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Rosa Borja

15 de marzo de 2024

            Publicado en diario Expreso el viernes 15 de marzo de 2024.

En el Sur de esta ciudad, la calle que inicia en la intersección con El Oro y termina en la intersección con José Vicente Trujillo se llama Rosa Borja de Ycaza. Es el perímetro este del barrio del Centenario, es la calle que separa a ese barrio del barrio Cuba. Y recuerda, con su nombre, a una mujer notable: feminista, política, artista.

En su origen ya más que centenario, esa calle no se llamó así. El Concejo Municipal le había asignado el nombre de un extranjero, George Canning. Él fue un londinense nacido en 1770 que, entre 1822 y 1827, ocupó el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, apoyando la causa independentista en la América del Sur y procurando el reconocimiento de los nacientes Estados de la región, como ocurrió con Colombia en abril de 1825.

Claro que el Estado del Ecuador no existía a esa época. Su maltrecha andadura recién empezó en 1830, cuando Canning ya estaba muerto.

El nombre de Canning para una calle de Guayaquil también murió en 1936, cuando el Concejo Municipal decidió cambiar el nombre de la calle Ministro Canning por Rosa Borja de Ycaza, para “alentar su labor”. Porque aquel año, Borja estaba viva: nacida el 30 de julio de 1889 ella contaba 47 años y era una destacada feminista de Guayaquil (presidenta del Consejo Nacional Ecuatoriano de la Unión de Mujeres Americanas y presidenta de la Legión Femenina de Educación Popular, además de la editora de su órgano de difusión oficial, la revista “Nuevos Horizontes”). Para 1936, Rosa Borja había publicado un libro con tres conferencias titulado “Aspectos de mi sendero”, otro de poesías “Hacia la vida” y una obra de teatro “Las de Judas”.

Rosa Borja correspondió a este aliento brindado por el Concejo Municipal. Vivió largos veintiocho años desde entonces, hasta su muerte el 22 de diciembre de 1964. Durante esos casi treinta años de vida, Borja fue una mujer pionera: la primera que ocupó el cargo de Directora de la Biblioteca Municipal de Guayaquil (1953-1959) y de Directora de la Biblioteca Nacional del Ecuador.

También publicó, durante ese período, varios libros de poesía y de teatro y dos biografías: la suya propia, titulada “Mi mundo íntimo”, y la de su padre, el doctor César Borja Lavayen.

Sobre temas sociales, en este período Rosa Borja publicó sobre su ciudad “Guayaquil, ojeada histórica de la ciudad, desde los Huancavilcas hasta nuestros días” y “El Municipio y los problemas sociales de Guayaquil”. También publicó el libro “Influencia de la mujer como factor importante en el mejoramiento humano” y se destacó por ser una activa conferenciante feminista. La Unión de Mujeres Americanas, con sede en Nueva York, la designó su presidenta. 

Rosa Borja fue también Consejera Provincial del Guayas y una activa militante de la Concentración de Fuerzas Populares (CFP) con Guevara Moreno, durante los años cincuenta y principios de los sesenta. Fruto de su gestión política, el Municipio fundó el Centro Municipal de Cultura, que se cerró el año 1989 durante la administración de Elsa Bucaram.

Finalmente, Rosa Borja también fue compositora. Su “Álbum de música” fue premiado en Buenos Aires en 1942 por la Asociación Argentina de Música de Cámara.

Rosa Borja, una mujer notable.

La burocracia ecuatoriana y la teoría de la evolución

17 de noviembre de 2023

            Publicado en diario Expreso el viernes 17 de noviembre de 2023.

El 12 de febrero de 1832, el Estado del Ecuador tomó posesión del archipiélago de Colón, hoy conocido como las islas Galápagos. En aquel entonces, la anexión por el Ecuador de un archipiélago de 8.010 kilómetros cuadrados a casi 1.000 kilómetros de distancia del continente no molestó a ninguno de los países americanos (ni al Reino Unido, que a inicios del año siguiente se anexó las islas Malvinas), pues se lo reputaba de nulo valor. El primer Gobernador del nuevo territorio fue José Villamil, luisianés afincado por muchos años en Guayaquil. A instancias de su entusiasmo e intereses comerciales es que se procedió a la anexión del archipiélago en 1832.

