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Los relanzamientos de Vanguardia

31 de enero de 2010


A la portada de la edición 224 (semana del 25 al 31 de enero) de la revista Vanguardia le corresponde esta rola. Uno podría pensar, tras una somera revisión de la cartelera local de cines, que Holmes relanzará las agencias de detectives, Un novio para mi mujer relanzará el ménage à trois y que Rudy, el cerdito de carreras relanzará, obviamente, las carreras de cerditos (tan venidas a menos, como no sea metáfora política). Para festejar esta muestra de creatividad, elaboré una hipotética selección histórica de las siete portadas de Vanguardia que relanzaron temas:

1) Nosferatu relanza el vampirismo (edición de la semana del 5 al 12 de marzo de 1922) (Recuadro: “Francisco Urbina Jado declaró, vía telegráfica después de haberla visto en Berlín, que la película ‘está destinada a convertirse en una precisa metáfora del mundo bancario’”)

2) Last tango in Paris relanza la mantequilla en el ojete (edición de la semana del 16 al 22 de diciembre de 1972) (Recuadro: “Directivos de Dorina se relamen”)

3) Saturday Night Fever relanza las fiestas locas (edición de la semana del 15 al 21 de diciembre de 1977) (Recuadro: “Pascual del Cioppo declara: ‘yo quiero ser como Travolta y andar en plan livin’ la vida loca’”)

4) The shining relanza los asesinatos bajo la consigna redrum (edición de la semana del 24 al 30 de mayo de 1980) (Recuadro: “Jaime Nebot declara que se trata de una ‘excelente estrategia’”. Fotos exclusivas del bigotón fenicio-franquista con sonrisa alla Nicholson.)

5) La noche de los lápices relanza los productos Faber-Castell (edición de la semana del 5 al 12 de septiembre de 1986) (Recuadro: “El Conde Anton Wolfgang von Faber-Castell, máximo directivo de la empresa, declara, con evidente fondo musical, ‘puede ser mi gran noche’”)

6) Tesis relanza los estudios de posgrado (edición de la semana del 13 al 19 de abril de 1996) (Recuadro: “Mery Zamora declara: ‘esta es un gran oportunidad para la superación personal’”. ¡Qué miedo!)

7) Super size me relanza la glotonería grasosa (edición de la semana del 18 al 24 de enero de 2004) (Recuadro: “Consultado a través de la ouija, Joffre Torbay declaró: ‘I wish I was him’”.)

P.S.- Me encantaría hacer los afiches en photoshop pero no entiendo mierda de ese coso.

Vanguardia 200

15 de agosto de 2009


Además de the usual gang (not of idiots, of course) esta edición especial de la revista Vanguardia ofreció la mirada de 15 personas en 15 temas que, en el curso de los años recientes, han modificado nuestra manera de percibir y actuar. Dagmar Thiel, Cristóbal Zapata, Denise Nader, Julio Echeverría, Alexandra Kennedy, Luis Verdesoto, Tina Zerega, Efraín Soria, Mauricio Ferro, Jéssica Jara, Milton Luna, Marialuz Albuja, Leonardo Valencia, Alberto Granja y Nelson García ofrecen sus miradas críticas sobre los nuevos trabajadores, los procesos de legitimación en el ámbito artístico, la comunicación, el individuo vs. la autoridad, las nuevas familias, la ciudadanía diversa, lo privado y lo público, las diversidades sexuales, la ecología, las relaciones de pareja, el profesor y el alumno, el cuerpo y el sexo, el sincretismo y la creación, el médico y el paciente, las rupturas musicales. La mayoría de esas miradas resultan estimulantes para pensar a profundidad esos temas y es un acierto gigante de Vanguardia el que exponga esas miradas críticas porque, por sus temas y por la novedad de la mayoría de voces que los comentan, tienden a oxigenar un panorama de opinión que suele enrarecerse por la usual crítica vocinglera y de frases huecas que se hace por estos pagos.

