Mostrando entradas con la etiqueta Boca Jrs.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Boca Jrs.. Mostrar todas las entradas

Un dios compasivo

24 de abril de 2019


YHWH (castellanizado como Yavé, sabrosonixado como “Yatuvé”) es el Dios de los judíos, un Dios celoso y violento que, en ocasiones, podía ensayar la virtud de la compasión. Guardando las distancias*, Diego Maradona también ha sido un Dios iracundo, de lo que ha dado muchos destellos a lo largo de su vida. Fue épico su regreso a Boca Jrs. en 1995, cuando se enfrentó con el “Sabalero” Colón de Santa Fe, que contaba en sus filas con el “Huevo” Toresani. Hubo un encontronazo entre D10S y Toresani, a éste lo echaron de la cancha y él después atribuyó su expulsión a Maradona y dijo que el Diego no se atrevería a decirle en su cara lo que declaró después del partido. Diego le respondió con su divina insolencia: “A Toresani, Segurola y Habana 4310, séptimo piso, y vamos a ver si me dura 30 segundos”.

Fuente
Toresani, por supuesto, nunca acudió al llamado castigador de Maradona, pero 10 meses después de este incidente lo contrató Boca Juniors, donde todavía la 10 la portaba el Diez por antonomasia. Toresani admitió tener “incertidumbre”, los muchachos lo cargaban. Fue al primer entrenamiento y Maradona lo trató como corresponde a un moderno Yavé, una deidad a la que también le cabe ensayar la compasión, que también puede ser generosa con su prójimo (si le da la gana): “Huevo, ya pasó, bienvenido a Boca. Te felicito y no hay rencores”.

Palabra de D10S. R: Te alabamos, Diegol.

* Saldadas a favor del Diego, claro, pues él cuenta con el increíble beneficio de existir.

Elegancia nivel Trobbiani

15 de julio de 2018


Hay jugadores que disputaron miles de minutos en los mundiales de fútbol y nunca ganaron un mundial. (Paolo Maldini, por ejemplo, disputó 2.217 minutos y se fue en blanco.) Hay otros con fortuna inmensa, tal como Marcelo Trobbiani (Casilda, 1955), que disputó menos de dos minutos de una final y fue campeón del mundo.

Pasó en la final de México ‘86, el partido iba 3 a 2, Argentina iba a campeonar y se jugaban ya los suplementarios. Trobbiani entró al cambio por Burruchaga, autor del último gol. Jugó apenas 88 segundos. 

Pero en la única que tocó, demostró el pedazo de crack que fue. El Diego cobró un tiro libre desde la banda izquierda con dirección a Trobbiani (o mejor dicho, al torso de Trobbiani), quien la amainó con el pecho y la dejó dormida a sus pies, de espaldas al arco alemán. Lo vinieron a encimar tres teutones enseguida…

¿Cómo resuelve un crack bajo presión? Pues con elegancia, siempre con elegancia. Este crack resolvió de taquito:


Trobbiani se la pasó con elegancia al Negro Enrique, que la pifió de manera vulgar (porque si jugando arriba tenía Argentina a Gabriel Omar Batistuta, ese animal del área, eso era gol).

Maradona supo aquilatar el crack que fue Marcelo Antonio Trobbiani, uno de sus aliados en México, uno de los 23 campeones argentinos del mundial ‘86: “la pisaba, la amasaba, ¡y marcaba! Aparte, un gran compañero, de esos que saben apoyar desde afuera de la cancha. Me lo demostró en Boca ‘81 y México ‘86” (‘Yo soy el Diego de la gente’, p. 168).

Palabra de D10S.