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Ciertos modos sudamericanos

21 de abril de 2017


Jorge Luis Borges sentenció que un hábito de los sudamericanos en política era “conspirar, mentir e imponerse” (1). Tener a la imposición como un resultado (ese “quítate tú para ponerme yo”, tan madrepatrio) suele prescindir de las razones compartidas. En nuestros países meridionales, un político se impone a otro (típicamente) a través de actos de fuerza.

Un episodio de esta tradición sudamericana fue retratado por el New York Times en un artículo titulado ‘¿Pisados por Keiko Fujimori?’, de autoría de Alberto Vergara. En su artículo, Vergara relata cómo en el Perú una mayoría parlamentaria destruyó una política educativa de calidad para satisfacer los intereses de instituciones educativas deficientes.

La historia es como sigue: en el Congreso Nacional peruano, 72 de los 130 parlamentarios pertenecen a las filas del Fujimorismo (el partido alrededor de la familia Fujimori, padre e hija, opositor al gobierno del presidente Pedro Pablo Kuzcynski). Prevalidos de la fuerza de sus números, “es un secreto a voces”, escribió Vergara, “que actores con intereses en la industria de la educación privada (en especial universidades privadas de mala calidad que, además, financian políticos) buscaban deshacerse de un ministro que empujó la necesaria regulación que el Estado debe ejercer sobre esta educación privada”. La razón formal para destituir al Ministro de Educación Jaime Saavedra fue, por supuesto, una distinta: se le imputaron unos supuestos malos manejos en el ministerio (2).

El ministro destituido pudo demostrar un buen récord. Durante su administración, el Perú registró mejoras en los resultados de la prueba PISA, instauró una más amplia política de becas e impulsó una regulación necesaria del sector educativo (3). Pero nada de eso le importó a la aplanadora fujimorista, la que “humilló al ministro, no escuchó razones, y se vanaglorió de su fuerza puramente aritmética”.

El gobierno de Kuzcynski pudo sostener a su Ministro de Educación a través de una destitución del Congreso y un llamado a elecciones legislativas anticipadas, pero no se sintió en la capacidad de enfrentar al Fujimorismo. Por ende, Kuzcynski dejó caer a su ministro Saavedra y sus políticas exitosas. Así, tras conspirar y mentir, la oposición en el Perú se impuso, y con ella, los turbios intereses de los homólogos peruanos de nuestra recordada Universidad Cooperativa de Colombia.

Es decir, un escenario clásico de pugna de poderes en el Sur de América, en confirmación de una sentencia borgeana.

(1) Borges describía el infierno en la obra de Swedenborg desde el punto de vista de los bienaventurados: “Para el bienaventurado, el orbe diabólico es una región de pantanos, de cuevas, de chozas incendiadas, de ruinas, de lupanares y tabernas. Los réprobos no tienen cara o tienen caras mutiladas y atroces [a los ojos de los justos], pero se creen hermosos. El ejercicio del poder y el odio recíproco son su felicidad. Viven entregados a la política, en el sentido más sudamericano de la palabra; es decir, viven para conspirar, mentir e imponerse. Swedenborg cuenta que un rayo de luz celestial cayó en el fondo de los infiernos; los réprobos lo percibieron como un hedor, una llaga ulcerante y una tiniebla”, v. ‘Un ensayo por Borges acerca de Swedenborg’.
(2) Una maniobra al alcance de una campaña orquestada. Que sea cierta o no, no creo que haya sido de mayor relevancia para el Fujimorismo.
(3) No es difícil imaginarse a los homólogos peruanos de nuestra recordada Universidad Cooperativa de Colombia (semillero de diputados ecuatorianos) “financiando” a los diputados peruanos a fin de mantener a la educación como un negocio de baja calidad.

¿Eficaz? ¿Solidaria?

13 de febrero de 2017

La Alcaldía de Guayaquil ha afirmado que es una institución eficaz y solidaria. Y no hay en Guayaquil ningún periodista que desmienta estos supuestos atributos de la administración municipal. Esto, aunque desmentirlos no sea difícil: tan solo basta un pequeño ejercicio de contraste, como el siguiente. 

*

¿Eficacia?

Desde el año 2014, la Alcaldía de Guayaquil entrega alrededor de 20.000 tablets anuales a los bachilleres del cantón, en el marco del programa “Bachiller Digital”. Según el Alcalde Jaime Nebot, este programa “abre las puertas al mundo del conocimiento”. Nadie en Guayaquil lo ha desmentido.

