Thomas Nast, la fiebre amarilla y el Guayaquil de 1902

4 de enero de 2016


El domingo 7 de diciembre de 1902 murió en Guayaquil el cónsul general de los Estados Unidos de América. No era la primera vez que la fiebre amarilla se cobraba la vida de un cónsul de ese país en nuestra ciudad: en 1867 murió a causa del Vómito Prieto (como también se la conocía a la fiebre amarilla) Louis Victor Prevost (1). Lo singular de este otro muerto era su identidad, pues se trataba de Thomas Nast, el que fuera el más influyente caricaturista de la segunda mitad del siglo XIX en los Estados Unidos de América. El alemán Nast (nacido en Landau, en 1840) fue, entre otras cosas, autor de símbolos de la política estadounidense como el elefante del Partido Republicano y el burro del Partido Demócrata (2), así como el creador del símbolo del consumismo par excellence, el obeso Papá Noel, al que Nast dibujó por primera vez en 1863 (3).  


Una versión del Papá Noel de Thomas Nast, publicada en 1881 en Harper's Weekly.
El presidente Theodore Roosevelt fue quien designó a Thomas Nast (ya en época de vacas flacas) en el puesto de cónsul de los Estados Unidos de América en Guayaquil. Nast partió con rumbo a nuestra ciudad el 1 de julio de 1902, asumió su cargo el 19 de ese mes y lo desempeñó hasta el día de su muerte, el 7 de diciembre del mismo año. Tiempo después sus restos fueron trasladados por su viuda a Estados Unidos y hoy reposan en el cementerio Woodlawn del Bronx, New York (4).
 
Resumen del período de Nast en Guayaquil, según la historia del cónsul Federico Goding (v. Nota 1, p. 15).
 
En el breve período en el que vivió en Guayaquil, el cónsul Nast no se sintió a gusto en la ciudad. En su opinión, la vida en Guayaquil se complicaba porque “el fuego, la fiebre amarilla y el polvo no ayudan a aclarar la mente” y lo incomodaba la naturaleza chismosa de la sociedad guayaquileña (“oh, qué lugar es este para el chisme. Corre salvaje, como las ratas”). Su mayor felicidad era el que su esposa Sallie no lo haya acompañado al desempeño de este puesto, para que no tenga que padecer lo que él padecía (5)


Nota de Nast en la cual advirtió a su gobierno sobre la fiebre amarilla en Guayaquil. Menos de dos meses después, moriría a causa de aquello mismo de lo que informó.
 
En todo caso, algunos estudios sobre Thomas Nast recogen su despreciativa opinión de la sociedad guayaquileña (6); pero nadie todavía se ha preocupado de estudiar sus opiniones para obtener una mirada crítica del Guayaquil de aquel entonces (todavía somos demasiado provincianos como para hacer una mirada autocrítica: seguimos aún en la fase de la “historia boba” [7]). Un historiador interesado podría acudir a la pequeña ciudad de Fremont, Ohio, lugar de nacimiento de Rutherford B. Hayes (Presidente de los Estados Unidos de América entre 1877 y 1881) porque allí se encuentra el Rutherford B. Hayes Presidential Center, institución que el año 1959 compró la Thomas Nast Collection, en la que se encuentran cartas y dibujos del “período de servicio consular de Nast en el Ecuador durante 1902” (8). Lo que no hay, hasta el día de hoy, son historiadores que acudan a investigar ese acervo documental, para desentrañar la opinión de un cónsul (no cualquiera; probablemente la figura más relevante que ha venido a ocupar ese puesto en la historia del servicio consultar estadounidense en Guayaquil) sobre la ciudad en la que le tocó en suerte (mal)vivir y morir.    

(1) Este recuento lo escribió Frederic Webster Goding (a quien Guayaquil recuerda en la calle Federico Goding, más conocida como ‘la 11ava’) en: Goding, FW 1920, ‘A brief history of The American Consulate General at Guayaquil, Ecuador’, The Advertiser Press, Maine, USA.
(2) Thomas Nast, britannica.com, consultado el 4 de enero de 2016.
(3) Santa Claus, britannica.com, consultado el 4 de enero de 2016.
(4) En este mismo cementerio del Bronx reposan los restos del japonés Hideyo Noguchi, quien años después (entre julio y octubre de 1918) investigó el microbio original de la fiebre amarilla durante su estancia en Guayaquil (la ciudad lo homenajea con una calle que reemplazó a la antigua calle Chanduy; a Nast no se digna en recordarlo) con lo cual contribuyó a encontrar el remedio para este flagelo. El japonés Noguchi murió en Accra (Ghana) en 1928, contagiado de fiebre amarilla por la mordida de un mono, v. Pérez Pimentel, Rodolfo, Hideyo Noguchi, diccionariobiograficoecuador.com
(5) Halloran, Fiona Deans 2013, ‘Thomas Nast: The father of modern political cartoons’, University of North Carolina Press, pp. 278-281. El capítulo 12 de esta obra está dedicado (en parte) a la decisión de Nast de aceptar el cargo de cónsul de los Estados Unidos de América en Guayaquil y sus consecuencias; el capítulo se titula “Nast’s Weekly and Guayaquil”. En opinión de la autora de este estudio sobre Nast, en las cartas a su esposa en las que describía a la gente de la ciudad y comentaba de cultura y política local, Nast mostró “una terrible sensación de amargura. Sus quejas de que todo era sucio y que la gente de Ecuador valían tanto como el lodo de las calles que caminaban reflejaba tanto su ojo artístico para el detalle como su decaído optimismo”. Ibíd., p. 279.
(6) A este respecto, además del libro de Halloran, también puede consultarse, Miller, Tom 2001, ‘The Panama hat trail: A journey from South America’, National Geographic Society.
(7) Para comprender la miseria de nuestros estudios históricos en su vertiente "oficial", valga como botón de muestra la crítica expuesta en este artículo: Guayaquil, la aldeana, Xavier Flores Aguirre, 26 de diciembre de 2015.
(8) Rutherford B. Hayes Presidential Center, Thomas Nast, 1840-1902, consultado el 4 de enero de 2016.

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