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El Malecón y las dos caras de Guayaquil

18 de septiembre de 2018


Guayaquil tiene dos caras. Por una parte, la ciudad severa que controla el desorden (rostro cabreado). Por otra, la ciudad abierta que invita al turista (rostro sonriente). Ambas caras son incompatibles, casi esquizofrénicas.

La del control es la cara de la ciudad real, cotidiana (las cosas se hacen como las quiere El Patriarca), mientras que la otra cara tiene maquillaje, para pescar a los turistas. Aunque suele estar muy descorrido.

Hay un punto en Guayaquil donde intersectan estas dos caras. Es el Malecón, donde la ciudad severa impone a la Policía Metropolitana, los guardias privados, las rejas y el cerco eléctrico. La ciudad para el turista, por su parte, le ofrece al forastero ese mismo Malecón*, convenientemente protegido de malosos locales. El Malecón es la obra más relevante de reconversión del espacio público de la era socialcristiana en Guayaquil (1992 en adelante): es el espacio físico donde la represión al local y la oferta al extranjero confluyen.

A muchos turistas debe resultarles conmovedor observar la ineficacia de nuestro supuesto desarrollo social.

* World Travel Awards, una RR.PP. disfrazada de premiaciones, sostiene que Guayaquil “is best known for its gleaming riverside development”. Tampoco es que haya mucho más.

Una réplica en defensa del turismo provinciano

27 de abril de 2017

El lunes 24 de abril, la Empresa Pública Municipal de Turismo, Relaciones Internacionales y Promoción Cívica de Guayaquil, presidida por Gloria Gallardo, acusó recibo de la noticia que el diario Expreso publicó este 21 de abril, en la que difundió las expresiones de Ángel Córdova, gerente general de TAGSA (concesionaria de la administración del aeropuerto José Joaquín de Olmedo) sobre el descenso del número de usuarios de la terminal aérea.

El gerente general de TAGSA explicó el descenso en el número de usuarios de la terminal aérea José Joaquín de Olmedo porque Guayaquil no resulta “un polo de atracción” para las líneas aéreas en razón de “la falta de promoción y la tramitología” (1). Gloria Gallardo se sintió ofendida: “las declaraciones del Sr. Córdova perjudican a la ciudad y a mi gestión como presidenta de la Empresa Pública de la Empresa Pública de Turismo, Relaciones Internacionales y Promoción Cívica” (2).

¿Con qué argumentos respondió Gloria Gallardo a las opiniones de Ángel Córdova? Según sostiene Gallardo, Guayaquil “tiene un encanto para ser visitada, precisamente porque el señor alcalde de la ciudad, con la regeneración urbana, la ha embellecido y cada día incorpora más obras que se convierten en atractivos turísticos como la Rueda Moscovita ‘La Perla’ y el Monumento a la Fe” (3).

Le faltó a Gloria Gallardo el recordar las fuentes de agua que pondrían a Guayaquil “a nivel de ciudades como Barcelona y Las Vegas”, según sostuvo el alcalde en su inauguración (4). ¿En serio la presidenta de la Empresa Pública de Turismo del Municipio de Guayaquil cree que una rueda moscovita y un monumento gigante de Jesús son bases suficientes para atraer el turismo internacional a Guayaquil? Esto es demencial.

Porque la suerte de la rueda moscovita y del Súper-Jesús suburbano será similar a la que tuvieron las hoy olvidadas fuentes de agua con las que supuestamente se iba a convertir a Guayaquil en Barcelona o en Las Vegas (?). El funcionamiento de esas fuentes de agua produjo, como no era difícil preverlo, un incremento nulo del turismo a Guayaquil, a pesar de que el alcalde Nebot, al amparo de su habitual impunidad retórica, incluso se atrevió a anunciarlas como una forma de atraer “inversión, empleo y bienestar” (5).

En conclusión, esta réplica de Gloria Gallardo reafirma el provincianismo de la Alcaldía de Guayaquil en materia turística (6).

(2)Réplica de la Empresa Pública Municipal de Turismo de Guayaquil’, Diario Expreso, 21 de abril de 2017.
(3) Ibíd.
(5) Solo un periodismo local poblado de débiles mentales se traga estas ruedas de molino.
(6) Lo habitual es que las políticas de turismo de la Alcaldía de Guayaquil sean un fracaso, v. ‘La ‘mágica’ ineficacia del turismo en Guayaquil’.

