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La sinceridad de la policía

21 de agosto de 2025

Los otros días hubo reunión del Consejo de mi barrio y acudió un policía a explicar la situación. Era nuevo, porque siempre los rotan (los que se van, ni se despiden de la comunidad a la que se supone que sirvieron -aunque no sirvieron casi para nada). Él nos dijo, en resumen, tres cosas: 1) no tienen recursos para realizar su gestión; 2) no tienen coordinación en el ejercicio su gestión (con ejemplos de risa); 3) no tienen estabilidad para el desempeño de su gestión, porque siempre los rotan. 

Así las cosas, llamarlos Fuerza Pública es inapropiado. Debería ser “Debilidad Pública”.

Por un momento, pensé agradecerle la sinceridad al amigo interandino, pero él se encaminó presuroso a sus naderías y lo dejé ir. De todas maneras, hacerle una crítica no iba a cumplir ningún propósito útil, porque es claro que él no tenía ningún poder (tal vez ninguna voluntad) de cambiar el estado de cosas. Si el comandante le decía dos días después que él se debía ir a Puyo o a la verch, eso es lo que él iba a hacer. Así funciona la “Debilidad Pública”, nunca cuestionas hacia arriba. Y como digo, el fulano al menos fue sincero. 

Si algo, la policía también es muy sincera: en su escudo institucional figura un tipo con un taparrabos. Y eso traduce muy bien (tremendamente bien) el nivel de protección que uno recibe de ellos.

Rosa Borja

15 de marzo de 2024

            Publicado en diario Expreso el viernes 15 de marzo de 2024.

En el Sur de esta ciudad, la calle que inicia en la intersección con El Oro y termina en la intersección con José Vicente Trujillo se llama Rosa Borja de Ycaza. Es el perímetro este del barrio del Centenario, es la calle que separa a ese barrio del barrio Cuba. Y recuerda, con su nombre, a una mujer notable: feminista, política, artista.

En su origen ya más que centenario, esa calle no se llamó así. El Concejo Municipal le había asignado el nombre de un extranjero, George Canning. Él fue un londinense nacido en 1770 que, entre 1822 y 1827, ocupó el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, apoyando la causa independentista en la América del Sur y procurando el reconocimiento de los nacientes Estados de la región, como ocurrió con Colombia en abril de 1825.

Claro que el Estado del Ecuador no existía a esa época. Su maltrecha andadura recién empezó en 1830, cuando Canning ya estaba muerto.

El nombre de Canning para una calle de Guayaquil también murió en 1936, cuando el Concejo Municipal decidió cambiar el nombre de la calle Ministro Canning por Rosa Borja de Ycaza, para “alentar su labor”. Porque aquel año, Borja estaba viva: nacida el 30 de julio de 1889 ella contaba 47 años y era una destacada feminista de Guayaquil (presidenta del Consejo Nacional Ecuatoriano de la Unión de Mujeres Americanas y presidenta de la Legión Femenina de Educación Popular, además de la editora de su órgano de difusión oficial, la revista “Nuevos Horizontes”). Para 1936, Rosa Borja había publicado un libro con tres conferencias titulado “Aspectos de mi sendero”, otro de poesías “Hacia la vida” y una obra de teatro “Las de Judas”.

Rosa Borja correspondió a este aliento brindado por el Concejo Municipal. Vivió largos veintiocho años desde entonces, hasta su muerte el 22 de diciembre de 1964. Durante esos casi treinta años de vida, Borja fue una mujer pionera: la primera que ocupó el cargo de Directora de la Biblioteca Municipal de Guayaquil (1953-1959) y de Directora de la Biblioteca Nacional del Ecuador.

También publicó, durante ese período, varios libros de poesía y de teatro y dos biografías: la suya propia, titulada “Mi mundo íntimo”, y la de su padre, el doctor César Borja Lavayen.

Sobre temas sociales, en este período Rosa Borja publicó sobre su ciudad “Guayaquil, ojeada histórica de la ciudad, desde los Huancavilcas hasta nuestros días” y “El Municipio y los problemas sociales de Guayaquil”. También publicó el libro “Influencia de la mujer como factor importante en el mejoramiento humano” y se destacó por ser una activa conferenciante feminista. La Unión de Mujeres Americanas, con sede en Nueva York, la designó su presidenta. 

Rosa Borja fue también Consejera Provincial del Guayas y una activa militante de la Concentración de Fuerzas Populares (CFP) con Guevara Moreno, durante los años cincuenta y principios de los sesenta. Fruto de su gestión política, el Municipio fundó el Centro Municipal de Cultura, que se cerró el año 1989 durante la administración de Elsa Bucaram.

