La derecha ecuatoriana en su laberinto

27 de agosto de 2020


Poco a poco se han barajado las candidaturas de la derecha ecuatoriana de cara a la elección presidencial del 7 de febrero de 2021, hasta quedarse con el banquero Guillermo Lasso como la alternativa de la tendencia. Pero para que se consolide la unidad de la tendencia y tenga su oportunidad de triunfar Lasso, se requiere del concurso de Jaime Nebot, el CEO de esa empresa electoral llamada Partido Social Cristiano (PSC).

Ahora, lo de Nebot es un gran dilema: o va por la suya y arruina a la tendencia (Nebot como el Gran Chimbador) o se une a la alternativa que representa Lasso. Si esto último ocurre, Lasso acrecienta sus posibilidades de ganar, no sólo porque consolida a la tendencia sino porque obtendría el control del órgano clave para su triunfo electoral, en este país de tan disminuida institucionalidad: el Consejo Nacional Electoral.

Así, si Nebot pliega a su causa, Lasso obtendría para esta elección presidencial de 2021 las dos condiciones que se dieron para el triunfo del lisiado mental de Mahuad por la Democracia Popular en las elecciones presidenciales de 1998, triunfo que lo trajo a Guillermo Lasso (Willy Pompón, at the time) a la escena política nacional. Esas dos condiciones son: 1) La ausencia del PSC en la papeleta; 2) Un órgano electoral cautivo.

Pero si Nebot no pliega a la candidatura de Lasso, entonces Lasso está en graves problemas. Correa es el Gran Elector y con su tendencia partida en dos, ni un Consejo Nacional Electoral servil podría salvarlo a Lasso, quien, por sí mismo, es un candidato muy pobre, cuyo mejor atributo es ser millonario. Depende, entonces, de Jaime Nebot (porque eso de que dependa de Cristina Reyes es para cagarse de la risa). Así, la pesada cruz de Lasso es la misma de siempre, desde que emergió como candidato el año 2013: depender de Nebot.

Y Nebot, como se dice en la calle, es un chuchas. Es chance irreal pensar que el más aplicado discípulo de Maquiavelo en lo que va de este siglo en la política ecuatoriana se vaya a entregar a Lasso, cuando su negocio pasa por tener un candidato presidencial de su partido para llegar a la Asamblea Nacional con un más alto número de asambleístas. Y así, gobernar desde allá, metiéndole presión al Gobierno del gil que llegue a la Presidencia. Es obvio: a mayor número de asambleístas, mayor presión se puede ejercer. Y resignar esto, ¿a cuenta de qué?

Ese es el laberinto de la derecha: depender de Nebot para encontrar la salida al triunfo de la tendencia, cuando Nebot siempre juega para sí. Y es por eso que la tendencia corre el riesgo de perderse.  

1 comentarios:

Rene dijo...

Hermano, demasiado bueno. "... laberinto de la derecha: depender de Nebot para encontrar la salida al triunfo de la tendencia, cuando Nebot siempre juega para sí. Y es por eso que la tendencia corre el riesgo de perderse." No se diga más. Existe alguna salida a ese laberinto sin Nebot?