El escenario: A juzgar por los datos del Latinobarómetro, el ecuatoriano puede soportar una sana dosis de autoritarismo*. Estos datos constan en el artículo “La vocación autoritaria” y a éste los remito.
El caso: El gobierno de Noboa se confió y ha pasado a la aplicación de un autoritarismo excesivo y no efectivo. Excesivo, porque el gobierno de Noboa está demostrando un desprecio total: 1) por el respeto a la separación de poderes (pues lo controla todo, incluida la Corte Constitucional, a la que tiene en off); 2) por la participación de la oposición en el proceso electoral (pues se ha encargado de utilizar a sus peones electorales en asocio con su mascota en la Fiscalía para sacarlos del juego político). Y no efectivo, porque a pesar de toda esta embestida autoritaria, no se han solucionado los problemas centrales del ecuatoriano: ni la inseguridad, ni la economía, ni los servicios de salud, ni nada. El Estado sigue siendo el mismo estorbo que ha sido siempre, pero ahora en un modo iracundo. O sea, si fuera una persona lo considerarías un imbécil.
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| Si esto es el Estado... |
La consecuencia: Un número creciente de ecuatorianos, que antes podían soportar el autoritarismo de Noboa., hoy no lo soportan, porque no es la sana dosis de autoritarismo que ellos esperaban. Este malestar se debe manifestar en las elecciones del 29 de noviembre.
* Disclaimer: yo no suscribo semejante estupidez, pero hay ecuatorianos por montones que sí.

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