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El revival de Fabián Alarcón

20 de mayo de 2021

Cuando empezó su Presidencia, el 10 de agosto de 1996, Abdalá Bucaram estaba contento de que el experimentado político quiteño Fabián Alarcón sea el Presidente del Congreso Nacional. Ni seis meses después, Bucaram se iba del país (‘vuelvo el martes’) y Fabián Alarcón era el nuevo Presidente del Ecuador. Ocurrió un pateo, con bendición socialcristiana (v. ‘La ingenuidad y las farsas’).

 

Como ahora, al Presidente lo apoyaron PK y los independientes

A por el récord [v. 'El Fabiolo']

 

La genialidad está en la parte superior izquierda

 

La primera movida de Lasso tiene un aroma a pito futuro con PK y los demás. En términos prácticos, Lasso cuenta con 12 de 137 votos. Los otros 125 votos en la Asamblea son, en estricto rigor, sus posibles enemigos. Y su primera movida fue costosa, pues se enemistó con 65 votos (49 de UNES, 16 del PSC). A cambio, Lasso se alió con PK y otros para obtener un éxito coyuntural en la elección de autoridades en la Asamblea Nacional, pero esta es una alianza sin mucha perspectiva de futuro.

Primero, porque más allá de su primer chispazo hasta ahora la alianza no ha sido funcional (a fecha de este escrito, ni siquiera ha podido elegir secretario para la Asamblea Nacional y se instaló el viernes pasado) y, segundo, porque estos aliados de Lasso empezarán a jugar a la política ecuadorian style (un do ut des muy primario) con un país que está exangüe en su economía (v. ‘La ecuatorianidad al palo (it aint’t good)’). Cuando el gobierno de Lasso no pueda satisfacerlos, o cuando los haga cabrear a estos panas, ellos se le van a voltear como lo hizo Alarcón con Bucaram. Hoy, Alarcón es legión.

Estas son las matemáticas: 65 + 26 votos (sólo de PK) es igual a 91. El número mágico. Es, por ejemplo, el número con el que la Asamblea Nacional puede aprobar una muerte cruzada.

Sólo uniendo fuerzas entre Correa, Nebot y Fabián Alarcón es legión, Lasso estaría fuera en poco más de un año.

 

Por supuesto, las cosas pueden variar y puede que sean muchos más, o puede que Lasso los contente a todos en sus costosos caprichos y llegue siempre a los 70 votos para gobernar con viento en popa. Pero en esta política del Ecuador hay muchos canallas, gobernar con viento en popa es una fantasía, y defenderse con 12 asambleístas del acecho de los colegas-canallas es como pretender defenderse de una explosión abriendo un paraguas.

 

Lasso es un gran candidato para el estreno de la muerte cruzada. Con bendición socialcristiana.

Entrevista radial (16 de octubre)

16 de octubre de 2018


Al Presidente Lenin Moreno le vale madres y a los poderes privados les gusta que así sea: la institucionalidad del país se coloca (debo decir: vuelve) a su beneficio. La ciudadanía sería la única que podría emerger para rechazar esta captura del Estado en aprovechamiento de unos pocos, principalmente en beneficio de ellos mismos (los que más tienen, incluidos los medios de comunicación). Pero la ciudadanía está desorganizada (o peor: es caótica y violenta, como lo demuestran los hechos recientes en Posorja) y en el Ecuador nunca ha sido un contrapeso valioso del poder político. (Los reclamos liberales y ciudadanos, en este país, son muy débiles y desarticulados).

En este panorama de mierda, el país escora a la derecha, el estreno de la muerte cruzada se avecina a mediados del 2019 y Nebot se relame con una tercera vez. Es el gran emergente de este post-correísmo con sabor a pre-correísmo, que 23 años después de su última elección presidencial (acumula ya dos derrotas) tiene verdaderas chances de ganar en este tercer intento. Porque Nebot, para ganar, necesita dos cosas: a Correa fuera de juego y a un rival débil a vencer en la papeleta. El primer deseo ya le fue concedido.

El segundo viene en forma de Guillermo Lasso.

De esto y otras cosas, fue esta entrevista.    

Ecuatorianos en la piscina

3 de octubre de 2016

En esta conversación con Kintto Lucas y Washington Reyes en radio Pichincha Universal (emisión de esta mañana, 08h25) se recordó el chiste aquel de los canadienses y los ecuatorianos en una piscina (el enlace, aquí). Lo que el chiste revela está en la base de aquello que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos denominó “la incapacidad de [las] clases dirigentes [del Ecuador] de formar consensos amplios y perdurables que permitan identificar e implementar políticas públicas inclusivas necesarias para el respeto y goce efectivo de todos los derechos humanos” (1).

Las “clases dirigentes” del Ecuador siguen en la etapa de lo provisorio y lo destructivo: sus ideas apenas atacan la coyuntura y su propósito esencial es desplazar a otro para servirse ellos. Vista la enorme posibilidad de una Asamblea Nacional fragmentada, el viejo país está a la vuelta de la esquina. Y tras él, un año después, el estreno de la muerte cruzada.   

(1) 'Retrato de un país roto', Xavier Flores Aguirre, 27 de enero de 2015.