Gracias, perro

15 de enero de 2016


“Con él siempre tengo la sensación de que no me traicionará jamás. Si me tiene que decir algo me lo dice y sé que nunca me apuñalará. Messi sólo engaña a los defensas y al portero. Y eso lo valoro mucho. En ese sentido somos muy parecidos. Gracias por ello, Leo” (1).

Eso dice Xavi sobre el mejor del mundo. Poesía.

Y por estos días, Messi ganó por quinta vez el balón de oro, para que se sepa quién es el poeta coronado. Y quién, también, un perro:


(1) Hernández, Xavi, Gracias, Leo, maqui, Diario El país (España), 13 de enero de 2016.

Julio Estrada Ycaza y su comparación de Estocolmo y Guayaquil

14 de enero de 2016


En un artículo que escribió sobre la expansión del suburbio en Guayaquil, el historiador guayaquileño Julio Estrada Ycaza hizo referencia a la capital del Reino de Suecia. “Estocolmo, bueno es recordarlo”, declaró Estrada, “tiene un ‘plan regulador’ desde 1640, cuando designó un ‘conductor’ del desarrollo urbanístico” (1)

Estrada precisó que esta designación se debió a los frecuentes incendios en esa ciudad e hizo una cita escueta [“Sidenbladh, Scientific American (IX.1965)”] de su fuente. Pero una busca en Google conduce de inmediato a una fuente más completa. El autor se llama Göran Sidenbladh (un tipo con su propia entrada en la ininteligible Wikipedia sueca) y publicó un artículo acerca de Estocolmo, su ciudad natal, en el volumen 213, número 3, de la revista Scientific American, edición del 1 de septiembre de 1965, pp. 95-106.

El artículo se tituló “Stockholm: A planned city” [Estocolmo: Una ciudad planificada] y la web de la revista (en la que se lo puede leer, previo pago) refiere su singularidad: “El concepto de planificar el desarrollo de una ciudad llegó tarde a la mayoría de ciudades. Estocolmo es una excepción: su crecimiento ha sido planificado desde que se estableció una oficina de planificación de la ciudad hace más de 300 años” (2)

De seguro, Julio Estrada Ycaza leyó este artículo y fundamentó en él su comparación entre Estocolmo y Guayaquil. En opinión de Estrada, el régimen de propiedad de Guayaquil “guarda marcado paralelismo con el de Estocolmo donde, antes del siglo XIX, era más bien rara la propiedad privada de la tierra, que pertenecía a la corona o a la ciudad” (3)

Pero el caso era diferente cuando se trataba de la intervención de las autoridades en el crecimiento de la ciudad. En Estocolmo el desarrollo urbanístico se empezó a planificar a partir de 1640 con el objetivo de prevenir que ocurra una catástrofe natural (los incendios), mientras que en Guayaquil la regulación de las autoridades “era sólo por consolidar la población” (4). Mientras Estocolmo pensaba, Guayaquil era policía.

Por supuesto, hoy Estocolmo es una ciudad de ensueño para los planificadores urbanos (5) mientras que Guayaquil es una ciudad que todavía es incapaz de empezar a planificar con el objetivo de prevenir una catástrofe natural (las inundaciones). Este hecho es muy preocupante, porque Guayaquil es una de las ciudades más vulnerables a las inundaciones en el mundo (6)

En este caso es incluso peor, porque la planificación de Guayaquil es contraria a la prevención de inundaciones. Por un lado, su estrategia de ocupación urbana impermeabiliza el suelo, aumenta la temperatura de la ciudad, produce erosión y causa contaminación de las aguas pluviales; por otro, su planificación del drenaje urbano no sólo resulta ineficaz (motivo suficientemente preocupante) sino que es siete veces (¡!) más costosa que una solución eficaz (7). Todo eso, porque tal es el negocio de la administración pública.

En resumen: una lección que Estocolmo aprendió hace 375 años (que si quieres enfrentar un fenómeno natural debes hacerlo con anticipación y planificación) Guayaquil todavía no la asimila. En comparación, así de lejos, así de pobres.

(1) Estrada Ycaza, Julio 1973, ‘Desarrollo histórico del suburbio guayaquileño’, en: Revista del Archivo Histórico del Guayas, Año 2, No. 3, Guayaquil, pp. 16-17.
(2) Scientific American, consultado el 14 de enero de 2016.
(3) Estrada Ycaza, Julio 1973, Ibíd., p. 16.
(4) Estrada Ycaza, Julio 1973, Ibíd., p. 17.
(5) Berggren, Christopher, Stockholm, Sweden: An Urban Planner’s Dream City, Sustainable Cities Collective, 27 de septiembre de 2013.
(6) Inundaciones en Guayaquil, Xavier Flores Aguirre, 31 de diciembre de 2016.

Respuesta a un fanático

13 de enero de 2016

Unos días atrás publiqué una entrada relativa a este artículo fanático escrito por Gonzalo Ortiz Crespo (1) en el que atacaba con particular saña a Francisco Borja Cevallos, hermano de Rodrigo (presidente del Ecuador en los años 1988-1992). La respuesta de Borja es contundente:

“Gonzalo: he leído tu artículo. Te lo contesté en privado, pero me dicen que tu odio se ha esparcido por las redes sociales, lo cual me obliga a responderte también por ellas.
Veo que omites de tu lista negra a tus parientes. Me alegro que al menos guardes lealtad con la gente de tu sangre.

