Mostrando entradas con la etiqueta Leónidas Plaza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leónidas Plaza. Mostrar todas las entradas

Alfaro en Quito

12 de enero de 2024

            Publicado en diario Expreso el viernes 12 de enero de 2024.

Cuando Eloy Alfaro entró en Quito el 4 de septiembre de 1895, ello significó el triunfo de la revolución liberal. Él había dicho en una proclama a inicios de ese año que únicamente “a balazos dejarán vuestros opresores el poder que tienen únicamente por la violencia. […] Marcho, pues, en vuestro auxilio para participar en las penalidades de la campaña y tener la honra de conduciros al combate y a la victoria”. (Proclama de Managua, 5 de febrero). Alfaro triunfó a balazos, gobernó como Jefe Supremo y convocó a una Asamblea Constitucional que lo eligió primero Presidente interino (el 9 octubre de 1896) y después Presidente Constitucional (el 17 de enero de 1897). 

Cuando terminó su primera Presidencia Constitucional (1897-1901), Alfaro impuso a otro militar manabita como su sucesor, el general Leónidas Plaza. Cuando Plaza concluyó su período presidencial (1901-1905) impuso a su sucesor, el comerciante y banquero Lizardo García, quien debía gobernar entre 1905 y 1909. Pero Alfaro no estuvo de acuerdo con esta elección y le tomó los primeros diecisiete días del año 1906 para concluir un golpe de Estado y entrar nuevamente en Quito, el 17 de enero de 1906, para imitar el proceso de 1895: tras el triunfo por las armas convocó a una Asamblea Constitucional que lo eligió primero Presidente interino (el 9 de octubre de 1906) y después Presidente Constitucional (23 de diciembre de 1906).  

Fue en esta segunda Presidencia Constitucional (1906-1911) que Eloy Alfaro concluyó la emblemática obra del ferrocarril, por la que es recordado por todo ecuatoriano. Alfaro había decidido que, una vez concluido su período, lo sucedería el comerciante y banquero Emilio Estrada, pero luego se arrepintió por la frágil salud de éste. 

Estrada empezó su período de gobierno el 1 de septiembre de 1911 y 111 días después estaba muerto de un infarto. El 22 de diciembre de 1911 lo reemplazó en el ejercicio de la máxima autoridad ejecutiva Carlos Freile Zaldumbide, pues la Constitución de 1906 ordenaba que en caso de faltar el Presidente Constitucional lo subrogaría el “último Presidente de la Cámara del Senado” (Art. 71).

A inicios del año 1912, Eloy Alfaro se hallaba en Panamá, desterrado por el gobierno de Freile Zaldumbide. Pero el 4 de enero, Alfaro volvió al Ecuador para intentar un nuevo Golpe de Estado que lo conduzca a Quito para gobernar. 

Nuevamente corrió sangre en el Ecuador: tras bravos enfrentamientos en Huigra, Naranjito y Yaguachi, el número aproximado de muertos de la guerra civil de enero de 1912 ascendió a unos 3.000. Un número alto, incluso para un país acostumbrado a las imposiciones por la fuerza como el Ecuador.

Alfaro volvió a entrar en Quito, pero a encontrar la muerte. Perdedor en la guerra civil, se lo trasladó de Guayaquil a Quito en su emblemática obra. Una vez allá, fue reducido a prisión en el Panóptico y en una de sus celdas fue vilmente asesinado. El 28 de enero de 1912 sus despojos fueron arrastrados, burlados y humillados, para terminar incinerados en un parque de la capital, en un episodio conocido como “la hoguera bárbara”. 

Quito, ciudad en la que Alfaro entró victorioso en dos ocasiones, cuando su tercer intento, cobró su venganza de él y en él.

Thomsen y Esmeraldas

21 de julio de 2023

            Publicado en diario Expreso el viernes 21 de julio de 2023.

Moritz Thomsen nació en 1915 en Seattle, en el seno de una familia de millonarios. Murió en 1991 en Guayaquil, víctima de una enfermedad de pobres.  

Para huir de un padre a quien calificó de “tiránico”, Moritz Thomsen se incorporó en 1964, a la edad de 48 años, a los Cuerpos de Paz. Lo enviaron en una misión a Río Verde, Esmeraldas, con el propósito de realizar un proyecto de agricultura. Allí permaneció cuatro años, de un total de los treinta y cinco que vivió en el Ecuador. El proyecto fracasó, pero su permanencia en Esmeraldas le concedió a Thomsen el material para la escritura de sus libros. (Las citas de este artículo corresponden a Bad news from a black coast [Malas noticias desde una costa negra], libro que recoge los últimos apuntes de Thomsen y publicado de forma póstuma el año 2018.) 