Una de cal para la revista, pero otra de arena: Vanguardia le erra como a la peras con el enfoque introductorio a esas 15 miradas. En esa introducción, cuyo título es “Los sentidos ya no son lo que eran”, la revista supone que le corresponde al Estado “dar[le] cauce a las nuevas tendencias que dibujaron los forajidos”, o sea, darle cauce a esas personas “que ya no piensan la política como un deber marcial y que no miran la vida como una suma de sacrificios y castigos sino como una colección de placeres”. Vanguardia señala que “[e]l Presidente podía optar y lo hizo por las tesis de la vieja izquierda [sin entender] que la sociedad requiere más una revolución cultural, al estilo de Mayo del 68 en Francia”. Ups, you got it all wrong, baby!. Éste al que haces referencia es el Estado, no una comuna (valdría más que no haya Estado y sólo comunas que cultiven su jardín, como quería Voltaire -¿alguien reconoce esta línea?-, pero eso es otra historia). No cabe endosarle a un Gobierno no darle cauce a Mayo del 68 (WTF?): pretender que el Estado falla en hacer eso, no sólo es no entender el rol del Estado (y cargarle las tintas de manera innecesaria y torpe) sino no entender siquiera Mayo del 68, el que según Cornelius Castoriadis “hizo visible para todos algo fundamental: el lugar verdadero de la política no es aquel que se creía. El lugar de la política está en todas partes. El lugar de la política es la sociedad” y que la “inspiración profunda” de esas jornadas de lúdica lucha “era la aspiración a la autonomía tanto en su dimensión social como individual” lo que implica “la autogestión, la autoorganización, el autogobierno colectivo colectivos en todos los ámbitos de la vida pública” (en esa línea, v. acá). Lo dicho: they got it all wrong.

Finalmente, pasando de coles a nabos, fue culpa de un tal Vicente Nario que no haya habido Lunes de Vanguardia este 10 de agosto. Pasaron el programa a un transitorio Miércoles de Vanguardia, pero sucede que ese día se me cruzó con mi horario de clases y no pude asistir. Supe que César Monge no llevó los camarones, ni apanados ni en ningún formato comestible o por cocinarse, pero que en cambio Andrés Crespo, against all odds, sí llevo el pan. Y justo lleva el pan el día en que no voy. Me tinca compló. Comprobaré esa hipótesis este lunes, que volvemos a nuestro horario habitual (que no es el horario cultural de los domingos a las 3 de la mañana, sino las 8h30 de la matina de los lunes, por 106.5 FM)

Addenda a "Lunes de Vanguardia"

3 de agosto de 2009


Hoy analizamos con Andrés Crespo Reimberg la edición No 200 de la revista Vanguardia. Una potente edición, sobre la que comentaré en otra entrada. Por ahora, sólo quiero destacar en esta addenda a la entrada anterior que, en fiel cumplimiento de su tradición de no llevarnos los panes que desde hace tantíiiiiiisimo tiempo nos tiene (demagógicamente) prometidos, este lunes el Dr. Crespo tampoco los llevó. Pero César Monge interpuso sus buenos oficios, salvó los muebles y nos rescató de nuestra hambruna matina (los panes no se parecían a los de esta foto, pero bue...). El detalle es que el Dr. Crespo, en un hábil muñequeo de la situación, le puso la vara más alta a César Monge y lo instó a que el próximo lunes se traiga unos camarones (César es Presidente de la Cámara de Acuacultura): valga acotar que consiguió mi inmediato apoyo en este justo reclamo. Y el asunto es incluso más complicado, porque los queremos apanados. Pero confiamos (me atrevo a hablar en nombre del Dr. Crespo en este punto) en que el Ing. Monge sabrá estar a la altura de la circunstancias. Unas circunstancias que, por cierto, queremos que se parezcan a esto:

Estaremos expectantes

Lunes de Vanguardia

2 de agosto de 2009


Todos los lunes (desde hace algunas semanas) desde las 08h30 hasta las 09h15 analizamos con Andrés Pelusa Crespo la revista Vanguardia en el programa ¿Qué pasa? que conducen César Monge y Javier Segarra en radio Fuego (106.5 FM). La enorme ventaja de hacer este análisis con Andrés Crespo (además de que se trata de una persona inteligente, con sentido del humor y diálogo interesante) es que Andrés es el director de dicha revista (acá, el enlace de Internet). La conducción de César Monge y Javier Segarra garantiza que el programa no desvaríe (a lo que de todas maneras tendemos Andrés y yo, ja). Lo único malo de este programa es que el Dr. Crespo nunca lleva los panes (no se diga los peces) que tan demagógicamente nos tiene prometidos desde hace tantíiiiiisimo tiempo. Ya veremos si mañana…

