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El Estado borracho (o contra la estupidización)

5 de agosto de 2019


Pasa el tiempo y el Ecuador es ese estúpido país que, vuelta y vuelta, como un borrachín, tropieza con la misma piedra. Y no es cualquier piedra: estamos hablando de la destitución arbitraria de los jueces de la más alta instancia de control constitucional del Estado.

Me explico: a fines del 2004, el entonces Tribunal Constitucional se había vuelto incómodo para el Gobierno de Lucio Gutiérrez y sus aliados en el Congreso, entre otras cosas, porque había declarado inconstitucionales una ley interpretativa al Código del Trabajo sobre el décimo cuarto sueldo y el método D’Hondt de elecciones. Así que el Congreso Nacional, el 25 de noviembre de 2004, decidió destituir a los jueces del Tribunal por resolución. En sus considerandos se leían cosas tan lindas como: “que existe un clamor unánime de la población ecuatoriana por terminar el estado de caos institucional que prevalece en los organismos públicos”. Y ellos, claro, iban a resolverlo (¡?). Fue como poner a un pirómano a cargo del control de un incendio.

Resulta que, por esta y otras salvajadas de la época, el bravo pueblo de Quito (wink, wink) se arrechó y puso en jaque a las instituciones del Estado, por lo que el Estado reculó. El 26 de abril de 2005 el Congreso Nacional dejó sin efecto su resolución del 25 de noviembre del año pasado. Eso sí: no restituyó a los jueces destituidos de la Corte Constitucional a sus cargos. De hecho, pasamos casi un año sin tener un órgano de control constitucional: cosas de este pintoresco país.

Avanzamos, Patria, al año 2013, cuando la Corte Interamericana el 28 de agosto dictó su sentencia en el caso llamado “Caso del Tribunal Constitucional (Camba Campos y otros) vs. Ecuador”. Allí, el Tribunal de San José dio cuenta de toda la serie de barbaridades cometidas por las autoridades políticas del Ecuador durante el Gobierno de Lucio Gutiérrez. La Corte Interamericana encontró al Estado ecuatoriano responsable de la violación de las garantías judiciales, la protección judicial y los derechos políticos en perjuicio de los jueces destituidos del Tribunal Constitucional y ordenó unas compensaciones económicas de alrededor de 1’750.000 (entre todos), además de reparaciones de carácter simbólico, a favor de los ocho jueces que reclamaron en sede internacional.

Y ahora, aún no llegamos al año 2020, cuando nuevamente se ha interrumpido el ejercicio del cargo de los jueces de la Corte Constitucional. Pero esta vez, a cambio del expediente sencillo y brutal de la resolución de un órgano, se optó por el más sofisticado y payasesco de organizar un proceso sin garantías judiciales, cuyo resultado fue tan torpe y tan chapucero que es un ejemplo tropi-andino de “Corte Canguro”. Esto estuvo a cargo de un Consejo presidido por el célebre Notario Cabrera de la Política. Joya.

Es decir, pasamos de una resolución de la cual luego se desdijo el órgano que la emitió (el Congreso Nacional en los años 2004-2005) a un proceso en el que, al menos hasta ahora, todavía tiene muchos ilusos o paniaguados que lo consideran “reinstitucionalizador”. (A su Presidente, Julio César Trujillo, se le dio en su entierro un trato de héroe y se le concedió post-mórtem la Orden de San Lorenzo.) Si antes el Congreso Nacional se desdecía de sus abusos, hasta ahora al Consejo Transitorio le han celebrado los suyos. Tal es el tremendo nivel de estupidización actual. Es como si tuviéramos que padecer un Estado borracho*: hace cosas tremendamente estúpidas y las celebra estrepitosamente. Un hooligan del derecho.

Un ariete contra esta agresiva estupidización de la sociedad obra de un Estado (en apariencia) ebrio es esta entrevista en Ecuadorinmediato, que me hizo Francisco Herrera Aráuz. Allí explico, con pelos y señales, el sainete que fueron los procesos de evaluación y destitución que llevó a cabo el Consejo Transitorio.

* Podríamos colocar en el escudo de armas patrio la cara del Michelena en su célebre foto. Justicia haría al momento.

Nuestra "Corte Canguro"

2 de agosto de 2019


Como esta azarosa y excesiva República del Ecuador es una usina incesante de ilegalidades que parecen ilustres, su último aborto institucional está para una antología.

