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Alvarado en Santiago

14 de agosto de 2026

            Publicado en diario Expreso el viernes 14 de agosto de 2026.

Pedro de Alvarado fue un tipo temerario, famoso en los tiempos de la conquista de América por su crueldad. Nacido en Badajoz en 1485, en 1510 llegó a América. Hizo carrera como soldado de las empresas de conquista de otros. En la conquista del imperio azteca, Alvarado se convirtió en la mano derecha de Hernán Cortés. Luego avanzó la conquista de vastos territorios en Centroamérica (Guatemala, El Salvador, partes de Honduras y Nicaragua). Y después quiso emprender la conquista de territorios al Sur, en los majestuosos Andes.

Pedro de Alvarado firmó un contrato con la Corona para conquistar islas y tierras en la Mar del Sur. Ese contrato (una “capitulación”, firmada en Medina del Campo el 5 de agosto de 1532) le impedía a Alvarado la conquista de tierras “en que hoy hay proveídos gobernadores”. 

En seguida él empezó a organizar una gran expedición que partió desde el puerto de Realejo (Nicaragua) el 23 de enero de 1534. La capitulación decía la Mar del Sur, pero el temerario Alvarado quería la montaña. Llegó a las costas de Caráquez el 25 de febrero de 1534 y buscó el camino para remontar. 

Su penoso ascenso, en temporada de lluvias, ventiscas y frío intenso, además de la erupción del volcán Tungurahua y su pesada ceniza, causó la pérdida de la vida de muchas personas (españoles, e indígenas y negros traídos a la fuerza) y animales. Cuando llegaron a la Sierra central del actual Ecuador, este ejército tan disminuido observó unas pisadas de caballos. El territorio que pretendían conquistar (la provincia de Quito) ya estaba siendo conquistado por otros españoles.

Estos otros españoles (hombres de un Gobernador que había firmado una capitulación con la Corona en 1529, Francisco Pizarro) tenían que demostrar en derecho el dominio del territorio en nombre del Gobernador Pizarro. Por eso, fundaron la ciudad de Santiago, con todas las solemnidades, el 15 de agosto de 1534, como un testimonio de “la anticipada posesión de la tierra en donde se había introducido tan incautamente [Alvarado]”, en palabras del historiador González Suárez. Allí, en Santiago, los hombres de Pizarro, comandados por Diego de Almagro, discutieron en sesiones del cabildo cómo enfrentar a Pedro de Alvarado y sus soldados.

Fue en Santiago, a los once días de su fundación, que se reunieron Alvarado y Almagro para dirimir si Alvarado participaba de la conquista en Los Andes. Golpeado por las circunstancias y a sabiendas de que avanzar era atropellar el derecho que regulaba la conquista, Alvarado decidió aceptar su derrota, vendiéndola cara: a cien mil pesos de oro, por aceptar volverse y por unas naves que costaron mucho menos. 

La ciudad de Santiago de Quito se trasladó a la Costa. Conservó su nombre español, pero perdió el “de Quito” y pasó a llamarse Santiago de Guayaquil. En esta ciudad, se decidió que uno de los nombres destacados de la conquista, Pedro de Alvarado, detenga su ambición.

Todavía firmó una nueva capitulación con la Corona para la conquista de la Mar del Sur “hacia el poniente”. La muerte, sin embargo, lo sorprendió antes de salir a la mar. 

Alvarado murió el 4 de julio de 1541, a consecuencia de unas heridas causadas por guerrear a unos indígenas en Nochistlán, México.  

Separación de poderes...

7 de octubre de 2009


…o la implacable lógica del B/N, por Gabriela Calderón de Burgos. Es casi conmovedor el análisis que realiza GCdeB en este artículo sobre la situación política de Honduras. Para GCde B no tiene ninguna importancia que el golpe de Estado de Honduras haya provocado miles de detenciones arbitrarias, decenas de heridos, muerte de personas, cierre de medios de comunicación y agresiones a periodistas; no lo tiene tampoco el generalizado repudio internacional que el golpe de Estado ha provocado. Tampoco lo tiene el que esas desavenencias entre el Ejecutivo y el Legislativo podrían leerse como tensiones o rupturas entre los golpistas, ni el que la realidad hondureña haya contrariado de atroz manera su propia convicción (expresada en esta entrevista, min. 1:19 al 1:33 y 5:42 al 5:49) de que el estado de sitio en Honduras duraría solamente tres días y terminaría el sábado 4 de julio. GCdeB analiza la situación política de Honduras con conmovedora complacencia, con la mejor de todas las miradas posibles: “todavía hay independencia de poderes” nos dice, y es casi un guiño. La fe de GCdeB en el golpe de Estado hondureño es la expresión de fe del carbonero neoliberal.