Los temas de fondo de los que hablas merecerían largas disquisiciones, para las que no tengo tiempo ni ganas por ahora. Ya habrá oportunidad.

Con una maledicencia que no te conocía, incluyes a mi hermano como parte del pasado que repudio. Si te quedara algo de buena fe sabrías –y reconocerías- que jamás renegaré de mi hermano, de su integridad y de su gran gobierno. Está claro que te avergüenza defender a los otros, a los que aludo como parte del pasado nefasto del país: Febres Cordero, Sixto, Dahik, Abdalá, Rosalía, Alarcón, Mahuad, Noboa, Lucio. Por ello, porque no te atreves a defender de frente a los personajes del pasado oprobioso del Ecuador, metes en tu colada a Rodrigo, para además tratar de añadir algo de brillo, credibilidad y buenas razones a tu veneno. Con altanería me ofendes y con sumisión adulas a mi hermano, pretendiendo enfrentarnos. Ese parece ser el objetivo central de tus bajezas. Pierdes tu tiempo.

Cuando Correa me propuso ser embajador en Chile ejercía yo el muy cotizado cargo de vicepresidente nacional (director) de noticias de Teleamazonas. Varios años antes había dejado Metrohoy. Veo que sigues escribiendo sin investigar lo suficiente, del modo irresponsable como varios periodistas ejercen y desprestigian la profesión.
Acepté el cargo de embajador por considerarlo un gran honor, porque sentía que podía ser un aporte para el país, porque creía –y creo- en el proyecto político, y por lealtad –que yo sí la tengo a toda prueba- con mi amigo el Presidente Correa. No soy de los que abandonan el barco cuando los agoreros avizoran el naufragio.

Tu llamado final a la unidad de los "demócratas" parecería que incluye -pues de otra manera no veo a quienes te refieres- a Nebot, Lasso, Páez, Lucio, Dalo Bucaram, Lourdes Tibán y Alvarito. Frente a ellos me quedo mil veces con Correa.

Francisco Borja Cevallos”.
 
Borja lo mandó a freír espárragos a Ortiz por su olvidable artículo. Le sobraban motivos.

(1) Fanatismo, Xavier Flores Aguirre, 8 de enero de 2016.

Inundaciones en Guayaquil: asumir las responsabilidades ciudadanas para enfrentar los riesgos inminentes

12 de enero de 2016


Publicado en diario El telégrafo el 12 de enero de 2016 bajo el título 'Guayaquil perdería en 2050 $2.813 millones por inundaciones'. 

*

El riesgo de graves pérdidas económicas por causa de las inundaciones debería ser motivo de alarma en Guayaquil. Una investigación que se publicó en la revista Nature Climate Change en agosto de 2013 titulada ‘Futuras pérdidas por inundación en las grandes ciudades costeras’ (1) obliga a replantearnos lo que hemos hecho en la ciudad para mitigar el impacto de las inundaciones.

Esta investigación publicada en la revista Nature Climate Change fue auspiciada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) y liderada por el economista del Banco Mundial Stéphane Hallegatte. La investigación consideró a todas las ciudades costeras que en el mundo tienen más de un millón de habitantes: fueron 136 ciudades y Guayaquil fue una de ellas. Su objetivo fue cuantificar “las pérdidas por inundación presentes y futuras en las 136 ciudades costeras más grandes”. Lo preocupante de esta investigación es constatar el que, para Guayaquil, esas pérdidas podrían resultar inaceptablemente altas.

La investigación liderada por Hallegatte estudió dos posibles escenarios para el año 2050: un escenario de solo “cambios socio-económicos” y un escenario (optimista, porque podría ser mucho peor) de variación del nivel del mar en 20 centímetros, como consecuencia del cambio climático. En el primer escenario, el promedio estimado de pérdidas anuales que se proyecta para Guayaquil en el año 2050 es de US$2.813 millones, que es la cuarta estimación de pérdidas económicas más alta entre las 136 ciudades costeras sometidas a análisis. En el segundo escenario, el promedio estimado de pérdidas anuales que se proyecta para Guayaquil en el año 2050 es de US$3.189 millones que es, nuevamente, la cuarta estimación de pérdidas económicas más alta entre las 136 ciudades analizadas.

Pero lo más grave es que estas proyecciones de pérdidas económicas se las hace asumiendo que la Alcaldía de Guayaquil se ha preocupado de tomar las medidas de mitigación idóneas para enfrentar el impacto de las inundaciones. Porque, como se explica en la investigación, estas proyecciones “no deben considerárselas como predicciones, pero sí como demostración de la necesidad de adaptación, porque la inacción resultaría en pérdidas inaceptablemente altas”.  Y esto sí es realmente grave, porque hasta ahora la Alcaldía de Guayaquil ha actuado de manera irresponsable frente a los riesgos de inundaciones y la consecuencia de esa irresponsabilidad sería, precisamente, esas “pérdidas inaceptablemente altas” a las que alude la investigación.

