Solo una cosa no hay...

20 de diciembre de 2008

Yo le deseé larga vida a León Febres-Cordero: mis razones para tal deseo eran razones de justicia. De esa justicia que en razón de los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en su período de Gobierno tenía cuentas pendientes con él y a la que su muerte burla y lo consolida en la impunidad.

Suele impresionarme el que entre los méritos que Febres-Cordero acuñó (como el rescate de Guayaquil de la pocilga roldosista) se cuente el que haya liberado al país del terrorismo. Sostener esa opinión es suponer que el Estado frente al terrorismo debe también actuar de manera terrorista: suposición estúpida porque equipara al Estado (cuya razón de ser es garantizar los derechos de todos quienes vivimos bajo su jurisdicción) con un grupo irregular cuya razón de ser es la violación de esos derechos que el Estado tiene la obligación de garantizarnos. Más todavía, sostener esa opinión es olvidarse (sea por ignorancia o mala fe) que en una sociedad democrática el único propósito válido para el combate al terrorismo es proteger las instituciones democráticas, los derechos humanos y el imperio de la ley, no menoscabarlos (a lo que se tiende cuando se actúa fuera de la ley, sin respeto a mínimos derechos –vida, integridad persona, debido proceso-. Recuérdese esa terrible frase de Febres-Cordero, tras el fallido desenlace del secuestro a Nahím Isaías: “Los derechos humanos son absolutamente respetables en este país, para quienes viven dentro de la Constitución y la ley”: esta frase, si se la piensa bien, fractura la sociedad y contraviene el auténtico propósito de toda democracia).

Michael Ignatieff afirma que la función de los historiadores honestos es purificar los argumentos y reducir al mínimo el número de mentiras en el debate. Reduzcamos, entonces, una: el ingeniero Febres-Cordero solía afirmar que la muerte de los hermanos Restrepo se juzgó oportunamente. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos lo desmiente: en su Informe No 99/00 sobre el Caso Carlos Santiago y Pedro Andrés Restrepo Arismendy el Estado, al tiempo de aceptar su responsabilidad por la desaparición de los hermanos Restrepo, reconoció que hubo “resultados incoherentes e ilegales” de la Policía Nacional y que “el proceso judicial interno estuvo caracterizado por demoras injustificadas, tecnicismo a ultranza, ineficiencia y denegación de justicia”. No se juzgaron a todos los involucrados ni se encuentran todavía los cuerpos de los desaparecidos. No hay justicia.

La justicia que yo deseé para Febres-Cordero consistía en investigar los crímenes de lesa humanidad perpetrados en su período de Gobierno: una investigación, en sede nacional o internacional, pero siempre con las debidas garantías (esas mismas garantías que se le negaron a las víctimas de su combate al terrorismo) y que en caso de responsabilizarlo se lo sancione con la prisión domiciliaria que correspondía. Su muerte nos arrebató esta posibilidad de cesar la impunidad y de hacer justicia. Nos queda, eso sí, la tarea pendiente de discutir de manera objetiva y crítica nuestra historia reciente. Porque, dicho sea al amparo de Borges: “Solo una cosa no hay. Es el olvido”.

17 comentarios:

Yitux dijo...

Con la muerte de Febres-Cordero no debe cesar las investigaciones, pues hay muchos responsables directos que aún siguen con vida. Es culpa tanto de quien da la orden como de quien la ejecuta.

Saludos

kozic dijo...

Ah, claro, lo mismo que en el periódico. Por eso la demora en subirlo.

Está muy bueno, de todos modos.

Lamento que haya salido tan tarde, puesto que el tema de la impunidad es algo que ha estado en boca de todos los "buenos", contra los "malos" que agradecen y exaltan la regeneración urbana y el sentimiento guayaquileñista.

Mira que te pongo del lado de los buenos.

Junto con Jonathan Lucero y José María León Cabrera (¿ya leíste su post sobre este mismo tema? imputacionpolitica.blogspot.com)

Saludos

José María León Cabrera dijo...