El programa “Bachiller Digital” tiene un antecedente uruguayo: el “Plan Ceibal”, implementado desde el 2006, durante el primer gobierno de Tabaré Vásquez (2005-2010) (1). El “Plan Ceibal” ha sido evaluado por la UNESCO y se lo ha caracterizado como

“una política consolidada y madura, cuya implementación ha permitido que todos los estudiantes y docentes de la educación primaria y media básica uruguaya tengan acceso a laptops personales, Internet, contenidos digitales y apoyo para hacer uso educativo de los mismos. Si bien Ceibal ha logrado movilizar gradualmente a estudiantes y docentes hacia la adopción de tecnología y su integración en las aulas, su principal desafío sigue siendo cómo incentivar un mayor y más relevante uso de la tecnología para impactar masivamente en los aprendizajes” (2).

Por contraste, el programa “Bachiller Digital” ni ha sido sometido a evaluación, ni tampoco se ha pensado evaluarlo. En rigor, el programa “Bachiller Digital” no se ha pensado para impactar en el aprendizaje de los bachilleres. La Alcaldía de Guayaquil se limita a entregar las tablets con un programa incorporado (Get Abstract) y eso es todo. Si a raíz de esto, los bachilleres aprenden algo o ven porno cortesía de la Alcaldía de Nebot, eso ya no es de su incumbencia.

En conclusión, mal podría resultar eficaz un programa sin objetivo claro, ni indicadores para medir su eficacia.

¿Solidaridad?

El concepto de solidaridad de la Alcaldía de Guayaquil se inspira en el concepto de solidaridad de los Reyes Magos de Capusotto:

No te olvides de ser solidario. Acordate: dale al pobre lo que te sobre. Que él, se arregla con cualquier mierda”.

Aquí una explicación gráfica de esta afirmación:



(1) “Uruguay fue el primer país del mundo que se comprometió a masificar la tecnología entre los escolares entregando laptops a todos los niños”, v. ‘El caso del Plan Ceibal de Uruguay’, UNESCO [2016], capítulo “Descripción del Plan Ceibal”, p. 21.
(2) Ibíd., capítulo “Conclusiones y recomendaciones”, p. 61.

Osvaldo Hurtado dice... (1)

13 de diciembre de 2016


En su libro ‘El poder político en el Ecuador’, Osvaldo Hurtado dedica el sexto capítulo de la tercera parte a analizar lo que él denomina la “politización del movimiento estudiantil”. Allí estudia las consecuencias de la supresión de los exámenes de ingreso a las universidades.

Una primera consecuencia que advirtió Hurtado fue el aumento en el número de inscriptos en las universidades (2). Advirtió otra, que estimó lamentable: “El brusco descenso de nivel académico de la Universidad ha rebasado límites críticos [y] se torna difícil que la Universidad pueda en el futuro asumir satisfactoriamente sus papeles científico y académico en un momento en que cada vez es mayor la dependencia cultural y tecnológica del país” (3).

A página seguida, Hurtado lamentó que la universidad en el Ecuador haya mantenido “su tradicional estratificación social en la que predominan estudiantes provenientes de la clases media y alta, siendo muy minoritaria la participación de alumnos provenientes de las clases populares” (4).

 *

La oposición debería hacerle caso a Hurtado, uno de su mismo palo: suprimir los exámenes de ingreso es una pésima idea. Aumenta los gastos, pero no es de ninguna manera una medida efectiva para mejorar la calidad académica de la universidad (5). Y Hurtado debería hacerse caso a sí mismo, y reconocer que el gobierno nacional que él tanto odia hizo un cambio en el sentido que él reclamaba en su libro setentero (6).

(1) Pendejadas, según Febres.  
(2) Hurtado Osvaldo, ‘El poder político en el Ecuador’, Editorial Planeta del Ecuador S.A., Décimo quinta edición, 2006 [Primera edición, 1977], Quito, p. 292.
(3) Ibíd., p. 293.
(4) Ibíd., p. 294.
(5) Es curioso que esta propuesta se afirme tan alegremente por los candidatos de oposición cuando implica un fuerte incremento del gasto público para cubrir los costos asociados a la educación de esos nuevos universitarios, en abierta contradicción con su idea de gastos excesivos hechos por un Estado obeso.
(6) “La taza [sic] de  ingreso para los indígenas subió del 9,5% en 2006 al 17,3% en 2014, asimismo la taza [sic] de inscripción de afroecuatorianos paso del 14,1% en 2006 al 21% en 2014”, en: 'Ecuador apunta a la igualdad en laeducación superior con una plataforma de capacitación', ANDES, 21 de marzo de 2016.