenemos un grave conflicto con mi sobrino, que no se hizo de Racing. Mi hermano no estuvo bien.

Es como imponer una religión, al final del día.

Sí, es algo que te puede mantener unido con tu hijo para toda la vida, cada semana tienes un momento de pico emocional junto a tu hijo en el estadio o frente al televisor, o no. Entonces, no tener eso, estar cada uno con su propio partido, es la diferencia entre estar separado o estar vinculado, y estar separado es un tema. Conseguí una cosa milagrosa: que los dos mejores jugadores de Racing del año pasado le firmaran una camiseta a mi sobrino. Pensamos que sería un dato desequilibrante, pero no sirvió de nada.

¿Y a quién le va?

A Boca. Tengo unos amigos en Italia, ellos eran del Milan y tenían un hijo que se estaba yendo al Inter. Un día hicieron una táctica que salió bien: le vaciaron al niño la habitación de juguetes, el niño se puso a llorar y le dijeron: “mirá lo que te hicieron los del Inter”, y al día siguiente le devolvieron sus juguetes y le dijeron: “mirá lo que te hicieron los del Milan”. El chico se pasó al Milan. Hay tácticas que pueden hacerse y creo que se justifican.

Una cosa que me impresiona en Argentina es la vinculación del fútbol con la política.

En el deporte en general, cuando hay mucho dinero, esas cosas se mezclan en la política…

Como en el caso de Macri, por ejemplo. Por cierto, ¿cómo le va a Macri como Jefe de Gobierno de Buenos Aires?

Si Macri tuviera poder, podría ser temible. Pero la ciudad es una ciudad fuerte, tiene una energía cívica para resistir; la oposición local es efectiva, el Gobierno nacional presiona. El margen que tiene Macri para hacer daño es muy bajo. Además, Macri no es la derecha tradicional. En Buenos aires, salió el matrimonio gay sin ningún problema y Macri le dio el visto bueno. Macri es un playboy bobo con iniciativa, que ojalá que no acumule tanto poder porque iría en una dirección parecida al gobierno K, de “negocios y al opositor lo corro”: ganar mucho dinero, permitir ninguna protesta. Su familia se enriqueció haciendo contratos corruptos con el Estado y tiene esas prácticas incorporadas. Macri en parte es irrelevante, en parte es malo, en parte es ineficiente.

Finalmente: me parece gracioso que para haber realizado esta entrevista haya tenido que ver la democracia corinthiana.

Un grande, Sócrates.