Completamente de acuerdo. Sólo quisiera añadir esta frase de Alan Dershowitz:

My mother always told me that when a person dies, one should not say anything bad about him. My mother was wrong. History requires truth, not puffery or silence, especially about powerful governmental figures. And obituaries are a first draft of history.

JM

Kojudo Mayor dijo...

Xaflag: Solo por afán de joder, y porque no veo el panorama muy claro, me gustaría saber tu opinión, como hombre que aboga por los derechos humanos, con preferencia por la minorías, en las cuales están, tal parece, incluídos los delincuentes y terroristas contumaces, (una suerte de minoría en nuestras sociedades, por la que sienten una gran afición y afinidad los miembros de los DD.HH que hoy son comensales de Carondelet) ¿cómo manejarías vos el asunto terrorismo desde el plano de un mero crítico que pontifica los DD.HH desde la retórica, la teoría y detrás de un escritorio, así como, en el hipotético caso de que vos fueras presidente, o asesor jurídico de alguno de ellos? ¿Te sentarías a dialogar con gente que, mientras vos vas, ellos ya están de vuelta y han reventado paquetes explosivos en las calles o matado a muchos, o han secuestradon a algún pariente tuyo a quien le mutilaron los dedos, o lo tuvieron cautivo por año, para pedir rescates, o para presionar al gobierno a hacer tal o cual cosa? Insisto, no tengo claro el panorama, porque yo no sabría qué hacer. Verdaderamente habría que estar en esa situación, o en los zapatos de quien debe tomar las decisiones, para poder entender a esta persona, y hasta poder juzgarla. Juzgar a la ligera, porque los otros (truanes y asesinos) aparecen "indefensos" ante una fuerza bruta mas grande que se impone a ellos, suena bastante simplón y nacido del obraje de algún teórico y esto, a pesar de que yo abogo por la vida y su defensa de principio a fin.

Por otro lado, me gustaría saber, en dónde radica la culpabilidad de LFC en el caso restrepo. Si bien es cierto que hubieron errores, policías corruptos, "resultados incoherentes e ilegales", ineficiencias, también es cierto que los autores materiales, o parte de ellos, así como los encubridores y cómplices, fueron sancionados y castigados en su momento. ¿Cuál es el vínculo de LF con la trágica desaparición de los hermanos Restrepo? ¿Existe alguna prueba, que demuestre que LFC sabía de su desaparición antes que nadie, fue él quien los mandó a ejecutar y desaparecer, hay algún documento que demuestre que LFC ordenó la tortura, la garantizó, la fomentó? ¿Tiene alguien alguna evidencia palpable que demuestre tales acusaciones? Desde el punto de vista práctico, mas no desde mi punto de vista, las palabras de LFC en las cuales él asevera que: “Los derechos humanos son absolutamente respetables en este país, para quienes viven dentro de la Constitución y la ley” son asertadas, pues si un sujeto que amenaza contra tu vida, a quien le importan un rábano tus derechos humanos, no merece, insisto, desde una óptica pragmática, ninguna consideración que éste sujeto no de a sus congéneres.

Buen tema. Coméntanos un poco mas.

azul dijo...

muy de acuerdo. pero no creo que la tarea pendiente sea solo de discutir la historia. obviamente ya muchos de los implicados se han muerto y los muertos no tienen responsabilidad penal. pero se impone la investigación. para informar con hechos al "juicio de la historia", ¿no?

david santos dijo...

Buen trabajo!
Gracias por compartirlo con nosotros.

Xavier dijo...

