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Panamá nació en la habitación 1162 del Waldorf Astoria

20 de diciembre de 2016


Cuando chico, en la escuela me enseñaron que Simón Bolívar (ayer se cumplieron 186 años de su muerte, en una finca cercana a Santa Marta, Colombia) libertó a seis naciones pues a su vasto número (que él hubiera preferido menor, acaso reducido a uno: la Gran Colombia) se le añadió la República de Panamá established since 1903.

Ya entonces era fácil darse cuenta que no tenía mucho sentido atribuirle a Simón Bolívar la liberación de un país que todavía no existía, al tiempo de su muerte: Panamá se había independizado de la República de Colombia, no del Reino de España. ¿Quién, si no Bolívar, estuvo detrás de la independencia panameña? Nominalmente, Manuel Amador y Esteban Huertas, sus héroes. Pero que eran, a su vez, los héroes que había dispuesto para este show con ribetes épicos el capital financiero (J. P. Morgan) y el poder político del naciente imperialismo estadounidense (T. Roosevelt).

Hace un par de años, encontré un libro sobre la historia de la independencia de Panamá que describía esta historia. En su prólogo, el autor del libro, el abogado panameño Ovidio Díaz Espino, contó que en el origen del libro estuvo una fiesta de Navidad el año 1997 en Nueva York, en la que un fulano, el productor de cine Webster Stone, al enterarse que Díaz trabajaba para J. P. Morgan, le planteó las siguientes preguntas:

“¿Estás consciente que J. P. Morgan fue el tesorero de Panamá durante su primera década? ¿Sabías que la República de Panamá nació en la habitación 1162 del Waldorf Astoria?” (1)

El abogado Ovidio Díaz Espino tuvo la inteligencia suficiente como para no escudarse en el patrioterismo (la típica actitud de los canallas) e investigar sobre el nacimiento de su país con dedicación y honestidad, a fin de desdibujar “la idealizada pero falsa visión de nuestra propia historia” y así “darle a Panamá una historia propia”, verídica y documentada (2). Esta entrevista de Amy Goodman al abogado panameño Ovidio Díaz Espino pone en contexto los orígenes del país que lo vio nacer (3).

(1) Díaz Espino, Ovidio 2001, ‘How Wall Street created a nation. J. P. Morgan, Teddy Roosevelt, and the Panama Canal’, Four Walls Eight Windows, New York.
(2) Es decir, el propósito de Díaz (satisfecho a lo largo de 250 páginas de su magnífico libro) era un “cut the crap” con la historia de Panamá. Pero sucede que “crap” es la madre nutricia del chovinismo. En una ocasión (circa 2008) me tocó presenciar en una habitación de un hotel en ciudad de Panamá una discusión entre una panameña y una colombiana acerca de la independencia de Panamá. No pensé que llegaría a tanto. El chovinismo es realmente asombroso en relación a los alcances de la estupidez que inspira: es Mayhem.
(3) On the twentieth anniversary of the death ofPanamanian dictator Omar Torrijos, the man who negotiated the Panama CanalTreaty, ‘How Wall Street created a nation: J. P. Morgan, Teddy Roosevelt, andthe Panama Canal’ [Entrevista a Ovidio Díaz Espino], Democracy Now, 31 de julio de 2001. En castellano, v. Mokhiber, Russell & Robert Weissman, ‘Cómo Wall Street creó una nación’, Rebelión, 6 de mayo del 2002; ‘Leyenda negra’ [Entrevista a Ovidio Díaz Espino], BBC Mundo, 31 de octubre de 2003.

24 de agosto, 10 años, dos charlas, una milonga

24 de agosto de 2009

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El 24 de agosto de 1999 (lo recuerdo con precisión porque era el centenario del nacimiento de Borges) dicté una charla en un congreso de derecho internacional que se celebró en Mendoza, Argentina. La charla fue sobre la despenalización de las drogas y provocó una interesante polémica que se debatió en concurrido taller. Hoy, precisos diez años después, en Ciudad de Panamá, dicté otra. Ésta, sobre el sistema interamericano de protección de los derechos humanos, en cuya sesión inaugural (porque el asunto durará 5 días) hablamos sobre las relaciones entre el principio de no intervención y la protección de los derechos humanos (con énfasis en la experiencia latinoamericana), entre el derecho internacional y los derechos internos de los Estados, entre el derecho internacional regional (sistema interamericano) y el derecho internacional universal (sistema de Naciones Unidas), entre el sistema regional interamericano de protección de los derechos humanos y el sistema regional europeo ídem, entre la relación jurídica entre el individuo y el Estado, para terminar la intervención con una breve mención a la historia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su función de protección de los derechos humanos. Salió muy bien, buen diálogo, buen ambiente.

10 años pasaron: más curtido, pero con similares ganas de sorprenderme como cuando era pibe, como cuando leí, por ejemplo (para seguir con Borges en este día de su natalicio) el primer poema que de Borges yo leí, en una enciclopedia Salvat infantil que todavía conservo y que me despertó la curiosidad y el gusto por la literatura. Una milonga, la de Borges, cuya música compuso el enorme Aníbal Troilo y que, por una razón obvia, sentí cercana (vídeo con sentido rasgado de guitarra, in fine).

Milonga de Manuel Flores

Manuel Flores va a morir,
eso es moneda corriente;
morir es una costumbre
que sabe tener la gente.

Y sin embargo me duele
decirle adiós a la vida,
esa cosa tan de siempre,
tan dulce y tan conocida.

Miro en el alba mis manos,
miro en las manos las venas;
con extrañeza las miro
como si fueran ajenas.

Vendrán los cuatro balazos
y con los cuatro el olvido;
lo dijo el sabio Merlín:
morir es haber nacido.

¡Cuánto cosa en su camino
estos ojos habrán visto!
Quién sabe lo que verán
después que me juzgue Cristo.

Manuel Flores va a morir,
eso es moneda corriente:
morir es una costumbre
que sabe tener la gente.