Mostrando entradas con la etiqueta Ecuavisa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ecuavisa. Mostrar todas las entradas

Tema del traidor y del héroe (variante andina)

24 de agosto de 2019


En memoria de Borges, a 120 años de su nacimiento.

Trujillo Not Dead.

Bajo el notorio influjo de Borges, no me resulta extraño concebir este argumento. A día de hoy, 24 de agosto de 2019, esta idea aún inacabada, la prefiguro así.

La acción transcurre en un país tenaz y oprimido: proponer a la República del Ecuador es una alternativa muy verosímil. La historia ocurre en unos meses de los años 2018 y 2019. Un conservador de tomo y lomo, un tipo que inventó a un partido de derechas nefasto, un amigo del infame Hurtado; un traidor a las causas democráticas que participó de las tronchas cuando la Asamblea Nacional se llamaba Cámara Nacional de Representantes, que apoyó la sucretización, que firmó la Disposición 42 en la Asamblea Constituyente de 1998 que terminó por convertir en agua de borrajas los ahorros de millones de personas. Esta rémora conservadora, en los últimos años de su vida se dio aires de tipo progre junto a los Yasunidos y a algunos profesores de incuestionable progresismo como Ramiro Ávila Santamaría y David Cordero Heredia. Sus aliados de la derecha conservadora nunca le perdonaron este travestismo.

En los anales de la hipocresía serrana acaso nunca se llegue a saber si fue el mismo Trujillo el que buscó su redención, o si ésta le fue ofrecida como una dádiva por el mandamás de la derecha. Es rara la vida: en su ocaso Trujillo tuvo la posibilidad de hacer triunfar a su vieja causa conservadora pero revestida de progresismo. “Ya eres un travestí”, le espetó un emisario del mandamás, “pero ahora estás en la dirección correcta”. Se urdió el plan en Mocolí, se lo refrendó en Carondelet.

Trujillo sabía que la vida le sería breve. El cúmulo de enfermedades que arrastraba (diabetes melitus tipo 2, cardiopatía hipertensiva y nefropatía diabética) no le auguraban una larga duración al resto de sus días. Menos aún con este trueque de la paz de su entorno familiar y del calor de su hogar, por los fragores de la lucha política. Consciente de que su misión era casi un suicidio, Trujillo se comprometió. El 6 de marzo de 2018 empezó su tarea: desde esa tarde gris, Julio César Trujillo fue el Presidente del llamado “Consejo Transitorio” hasta su muerte, es decir, fue un hombre laboriosamente dedicado a un triunfo oscuro y su personal redención.

Desde marzo, la sucesión de hechos es vertiginosa: el Consejo Transitorio destituyó a 28 funcionarios del régimen anterior, a los que sometió a variados excesos tales como iniciar los procesos en su contra sin informarles de lo que se los acusaba y con la investigación en reserva, evaluarlos con unas normas dictadas con posterioridad a los hechos que se evaluaron y sin respetar el principio de legalidad y, además, hacer dichas evaluaciones con unos juzgadores que tenían una decisión tomada de antemano y que no dudaban en omitir las garantías del debido proceso para llegar a dicha decisión. Una muestra grosera de ello es que la apelación de sus destituciones, los evaluados la debían presentar ante el mismo órgano que los había destituido. Previsiblemente, todas las apelaciones fueron rechazadas.

Con todos estos antecedentes, recién estábamos en los arrabales del abuso. Después de las destituciones en masa, el Consejo Transitorio se atribuyó la facultad de nombrar a las autoridades de reemplazo a placer, a través de unas “facultades extraordinarias” por las que sometía a las autoridades así designadas a su pleno control. Sin advertirlo, el Ecuador entró a una etapa de dictadura civil, por una concentración de poderes en un grupo selecto sin necesidad de sujetar su actuación a normas previas, ni de rendir cuentas de sus actos (todo lo que es y viene siendo una dictadura desde los tiempos de Roma).

A diferencia del irlandés Kilpatrick en la Irlanda del siglo XIX, Trujillo contó con un mayor número de días para la ejecución de su plan de redención. No debió recurrir a las citas del Julio César de Shakespeare, a pesar de llevar su nombre, como sí debió hacerlo Kilpatrick en su oprimida Irlanda de 1824. Pudo omitir al bardo inglés y a Jorge Carrera Andrade de sus alocuciones, que al final se tornaron cada vez más breves e ininteligibles (fragmentos de ellas parecían un cassette rebobinándose), como si preanunciaran el fallo cerebral que estaba por ocurrirle. En todos esos días (fueron alrededor de 14 meses), Julio César Trujillo sirvió cumplidamente a los intereses que lo ungieron.