Entre el 15 de septiembre y el 20 de octubre de 1835 el archipiélago ecuatoriano recibió la visita de un barco justamente famoso: el bergantín “HMS Beagle”, cuyo capitán era Robert Fitz-Roy y cuyo naturalista era Charles Darwin, quien se haría mundialmente famoso el año 1859 por la publicación de un libro titulado “El origen de las especies”. No los pudo recibir el Gobernador Villamil, por estar ausente; se ocupó de su recepción el Vicegobernador, el noruego Nicholas Oliver Lawson (nacido en 1790 en la isla de Sekken como Nicolai Olaus Lossius)

Cuando visitó el archipiélago, Darwin contaba 26 años y el viaje en el Beagle era su primer viaje (que también fue su único: Darwin nunca más volvió a salir de Inglaterra). Por su parte, Lawson tenía 44 años y era un marino experimentado, gran viajero y muy conocedor de las islas en las que actuaba como el reemplazo del Gobernador. 

El 25 de septiembre de 1835, Lawson invitó a cenar al capitán Fitz-Roy y al naturalista Darwin. Fue en la conversación durante esta cena, que Lawson refirió a Darwin que él “podía distinguir la isla a la que pertenecía una tortuga apenas se la presentaban”, pues sus formas variaban de una isla a otra. En aquel entonces, Darwin no le prestó atención a esta afirmación. 

Ello, porque en aquel entonces Darwin todavía era un creacionista y las distintas especies de tortugas podían explicarse por haber llegado transportadas por bucaneros desde el océano Índico. Sin embargo, la afirmación del burócrata ecuatoriano Lawson le haría mucho sentido a Darwin años después. Así lo consignó en la segunda edición de su “Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo”, publicada en 1845:

“Hasta ahora no he indicado el rasgo más notable de la Historia Natural de este archipiélago, y es que las diferentes islas, en una extensión considerable, están habitadas por conjuntos diferentes de seres. El vicegobernador, Lawson, me llamó la atención sobre este hecho, manifestándome que había notables diferencias entre las tortugas de las diversas islas, y que podía discernir con toda seguridad la isla de donde procedía cada una. Por algún tiempo no presté gran atención a este aserto…”.

De esta forma, Nicholas Oliver Lawson, funcionario público del naciente Estado ecuatoriano y atento observador, contribuyó a construir la teoría de la evolución en la cabeza de Charles Darwin. Esta debe ser la mayor contribución de un burócrata ecuatoriano a la historia de las ideas.

Nicholas Lawson (Nicolai Lossius) murió en Valparaíso el 1 de mayo de 1851, a la edad de 60 años.

Julian Assange y la libertad de expresión

16 de abril de 2019


Situemos el asunto en su justa perspectiva: el caso de Julian Assange es un caso sobre libertad de expresión.

Para algunas personas, resulta fácil auto-convencerse de que Assange se puso fuera de la Ley por sus propias acciones y que por ello está bien que se lo haya expulsado de la Embajada del Ecuador en foquin Londres. Conviene introducir, entonces, la Gran Alf:


Porque este auto-convencimiento únicamente puede provenir de impedir que nuevos datos puedan afectar nuestro juicio previo: es decir, razonar, para la gran mayoría, es un intento consciente de confirmar un pre-juicio, la idea que se tenía desde antes de empezar la discusión y que realmente no se busca cambiar, sino sostener a toda costa, incluso al punto de ignorar la nueva evidencia (es por ello que los “argumentos no convencen a nadie”, como decía Ralph Waldo Emerson y lo demuestra la psicología). Por eso, quien cree que Assange es un “hacker” y, por ello, malvado y criminal, y con ello, se auto-convence de que no es periodista y no merece la protección de la Ley del país que lo asila (y del que fue declarado “nacional” durante el Gobierno de Lenin Moreno), es porque se niega a entender el significado del derecho a la libertad de expresión. Es el peor tipo de ignorante, de acuerdo con Karl Popper: es aquel que se rehúsa a aprender. 

Porque el derecho a la libertad de expresión contempla la protección de los datos que filtró la plataforma de Assange, oh sí, a pesar de lo que digan los periodisto-pelotudos del Ecuador (esa gente que no piensa más allá de su paga). ¿Saben quién sí sabe? El Gobierno de los Estados Unidos de América, el que quiere que Julian Assange llegue a su territorio para filetearlo a piacere.

Este Gobierno, en su solicitud de extradición de Assange cursada al Reino Unido (de la que la alegre comparsa de sub-normales que han manejado este caso en la opinión pública no sabía nada de nada, como corresponde a su condición) omite toda referencia a hechos que pudieran convertirlo en un caso sobre la Primera Enmienda de la Constitución de la Yunái. Esto, porque allá en la Yunái la gente, en la administración pública y en la opinión pública, sí se toma muy en serio el derecho a la libertad de expresión de los ciudadanos estadounidenses. Ellos sí tienen el derecho a saber lo que acá se ha llegado a ningunear con tantísima facilidad por autoridades y periodistas, este tándem en tan alegre comparsa sub-normaloide y desinformativa.