Como sociedad, lo que debería preocuparnos es que el modelo de desarrollo de la Alcaldía de Guayaquil camina en dirección a las “pérdidas inaceptablemente altas”. La evidencia de esto la ofreció la propia Alcaldía de Guayaquil, pues en el año 2013 ella solicitó una cooperación técnica no reembolsable a la Corporación Andina de Fomento (CAF) para que un equipo de expertos analicen las inundaciones en Guayaquil y presenten un informe técnico especializado (2). En este informe técnico, elaborado por expertos internacionales, se advirtió claramente que el ‘Plan Maestro de Drenaje Urbano’ que aplica la Alcaldía de Guayaquil tiene un enfoque para la gestión de inundaciones urbanas que es “muy costoso y poco sustentable a lo largo del tiempo”.

Conviene analizar en mayor detalle este informe técnico especializado que solicitó la Alcaldía de Guayaquil. Sus autores diseñaron una estrategia ecológica e inclusiva a partir de la cual propusieron la ejecución de políticas públicas para convertir a Guayaquil en “una ciudad líder en la gestión verde, inclusiva y sustentable en América latina”. El informe encontró, sin embargo, que un gran obstáculo para el cumplimiento de este propósito es la propia Alcaldía de Guayaquil, por dos razones: su estrategia de ocupación urbana y su planificación del drenaje urbano. Lo primero, porque la estrategia de ocupación urbana en Guayaquil es desastrosa: “lotes pequeños para las viviendas, aceras y accesos estrechos, limitadas áreas verdes, y en general una clara tendencia hacia la impermeabilización del suelo urbano”; lo segundo, porque la planificación para el drenaje urbano consiste de “infraestructuras de conducción que aumentan la capacidad de los cauces mediante obras de canalización” (lo que se conoce como “end of pipe”).

Las consecuencias de la estrategia de ocupación urbana y de la planificación del drenaje urbano de la Alcaldía de Guayaquil son nefastas para la mitigación de los impactos de las inundaciones. La estrategia de ocupación urbana, por ejemplo, “aumenta notablemente la temperatura de la ciudad, incrementa significativamente los picos y la velocidad del escurrimiento durante las corridas de la escorrentía superficial, produce erosión y aumenta la contaminación de las aguas pluviales”. Peor aún resultan las consecuencias de la planificación para el drenaje urbano: “La experiencia en otros países de América latina evidencian que soluciones basadas en el aumento de la capacidad de conductos en el macro drenaje (end of pipe) pueden alcanzar un costo de US$7 millones por kilómetro cuadrado, cuando soluciones basadas en amortiguar el escurrimiento están en el orden de US$1 millón por kilómetro cuadrado”. No solo es una solución muy costosa, sino que es, en palabras de los expertos, “poco sustentable”.

En resumen: las acciones que ha emprendido la Alcaldía de Guayaquil que se relacionan con las inundaciones encaminan a la ciudad a sufrir pérdidas inaceptablemente altas, son contrarias a las buenas prácticas ambientales e implican un despilfarro de los recursos públicos para aplicar una solución no sustentable. Gastar siete veces más por kilómetro cuadrado en una solución ineficaz es un vivo ejemplo de mala administración pública.

El informe técnico especializado planteó una serie de medidas que la Alcaldía de Guayaquil podría adoptar para una efectiva mitigación de los impactos de las inundaciones, entre ellas, medidas estructurales que consisten de obras de ingeniería, como diques, canalización del escurrimiento y embalses, así como medidas no estructurales, que consisten de medidas de prevención y de reducción de la vulnerabilidad económica y social de la población. Según el informe técnico especializado, “Guayaquil ofrece condiciones inmejorables para desarrollar soluciones integradas en el diseño urbano que combine programas de vivienda, transporte, agua potable, alcantarillado, drenaje, residuos sólidos y medio ambiente [para] diseñar soluciones sustentables en el largo plazo”. Esta es una buena noticia.

Sin embargo, es improbable que la Alcaldía de Guayaquil cambie su estrategia, porque ese despilfarro de los recursos públicos es querido, pues allí está el negocio de su administración pública. En todo caso, lo más preocupante es que como sociedad no exijamos todavía el cambio de estrategia de la Alcaldía. La sociedad civil guayaquileña es aún temerosa de criticar a las autoridades de su gobierno local: por ello, el alcalde todavía puede argumentar que si coinciden una fuerte lluvia y la marea alta, hay que simplemente resignarse y soportar los rigores de la naturaleza. Esa idea podía resultar de recibo en el año 1900, pero ya entrado el siglo veintiuno, en una época en la que existen tantas alternativas para enfrentar los efectos de las inundaciones (ejemplificadas en el informe técnico especializado, solicitado por el alcalde y a él entregado) resulta totalmente inaceptable.
 
Visto lo visto, la situación es alarmante. Guayaquil es una de las ciudades en el mundo (la cuarta de 136) para la que en el año 2050 se proyectan altísimas pérdidas económicas por causa de las inundaciones (de alrededor de US$3.000 millones, con la posibilidad real de que sea incluso peor) y cuyo gobierno local toma medidas costosas e ineficaces para mitigar el impacto de las inundaciones, que sólo contribuyen a empeorar la situación de la ciudad en el futuro inmediato. Es un buen momento para pensar, de manera crítica y propositiva, el futuro de nuestra ciudad.

(1) Hallegate, Stéphane, Green, Colin, Nicholls, Robert J & Corfee-Morlot, Jan 2013, Future flood losses in major coastal cities, Nature Climate Change, Vol. 3, pp. 802-806. 
(2) Mejía Betancourt, Abel, Morelli Tucci, Carlos Eduardo, Bertoni, Juan Carlos, Cabezas Vélez, Gabriel 2013, La inundación de Guayaquil en marzo 2013. Opinión de expertos internacionales, Cooperación Técnica de CAF, Informe gerencial [17 de junio de 2013].