De abyectos políticos a sujetos políticos

22 de junio de 2009

En su bitácora de Internet, Roberto Gargarella cuenta que participó en la edición de este año del Seminario Latinoamericano que organiza la Universidad de Yale (que se realizó en Asunción, Paraguay) donde se discutió el tema sexo y derecho. RG destaca la ponencia de Kenji Yoshino, estudioso de derecho constitucional, antidiscriminatorio y derecho y literatura, Chief Justice Earl Warren Professor of Constitutional Law de NYU. En su ponencia, KJ habla del tránsito desde el armario judicial hacia el altar legislativo, esto es, del tránsito que se ha recorrido del litigio judicial de los derechos de los homosexuales a sus reclamos para que los legisladores modifiquen las normas jurídicas que los discriminan (en particular, con relación a sus reclamos para que se reconozca legalmente el matrimonio homosexual –el que, en Estados Unidos se lo reconoce en seis Estados –v. acá). De manera interesante, KJ correlacionó ese tránsito desde el litigio hacia la legislación con la evolución desde polítical abjects (“abyectos políticos”) hacia political subjects (“sujetos políticos”). Hay mucho, mucho para debatir a partir de esos conceptos (para artículos de KJ, que los hay muchos e interesantes, visítese su ciberpágina).

Hay mucho, por ejemplo, para debatir en el ámbito local, que ha recorrido ese mismo tránsito: desde la criminalización de la homosexualidad (1) al litigio judicial de sus derechos ante el Tribunal Constitucional que concluyó con la resolución No 106-1-97 que declaró la inconstitucionalidad del artículo 516 del Código Penal que criminalizaba esa conducta (2) hasta su reconocimiento en las normas jurídicas, primero, en el texto constitucional de 1998 (3) y diez años después, con mayor detalle y con una lucha más visible, en el texto constitucional de 2008 (4) y en la legislación sobre crímenes de odio (5). Este tránsito desde lo prohibido penalmente hacia lo aceptado constitucionalmente refleja el tránsito desde el “abyecto político” hacia el “sujeto político” y refleja, entonces, que al día de hoy la comunidad GLBTT puede formular sus propuestas políticas y que otros sujetos políticos pueden tomárselas en serio (6) sin merecer quienes las formulan el ostracismo al que la sociedad que se presume a sí misma de “normal” (7) los había condenado y al que ellos mismos contribuían (y, en la práctica, todavía contribuyen) al mantenerse en el closet.