Por ello, la solicitud de extradición a Assange del Gobierno de la Yunái se la hace sobre cargos exclusivamente cubiertos por la Ley de Espionaje (“Espionage Act”). Es que allá en la Yunái, hay dos cosas, amigos, que acá no hay: 1) Un precedente; 2) Un sistema judicial serio que lo hace respetar. El precedente es el caso de los “Pentagon Papers”, uno muy famoso de la justicia de la Yunái por el que la Corte Suprema de ese país protegió la filtración de documentos (a lo Assange) y esto sirvió como ariete para bajarse al gobierno del Presidente Richard Nixon, quien se vio obligado a renunciar el año 1974 (caso único en la bicentenaria historia del republicanismo de esta gran nación). La Justicia de la Yunái dijo en este caso emblemático que las filtraciones de documentos (así, como las del Assange mismito) son una actividad protegida por el derecho a la libertad de expresión (véanlo con sus propios ojos, periodisto-pelotudos del Ecuador, por ejemplo, en este enlace tan fácil de acceder). Tanto lo han sido, que en razón de su inconstitucional entrega a la policía de un tercer país, el Relator para la Libertad de Expresión, Edison Lanza (que cuanto lo atacaba al Presidente Correa era buenísimo y merecía mucha cobertura) ha dicho que esta entrega de Assange fue una afrenta contra el derecho a la libertad de expresión (por eso, Edison Lanza es ahora malísimo, y por ende, olvidable). Es que eso es lo de Assange, en puro y simple: un atentado contra la libertad de expresión, aunque mucho les pese esto a los periodistas que únicamente llegan a pensar a la medida de sus pagas.

Porque desde el punto de vista de un país poblado de periodistas tan mediocres como los nuestros, esta filtración de documentos de Julian Assange ha sido una razón para celebrar al Gobierno de un Presidente también mediocre y, en este caso, violador craso de derechos.

Esta es la honda y puerca miseria de nuestra opinión pública: tenemos voceros, no realmente periodistas. Son gente que resulta indigna de ejercer el oficio con el que se llenan la boca.

Rosa Borja de Ycaza

30 de julio de 2017

Desde niño he vivido familiarizado con este nombre, porque es el nombre de la calle de mi casa desde antes de entrar a la preparatoria en el Cristóbal Colón (que queda sobre esa misma calle, al 115) (1).

Pero antes la calle “Rosa Borja” no se llamaba así. En un principio (en un gesto de cipayismo que habría hecho sonreír a Jauretche) el Concejo Municipal de Guayaquil, cuando el primer trazado de esta calle del Barrio del Centenario con dirección al Sur, la denominó “Ministro Canning”. La llamó así por George Canning (1770-1827), Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido que desde 1822 hasta 1827 procuró el reconocimiento de las naciones sudamericanas por parte del gobierno británico.

En todo caso, el Concejo Municipal de Guayaquil decidió revertir pronto esta decisión inicial. El 4 de agosto de 1936 decidió cambiarle el nombre a la calle “Ministro Canning” por “Rosa Borja de Ycaza”. El Concejo, cuenta el cronista Pérez Pimentel, “ejecutó la ordenanza el 7 de septiembre siguiente”.

Cuando se le puso su nombre a una calle, la poetisa e intelectual Rosa Borja Febres-Cordero vivía, estaba casada con Alberto Ycaza Carbo, era una destacada feminista de Guayaquil (presidenta del Consejo Nacional Ecuatoriano de la Unión de Mujeres Americanas y presidenta de la Legión Femenina de Educación Popular y editora de su órgano de difusión oficial, la revista “Nuevos Horizontes”) y había hasta entonces publicado un libro con tres conferencias “Aspectos de mi sendero”, otro de poesías “Hacia la vida” y una obra de teatro “Las de Judas”.

El Concejo Municipal la homenajeó ese 1936, con el propósito de “alentar su labor”.

Rosa Borja correspondió a sus expectativas. Vivió por largos veintiocho años desde este homenaje municipal, hasta que murió el 22 de diciembre de 1964. Durante esos casi treinta años de vida, Borja fue una mujer pionera: la primera que ocupó el cargo de Directora de la Biblioteca Municipal de Guayaquil (1953-1959) y de Directora de la Biblioteca Nacional del Ecuador.



También publicó, durante ese período, varios libros de poesía y de teatro y dos biografías: la suya propia, titulada “Mi mundo íntimo”, y la de su padre, el doctor César Borja Lavayen.