Guayaquil, cada vez menos destino

21 de abril de 2017


Juzgado por el descenso en el número de usuarios de su terminal aérea, Guayaquil es cada vez menos destino. El año 2016, el aeropuerto José Joaquín de Olmedo “registró un movimiento de 3.759.467 pasajeros, 83.733 más que el año previo, pero 225.283 menos usuarios si se lo compara con el flujo registrado hace dos años” (1).
 
Fuente: Diario Expreso

La razón para este descenso la tiene Ángel Córdova, gerente de la empresa TAGSA, la administradora privada del aeropuerto José Joaquín de Olmedo. Este funcionario le endosa la responsabilidad a la ciudad:

“Es importante primero comprender que los aeropuertos no son un destino, los destinos son los países y ciudades. Entonces, las aerolíneas y las personas van hacia los países o ciudades que son polos de atracción […] Nosotros como aeropuerto conversamos con las aerolíneas, tratamos de convencerles de que vengan, pero para que eso ocurra no basta con decirles que tienen un aeropuerto bonito y con un buen servicio” (2).

La explicación para que Guayaquil no resulte un “polo de atracción” para las empresas de aviación es “la falta de promoción y la tramitología”. Sobre esta última, el presidente de la Cámara de Turismo del Guayas, Holbach Muñetón, ha señalado que los trámites en Guayaquil “son tan engorrosos, que las líneas aéreas se asustan” (3).

En resumen: Guayaquil es una ciudad que registra un descenso en el uso de su terminal aérea, que no resulta un “polo de atracción” para las empresas de aviación, que mantiene “trámites engorrosos” en su administración pública y que ofrece una fracasada promoción turística.

Un botón de muestra de cómo funciona el llamado “modelo exitoso de desarrollo”.  

(1)Guayaquil deja de volar alto en el mercado aéreo’, Diario Expreso, 21 de abril de 2017.
(2) Ibíd. El diario atenúa la afirmación sobre la falta de atractivo de la ciudad hecha por el gerente de TAGSA, pues afirma sin profundizar que “en ese sentido Guayaquil viene perdiendo cierto encanto”. Un trabajo responsable y exhaustivo buscaría desentrañar las deficiencias en la promoción turística de Guayaquil a las que cabe atribuir la pérdida de “encanto”.
(3) Ibíd. Esto de los “trámites engorrosos” es un mal generalizado de la Alcaldía de Guayaquil, que rara vez es abordado por el periodismo de la ciudad.

El futuro fracaso de 'La Perla'

26 de octubre de 2016


Finalmente, llegó el día: una de las dos novedades prometidas durante la cuarta campaña de Jaime Nebot para la Alcaldía de Guayaquil ha sido cumplida (1). ‘La Perla’, una rueda moscovita de 57 metros de altura, ha empezado a funcionar desde las 10h00 de la mañana de hoy. De ella, el arquitecto Eduardo McIntosh escribió unos meses atrás las razones por las que fracasará (2). Sintetizaré sus razones en tres ideas, y en contraste con la atracción turística con la que el alcalde Nebot suele comparar a este emprendimiento: el ‘London Eye’.

1) El número de turistas: La alcaldía de Guayaquil pone los caballos detrás de la carreta. El flujo anual de turistas de Londres, ciudad donde se encuentra el ‘London Eye’, es de 15.000.000, mientras Guayaquil tiene treinta veces menos, alrededor de 500.000. Así, de un número grande de turistas que visite la ciudad, algunos podrían ir a ‘La Perla’. Pero un gran número de turistas no vendrá a la ciudad porque se haya instalado ‘La Perla’. Los turistas son más inteligentes que eso (3).

2) La rentabilidad: En Londres, la entrada cuesta desde 25 USD en adelante. Además, el ‘London Eye’ tiene un esquema de ‘naming rights’ financiado por British Airways y la francesa EDF (la ventaja de llamarse Londres). En Guayaquil, la entrada más barata cuesta 3.50 USD y no cuenta con ningún financiamiento adicional. Únicamente con el apoyo de la Alcaldía de Guayaquil, la que cedió con facilidades un espacio público para realizar una inversión privada (la ventaja de ser amiguito del alcalde) (4).