Terminado el análisis sobre Honduras, continúa lo previsible: en comparación con ese “acto democrático” hondureño, el Gobierno ecuatoriano es blablablá. El procedimiento, entonces, es elemental: lo que allá es blanco, acá es negro, ausencia de matices, la chispa de la vida. GCdeB, Inc. J

Honduras y ciertos "demócratas"

30 de agosto de 2009


La Comisión Interamericana de Derechos Humanos publicó el 21 de agosto sus Observaciones Preliminares de la visita a Honduras. Para elaborar estas observaciones preliminares, la Comisión Interamericana realizó una visita al territorio hondureño del el 17 al 21 agosto cuyo objetivo fue “observar la situación de los derechos humanos en el contexto del golpe de Estado del 28 de junio de 2009”.

En estas observaciones preliminares la Comisión Interamericana informa que desde el 28 de junio de 2009 “ha recibido numerosas denuncias sobre violaciones a los derechos humanos en el contexto del golpe de Estado” y que ha concedido una medida cautelar, la que en varias ocasiones ha ampliado, “a fin de salvaguardar la vida e integridad de un total de 106 personas respecto de las cuales recibió información sobre la existencia de una situación de riesgo inminente de daño irreparable”.

Asimismo, la Comisión Interamericana sostiene “que el golpe de Estado ejecutado mediante la remoción del Presidente constitucional tiene un impacto inmediato sobre la vigencia del Estado de derecho y de los derechos humanos en Honduras” y que ha constatado “que la ruptura del orden constitucional originada por el golpe de Estado está acompañada de una fuerte presencia militar en distintos ámbitos de la vida civil, la suspensión de garantías mediante la implementación de un toque de queda que no cumple con los estándares del sistema interamericano y la ineficacia de los recursos judiciales para salvaguardar los derechos esenciales de las personas”, así como ha confirmado “un patrón de uso desproporcionado de la fuerza pública, detenciones arbitrarias, y control de la información dirigido a limitar la participación política de un sector de la ciudadanía”, que ha provocado como consecuencia “la muerte de por lo menos cuatro personas, decenas de heridos, miles de detenciones arbitrarias, cierre temporal de canales de televisión y amenazas y agresiones a periodistas”. La Comisión Interamericana describe varios casos de esas graves violaciones a los derechos humanos y concluye que la “situación de ilegitimidad democrática […] tiene un impacto negativo sobre la vigencia de los derechos humanos de todos los habitantes de Honduras”.

Estas observaciones preliminares de la Comisión Interamericana son concluyentes en probarnos que la situación de responsabilidad del gobierno de facto en Honduras es de suma gravedad, por represiva y antidemocrática. Y sin embargo, estas observaciones no han merecido casi análisis en los medios de comunicación. En realidad, no pocos analistas políticos locales han ensayado una escueta pero conveniente defensa del golpe de Estado en Honduras, la que ha solido acompañarse por una despreocupación bastante parecida a la estupidez en el análisis de sus consecuencias (cuatro muertos, decenas de heridos, miles de detenidos, violaciones graves a la libertad de expresión). Tal parece, entonces, que la defensa de los principios democráticos (un asunto que mucho parece excitarlos a estos analistas cuando se refieren al gobierno de Hugo Chávez o al gobierno local) la hacen solamente por razones de conveniencia, a beneficio del capital autoritario y muy a despecho de su “compromiso” democrático.

Honduras

12 de julio de 2009

La seguridad del capital, valga precisarlo.

