Bartolomé Ruiz: historia y fantasía

11 de junio de 2017

Semanas atrás, visité en Quito el museo Alberto Mena Caamaño, el de los muñecos de cera que representan la masacre realizada el 2 de agosto de 1810. Al final del recorrido, salí a un patio interior y a su aguacero. En una de las paredes del varias veces centenario edificio en cuyo patio interior me hallaba, estaba el siguiente adefesio:


WHAT THE FUCK?

Parece ser este un ejemplo más del nacionalismo fantasioso y bobalicón que es común en el paisito (p. ej., Rumiñahui, Abdón Calderón y sus diversas partes,. el “Sí se puede”). Afirmar que Bartolomé Ruiz fue el primer “europeo” que “atravesó la línea equinoccional en 1526” es ignorar de historia. Ignorar, en concreto, que:

“En junio de 1482, tan pronto como regresó la expedición que construyó el castillo de Mina, [el rey de Portugal João II] envió a Diogo Cão a realizar exploraciones más lejanas, en las costas del África. Cão pasó el ecuador –el primer europeo de quien se sabe que lo haya pasado en la era cristiana- descubrió el caudaloso Río Congo y llegó más lejos al Sur, hasta el cabo San María, en los 13º 26’ de latitud S. Regresó a Lisboa en la primavera de 1484 y antes de volver a ser enviado a un segundo viaje, fue condecorado y ennoblecido por el rey, y se le concedió escudo de armas” (1).

Diogo Cão fue tan “europeo” como pudo serlo Bartolomé Ruiz, nacido en Moguer, Andalucía, justamente el mismo año (1482) en que el portugués Cão se hizo a la mar para cruzar el ecuador.

De hecho, Cão y Ruiz, ambos ibéricos, bien podrían NO ser los primeros “europeos” en haber cruzado el ecuador, al menos si nos tomamos en serio la frase atribuida al escritor Alejandro Dumas padre (también al político e historiador Alphonse Thiers): “África empieza en los Pirineos”.

Pero en cualquiera de las dos hipótesis, el resultado es invariable: este supuesto homenaje a Bartolomé Ruiz es, más bien, un homenaje a la ignorancia.

(1) Morison, Samuel Eliot, ‘El Almirante de la Mar Océano. Vida de Cristóbal Colón’, Fondo de Cultura Económica, México D.F., 1991 [Primera edición: 1942], p. 140.

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