3) La ubicación: Londres es una ciudad en la que el ‘London Eye’ es apenas una atracción adicional. Situado sobre el ‘South Bank’, en un malecón no cercado sino integrado a la ciudad, el ‘London Eye’ está localizado en un espacio lleno de atractivos (incluido uno llamado ‘Undercroft’, dedicado a skaters y grafiteros). Además, Londres es en sí mismo un hub internacional, la capital cultural y financiera de Europa y una ciudad con un flujo anual de 15 millones de turistas. Guayaquil tiene apenas el Malecón 2000, copia barata del Bayside de Miami.

*

El alcalde Nebot está equivocado en su comparación de ‘La Perla’ de Guayaquil con el ‘London Eye’ de Londres. Mientras el ‘London Eye’ es un ejemplo de inversión capitalista en una ciudad pujante, ‘La Perla’ de Guayaquil es un ejemplo de ‘capitalismo de amigos’ (crony capitalism) de una ciudad decadente (5). Mientras el ‘London Eye’ es un motivo más de orgullo para una ciudad con una potencia cultural formidable (la ciudad con mayor cantidad de museos gratuitos en el mundo, p. ej.), ‘La Perla’ evidencia el tamaño de nuestro provincianismo. Como lo ha advertido McIntosh: “Una réplica barata del London Eye en el malecón de Guayaquil sería lo mismo que la torre Eiffel de Vinces, un hazmerreír” (6).

"I wanna be like Vinces". Guayaquil, ciudad aspiracional. Fuente.

El alcalde Nebot está equivocado. Cuando inauguró unas fuentes de agua el 31 de octubre de 2011 (hace casi cinco años), Nebot anunció que aquel era un “ícono turístico a nivel nacional e internacional que convocará diariamente a muchísimas personas para disfrutar de estos juegos” y que traerá “inversión, empleo y bienestar” (7). Por supuesto, el alcalde se equivocó de cabo a rabo. Ni acudió el turismo (¿en serio pensaron que iba a ir a ese adefesio? –hay que ser idiota), ni hubo “inversión, empleo y bienestar”. Pura paja.

Pues como será ‘La Perla’, ni más ni menos.

(1) La otra promesa de campaña era un nuevo monumento a Guayas y Quil, ese mitológico adefesio que costó dos millones y medio de dólares, v. ‘El monumento a Guayas y Quil’, Xavier Flores Aguirre, 11 de diciembre de 2016.
(2) Guayaquil: Drinking the Kool Aid’, Eduardo McIntosh, 13 de enero de 2016.
(3) La alcaldía de Guayaquil los subestima, pues los juzga con el mismo rasero con el que juzga a los habitantes de la ciudad que administra.
(5) Como lo afirma el economista Walter Spurrier: “Quito, capital económica indiscutible”, título que perdió Guayaquil durante la administración de Jaime Nebot, v. Walter Spurrier, ‘Guayaquil se rezaga’, Diario El universo, 22 de febrero de 2015.
(6)Guayaquil: Drinking the Kool Aid’, Eduardo McIntosh, 13 de enero de 2016.
(7) Dijo, en acto de comicidad involuntaria, que esas fuentes de agua ponían a Guayaquil “a nivel de ciudad como Barcelona y Las Vegas”: Tremendo pedo mental, v. ‘Fuentes de cerveza (ante el fracaso de las de agua)’, Xavier Flores Aguirre, 27 de mayo de 2016.

Fuentes de cerveza (ante el fracaso de las de agua)

27 de mayo de 2016


Cuando el alcalde inauguró las primeras fuentes de agua en Guayaquil, el 31 de octubre de 2011, soltó la opinión de que la “monumental fuente de agua” pondría a Guayaquil “a nivel de ciudades como Barcelona y Las Vegas” así como vaticinó que la fuente sería “el futuro ícono turístico a nivel nacional e internacional que convocará diariamente a muchísimas personas para disfrutar de estos juegos”. El turismo, agregó el alcalde, “traerá, sin duda, más inversión, empleo y bienestar” (1).