Como la República del Ecuador es un país especial y consagrado al Corazón de Jesús desde 1871, es sospecha que un designio divino acompañó esta epopeya conservadora. La bomba de tiempo humana que era Julio César Trujillo explotó cuando todavía era el Presidente del dictatorial Consejo Transitorio: la perfección del momento de su ACV fue tal, que ocurrió al día siguiente del día en que la institución por él presidida decidió auto-prorrogarse en sus funciones, en un ilustre abuso final. Fue este abuso el que cumplió un rol determinante en el relato conservador, pues le permitió a Trujillo morir en olor republicano de santidad, en aras de convertirlo, como dijo uno de los beneficiarios de sus tantos abusos, Pablo Celi, en un “mártir de la democracia”.

Como la muerte de Kilpatrick en agosto de 1824, como las Festspiele en Suiza, la muerte de Trujillo fue una representación masiva. Se le rindieron honores, se le impuso post-mórtem la “Orden de San Lorenzo”, ese invento de unos fallidos de un lejano agosto; el Canciller acotó que “Julio César Trujillo estuvo a la altura de esos próceres”. El Presidente ordenó el luto nacional por cuatro días y las banderas en las instituciones públicas ondearon a media asta. En la misa de cuerpo presente en La Dolorosa estuvo el Presidente en su silla de ruedas y los representantes de las más importantes funciones del Estado. Casi era una plenaria de la derecha conservadora (menos el mandamás: él no salió de su isla). También estuvo la inefable María Paula Romo, otrora promesa de cambio devenida en bulldog de esta derecha conservadora desde su cargo de Ministra de Gobierno, acompañada de su marido, el hijo de aquel a quien el mandamás declaró no poder sino miccionar sobre él (pues pegarle era muy poquito). Unánimes, todos cumplieron su parte en exaltar y honrar una mentira llamada Trujillo.

Gente cercana lo recuerda a Trujillo, en privado, diciendo que cincuenta años después lo había comprendido a Velasco Ibarra cuando se declaró dictador en 1970, diciendo que en este país había la necesidad de un gobierno fuerte pues es “ingobernable”. Era lo que le faltaba a su notable historial conservador: añorar y ser un émulo de la última dictadura civil de la república. El cargo de Presidente del Consejo Transitorio fue su último retroceso, su final travestismo progresista rumbo a la redención conservadora, al que se le prestó un muy conveniente y colectivo disfraz por parte de nuestra demacrada clase política. 

En esta República del Ecuador, apenas un trasunto de Costaguana, la oferta de las ideas para comprender la realidad que se vive es mínima, pero principalmente y mucho peor, es falsa. No resulta ni inverosímil ni trivial que también se busque fabricar esta idea de que a Julio César Trujillo, ese inveterado traidor redimido por la derecha conservadora en sus últimos días, se lo pretenda convertir ahora en héroe nacional. Tal vez nos lo merezcamos.

De Trujillo se han publicado y aún se publicarán más editoriales, entrevistas, recuerdos y anécdotas; seguirán más artículos de opinión, acaso libros y especiales de Ecuavisa, devotos todos de destacar su luciente y renovada estatura moral. Es apenas lógico suponer que esto último también, el mandamás, ya lo haya tenido previsto.

Elsa, la primera

7 de junio de 2019


A la derecha guayaquileña le encantaría decir que la Alcaldesa del PSC, Cynthia Viteri, es la primera Alcaldesa de la ciudad*. En la historia republicana de Guayaquil, Yei Yei Olmedo el primero, hemos tenido (¿padecido?) 135 alcaldes por tan solo 2 alcaldesas: Elsa Bucaram y Cynthia Viteri. Veámoslo en un representativo gráfico:


Pero en nuestra derecha voceada por sus medios de comunicación adictos (todos los de alcance nacional) no se menciona siquiera que C. Viteri es apenas la segunda Alcaldesa de Guayaquil, pues eso implicaría referirse a la primera, a la roldosista Elsa Bucaram, a quien algunos recordarán por su voto para proceder a la consulta popular del año 2007. De ella también quedó esta memoria indeleble.