El negocio de las drogas (ft. 'el Coco')

11 de enero de 2016


Para triunfar en el negocio de las drogas debes tener nulos escrúpulos (1). Eso incluye, por supuesto, a los notorios narcos como ‘el Chapo’ Guzmán, de quien se conoce su frialdad para dispararle un tiro en la cabeza a quien haya cometido un error en un envío de las sustancias (2).

Pero en el negocio de las drogas, los que menos escrúpulos tienen son los que las mantienen ilegales. Porque, a diferencia del vulgo, que es manipulable a través del miedo, los que sostienen la prohibición son personas que no pueden no darse cuenta del fracaso de su iniciativa y de que la misma produce más muertes de las que contribuye a evitar, además de un profundo deterioro institucional y una corrupción rampante. Todo eso, por razones de mercado. Prohibition is profit.

La derrota de la razón en una sociedad es cuando se normaliza el que esto, o sea, el fracaso de la iniciativa, el número brutal de muertos que causa, el deterioro de las instituciones y la corrupción generalizada, sea preferible a una hipótesis de libertad (debidamente regulada) de consumo y comercio. Porque esa hipótesis es el Coco (3).

(1) Como fue el negocio de la conquista de América. Aguirre Abad se pregunta en su Bosquejo histórico, en relación con esa época: “¿Cuándo ha sido, sino muy rara vez, y para oprobio de la especie humana, que la audacia, la perfidia y la crueldad, no han triunfado en este mundo, de la moderación, la buena fe y la humanidad?”: v. Aguirre Abad, Francisco Xavier 1972, Bosquejo histórico de la República del Ecuador, Corporación de Estudios y Publicaciones, Guayaquil, p. 101. Como cualquier implacable capitalista lo sabe por experiencia (y cualquier observador informado puede acreditarlo) esa es la lógica de muchos emprendimientos comerciales, en particular, en países con un capitalismo de privilegiados. Al final del día, ‘El Chapo’ opera como un empresario self-made man, un implacable e hijo de puta empresario.
(2) Sean Penn, El Chapo speaks, Rolling Stone, 9 de enero de 2016. Una traducción al español de la entrevista, en: Entrevista completa de Sean Penn a ‘El Chapo’ Guzmán, El Diario de Yucatán, 11 de enero de 2016.
(3) “¿Sabes tú, niño / qué quiere el coco?: / que tengas miedo / ni mucho ni poco”: Folklore infantil.

Farewell

Bowie, genio, en la vida y en la muerte. Well played.



Señora socialcristiana

8 de enero de 2016


Si le cambiamos unas cuantas cosas, como por ejemplo, unos enemigos por otros, España por Guayaquil y Franco por Nebot, esta señora española de 1979 sería una guayaquileña socialcristiana, burguesa y descerebrada, del 2019. Y claro, Nebot no morirá en una habitación miserable de la seguridad social, sino en una cómoda mansión en una isla privada. Pero fuera de estos detalles, los dos fascismos se parecen demasiado (1).


Por cierto, la señora tiene Twitter

(1) El fascismo municipal, Xavier Flores Aguirre, 13 de enero de 2012. Hay un claro vínculo con el franquismo, incluso de índole personal, dado que el alcalde Nebot es nieto de quien fuera el lugarteniente de Franco en Guayaquil: "se conoce que funcionó en Guayaquil una sección de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, el partido del Gral. Francisco Franco, que estuvo liderado por el inmigrante catalán Jaime Nebot Borrás": Hidalgo, Ángel Emilio, El hispanismo en Guayaquil, Diario El telégrafo, 27 de marzo de 2013.

Fanatismo

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Usualmente si leo un artículo como éste, tiendo a olvidarlo enseguida. No está hecho para aprender nada, sino para mostrar adjetivos. Pero lo voy a consignar, para recordarlo como ejemplo de artículo de un fanático que critica que otros no compartan su fanatismo: el típico artículo que le gusta a la peña fanática de la oposición, porque tiene demasiados adjetivos sin justificación y porque exhibe una virulencia que presume de razones que nunca explica.

El artículo en cuestión.

Y se nota que lo que realmente quiere Gonzalo Ortiz es enjabonarlo a Pancho Borja.

Aguirre Abad y el quichua

7 de enero de 2016


En su libro Bosquejo histórico de la República del Ecuador Aguirre Abad se refiere al idioma quichua, en los siguientes términos:
 
“La lengua quichua, por más que se la celebre, realmente bárbara, buena si se quiere, para los antiguos indios, de cuya escasa civilización es la expresión más duradera. Nada perdería la sociedad con que su uso se perdiera, pues nada han perdido, y por lo contrario han ganado mucho, los indios de la costa con haberla olvidado. Se tiene respeto por las lenguas muertas, porque son sabias; se las conserva, se las estudia todavía porque ellas han servido para transmitirnos los principales conocimientos de las ciencias y las artes, de que las naciones modernas se han aprovechado, aún mejorándolos. En la lengua quichua no se puede aprender nada(1).
Es mucha agua la que ha corrido desde esta valoración de Aguirre Abad. Sin lugar a dudas, hoy le horrorizaría saber de la disposición constitucional (artículo 2, segundo inciso) que establece el “kichwa” como uno de los idiomas oficiales de la República. Lejos, en todo caso, quedó Aguirre de verla: murió en diciembre de 1882.