Finalmente, Rosa Borja también fue compositora. Su “Álbum de música” fue premiado en Buenos Aires en 1942 por la Asociación Argentina de Música de Cámara.

Rosa Borja, una mujer notable.

"Yo viví en el barrio Centenario y me fui"

24 de julio de 2017


Diario Expreso entrevistó al alcalde de Guayaquil por las fiestas de julio. En un momento de esta entrevista, el alcalde Jaime Nebot afirmó: “Yo viví en el barrio Centenario y me fui”. Esta afirmación lo condujo a una reflexión sobre el Barrio del Centenario:

“¿Pero el barrio está vacío o ahora vive otra gente? ¿O la única gente que importa es la que es como uno? La movilidad humana es el ‘leitmotiv’ de la gente. Cuando usted le dice a alguien pelucón, no se ofende. Pero pregúntele si quiere ser pobre: nadie quiere. Todos quieren ser ricos” (1).

Los otros días conversé con “don Carlos”, un antiguo residente del Barrio del Centenario (por más de 44 años) y quien se lamentaba de que “Jaime se haya ido del barrio”, porque ahora había quedado oscuro e inseguro. “Don Carlos” aseguraba que “Jaime” no es el único que ha abandonado este barrio; esa es la tónica general. La mayoría de los que él recuerda que vivían allí se han mudado (por lo general) a Samborondón, a las afueras de Guayaquil. El propio “Don Carlos”, a sus 82 años, está pensando en mudarse cerca de sus nietos. Esto es, mudarse también a Samborondón.

*

La explicación de porqué se abandona el Barrio del Centenario la ofrece (inadvertidamente) el mismo alcalde Nebot. En la entrevista, el periodista Andersson Boscán le pregunta si esa “movilidad” se ha dado de manera organizada. La respuesta de Nebot es como sigue:

“Se da como la gente quiere. Veo arquitectos que dicen que hay que controlar el desarrollo acelerado. ¿Cómo? Hay que acelerar el desarrollo, eso hay que hacer” (2).

En esta frase del alcalde Nebot está cifrada su idea de desarrollo urbano, compuesta de una mentira y de un error.

1) La mentira: El desarrollo “se da como la gente quiere”. La Alcaldía de Nebot es una institución que ha cooptado la participación de los ciudadanos en la gestión pública (3). En la práctica, el desarrollo urbano de Guayaquil no se da como su “gente” quiere. Se da como la Alcaldía lo quiere, en función de intereses concretos de grupos inmobiliarios y de la construcción (4). 

2) El error: “Hay que acelerar el desarrollo”. El problema es el tipo de desarrollo urbano sin control que se pretende acelerar. El modelo de desarrollo impulsado durante la Alcaldía de Nebot ha sido desastroso. Y nos va a dejar la cagada (5).

*

A Nebot probablemente ya no le importe lo que suceda con el Barrio del Centenario. Él cree que el barrio está bien y que ha habido “movilidad” para que haya ingresado al mismo gente que ya no es “como uno”. Pero quienes vivimos en el Barrio del Centenario sabemos que Nebot miente: el barrio se ha depauperado y en las noches se ha convertido en un lugar oscuro e inseguro, sin vida.

En un barrio con tanto potencial, esto es realmente imperdonable. El Barrio del Centenario podría potenciarse para ser como Barranco en Lima o Palermo en Buenos Aires… pero esa visión es una que nuestro Alcalde no tiene. Él piensa que todo está bien en el Barrio del Centenario y se marcha a vivir en una isla en los extramuros de la ciudad que administra. Dejó la cagada hecha y se fue.

Que es precisamente lo que hará con la ciudad, el año 2019.

(1) Andersson Boscán, 'Jaime Nebot: ‘El desarrollo no se controla, se acelera'', Diario Expreso, 23 de julio de 2017.
(2) Ibíd.
(3)Guayaquil, una ciudad sin ciudadanos’. En esta idea de la “gente como uno” se esconde la idea de desarrollo urbano del alcalde Nebot. La gente “como uno” se enclaustra en sus ciudadelas cerradas, mientras los barrios languidecen, v. ‘Guayaquil se desprende de la tradición de los barrios’.
(4) Algún día, cuando la “intelligentsia” guayaquileña se ponga a pensar de una manera crítica sobre la ciudad en que vive, toda esta trama de un cuarto de siglo de desarrollo urbano en el marco del “capitalismo de amigos” será ampliamente demostrada.