El alcalde discursea en la quinta inauguración de una fuente de agua. Como si la fórmula utilizada fuera exitosa. Fuente: ecuadorcolores.com
Este discurso evidencia cómo el alcalde vende humo. El que la ciudad se vaya a poner al nivel de monstruos del turismo como Las Vegas y Barcelona por la inauguración de unas fuentes de agua es abusar de la ignorancia de su electorado, lo que únicamente resulta posible por la complicidad de una prensa incapaz de decir esta boca es mía en cuanto refiera a la Alcaldía de Guayaquil, porque su rol en la ciudad es el de fungir de mascotas amaestradas del poder local.

Porque no sólo que la comparación con Las Vegas y Barcelona resulta absurda sino que el número de turistas que se ha podido atraer con esta obra ha sido mínimo. Pasada una novelera efervescencia inicial (típicamente guayaca, por otro lado) casi ya nadie se acerca a observar los chorros de agua que emanan de las fuentes. La indudable llegada de “inversión, empleo y bienestar” que vaticinó el alcalde en octubre de 2011 ha brillado por su ausencia. Que la obra haya sido ineficaz para alcanzar el fin para el que se la creó (o sea, que sirva para evidenciar la ineficacia de la alcaldía) no es cosa que le importe a la prensa ni a la sociedad guayaquileña, acostumbrada a vivir una vida dócil ante el poder, sin memoria histórica (2).

Pero si desde la alcaldía de Guayaquil hubiesen sido visionarios, habrían construido unas fuentes de cerveza, como acaba de hacerlo la ciudad eslovena de Zalec (3).

Allí el turista sí llegará para conocer y disfrutar de una iniciativa pionera a nivel mundial. Ahora, con total honestidad, ni aún con esta preclara visión de las cosas Guayaquil alcanzaría el nivel de Las Vegas o de Barcelona (una declaración que de tan exagerada, resulta cómica) pero sí que sería una mejor alternativa. Mucho mejor, seguro, que aquella que dilapidó cerca de 4.000.000 de dólares para una obra que hoy ya no la va a ver nadie. Y menos que menos, los turistas extranjeros, cuyo vaticinado incremento por el alcalde de Guayaquil (en un caso extremo de whisful thinking) nos iba a situar supuestamente “al nivel de ciudades como Barcelona y Las Vegas”.

Y no van, porque los turistas extranjeros suelen ser gente de criterio y es mucho más difícil venderles el humo que los habitantes de la ciudad ya se han acostumbrado a consumir.

(1)Luces, inauguración y alegría en la inauguración de fuente’, Diario El universo, 31 de octubre de 2011.
(2) Otra obra pública con la que la Alcaldía de Guayaquil vende humo es el monumento a Guayas y Quil, v. ‘El monumento a Guayas y Quil’, Xavier Flores Aguirre, 11 de diciembre de 2016. Sobre la pobre memoria histórica guayaquileña, véanse los siguientes escritos: ‘Guayaquil, la aldeana’, Xavier Flores Aguirre, 26 de diciembre de 2015; ‘Trainmelvin’, 21 de marzo de 2016. Un artículo de mi autoría que antecede a éste es ‘Guayaquil, Las Vegas, Barcelona’, Xavier Flores Aguirre, 15 de abril de 2016.
(3)Un pueblo de Eslovenia tendrá una fuente pública de cerveza’, Diario Clarín, 1 de abril de 2016.

Guayaquil, Las Vegas, Barcelona

15 de abril de 2016


Guayaquil es una ciudad tan huérfana de referentes, que durante muchos años el punto de comparación de su supuesto “éxito” era la ineficaz y corrupta administración municipal del PRE, un argumento que se escucha cada vez menos porque ya no tiene cabida entre los jóvenes: lo del PRE pasó hace casi cuarto de siglo.

En años recientes, la Alcaldía ha tratado de cambiar sus referentes. Cuando inauguró una fuente de agua en el Malecón del Salado, el alcalde Nebot afirmó que dicha fuente “pone a esta ciudad a nivel de ciudades como Barcelona o Las Vegas” (1). Lo dijo con total impunidad, a sabiendas de que nadie en Guayaquil se atrevería a contrariarlo, ni la sociedad civil apática y excluida de todo mecanismo de participación, ni mucho menos el periodismo que, sea por cobardía o por complicidad, es incapaz de una opinión crítica o de alguna información problemática en relación con la Alcaldía de Guayaquil.