(1) Aguirre Abad, Francisco Xavier 1972, Bosquejo histórico de la República del Ecuador, Corporación de Estudios y Publicaciones, Guayaquil, pp. 140-1.

Las lágrimas de Obama

6 de enero de 2016


El día de ayer, el presidente Barack Obama anunció la toma de medidas administrativas para el control de las armas de fuego en los Estados Unidos de América (1). Cuando hizo su anuncio (2), Obama no pudo evitar que se le pianten unos lagrimones, en memoria de tantas víctimas:



Esta lucha de Obama contra los poderosos lobbies que procuran la ausencia de controles para la venta de armas (en particular, la NRA) es de vieja data. En septiembre de 2014 publiqué un ilustrativo artículo en el que comparé la política de control de armas en Australia a raíz de la masacre de Port Arthur (a inicios del gobierno conservador de Howard) con la ausencia de controles en los Estados Unidos de América después de tantas y tantas masacres (3).

En todo caso, por fin Obama se decidió a hacer algo. Tarde, en medio de lágrimas, pero al fin algo.

(1) EE.UU.: las nuevas medidas para el control de armas con las que Obama quiere "salvar miles de vidas", BBC Mundo, 5 de enero de 2016. Una versión traducida al español del discurso de Obama se la encuentra en: Las lágrimas de Obama al hablar del control de armas, Diario El país (España), 5 de enero del 2016.
(2) La transcripción del discurso (en inglés) se la encuentra en este enlace: Mosendz, Polly, Read: Transcript of President Barack Obama's speech on gun control, Newsweek, 5 de enero de 2016.
(3) Control de armas, Xavier Flores Aguirre, 7 de septiembre de 2014.

Quito: la ciudad que no se fundó en diciembre

5 de enero de 2016


“Este acuerdo se dio el 28 de agosto de 1534; y ese mismo día se celebró el acta de la fundación de la nueva ciudad, a la cual se le puso el nombre de San Francisco, no porque hayan entrado los conquistadores en la ciudad el día 4 de Octubre, sino por honrar la memoria de Pizarro, Gobernador del Perú, con cuya autoridad y poderes se hacía la nueva fundación. Esta es la verdadera fundación de Quito y, por tanto, su verdadero fundador fue el Mariscal Don Diego de Almagro, quien dio a la nueva población el nombre de Villa de San Francisco” (1).
La segunda quincena de agosto del año 1534 fue de ajetreos administrativos en la América ecuatorial: se fundaron una ciudad y una villa en Liribamba (a la vera de la laguna de Colta) pues los conquistadores bajo el mando del adelantado Francisco Pizarro (al que alude en la cita González Suárez, cuando habla de la “autoridad y poderes” para hacer la fundación) se iban a encontrar con las huestes comandadas por el adelantado Pedro de Alvarado, que venía de Guatemala a disputar el territorio con los de Pizarro, por lo que ambos grupos, recuerda González Suárez, “estaban a punto de venir a las manos” (2). Los de Pizarro (comandados, en este caso, por el Mariscal Diego de Almagro) querían alegar, para una posible negociación con Alvarado, “la anticipada posesión de la tierra en donde se había introducido tan incautamente el Adelantado” (3). Ese es el contexto de las fundaciones, hechas dentro de una quincena y al apuro. (Al final, Alvarado aceptó el pago de 100.000 pesos de oro por lo que había llevado a estas tierras y se volvió a Guatemala –bien podría decirse que la estrategia rindió).

Esos dos sitios fundados en Liribamba fueron una ciudad y una villa. La ciudad, que se llamó Santiago de Quito, se la fundó el 15 de agosto de 1534, se la trasladó a la región litoral y terminó por tomar un nombre indígena (4); la villa, que se llamó San Francisco de Quito, se fundó el 28 de agosto de 1534 y su traslado al norte no implicó en ningún caso una nueva fundación de la villa el día 6 de diciembre en que se verificó su asentamiento. Este suceso decembrino fue una mera mudanza administrativa: la fundación fue una sola y fue la primera, la que es la “verdadera” según el parecer razonado de González Suárez. Y sucedió un agosto, casi al fin de un mes agitado.

(1) de la Torre Reyes, Carlos (ed.) 1995, Escritos de González Suárez, Banco Central del Ecuador, Quito [Colección de Escritores Ecuatorianos, Vol. 4], p. 145.
(2) Ibídem.
(3) Ibídem.
(4) El azar de un nombre, Xavier Flores Aguirre, 3 de noviembre de 2015.  

Thomas Nast, la fiebre amarilla y el Guayaquil de 1902

4 de enero de 2016


El domingo 7 de diciembre de 1902 murió en Guayaquil el cónsul general de los Estados Unidos de América. No era la primera vez que la fiebre amarilla se cobraba la vida de un cónsul de ese país en nuestra ciudad: en 1867 murió a causa del Vómito Prieto (como también se la conocía a la fiebre amarilla) Louis Victor Prevost (1). Lo singular de este otro muerto era su identidad, pues se trataba de Thomas Nast, el que fuera el más influyente caricaturista de la segunda mitad del siglo XIX en los Estados Unidos de América. El alemán Nast (nacido en Landau, en 1840) fue, entre otras cosas, autor de símbolos de la política estadounidense como el elefante del Partido Republicano y el burro del Partido Demócrata (2), así como el creador del símbolo del consumismo par excellence, el obeso Papá Noel, al que Nast dibujó por primera vez en 1863 (3).  