Un reflejo de ese tránsito se lo obtiene con la lectura de dos ediciones de la revista Vanguardia y con el devenir de una celebración. Lo primero: la edición No 20 (7-13 de febrero de 2006) de revista Vanguardia publicó un artículo que empezaba con la afirmación de que desde la despenalización de la homosexualidad en 1998 los grupos GLBTT “tienen más visibilidad, pero todavía están lejos de una verdadera integración en la sociedad. Los perjuicios y los guetos persisten” y en recuadro destacaba que “en Guayaquil no hay marcha del Orgullo Gay desde el 2002. El Municipio no la ha autorizado” porque, explica la revista, “la visibilidad recientemente adquirida por los grupos GLBT ni siquiera les garantiza la libertad de manifestación pública. No en Guayaquil, donde la marcha del orgullo gay, celebración anual mundial, ha estado prohibida por el Municipio desde el año 2002. ¿Seguirá estándolo en el 2006?”. Lo estuvo. La revista expuso el que se supone el punto de vista del Alcalde: “Jaime Nebot respeta a los homosexuales, a las lesbianas y a los derechos humanos, pero ni una palabra sobre la marcha”. (Para esa época, yo inquirí sobre la marcha del Orgullo Gay, acá). La edición de la semana anterior de revista Vanguardia (No 193, 16-22 de junio de 2009) analiza de nuevo el tema, con un artículo cuyo título es decidor: “El Orgullo Gay gana más espacios”. El artículo destaca que en Guayaquil todavía no respeta el derecho a la no discriminación en esta materia (como en tantas otras) porque “en el Puerto Principal [los espacios de las comunidades GLBT] son clausurados constantemente por supuestos daños a la moral” y revela la diferente actitud que tienen las autoridades de Quito, porque “[e]n el 2008 la alcaldía del Distrito Metropolitano creó una ordenanza para incluir en las políticas municipales la perspectiva del reconocimiento de los derechos GLBT. Convocó a grupos de esa comunidad para crear una agenda de trabajo a través de la Comisión de Equidad Social y Género. Además auspicia las actividades de la semana del Orgullo Gay. La marcha emblemática del 28 de junio se realiza en la ciudad desde el 2000. Y a partir del año pasado el Ministerio de Cultura y la Prefectura de Pichincha se sumaron a la organización de las celebraciones” mientras que, enfatiza la revista, “Guayaquil está en las antípodas. Apenas el año pasado el Municipio autorizó la celebración del Orgullo Gay. Cerca de 5.000 personas marcharon por la Av. Francisco de Orellana. Pero este año quieren ocupar espacios importantes de la ciudad: van a ir por el Malecón, subir por la Nueve de Octubre y hacer su festival en el Parque Centenario. Cuentan con el respaldo del Ministerio de Justicia, la Intendencia y la Defensoría del Pueblo”. (v. vídeo, acá). El reconocimiento como sujetos políticos de los grupos GLBTT se evidencia con las políticas públicas que se han adoptado en Quito; ese reconocimiento, en Guayaquil, sucede a pesar de las políticas públicas represivas del Municipio local y obtiene cada vez más espacio y visibilidad: menos no podría esperarse (sí mucho más) si nos tomamos mínimamente en serio el derecho a la no discriminación y el derecho de todo individuo al libre desarrollo de su personalidad porque, convengamos, los miembros de la comunidad GLBTT no son más ni menos que otros, ni mejores ni peores: son ciudadanos que merecen el reconocimiento de su individualidad en una sociedad democrática, tanto como usted o como yo. Porque, como expresa Paula Viturro: “Una sociedad se revela democrática no sólo por su sistema de gobierno, sino también por su capacidad de aceptar o no las identidades de género de los demás y los modos de ejercer públicamente las sexualidades”.

Volvamos a Kenji Yoshino, quien ilustró su presentación en el Seminario Latinoamericano con un vídeo que pone el acento, no en los análisis de los derechos ni en la teoría, sino en el plano humano, que nos permite salir de nuestra torre de marfil y visualizar al otro como un igual: ese es el plano que, en el marco de la convivencia social, hace la diferencia:

(1) El artículo 516 del Código Penal, inciso primero, establecía: “En los casos de homosexualismo, que no constituyan violación, los dos correos serán reprimidos con reclusión mayor de cuatro a ocho años”.
(2) La resolución No 106-1-97, acá. Nótese, a pesar de la declaratoria de inconstitucionalidad, el sesgo discriminador que manifiesta.
(3) La Constitución de 1998 establecía en su artículo 23 numeral 3 “[l]a igualdad ante la ley. Todas las personas serán consideradas iguales y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin discriminación en razón de […] orientación sexual […] y en su artículo 23 numeral 25 “[e]l derecho a tomar decisiones libres y responsables sobre su vida sexual”.
(4) La Constitución de 2008 establece en su artículo 66 numeral 9 “[e]l derecho a tomar decisiones libres, informadas, voluntarias y responsables sobre su sexualidad, y su vida y orientación sexual. El Estado promoverá el acceso a los medios necesarios para que estas decisiones se den en condiciones seguras” y, más importante, en su artículo 68 establece que “[l]a unión libre y monogámica entre dos personas libres de vínculo matrimonial que formen un hogar de hecho, por el lapso y por las condiciones y circunstancias que señale la ley, generará los mismos derechos y obligaciones que tienen las familias constituidas mediante matrimonio. La adopción corresponderá sólo a parejas de distinto sexo”.
(5) Como puede observarse en esta nota que publiqué acá.
(6) Aunque hay gente pa´ todo, v. los pastores Balerio Estacio y Francisco Loor, acá.
(7) WTF?