Guayaquil tuvo en 1988 a una mujer sentada por primera vez en el Sillón de Olmedo, asiento en el que únicamente habían reposado entre 1820 y aquel año puros culos masculinos: el primer culo femenino en allí sentarse fue el de la guayaquileña Elsa Bucaram (aquella que dijo: “de esta teta no mamará la oligarquía”) y que ya no será la única en haber descansado sus posaderas allí, pero que por siempre y para siempre será la primera.

* Esa vieja sinvergüenza devenida en canal de TV, que es Ecuavisa, simplemente lo dijo por boca de Pinoargote. Para Ecuavisa, de todo corazón, Cynthia es su primera.   

M. Yourcenar (o, ESTO ES UNA ENTREVISTA)

5 de diciembre de 2016

Cuando retomé mi blog, en noviembre de 2015, me propuse archivar en él mis ideas sobre una variedad de temas y, en particular, algunas fuentes de esas reflexiones: algunos textos o videos que me han servido para pensar los temas de mi interés o los que, simplemente, me han dado placer. Este es el caso de este par de videos de entrevistas a Marguerite Yourcenar.

Los otros días, encontré este video, subtitulado en francés, en el que Yourcenar (1903-1987) formula una crítica a cierto feminismo, que parece muy actual. Después de esa entrevista, llegué a esta otra que el año 1979 realizó Bernard Pivot a Yourcenar para Apostrophes, un clásico de la televisión francesa. Bernard Pivot fue un entrevistador famoso por prepararse de una manera exhaustiva para sus entrevistas (1). Se trata, entonces, de un entrevistador en las antípodas de los entrevistadores ecuatorianos, los que usualmente hacen gala de su escasa o nula preparación frente a sus entrevistados (2).

 
ESTO ES UNA ENTREVISTA.  

Apostrophes, conducido por Bernard Pivot, se mantuvo en la televisión francesa por 28 años, con unánime reconocimiento por la calidad de su conducción, pues trataba al espectador “como un adulto inteligente, aceptablemente cultivado y curioso” (3).

(1) Bernard Pivot leía entre 10 y 14 horas diarias en preparación para una entrevista. Una muestra de enorme respeto por sus entrevistados y por su público: “No había trucos, sino mucho trabajo. Yo me tiraba leyendo cada día entre 10 y 14 horas. Me leía todos los libros, completos, de cada autor que entrevistaba. Era un enorme esfuerzo de reflexión… También era muy importante tener claro que el autor era más importante que el presentador y que las respuestas eran más importantes que las preguntas” (‘Bernard Pivot: “Las familias se juntaban para ver mis programas de libros”’).
(2) Los otros días desayunaba con mi mamá en su casa, mientras escuchábamos una entrevista en Ecuavisa, conducida por Estéfani Espín. No recuerdo a quién entrevistaba, pero sí que le espetó algo así como “yo no he leído los documentos, pero…”, lo cual nos llamó doblemente la atención: primero, porque revela la escasa preparación de una de las entrevistadoras más relevantes de la pantalla ecuatoriana; segundo, porque lo naturaliza al punto de hacer gala de ello, como si no debiera ser distinto. Pero para que lo sea, eso requeriría un periodismo de calidad, el gran ausente de nuestra opinión pública.
(3) Martí, Octavio, ‘El señor de los libros se despide’, Diario El país (España), 30 de junio de 2001. Aquí, en TV, se parte del supuesto exactamente opuesto: se piensa que el gran público está compuesto por subnormales.

¿Por qué Pinoargote no ofreció disculpas?

24 de octubre de 2016

A estas alturas, resulta claro que Alfredo Pinoargote no va a pedir disculpas por su papelón en la entrevista con el consultor chileno Patricio Mery Bell realizada en Contacto Directo el 22 de septiembre. A pesar de la protesta en redes sociales y de la manifestación en frente de Ecuavisa en Quito por sus declaraciones que parecieron condonar la violencia de Pinochet en aras de la estabilidad chilena, Pinoargote se ha mantenido impasible (1) .