Una versión del Papá Noel de Thomas Nast, publicada en 1881 en Harper's Weekly.
El presidente Theodore Roosevelt fue quien designó a Thomas Nast (ya en época de vacas flacas) en el puesto de cónsul de los Estados Unidos de América en Guayaquil. Nast partió con rumbo a nuestra ciudad el 1 de julio de 1902, asumió su cargo el 19 de ese mes y lo desempeñó hasta el día de su muerte, el 7 de diciembre del mismo año. Tiempo después sus restos fueron trasladados por su viuda a Estados Unidos y hoy reposan en el cementerio Woodlawn del Bronx, New York (4).
 
Resumen del período de Nast en Guayaquil, según la historia del cónsul Federico Goding (v. Nota 1, p. 15).
 
En el breve período en el que vivió en Guayaquil, el cónsul Nast no se sintió a gusto en la ciudad. En su opinión, la vida en Guayaquil se complicaba porque “el fuego, la fiebre amarilla y el polvo no ayudan a aclarar la mente” y lo incomodaba la naturaleza chismosa de la sociedad guayaquileña (“oh, qué lugar es este para el chisme. Corre salvaje, como las ratas”). Su mayor felicidad era el que su esposa Sallie no lo haya acompañado al desempeño de este puesto, para que no tenga que padecer lo que él padecía (5)


Nota de Nast en la cual advirtió a su gobierno sobre la fiebre amarilla en Guayaquil. Menos de dos meses después, moriría a causa de aquello mismo de lo que informó.
 
En todo caso, algunos estudios sobre Thomas Nast recogen su despreciativa opinión de la sociedad guayaquileña (6); pero nadie todavía se ha preocupado de estudiar sus opiniones para obtener una mirada crítica del Guayaquil de aquel entonces (todavía somos demasiado provincianos como para hacer una mirada autocrítica: seguimos aún en la fase de la “historia boba” [7]). Un historiador interesado podría acudir a la pequeña ciudad de Fremont, Ohio, lugar de nacimiento de Rutherford B. Hayes (Presidente de los Estados Unidos de América entre 1877 y 1881) porque allí se encuentra el Rutherford B. Hayes Presidential Center, institución que el año 1959 compró la Thomas Nast Collection, en la que se encuentran cartas y dibujos del “período de servicio consular de Nast en el Ecuador durante 1902” (8). Lo que no hay, hasta el día de hoy, son historiadores que acudan a investigar ese acervo documental, para desentrañar la opinión de un cónsul (no cualquiera; probablemente la figura más relevante que ha venido a ocupar ese puesto en la historia del servicio consultar estadounidense en Guayaquil) sobre la ciudad en la que le tocó en suerte (mal)vivir y morir.    

(1) Este recuento lo escribió Frederic Webster Goding (a quien Guayaquil recuerda en la calle Federico Goding, más conocida como ‘la 11ava’) en: Goding, FW 1920, ‘A brief history of The American Consulate General at Guayaquil, Ecuador’, The Advertiser Press, Maine, USA.
(2) Thomas Nast, britannica.com, consultado el 4 de enero de 2016.
(3) Santa Claus, britannica.com, consultado el 4 de enero de 2016.
(4) En este mismo cementerio del Bronx reposan los restos del japonés Hideyo Noguchi, quien años después (entre julio y octubre de 1918) investigó el microbio original de la fiebre amarilla durante su estancia en Guayaquil (la ciudad lo homenajea con una calle que reemplazó a la antigua calle Chanduy; a Nast no se digna en recordarlo). El japonés Noguchi murió en Accra (Ghana) en 1928, contagiado de fiebre amarilla por la mordida de un mono, v. Pérez Pimentel, Rodolfo, Hideyo Noguchi, diccionariobiograficoecuador.com
(5) Halloran, Fiona Deans 2013, ‘Thomas Nast: The father of modern political cartoons’, University of North Carolina Press, pp. 278-281. El capítulo 12 de esta obra está dedicado (en parte) a la decisión de Nast de aceptar el cargo de cónsul de los Estados Unidos de América en Guayaquil y sus consecuencias; el capítulo se titula “Nast’s Weekly and Guayaquil”. En opinión de la autora de este estudio sobre Nast, en las cartas a su esposa en las que describía a la gente de la ciudad y comentaba de cultura y política local, Nast mostró “una terrible sensación de amargura. Sus quejas de que todo era sucio y que la gente de Ecuador valían tanto como el lodo de las calles que caminaban reflejaba tanto su ojo artístico para el detalle como su decaído optimismo”. Ibíd., p. 279.
(6) A este respecto, además del libro de Halloran, también puede consultarse, Miller, Tom 2001, ‘The Panama hat trail: A journey from South America’, National Geographic Society.
(7) Para comprender la miseria de nuestros estudios históricos en su vertiente "oficial", valga como botón de muestra la crítica expuesta en este artículo: Guayaquil, la aldeana, Xavier Flores Aguirre, 26 de diciembre de 2015.
(8) Rutherford B. Hayes Presidential Center, Thomas Nast, 1840-1902, consultado el 4 de enero de 2016.

