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La genialidad en el fútbol
5 de abril de 2019
Genialidad, para mí, es ejecutar
lo difícil de manera sencilla. Pondría el taquito de Marcelo Antonio Trobbiani como
un ejemplo de cómo un genio resuelve una situación de apremio (el ataque de
tres defensas alemanes en la final de la Copa del Mundo del ’86). Porque hay un
detalle adicional: la ejecución de un genio rezuma elegancia.
Esto, pero los 90 minutos,
es Lionel Messi, de ahí el tamaño homérico de su paso por este deporte. Su
grandeza requiere de una adecuada dosificación, por eso su mente genial no
autoriza el gasto innecesario: toda movida de su ligero cuerpo satisface un
propósito en la economía del juego colectivo.
Al final de los partidos,
su entrenador lo elogia: espectacular, extraordinario, nadie como él. Es un
sincero reconocimiento que le tributa, porque Messi resuelve, en tiempo presente
y de forma mejorada, cualquier aspecto
del juego que su entrenador haya podido pensar. ¿Qué le podría decir a Messi,
que él intuitivamente no sepa mejor?
Nada. Únicamente le queda callar y admirarlo. Lo más honesto que el D. T. Ernesto Valverde del F. C. Barcelona puede
decirle es: “Anda, Lio, diviértete”. Y así ganamos todos.
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Etiquetas: Ernesto Valverde, F.C. Barcelona, Fútbol, Genio, Lionel Messi, Marcelo Trobbiani, Mundial del '86, Mundiales de fútbol
Elegancia nivel Trobbiani
15 de julio de 2018
Hay jugadores que
disputaron miles de minutos en los mundiales de fútbol y nunca ganaron un
mundial. (Paolo Maldini, por ejemplo, disputó 2.217 minutos y se fue en
blanco.) Hay otros con fortuna inmensa, tal como Marcelo Trobbiani
(Casilda, 1955), que disputó menos de dos minutos de una final y fue campeón
del mundo.
Pasó en la final de
México ‘86, el partido iba 3 a 2, Argentina iba a campeonar y se jugaban
ya los suplementarios. Trobbiani entró al cambio por Burruchaga, autor del último
gol. Jugó apenas 88 segundos.
Pero en la única que tocó, demostró el pedazo de
crack que fue. El Diego cobró un tiro libre desde la banda izquierda con
dirección a Trobbiani (o mejor dicho, al torso de Trobbiani), quien la amainó
con el pecho y la dejó dormida a sus pies, de espaldas al arco alemán. Lo vinieron a encimar tres teutones
enseguida…
¿Cómo resuelve un crack bajo
presión? Pues con elegancia, siempre con elegancia. Este crack resolvió de
taquito:
Trobbiani se la pasó con
elegancia al Negro Enrique, que la
pifió de manera vulgar (porque si jugando arriba tenía Argentina a Gabriel Omar
Batistuta, ese animal del área, eso era gol).
Maradona supo aquilatar el
crack que fue Marcelo Antonio Trobbiani, uno de sus aliados en México, uno de los
23 campeones argentinos del mundial ‘86: “la pisaba, la amasaba, ¡y marcaba!
Aparte, un gran compañero, de esos que saben apoyar desde afuera de la cancha.
Me lo demostró en Boca ‘81 y México ‘86” (‘Yo soy el Diego de la gente’, p. 168).
Palabra de D10S.
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Etiquetas: Boca Jrs., Diego Maradona, Fútbol, Marcelo Trobbiani, México '86, Mundiales de fútbol, Random
La diferencia entre el genio y el héroe
2 de julio de 2018
Messi es el mejor jugador
del mundo. Es un genio natural.
Un campeón del mundo, uno
de los 23 que acometieron la hombrada
del ’86, uno que entró en la final contra los alemanes y acomodó un único pase,
de taquito (perdón por tanta elegancia), Marcelo Trobbiani, dijo
unas palabras que sitúan la diferencia entre este genio y lo que hizo Diego
Armando Maradona en México:
“Maradona
fue el mejor. Jugué, entrené y estuve día a día con él en Boca y en la
Selección. Fue un monstruo, pensé que Messi lo podía superar pero ya no, no se
puso el equipo al hombro y la presión lo mató. Diego era lo contrario, cuando
tenía presión más jugaba, se agigantaba, decía ‘damelá, damelá…’.”
Con el agravante de que ese 1986 se la dieron a Diego y él se las ingenió para coronar la empresa colectiva a
su cargo con éxito, con goles que hoy forman parte de la memoria colectiva del
mundo entero (en Bangladesh, por ejemplo). Acompañado de 10 fieles
escuderos, un héroe llamado Maradona triunfó. Desde entonces, D10S entró al
Walhalla de la Épica.
Diego Maradona y Lionel
Messi conocieron ambos un inconmensurable talento; pero la épica, el “sueño del
pibe”, el conducir un equipo de buenos operarios a campeones del mundo, es patrimonio
único del Dié. Del héroe.
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Etiquetas: Bangladesh, Diego Maradona, Fútbol, Lionel Messi, Marcelo Trobbiani, México '86, Mundiales de fútbol, Random
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