Gracias a todos por escribir. Yitux, de acuerdo. La investigación penal a Febres-Cordero ya no puede realizarse pero los hechos demandan muchas investigaciones penales que todavía pueden hacerse. K., gracias. JM, la frase de Dershowitz es excelente y propicia. KM: el tema es complejo. No es fácil tomar decisiones en esta materia (no lo digo solo por los actores políticos: pienso en los judiciales o en las víctimas). Pero en materia de decisiones políticas no considero admisible que el Estado responda agresiones (por atroces que éstas sean) con idénticas, o incluso peores, agresiones. No conozco mejor frase que ésta de G. B. Shaw para precisar esta idea: “ciertamente no está bien que los caníbales se coman a los misioneros, pero sí que es mucho peor que los misioneros se empiecen a comer a los caníbales”. Es así, porque el Estado (a diferencia de quienes optar por actuar al margen de la legalidad) tiene su razón de ser en el cumplimiento de ciertos compromisos (que defienden valores democráticos y ciertos mínimos derechos que están consagrados en normas constitucionales y, en general, en el ordenamiento jurídico) cuyo propósito es servir a todos quienes habitamos bajo su jurisdicción. De ahí que no pueda coincidir con el punto de vista práctico que tú postulas para la frase de LFC. Sobre LFC y el Caso Restrepo: mi crítica puntual es a la opinión de LFC porque él sostenía que los hechos fueron “oportunamente juzgados”. Así lo dijo LFC en una Carta al Director en respuesta a un editorial que yo publiqué en El Universo (que, por cierto, yo quise replicar en El Universo pero el Editor de Opinión no lo permitió) cuya réplica publiqué en mi bitácora.
La Carta de LFC:
http://www.eluniverso.com/2008/07/16/0001/22/2E2BE61ACF4D4664B042DF96C7D36C5C.html
Mi réplica:
http://xaflag.blogspot.com/2008/07/respuesta-febres-cordero.html
Sigamos.
Azul, se imponen la investigación y la discusión de los hechos (te confieso que me sorprende –me he leído todos los editoriales que se han publicado sobre LFC a raíz de su muerte y pienso escribir algo al respecto- la inmensa capacidad de naderías que tiene la prensa local).
David, gracias.
Saludos.

Pedro Ceballos dijo...

Con respecto a la inquietud de Kojudo con respecto a "en dónde radica la culpabilidad de LFC en el caso restrepo". Seguramente a Kojudo, como a cualquier ciudadano común, le cuesta asimilar el hecho de que se puede imputar a una persona la comisión de un delito así éste no haya ejecutado el hecho de mano propia. En materia penal existe la teoría del dominio del hecho, la misma que consiste en la capacidad de imputar la infracción al dueño del acontecer causal de un hecho delictivo cuando este es ejecutado a traves de la utilización de aparatos estatales. El punto de partida de ésta teoría consiste en que, en los delitos comtidos a traves de aparatos estatales, el ejecutor inmediato es una persona cambiable, fungible, que si se niega a realizar el hecho habrá otro quien lo reemplaze y ejecute la orden expresa (que puede ampliarse inclusive a ordenes consistentes en políticas de estado -y he aqui el caracter elastico de la teoría, que podría ampliarse sin ningún problema hasta las personas que dictan las ordenes antijuridicas, como por ejemplo, las de cero tolerancia o las llamadas "primero dispara, luego averigua"- sobre los motivos y justificaciones para hacerlo habrá que analizar caso por caso. El de los Resptrepo a mi juicio, no tiene justificativo alguno). Como el ejecutor inmediato es simplemente es un instrumento de una voluntad dolosa superior, independientemente de la responsabildiad penal del autor inmediato o ejecutor, se sanciona tambien al autor mediato, quien es autentico dueño de la vountad dolosa en la comisión del delito. Esta teoría, creada por Roxin, fue utilizada por el tribunal de Nuremberg para la sanción de los criminales del nacionalsocialismo. Hoy en día esta teoría inclusive aplicable en delitos cometidos dentro del seno de una empresa, obviamente con un caracter imputativo mucho mas restrictivo y diverso que el que se puede manejar dentro de delitos cometidos utilziando al aparato estatal. No tomaré partida con respecto a la culpabilidad de Febres Cordero ante la eliminación de los Restrepo, no soy juez para decir si es culpable o no y sin duda alguna es discutible si se trató de un hecho de eliminación producto de la política de estado imperante en aquel tiempo o si se trató de una detención ilegal como de las tantas que existen donde posteriormente hubo uso desmedido de la fuerza sin que exista, para el caso concreto, el concoimeinto de las cabezas en el poder ejecutivo. No solo que la determinación de la responsabilidad de LFC trae grandes dificultades, sino que el deficit probatorio es gigantesco. En todo caso, ahi está la teoría del dominio del hecho, que cada quien entonces saque sus conclusiones.