Adiós, 2015

31 de diciembre de 2015

Afueras de Siam Riep, Camboya. Foto: Nadya Donoso.
El año 2015 terminé (con distinción) mi maestría en Australia, viajé mucho por ese país y por el sudeste de Asia y China, leí muchos libros, estoy en buenos términos con mi mujer, mis amigos y mi familia. Tengo proyectos en mente y muchas ganas de ejecutarlos en el año que empieza.

Bienvenido, 2016.

Inundaciones en Guayaquil


A prepararse, porque se vienen el 2016. Posiblemente, a largo plazo, tendrán nefastas consecuencias.

*

El diario El universo publicó una noticia con un titular preocupante: “Guayaquil, entre las 10 ciudades del mundo más vulnerables a inundaciones” (1). A pesar de que la noticia era preocupante, el diario en cuestión no profundizó en esta información, ni ninguno de sus columnistas se preocupó de opinar al respecto. De haber escrito algo, lo más seguro es que habrían culpado a otro de esta vulnerabilidad de Guayaquil a las inundaciones. O mejor dicho, se habrían limitado a seguir el libreto que la alcaldía de Guayaquil ha diseñado para este tema.

La noticia de diario El universo ubicó a Guayaquil como “la cuarta ciudad más vulnerable a inundaciones, solo detrás de Guangzhou en China, además de Mumbai y Kolkata en la India” (2). Con referencias a un estudio que se publicó online en la revista Nature en el mes de agosto del 2013, el artículo responsabilizó de ello al “cambio climático combinado con rápidos incrementos de población y de producción” y señaló que para el año 2050 existirá un incremento de nueve veces en el riesgo de inundación de las grandes ciudades portuarias y que el costo de las inundaciones podría sumar USD $52.000 millones. El diario afirmó que dicho estudio identificaba a las 136 ciudades costeras con mayores riesgos de inundación y mencionó once de ellas, pero no incluyó a Guayaquil (mencionó cinco ciudades de Estados Unidos, dos del sur de China, dos de Japón, una de Canadá y una de la India). Al final de la noticia, se cita a uno de los cinco autores del artículo, Robert Nicholls:
 
“Este trabajo muestra que el riesgo de inundaciones está aumentando en las ciudades costeras a nivel mundial debido a una serie de factores, incluyendo la subida del nivel del mar. Por lo tanto, hay una necesidad urgente de empezar a planificar la forma de gestionar los riesgos de inundación desde ahora”.
 
Salvo la cita del profesor de ingeniería de costas de la Universidad de Southampton, Robert Nicholls, el resto del artículo es un desastre. Una evidencia de la pésima compresión lectora de quien lo redactó.

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El estudio al que hace referencia la noticia de diario El universo se titula “Future flood losses in major coastal cities” [“Futuras pérdidas por inundación en las grandes ciudades costeras”], de autoría de cinco académicos (3). A diferencia de lo expuesto por el diario, este estudio no identifica a las 136 ciudades con un mayor riesgo de inundación, sino que cuantifica “las pérdidas por inundación presentes y futuras en las 136 ciudades costeras más grandes”. El objetivo del estudio, entonces, no es tanto las posibilidades de riesgo de inundación, sino la estimación probable de las pérdidas por causa de las inundaciones. El estudio indica que las pérdidas el año 2005 fueron de USD 6.000 millones y que podrían incrementarse a USD 52.000 millones el año 2050, “con solo el cambio socio-económico proyectado” pues si se a ello se añade la inoperancia en la adopción de las medidas de “adaptación” las pérdidas globales podrían incrementarse a USD 1.000.000 de millones.  Esta precisión es clave, pero el diario omitió mencionarla cuando hizo referencia a las cifras del estudio.

Porque lo relevante del estudio es la proyección de escenarios para evaluar las probables pérdidas futuras de las ciudades. Su propósito es identificar las ciudades “donde el más alto incremento en pérdidas puede esperarse”. Para ello, lo primero es identificar las pérdidas en el 2005. Para este propósito, el artículo usa dos “diferentes métricas de vulnerabilidad”, representadas en la “Tabla 1”. En la columna izquierda, se muestra una clasificación del promedio de pérdidas económicas anuales (AAL –“Average Annual Losses”) de las grandes ciudades costeras, tomando en cuenta todas las posibles inundaciones y la protección existente. En la columna derecha, la clasificación se construye de acuerdo con la “vulnerabilidad relativa” de las ciudades, esto es, el porcentaje de pérdidas económicas anuales (AAL) en relación con el producto interno bruto de la ciudad. Este porcentaje representa “la parte de los gastos económicos de la ciudad que debería ahorrarse anualmente para pagar las futuras pérdidas por inundaciones”.