En Guatemala, a mediados de septiembre empezó a circular un audio de la política favorita del “tonto de derechas”, Gloria Álvarez (2), en la que ella le obsequiaba una hermosa puteada a un “cerote” (un tal Rigo Torón) por atreverse a decir que un fulano esnifaba coca, en un “país de mierda” (3). Su cierre era épico: o este cerote se metía en cintura, o “entonces sí que me vas a conocer, maldito” (4):   
 
 
Con ojos llorosos, Álvarez se responsabilizó de sus dichos y pidió disculpas por el contenido de ese audio, a través de un video difundido el 22 de septiembre, el mismo día del papelón de Pinoargote en Contacto Directo. Álvarez pidió “de todo corazón que me puedan perdonar”:
 
 
Uno puede distinguir entre las ofensas de Gloria Álvarez (muy insultantes) y el comentario de Pinoargote, que más que ofensivo resultó desafortunado. No cabría esperar de él unas disculpas como las dadas por Álvarez, pues sería desproporcionado; pero cabría esperar de él, al menos, una aclaración: que si alguien se ofendió por sus palabras, esa no fue su intención; que la estabilidad en política es un atributo que puede existir en democracias o en dictaduras; que la estabilidad no justifica, de ninguna manera, el terrorismo de Estado. En realidad, era una oportunidad para que, quien tal vez es el entrevistador político más importante del país, reafirme su compromiso con los valores de la democracia. Pinoargote la desaprovechó.

Creo que la auténtica diferencia entre Álvarez y Pinoargote es generacional. A la gente de la generación de Gloria Álvarez no le pesa tanto pedir disculpas, porque creen que la gente se las merece; mientras que a la gente de la generación de Pinoargote le pesa pedir disculpas porque su sentido del “honor” se lo impide. Pinoargote es un personaje público septuagenario (como lo es Nebot y también Moncayo: séptimo piso rules!) que no va a cambiar. Sus actitudes son las propias de la ‘Vieja Guardia’ (5) y son las únicas que conoce: hacer un periodismo mediocre y nunca disculparse por ello.

(1)Pinoargote, vencido’, Xavier Flores Aguirre, 23 de septiembre de 2016. Pinochet prueba la existencia de los muertos malos: ‘Muerto malo’, Xavier Flores Aguirre, 16 de diciembre de 2006.
(2)Tonto de derechas: tuya es la gloria’, Xavier Flores Aguirre, 17 de febrero de 2016.
(3) Si Rigo no decía del novio de Andrea Cuevas que era un cocainónamo “no hubiera pasado ni verga”, afirma la rubia. Qué nivel de debate, Guatemala.
(4) Es gracioso el hecho que Álvarez haya llamado al diario Prensa Libre a pedir una “fe de rata” (¡). Por supuesto, su puteada frente a la puteada que Doumet dirigió a TV Cable ('¡es una barbarieeeeeeee!') es apenas una caricia verbal.
(5) El liberalismo guayaco’, Xavier Flores Aguirre, 7 de octubre de 2011.

Pinoargote, vencido

23 de septiembre de 2016

Que el principal presentador de noticias de un canal influyente en la opinión pública tenga un comentario que elogia la estabilidad de una dictadura es preocupante. Tan preocupante es por su contenido, como por la forma en que se dio.

El caso fue que un consultor internacional acudió a Ecuavisa a hacer su trabajo: transmitir un mensaje de apoyo a un movimiento político y, en el camino, lo desquició a Pinoargote. Aquí el video.

Pinoargote se empezó a deshilachar cuando le mencionaron a Lasso: le pareció intolerable que le digan la verdad sobre su afición por el candidato de la derecha guayaquileña (el candidato natural de Ecuavisa, podría decirse). Desde ese momento, Pinoargote empieza a irse al carajo. Ya no está interesado en conocer la opinión de su entrevistado (porque ya no es un simple entrevistado, es “el enemigo”) sino en contradecirlo. Y busca su momento.

Esto, que de por sí es una mala estrategia, Pinoargote lo ejecuta pésimo. El consultor chileno Patricio Mery Bell elogia la estabilidad del Ecuador frente a hechos recientes en otros países de la región. Pinoargote se anima a la confrontación:

Pinoargote: Pero Chile estuvo muy estable con Pinochet también durante muchos años...
Mery: Perdón, pero mataron a 3.000 personas...
Pinoargote: No, pero era estable, ah no, era estable...
Mery: Y nadie eligió a Pinochet, a Rafael Correa lo eligieron por votos, ¿cuál es la diferencia, Alfredo, de qué estamos hablando?
Pinoargote: Pero era estable.
Mery: ¿Usted va a comparar una democracia elegida por los votos, con una dictadura que mató a 3.000 personas...
Pinoargote: Yo no las comparo, pero si hablamos de estabilidad… hay que ver en qué consiste...
Mery: Sí, sí, por favor, lo escucho…

En este intercambio, Pinoargote lució pésimo. Se metió a rebatir la idea de “estabilidad” que elaboraba Mery, pero terminó siendo reprendido por su apoyo a una dictadura. Fue por lana y salió trasquilado. Tras la oferta de escucharlo, las palabras de Pinoargote para cerrar este intercambio fueron:

“Si hablamos de estabilidad… hay que ver bien en qué consiste”.