Sobre temas sociales, en este período Rosa Borja publicó sobre su ciudad “Guayaquil, ojeada histórica de la ciudad, desde los Huancavilcas hasta nuestros días” y “El Municipio y los problemas sociales de Guayaquil”. También publicó el libro “Influencia de la mujer como factor importante en el mejoramiento humano” y se destacó por ser una activa conferenciante feminista. La Unión de Mujeres Americanas, con sede en Nueva York, la designó su presidenta. Fue también Consejera Provincial del Guayas y una activa militante del CFP con Guevara Moreno, durante los años cincuenta y principios de los sesenta. Fruto de su gestión política, el Municipio porteño fundó el Centro Municipal de Cultura, que se cerró el año 1989 durante la administración de Elsa Bucaram.

Last but not least, Borja también fue compositora musical. Su “Álbum de música” fue premiado en Buenos Aires en 1942 por la “Asociación Argentina de Música de Cámara”.

Rosa Borja de Ycaza fue una mujer notable, con calle propia en su ciudad. Una mujer de la que, es ignorancia generalizada, hoy se conmemora un aniversario más de su nacimiento el año 1889.

(1) Un edificio antiguo, cuya construcción se inició en 1945 y culminó en 1951, a cargo del arquitecto Juan Orús Madinyá, emplazada en el mismo lugar que ocupó el antiguo edificio de madera de tres pisos donde funcionó el Cristóbal desde su inauguración el 28 de mayo de 1911, v. ‘Colegió Cristóbal Colón (patrimonial)’.
(2) Como Primer Ministro del Reino Unido, podría decírsele “George Canning, El Breve”: asumió el cargo el 10 de abril de 1827 y cesó en él apenas 119 días después, dado su fallecimiento por neumonía el 8 de agosto de ese mismo año. Según cuenta una página web del gobierno británico, sus últimas palabras fueron “Spain and Portugal”.

Cricket

21 de julio de 2017

En Ecuador, se suele saber mucho (o al menos saber algo) de fútbol, pero se conoce poco (o se desconoce del todo) al cricket. Es decir, se conoce mucho del deporte # 1 del mundo (“El Rey de los Deportes”) pero no se conoce casi nada del deporte # 2 del mundo (juzgados por su número de seguidores). El “Maradona” del cricket, el indio Sachin Tendulkar, es totalmente desconocido en el Ecuador.

Es real: después del fútbol, el cricket es el deporte que mayor número de seguidores convoca en el mundo. A diferencia del fútbol, esparcido por todo el planeta, el cricket es un deporte esencialmente circunscrito a doce países que son Reino Unido y once países donde alguna vez puso en práctica su imperialismo: Afganistán, Australia, Bangladesh, India, Indias Occidentales, Irlanda, Nueva Zelanda, Pakistán, Sri Lanka, Sudáfrica y Zimbabue. Un partido (el “Clásico”) entre la India y Pakistán suma mil millones de espectadores. En total, aproximadamente unos 2.5 mil millones de personas a nivel mundial son fanas del cricket (mil millones menos que el fútbol).

En el cricket, como en el fútbol, se juegan campeonatos mundiales. El último campeón fue Australia (pentacampeón en once mundiales disputados). Justo estaba en ese país cuando pasó. Estaba en un bar, en Canberra, cuando Australia venció a Nueva Zelanda en la final. Un partido lento y aburrido. Olvidable… y era la pinche final de un mundial.

Quien mejor ha descrito el deporte llamado “cricket” es Bill Bryson. Tomado de su libro ‘Down Under’ (en inglés):

Neoliberalismo

11 de noviembre de 2016

Friedman, Thatcher, Reagan. Fuente.
Un ideólogo que dice que está OK una “dictadura liberal” (¿cómo no? mientras gobiernen los que tienen el billete, toda coerción es buena [1]), la vieja autoritaria que promovía un nuevo liberalismo en el Reino Unido bajo el lema “No hay alternativa” y el actor secundario devenido en presidente de USA (o sea, en actor principal: desde hace mucho rato que a los presidentes de USA los tienen tomados de los huevecillos: véase nomás al pobre Obama, mucho pop y poca paz, mucho Buzzfeed y poca Malala) (2).

Pónganse a este trío nefasto en una jaibolera y voilà: el neoliberalismo es la apropiación del concepto de “interés público” por los wealthy few (top 1%) como fundamento para una acumulación de riqueza sin precedentes (3).

(1) Greg Grandin, ‘The road from serfdom’, Counterpunch, 17 de noviembre de 2006.
(2) George Monbiot, ‘Neoliberalism – the ideology at the root of all our problems’, The Guardian, 15 de abril de 2016. 
(3) Larry Elliott, ‘Richest 62 people as wealthy ashalf of world’s population, says Oxfam’, The Guardian, 18 de enero de 2016.