 
En la columna izquierda de la “Tabla 1”, la proyección a 100 años de las pérdidas económicas de la ciudad de Guayaquil, calculadas a partir del año 2005, es de USD 3.687 millones. Esto implica un promedio de pérdidas económicas anuales (siempre que se implementen mecanismos de protección) de USD 98 millones. Esta clasificación ubica a Guayaquil en el puesto 15 de 136 ciudades costeras en el mundo. En la columna derecha, se presenta el cálculo de esas pérdidas económicas de conformidad con el porcentaje que representan del producto interno bruto de la ciudad. En esta clasificación, el 0.95% de Guayaquil la hace ocupar el tercer puesto entre 136 ciudades costeras, solo por detrás de Cantón (1.32%) y de Nueva Orleáns (1.21%). Es decir, desde hace diez años el gobierno de Guayaquil debería haber empezado el ahorro de casi el 1% de su presupuesto anual para asumir las futuras pérdidas por inundaciones. Por supuesto, la alcaldía de Guayaquil no ha hecho nada de eso (en este instructivo video, quien fuera el autor líder del estudio, Stéphane Hallegatte, explica lo que deben hacer las autoridades de las ciudades).
  
El estudio de Hallegatte et al. expone en la “Tabla 2” una comparación de las 20 ciudades con las más altas pérdidas para el año 2050 de acuerdo con dos escenarios: un escenario SEC (Socio-Economic Changes -“cambios socio-económicos”) de sólo cambios socio-económicos (el único que pescó la redacción de diario El universo) que se deriva de las estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y de la Organización de las Naciones Unidas y un escenario SLR-1 (Sea Level Rise-1 –“Cambios en el nivel del mar-1”) que involucra un escenario optimista de incremento del nivel del mar en 20 centímetros y la adopción de medidas de adaptación por parte de las ciudades para mantener las probabilidades de inundación.

  
En el primer escenario, Guayaquil tendría un promedio estimado de pérdidas anuales de USD 2.813 millones (el cuarto más alto del mundo, después de Cantón, Bombay y Shenzen); en el segundo escenario, Guayaquil tendría un promedio estimado de pérdidas anuales de 3.189 millones (de nuevo, el cuarto más alto del mundo, después de Cantón, Bombay y Calcuta). Este escenario implica la existencia de cambios socio-económicos (4), subsidencia (5), elevación del nivel del mar (en el orden de los 20 centímetros, cálculo optimista) y la adaptación para mantener las probabilidades de inundación (6). En este segundo escenario, el incremento para Guayaquil en el promedio estimado de pérdidas anuales es del 13% y el porcentaje que el promedio de pérdidas anuales representa del producto interno bruto es del 1.08% (el tercero más alto del mundo, después de Cantón y Nueva Orleáns).     

Nótese que estas proyecciones involucran la adaptación de las ciudades frente a las probabilidades de inundación. El cálculo para Guayaquil es ya alarmante asumiendo que el gobierno de Guayaquil se preocupa de realizar obras de adaptación.

El artículo es elocuente:
 
“En la ausencia de adaptación, el impacto del cambio climático es mucho mayor que el efecto de cambio socioeconómico. Estos números no deben considerárselos como predicciones, pero sí como demostración de la necesidad de adaptación, porque la inacción resultaría en pérdidas inaceptablemente altas”.
Hasta el día de hoy, el gobierno de Guayaquil ha optado por la “ausencia de adaptación” en razón de lo cual el estimado promedio de pérdidas económicas anuales amenaza con ser más alto que el proyectado para el año 2050 y, por ende, devendría “en pérdidas inaceptablemente altas”. Una voz de alarma que una alcaldía inoperante y una prensa lacaya no escuchan.    

(1) En este enlace, 29 de septiembre del 2013.
(2) Una publicación en español debería utilizar las grafías en español de estas ciudades: Cantón en vez de Guangzhou, Bombay en vez de Mumbai y Calcuta en vez de Kolkata.
(3) El artículo forma parte de una investigación en curso auspiciada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD, por sus siglas en inglés). El autor líder del estudio, Stéphane Hallegatte, es un economista sénior del Banco Mundial, cuyos intereses investigativos incluyen la economía ambiental, el manejo de riesgos, la adaptación frente al cambio climático, las políticas urbanas, las políticas para la mitigación del cambio climático y el crecimiento verde. Sobre el perfil de Hallegatte, v. The World Bank, Stéphane Hallegatte.
(4) Los “cambios socio-económicos” son, en esencia, el incremento de la población y del valor de los terrenos.
(5) La “subsidencia” es el hundimiento progresivo de la superficie del terreno, a resultas de lo cual el nivel del mar sube. De las veinte ciudades en la clasificación de la “Tabla 2”, once de ellas sufren de subsidencia: Cantón, Calcuta, Guayaquil, Ciudad Ho Chi Mihn, Nueva Orleáns, Yakarta, Chennai, Bangkok, Xiamen y Nagoya. Guayaquil es la única ciudad iberoamericana en este ranquin y uno de las dos ciudades americanas, en conjunto con Nueva Orleáns. El artículo señala, sin embargo, que la vulnerabilidad de Nueva Orleáns se ha reducido debido a “las recientes inversiones post-Katrina” y es posible que se reduzca aún más en el futuro.
(6) La “adaptación” es el incremento de las defensas costeras contra las inundaciones para “cancelar el impacto de los cambios ambientales” y para mantener (al menos) las pérdidas económicas estabilizadas con relación a la riqueza local (esto es, manteniendo las pérdidas agregadas en USD 52.000 millones: si no se toman estas medidas, las pérdidas podrían ascender a USD 1.000.000 millones). Stéphane Hallegatte refiere algunas medidas de adaptación que pueden conocerse en el video que se cuelga en esta entrada. Las medidas de adaptación que la alcaldía de Guayaquil puede aplicar se explorarán en una continuación de esta entrada.