Cordiales Saludos,
Pedro

Xavier dijo...

Pedrito, de acuerdo. El día del juicio final, compadre, serás el encargado de mi defensa. Un gran abrazo, saluz.

Carlos dijo...

Que para justificar la repulsa y condena post mortem de un puerco criminal como LFC se tenga que citar a un "vulgar apologista de las violaciones a los derechos humanos perpetradas por el estado de Israel" (la caracterización no es mía, es de Chomsky) en los comentarios de un articulo que pretende precisamente hacer conciencia de violaciones a los derechos humanos me resulta irónico (o contradictorio?).

Kojudo Mayor dijo...

Jugando a abogado del diablo, y sin mucha jerga quiromántica legal, pues no es mi fuerte, solo pregunto lo siguiente: Que tal si LFC ordenó que se endurezcan los controles policiales, estableció una política de estrictez y astringencia. En eso, no hay delito imputable, ni siquiera entra en pie, la teoría del dominio del hecho. Simplemente, como presidente que era, ante la ola delictiva y la amenaza terrorista, este señor, ordenó mas severidad en las acciones policiales. Ahora, resulta que elementos de esa policía se propasaron y supuestamente amparados en la orden presidencial, cometieron actos que van mas allá de lo que el presidente dispuso. ¿En dónde radica la culpabilidad de LFC por la ineficiencia y actuación icorrecrta de ciertos elementos? ¿Podemos entonces, culpar al Papa por los crímenes de pederastia de sendos curas? ¿Podemos culpar a Xaflag por los desatinos y violaciones a la constitución que comete Correa y sus esbirros, por haber sido Xaflag uno de los miembros de la comisión que redactó y "editó" la constitución?

Xavier dijo...

Carlos, si bien Dershowitz no es santo de mi devoción ni mucho menos (no hace mucho revisé un artículo de su autoría -"Tortured reasoning"- en el postulaba la legalización atenuada de la tortura) no se está haciendo un juicio de valor sobre la persona de Dershowitz sino sobre esa frase en particular, la que merece un análisis en sí misma, con independencia de quien la emitió. Se puede y se debe distinguir una y otra cosa, para no incurrir en falacias ad-hominem ni desviar el objeto del debate. Saludos.

Pedro Ceballos dijo...

Kojudo:

La imputación de LFC en el caso particular de los Restrepo no tiene respuesta sencilla, por eso en ningún momento me exprese partidario de su culpabilidad -hablando en terminos estrictamente penales- como tampoco de su inocencia -por el hecho de que existen herramientas para llegar a su imputación.
Va a depender del sentido y valoración que le se le de al siguiente planteamiento que lo haré a manera de preguntas -y sobre el mismo hay un sinnumero de fallos contradictorios en la jurisprudencia de países con cultura jurídica avanzada-.
¿Dejamos fuera de la imputación al LFC porque los resultados de exceso que se dieron por abusos de la policia en el caso de los Restrepo no abarcan dolo alguno de su parte, ya que la política -en todo caso antijurídica-de estado era la de eliminar a terroristas y no a menores de edad? o al cotnrario ¿Estaba LFC en la obligación de velar de que no se cometan excesos en el actuar policial frente a inocentes, particularmente en este caso, inocentes menores de edad, sobre todo si la politica de estado que em mismo impartió era de mano dura frente al terrorismo y era probable la existencia de excesos? ¿Puede respoder por estos excesos el autor de la orden antijuridica de utilizar la fuerza del aparato estatal para reprimir al delito, conociendo o al menos, debiendo concoer que se estaría ante situaciones injustiicadas de exceso como el caso de los Restrepo? . No tomaré partido por ahora de cual de los dos postulados es el certero, sin emabargo, como dice Xaflag -que a proposito en ningun lado ha insuinuado siquiera la convicción de que LFC sea culpable penalmente por la muerte de los Restrepo-, el caso si amerita, cuando menos, una investigación seria e imparcial, librada de todo tipo de trabas y retrasos. Lo que si es indiscutible es que detras del desmedido abuso policial hubo una orden antijuridica -traducida en politica de estado- y que la INVESTIGACION -no necesariamente traducida en culpabilidad como aqui suele interpretarse-, al menos, en esos casos debe ir mas alla de la persona de sus autores materiales.