El que una inversión de cuatro millones de dólares en agua de colores ponga a Guayaquil al nivel de monstruos del turismo como Barcelona, con 17.1 millones de pernoctaciones en hoteles de la ciudad (80% de ellas de turistas extranjeros) o Las Vegas, que recibe 41.1 millones de visitantes anuales (tan sólo el turismo mexicano representa 1.3 millones de visitantes)  merecería al menos crítica en una sociedad con una prensa activa y una ciudadanía informada y consciente de que a esta ciudad la visitan alrededor de 550.000 extranjeros (2)

Porque, a decir verdad, el que se sostenga que unas fuentes de agua a las que poca gente se digna visitar (pasada una novelera efervescencia inicial) coloca a Guayaquil “al nivel de ciudades como Barcelona o Las Vegas” es simplemente ridículo. O el alcalde Jaime Nebot es muy despistado para no captar la diferencia (pero no, es un tipo astuto) o simple y llanamente, nos quiso tomar y nos tomó por tontos a los guayaquileños. Y esta prensa (ya cobarde, ya cómplice) que se lo permite.

(1)Luces, música y alegría en la inauguración de fuente’, Diario El universo, 31 de octubre de 2011.
(2) Para los datos de Barcelona, v. Lluís Pellicer, 'El tirón extranjero aúpa a Barcelona como quinta ciudad turística europea', Diario El País (España), 30 de julio de 2015; para los datos de Las Vegas, v. 'Las Vegas apuesta por turismo mexicano', voexpress.mx, 9 de septiembre de 2015. Sobre Guayaquil, la Alcaldía recién empezó a recopilar datos para hacer una promoción eficaz de la ciudad, v. 'Municipio de Guayaquil levanta información estadística sobre la demanda turística nacional e internacional que visita la ciudad', guayaquil.gob.ec, 16 de marzo de 2015. Justo el día de hoy, diario Expreso públicó la cifra de 2.286.518 turistas (entre nacionales y extranjeros) y 546.856 turistas extranjeros, v. Ronald Soria, 'Esos sitios que seducen al turista', Diario Expreso, 15 de abril de 2016. Y es tan fácil para la prensa hacer un seguimiento y preguntar cuánto ha contribuido esa fuente de agua a la llegada de turistas extranjeros (¿cuántos la visitan y les gusta y volverían a verla, por ejemplo?). Y si quisiera ser sarcástica, podría preguntarle a Nebot: “Oiga Alcalde, ¿y cuántas fuentes más de esas es que nos faltan para alcanzar el número de turistas de Barcelona y Las Vegas?”.

Trainmelvin

21 de marzo de 2016

Guayaquil no tiene vestigios históricos, por lo que su director municipal de cultura sugiere que el turista use su viva imaginación para creer en lo que se le cuenta en los tours que organiza la Alcaldía. Según Melvin Hoyos [o Calvin Huecos, como también se lo conoce (1)] en los tours históricos de la Alcaldía de Guayaquil esto es lo que sucede:
 
“Se apela a la imaginación del turista, tratando de ser lo más gráfico posible para que ellos a su vez puedan estructurar una imagen en su cerebro” (2).
Claro está, una imagen a gusto del socialcristianismo, con su devoción al jefe paganini de la obra y su panteón de héroes representativos de este ‘populismo autoritario de derechas’ que es la administración de Jaime Nebot en la Alcaldía de Guayaquil.

La historia, en estas manos, es lo que Inglaterra para este escocés, en esta escena justamente célebre de esa gran película que es Trainspotting:

 
Wanckers.

(1) 'Querido Calvin', Xavier Flores Aguirre, 5 de mayo de 2011.
(2) Jaramillo Ruiz, Sara Leonela 2014, 'Análisis del turismo urbano como modalidad de desarrollo turístico para la ciudad de Guayaquil', Universidad Católica de Santiago de Guayaquil [Transcripción parcial de entrevista a Melvin Hoyos], p. 94.