Sus palabras fueron dichas con pena, con la certeza absoluta de haberla cagado: desde ese momento, fue carrera corrida para el consultor. Pinoargote se abatió y el mensaje que el comunicador fue a transmitir campeó. Tanto, que Ecuavisa tuvo que terminar la entrevista antes, para rescatar a su entrevistador estrella de su evidente papelón.

El consultor ríe, porque sabe que Pinoargote está en el horno.

La imagen que deja esta entrevista es que el principal entrevistador de un canal influyente es un ejemplar del periodismo de confrontación, que diseña una estrategia equivocada y la ejecuta de forma torpe (con fintas propias de un elefante en una cristalería, digamos); un entrevistador que manifiesta un notorio sesgo, se altera con facilidad y pierde el control de la entrevista y de sí mismo, sin beneficio para el televidente o para los intereses que sirve. Una imagen desastrosa, paupérrima.

Esto, en cuanto a la forma. Porque el que Alfredo Pinoargote sea “fans” de Pinochet, esa es ya otra cuestión. Por sus dichos en la entrevista, tal parece, este dictador chileno sí que tiene un sitial en su corazoncito senil.

¿Periodismo de investigación?

21 de julio de 2016


Me comentaron que Ecuavisa había hecho periodismo de investigación sobre los efectos del terremoto en Guayaquil. Vi, entonces, este video (1).
 
No creo que este programa haya sido un buen ejemplo de periodismo de investigación. Voy a explicar el porqué.

*

Divido la investigación hecha por el programa Visión 360, en lo que atañe al Municipio de Guayaquil, en dos grandes temas:

1) La responsabilidad de la Alcaldía por las edificaciones en Guayaquil que incumplen las normas municipales.

2) La responsabilidad de la Alcaldía por el desplome del paso a desnivel y los daños que su caída causó.

1) La responsabilidad por la falta de control en las edificaciones.

Sobre el incumplimiento generalizado en Guayaquil de las normas de construcción, Visión 360 investigó acerca de los controles que la Alcaldía de Guayaquil tiene la obligación legal de hacer. Para ello, entrevistó al presidente de la Cámara de la Construcción de Guayaquil, ingeniero Enrique Pita. Las palabras de Pita son bastante claras para identificar el problema:
 
“El Municipio, lamentablemente, no teniendo el personal suficiente, no realiza los controles de los procesos constructivos, más allá de al final de la obra establecer si los metros cuadrados que se reportaron son los correctos” (2).
Visión 360 entrevistó al Alcalde Jaime Nebot para que explique esto. Su respuesta fue que las normas de construcción “se actualizan permanentemente” y que ahora va a hacer algo adicional: “optimizar” estas normas. Que antes estaban bien, pero que se optimizarán con una consultoría internacional a contratarse en un futuro cercano. La entrevistadora María Cecilia Largacha dio por buena esta respuesta. No se le ocurrió repreguntarle nada.

La respuesta de Nebot es un ejemplo perfecto de cómo salirse por las ramas. La pregunta era sobre las deficiencias en los controles que debió realizar el Municipio (un tema de eficacia) pero Nebot le responde con unas futuras mejoras en las ordenanzas (un tema de normativa). Largacha le pregunta por una cosa, Nebot responde con otra. Mantantirutirulá

Salió al paso, sin despeinarse.

2) La responsabilidad por el colapso del paso a desnivel.

El segundo tema es más grave. Visión 360 hace un buen trabajo sobre los daños causados por el terremoto en Guayaquil, una ciudad situada “de hecho, a 300 kilómetros de la zona de devastación” y en la cual “según los datos del Instituto Geofísico, Guayaquil sintió el movimiento con una intensidad de seis en la escala de Ritcher, no de 7,8 como en Esmeraldas o en Manabí”. Incluso el programa plantea la pregunta correcta: “¿Por qué a 300 kilómetros del epicentro murieron dos personas por la caída de un puente en Guayaquil. O más directo aún, ¿por qué se cayó el puente?”.

