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Paraguay y la Conmebol

17 de marzo de 2019


Si ustedes, entre los distintos complejos que les ha aportado ser “ecuatorianos”, se han preguntado si existe un país más corrupto que la República del Ecuador en nuestra América del Sur, pues la respuesta es felizmente (?) que sí: de acuerdo con los consistentes datos de Transparencia Internacional, ese país se llama Paraguay.

Si ustedes, en su infinita curiosidad, se han preguntado si existe un deporte más corrupto que el fútbol pues, ¿quién sabe? Lo que sí es innegable es que el fútbol, como lo demostró la Fiscalía General de los Estados Unidos de América en el caso que adoptó el nombre de “FIFAGate”, es un deporte muy, muy, extremadamente corrupto.

Por eso, es apenas asombroso que el fútbol sudamericano tenga su sede en Paraguay*.

It’s a fuckin’ match made in heaven.

Como lo recuerda Pablo Alabarces, en ese gran libro que es “Historia mínima del fútbol en América latina” (p. 232), ese gordo corrupto y paraguayo (casi un oxímoron) que es Nicolás Leoz “consiguió mudar la sede de la Conmebol a Luque, ciudad vecina de asunción, en 1988, donde el gobierno paraguayo le concedió al edificio un insólito estatuto extraterritorial”**, JAJAJA.

Nicolás Leoz fue el Presidente de la Conmebol desde 1986 hasta que el caso FIFAGate lo sacó de circulación el año 2013 a los 86 años.

* Yo me figuro a Paraguay como una Calceta gigantesca, en la que hablan un idioma que los acerca al retraso mental.
** Luque es a Asunción, lo que Durán a Guayaquil: una periferia aún más miserable que su hegemón.

Corrupción

17 de junio de 2018


Para un ecuatoriano, creo yo como uno de la tribu, mirar el partido de Perú en el Mundial de Rusia es pensar también que la selección del Ecuador pudo estar allí. Cuando terminó la cuarta fecha de las Eliminatorias Sudamericanas, la diferencia de puntos entre Ecuador y Perú era de nueve. Ecuador había ganado todo (incluso a Argentina en Buenos Aires), Perú apenas contaba tres puntos.

Después de esas cuatro fechas, la selección del Ecuador se fue al carajo. En los restantes catorce partidos, acumuló menos puntos que en esas cuatro primeras fechas: apenas ocho. Perdió los últimos seis partidos y pasó del tope de la tabla a su fondo, en compañía de Bolivia y Venezuela.

¿Qué pasó entre esas primeras cuatro fechas y las catorce siguientes? La intervención de la Justicia de los Estados Unidos: el caso FIFAGATE, a raíz del cual se redujo a prisión al presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, Luis Chiriboga, sentenciado por lavado de activos.

Es decir, la selección de nuestro país estuvo aceitada y fina mientras presidió la Federación de Fútbol un pillo probado. Cuando orillado por las circunstancias fue obligado a dimitir Chiriboga, a partir de la quinta fecha asumió un reemplazo que no satisfizo las expectativas de los seleccionados, se armó la trinca, se pudrió todo.

Cuando no existía Correa (ahora, el chivo expiatorio de moda), el expresidente Osvaldo Hurtado decía que “el problema de la deshonestidad, el problema de la carencia de ética, el problema de la corrupción, son problemas de los que formamos parte directa o indirectamente todos los ecuatorianos”*. La cruel paradoja de una selección de fútbol que funcionaba mejor cuando la corrupción campeaba en su Federación, parece probarlo en lo cierto.

* Osvaldo Hurtado, ‘Una Constitución para el futuro’, Fundación Ecuatoriana de Estudios Sociales, Quito, 1998, p. 215.