Existe una categoría de tribunales que suelen ser considerados como faltos totalmente de seriedad, por lo que tienen un nombre congruente a esta realidad: se los llama “Cortes Canguro” (Kangaroo Courts). Si se hiciera una antología de estas “Cortes Canguros”, allí tendría que figurar en un lugar muy especial el Consejo Transitorio que presidió el finado J. C. Trujillo.

Se dice de las “Cortes Canguro” que tienen la decisión tomada de antemano y no respetan las normas básicas del debido proceso. Estos atributos son los del Consejo Transitorio, pero lo que realmente singulariza a nuestra “Corte Canguro” es que, aquí en el Ecuador, su tarea ha sido exaltada y celebrada al punto que varios actores del Gobierno actual todavía la consideran como meritoria y pretenden que la recordemos como “reinstitucionalizadora” (cuando no fue ni lo uno ni lo otro), además que la Corte Constitucional (que por ellos fue instituida) blindó la actuación de los consejeros transitorios por los que nadie votó de una posible revisión de sus actos por parte de los consejeros elegidos por la voluntad popular. Y como entre nosotros la ridiculez não tem fin, se lo ha elevado a categoría de héroe patrio a quien presidió esta “Corte Canguro” versión tropi-andina, a quien post-mórtem se ha llegado al exceso de concederle la “Orden de San Lorenzo”.


Celebrar lo hecho por esta “Corte Canguro” de Trujillo es de imbéciles o paniaguados, porque el Consejo Transitorio fue un conculcador serial de los derechos de las autoridades a las que evaluó. Esta afirmación merece las siguientes puntualizaciones:

Violación a los siguientes derechos en la Convención Americana sobre Derechos Humanos de las autoridades evaluadas:
* Violación del artículo 8.1 CADH: El derecho a un juicio imparcial se violó porque el Presidente del Consejo Transitorio, J. C. Trujillo, anticipó criterios sobre los evaluados en numerosos oportunidades (en su chochera, se despachó a gusto).
* Violación del artículo 8.2 CADH: El derecho a la presunción de inocencia se violó porque las dudas en los procesos se usaban en contra de los acusados y se los condenó sin eliminar toda duda razonable sobre la existencia de su culpabilidad. De hecho, ni siquiera necesitaban atribuirle a los evaluados el que ellos hayan cometido la infracción (¡?).
* Violación del artículo 8.2.b CADH: El derecho a tener una comunicación previa y detallada de la acusación formulada se violó porque el Consejo Transitorio iniciaba el proceso de investigación sin informarle al evaluado de las razones de su evaluación, su fundamento probatorio y su caracterización legal.    
* Violación del artículo 8.2.c CADH: El derecho a tener el tiempo y los medios adecuados para preparar su defensa se violó porque el “Mandato de Evaluación” estableció un sumario “reservado”, en el supuesto beneficio de los evaluados (¡?).
* Violación del artículo 8.2.h CADH: El derecho de recurrir del fallo se violó porque, por diseño, toda apelación se la hacía frente al mismo órgano que dictó la resolución de primera instancia (¡?). Una norma así diseñada resultaba en la práctica inefectiva, como lo demostró el Consejo Transitorio: de 24 revisiones que se presentaron, 24 se rechazaron.
* Violación del artículo 9 CADH: El principio de legalidad y de retroactividad se violó porque la normativa para la evaluación violó la reserva de ley, creó normas imprecisas y vagas para evaluar a las autoridades, las que fueron redactadas con posterioridad a las acciones y omisiones que se evaluaron. 

A todas estas violaciones a las garantías judiciales y al principio de legalidad, comunes a TODOS los procesos de evaluación, se les opone una jurisprudencia pacífica y constante de la Corte Interamericana que indica que los procesos sancionatorios debieron hacerse de forma opuesta a la abusiva y arbitraria por la que optó el Consejo Transitorio. Pero en este Ecuador nuestro tan propenso a la ridiculez, al Consejo Transitorio se lo sigue celebrando.

Una explicación de cómo ocurrieron las violaciones de nuestra Corte Canguro tropi-andina en un caso concreto se la encuentra en esta entrevista que me realizaron en Radio PichinchaUniversal, en la que analicé la denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que presenté a favor de Suad Manssur, Superintendenta de Compañías, Valores y Seguros, una de las autoridades destituidas el año pasado por el Consejo Transitorio. 

Esto es Ecuador: un país que ha tenido una “Corte Canguro” y que todavía no cae de que eso es una cagada.