La respuesta del alcalde Nebot es tajante: que el Municipio “no tiene ninguna responsabilidad en lo ocurrido” y que se hicieron los mantenimientos necesarios a todos los pasos a desnivel (3). Para los familiares de una de las víctimas por el desplome del paso a desnivel, Jorge Patiño Flores, el alcalde acepta “humanamente, toda la ayuda del mundo” pero “legalmente ninguna”. Ante la pregunta directa: “¿Por qué se cayó el puente?”, Nebot zanjó el tema con una facilidad pasmosa: “Por el terremoto”.

Visión 360 aceptó, sin chistar, las respuestas del alcalde. Allí terminó su celo investigativo, cuando es allí donde debió empezar: si Nebot afirmaba que el Municipio no tiene ninguna responsabilidad, debió investigar sobre la responsabilidad patrimonial del Estado y sobre el mantenimiento hecho en la práctica a los pasos a desnivel; si Nebot afirmaba que se hicieron los necesarios mantenimientos, investigarlos a profundidad (por ejemplo, a través de consultas a especialistas o, mejor aún, de una acción de acceso a la información pública que permita conocer estos documentos y analizarlos); si Nebot ofrece “ayuda humanitaria”, investigar sobre el derecho que tienen las víctimas para la reparación del daño que se les causó y acerca de las normas y sentencias de las altas cortes en el país que las facultan al ejercicio de este derecho (4).

Visión 360 sabe que el Municipio no es eficaz en los controles (se lo informó el ingeniero Enrique Pita en relación con las edificaciones), sabe que el terremoto fue relativamente leve en Guayaquil y sabe que la caída del paso a desnivel en este contexto es de una sospechosa singularidad, pero acepta las respuestas del Municipio, sin chistar. Es totalmente incapaz de cuestionarlo. 

3) Conclusiones.

En resumen:

1) En el primer tema, el alcalde simplemente se sale por las ramas, a vista y paciencia de la periodista.
2) En el segundo tema, falta mucha investigación y cuestionamiento a la autoridad local. Las respuestas dadas por el alcalde concluyeron la investigación. Un periodismo marca “Lo Que Usted Diga, Señor Alcalde”.

Esto se explica por el habitus que han adoptado los periodistas, en general, frente al poder socialcristiano en Guayaquil, tan bien estudiado por Karen Silva (5).

Como periodismo de investigación, un ejemplo flojo y timorato.

(1) Guayaquil vulnerable / Bloque 3 Visión 360 III Temporada’, Visión 360, YouTube. Mientras no se indique otra cosa, todas las citas provienen de esta fuente.
(2) Curiosamente, Ecuavisa no menciona la fuente de la obligación legal del Municipio, que se encuentra en el artículo 134 literal b del Reglamento Orgánico Funcional del Cantón Guayaquil, como una de las funciones del “Departamento de Control de Edificaciones” del Municipio: “b. Emitir certificados de inspecciones finales, una vez recibidos los informes respectivos que determinen que se ha respetado los planos aprobados y que se ha cumplido con los requisitos exigidos por la Codificación de la Ley Orgánica de Régimen Municipal”.
(3) Es raro que Nebot mencione la existencia de 17 pasos a desnivel, porque su número real es 45: Jorge Alvarado, “Pasos a desnivel, una evaluación necesaria”, Diario Expreso, 9 de abril de 2016.
(4) Sobre la responsabilidad civil del Municipio de Guayaquil por la caída del paso a desnivel que causó la muerte de dos personas (Jorge Patiño Flores y Vicente Rivas Plaza) y daños físicas a un tercera (Teresa Rodas, viuda de Patiño Flores), v. ‘¿Caso fortuito? El Terremoto del 16 de abril en Guayaquil y la responsabilidad civil’, Xavier Flores Aguirre, 18 de julio de 2016; ‘¿Quién es el responsable por la impunidad de estas muertes?”, Xavier Flores Aguirre, 11 de julio de 2016; '¿Quién es el responsable por estos muertos?', Xavier Flores Aguirre, 6 de julio de 2016.  
(5) “Las prácticas regulatorias de los medios de comunicación [se han interiorizado] en los periodistas de tal manera que su actuación no solo que refuerza los propios límites en los que desarrollan su actividad, sino que además se ven como naturales y normales”, v. Karen Silva Torres, ‘Comunicación y política: Los medios y la construcción del capital político de los líderes del Partido Social Cristiano en Guayaquil’, Tesis de Maestría en Antropología Visual y Documental Antropológico [Asesor de tesis: Xavier Andrade], Abril de 2013, pp. 185-190 [“Conclusiones”].