Editorial ilustrativo

1 de julio de 2009


Hoy, el editorial de diario El Universo es ilustrativo de lo que algunos medios de comunicación entienden por libertad de expresión. El editorial empieza con esta afirmación: “Una de las primeras medidas de la nueva dictadura civil-militar en Honduras ha sido acallar a los medios de comunicación que no se han mostrado incondicionales con el golpe de Estado”. Yo contribuyo a precisarlo: la frase “acallar a los medios de comunicación”, en el caso hondureño, implica, entre otras cosas, la suspensión de las señales de radio y televisión (prohibir la difusión de Telesur, Cubavisión y CNN en español, cerrar canal 8 de televisión y estaciones de radio mediante la irrupción violenta de militares para obligarlos al cierre) así como el arresto y la agresión a periodistas por ejercer su profesión. Con la frase que acabo de copiarles el editorial sostiene, de manera implícita, que la única manera de violar la libertad de expresión es mediante la censura que la “dictadura civil-militar de Honduras” ejerce contra “los medios de comunicación que no se han mostrado incondicionales con el golpe de Estado”. Pero nada, absolutamente nada nos dice el editorial sobre los medios de comunicación que (permítaseme decirlo en sus propios términos) se han mostrado incondicionales con el golpe de Estado y que violan el acceso a la información de todos quienes quieran conocer la situación en Honduras. Nada, absolutamente nada nos dice el editorial sobre el cerco informativo y el aislamiento que practican los canales 2, 3, 4, 5, y 7 de televisión en conjunto con Radio América, cerco que el candidato a la Presidencia de la República y actual diputado del Partido Unificación Democrática denomina “un contubernio de todo el sector privado y los medios corporativos de televisión, radio y prensa, además de diferentes sectores religiosos que han estado avalando el golpe de Estado, dando a entender que en Honduras, no ha pasado nada”. (v. a guisa de ejemplo, acá, acá, acá y acá.) Sobre eso, que se refiere a la libertad de expresión en Honduras, nada tiene para decirnos el editorial porque no lo siente mal: de ese aire enrarecido es que respira.

Del párrafo anterior, quien escribe el editorial concluye que “Se corrobora así lo que diversos sectores de la sociedad ecuatoriana hemos venido sosteniendo desde hace dos años y medio en el sentido de que el destino de la democracia y la libertad de expresión están íntimamente vinculados, al punto que la primera no puede sobrevivir sin la segunda”. Se corrobora, nos dice el editorial, la vinculación entre libertad de expresión y democracia: pero no se corrobora ese vínculo en los términos de Perogrullo en que el editorial lo expone (el que las dictaduras violan la libertad de expresión) sino que lo corrobora en un sentido que resulta altamente problemático para diario El Universo y para otros medios de comunicación locales: en el sentido de que el ejercicio corporativo e irresponsable de la libertad de expresión sostiene dictaduras y contribuye a propiciarlas. Lo que corrobora (esto no lo dice el editorial, sería pedirles una decencia que no tienen) es que resulta más peligroso, mucho más peligroso para la democracia el ejercicio de esas prácticas que sostienen dictaduras y las propician y para cuya defensa en el ámbito local, de manera paradójica, suele invocarse la libertad de expresión: un derecho que a algunos medios de comunicación, claramente, les queda muy ancho en la práctica y cuyo concepto y límites no alcanzan a comprender.

Pero sigamos. El editorial continúa con un caso hipotético: “Imaginemos lo que hubiera ocurrido con los contratos del hermano del Presidente Rafael Correa con el Estado si la prensa ecuatoriana estuviese amordazada como en Honduras, simplemente no nos hubiéramos enterado de nada ya que desde el punto de vista del Gobierno no se cometió ninguna ilegalidad”. Sobra decir para cualquiera que lo mire sin apasionamientos la situación de la libertad de expresión en Ecuador no es la situación de censura que ocurre en Honduras, pero bueno, imaginar no cuesta nada (en efecto, no cuesta nada y mucho gana en tendenciosidad): lo que llama la atención es que curiosamente se nos invita a imaginar a partir de una investigación que es excepcional (por meritoria e irreprochable en sus fundamentos y que ojalá que multiplique su ejemplo porque esa es la prensa crítica que se necesita en una sociedad democrática) y que, en particular, ni siquiera la realizó el diario que la invoca porque es evidente que ese tipo de investigaciones, en los tiempos que corren, sobrepasan con mucho el angosto ámbito de su voluntad. Curioso detalle.

Finalmente, la cereza de este tóxico helado editorial: "No permitamos entonces que en Ecuador ocurra con la libertad de prensa lo mismo que hoy sucede con el hermano país centroamericano". Para evitar que suceda lo mismo (dicho sea sin desconocer las miserias de este Gobierno en materia de libertad de expresión) tendrían muchos medios de comunicación de este país que empezar a ejercer el derecho a la libertad de expresión de manera responsable. Obvio, esta no es la conclusión a la que nos invita la lectura de este tendencioso editorial. Pero yo les había advertido al principio que era ilustrativo: lo que no les había anticipado es que lo era muy a su despecho y que en lo que está implícito en el mismo es por donde se le escoran sus miserias.