En Esmeraldas, Thomsen se encontró con “el desesperante mundo de la pobreza, un mundo más brutal que cualquier cosa que yo haya imaginado”. Calificó a la pobreza como una forma de locura (“insanity”), a través de la cual palpó “un mundo de sufrimiento y de muerte temprana, de heridas abiertas y hambre (…), de malicia, envidia, celos, de hermanos robando a hermanos; en resumen, una sociedad sometida a estas insoportables presiones, que se empieza a desintegrar”.

Thomsen vio en Esmeraldas el abandono del Estado, que era percibido por la gente como un enemigo. Esto, porque Esmeraldas fue un territorio de conquista para la gente de la Sierra. Para explicarlo, Thomsen recontó que en 1912, cuando Carlos Concha y sus huestes declararon la guerra al gobierno del presidente Leónidas Plaza, “contra lo que se levantaron los negros fue contra la dominación de los forasteros serranos. Ellos lo perdieron todo frente a la gente de la montaña y no recibieron nada a cambio. Ellos dijeron ‘ok, si insisten, somos ecuatorianos’ y luego no recibieron ninguno de los servicios públicos que era esperable que el gobierno nacional les proveyera. No vías, no puentes, no escuelas ni hospitales, agua potable o electricidad, nada salvo la arrogante presencia de la policía mestiza y los políticos rapaces”.

Para explicar el colapso de Esmeraldas, Moritz Thomsen recordó una frase del laureado escritor V. S. Naipaul: “el colapso de la sensibilidad”. Thomsen escribió: “El colapso de la sensibilidad, qué hermosa frase para describir lo que suele ocurrir en los países más pobres entre los pobres, esa terrible caída a la animalidad”.

Después de veinte años de vivir en Esmeraldas, Thomsen afirmaba que el pueblo había cambiado, pero para peor. La sociedad que él conoció había empezado a desintegrarse, “y sentí que pronto, si tan sólo pudiera vivir unos años, podría ver a bandas de ladrones y asesinos”, y que la ciudad de Esmeraldas “existía tan solo para ser destruida y, en un futuro no distante, ser entregada a las llamas”. Consideraba naïve que se piense en alguna ciudad estadounidense como el futuro. Thomsen decía, tajante: “Esmeraldas es el futuro”. Un futuro en llamas. 

Hoy, Esmeraldas es una de las tres zonas más violentas de la región más violenta del mundo. Tal vez sea el infeliz preludio de un mundo Mad Max.

Moritz Thomsen murió en Guayaquil, víctima de la epidemia de cólera del año 1991.

Oda al Estado fallido

23 de junio de 2021

La siguiente tabla es elocuente:

Tabla. Períodos de gobierno concluidos según Constitución, con indicación del nombre de los presidentes exitosos

Año de la Constitución

Períodos de gobierno

Presidentes

1830

0

 

1835

2

Rocafuerte, Flores

1843

0

 

1845

1

Roca

1851

0

 

1852

1

Urbina

1861

1

García Moreno

1869

0

 

1878

1

De Veintemilla

1884

2

Caamaño, Flores Jijón

1897

2

Alfaro, Plaza

1906

4

Alfaro, Plaza, Baquerizo, Tamayo (no consecutivos)

1929

0

 

1945

0

 

1946

3

Plaza Lasso, Velasco, Ponce

1967

0

 

1979

4

Roldós & Hurtado, Febres-Cordero, Borja, Durán-Ballén (consecutivos)

1998

0

 

2008

3

Correa, Correa bis, Moreno

 

De las diecinueve Constituciones que ha tenido el Ecuador en 191 años de historia, durante la vigencia de ocho de ellas no se pudo concluir ni un período presidencial (murieron potras sin galopar), mientras que otras cuatro sólo sirvieron durante un único período presidencial, que correspondió a su promotor (el caso de Roca, Urbina, García Moreno y de Veintemilla). En total, son doce Constituciones que rigieron para uno, o para ningún período presidencial. Fueron, esencialmente, un fracaso.

 

En nuestra historia 21 presidentes concluyeron un total de 24 períodos de gobierno (Eloy Alfaro, Leónidas Plaza y Rafael Correa gobernaron dos veces, este último el único que lo ha hecho de forma consecutiva), siendo que sólo bajo dos Constituciones, las de 1906 y 1979, se pudo concluir cuatro períodos presidenciales de gobierno, y únicamente durante la vigencia de la de 1979 se los pudo concluir de manera consecutiva. Siempre y en todo momento, el Ecuador ha sido un desastre.

 

Este país es una oda al Estado fallido.