Kojudo Mayor dijo...

Pedro: entonces, acogiéndonos a esa prudencia jurídica, con la cual tu presentas y sustentas tu análisis, y llegas a la conclusión de que el asunto es harto complejo, lo procedente entonces es abstenerse de hacer juicios de valor sobre la persona LFC. ¿Cierto?

En otras palabras, después de tus extensos circunloquios, terminas por darme la razón, y por ende, contradices a Xaflag, pues si la prudencia es lo que debería primar en un caso tan complejo, y en donde culpar a terceros y cuartos de haber sido tan culpables como los primeros y segundos, no es tan sencillo, expresarse de una manera en la que se asume que LFC es culpable antes de que esas interrogantes que tu mismo planteas sean, (y no han sido, y posiblemente nunca lo sean) comprobadas o esclarecidas es demasiado temerario, y si el sujeto estuviese aún vivo, podría considerarse calumnia y difamación.

¿Am I right?

Pedro Ceballos dijo...

1.- No considero que te estoy dando la razón porque en ningun momento he dicho que Febres Cordero no tiene ningna responsabildiad. Es una cuestion que para determinarse demandaria un estudio enorme de todos los documentos, testimonios y demas evidencias del caso. Seria una ligereza absurda venir a asumir en un blog o en cualquier lado la responsabilidad o no de LFC en el caso Restrepo. Cualquier argumento que se pronuncie y concluya en ello, de pura improvisación, estará basado en pasiones mas que en el estudio serio que el caso amerita.
2.- Que yo sepa Xaflag no se ha expresado de forma tal que LFC es culpable. De nuevo confundes el deseo de una investigación libre de trabas con la imputación per se.
3.- Considero que la exisetncia de abusos policiales dentro de politicas de estado de mano dura dejan cierta duda sobre la eventual omision de la persona que imparte dichas politicas en preservar las garantias para quienes no se desea contrarrestar y ciertamente, la frase de febres cordero que xaflag cita y que tu compartes deja serias dudas con respecto su obligación que en esa epoca tenia LFC, a traves de sus ministros, de aplicar politicas tendientes a que no ocurran excesos -torturas-, si se quiere-. De él nace la raíz, el dicta las políticas, la policia a partir de ello abusa y tortura no precisamente solo a terroristas... sale a flote la duda de que algo de comeptencia residual en el injusto le va a quedar al ingeniero.. o al menos, se crea la necesidad de una mayor investigacion, no?
4.- No he cometido delito alguno en ningun momento he afirmado que febres cordero es autor de este delito, ademas no creo que discutir sobre una duda historica irrefutable y la necesidad de investigacion de la misma sean conductas tendientes a lesionar bien juridico alguno.

Anónimo dijo...

Apropósito del tema Don Omar Ospina nos contaba del epitafio en la tumba del cardenal de Richelieu, en un cementerio de París. Dice, con un ligero cambio pertinente: "Aquí yace (…): hizo mucho mal y poco bien. El mucho mal lo hizo bien, y el poco bien lo hizo mal". Solo faltaría agregar algo así como: Que lo cubra para siempre el silencioso oprobio del olvido. Pero no lo olvidarán ni sus víctimas ni sus beneficiarios.

Zapatazos y más…
Por: Omar Ospina Gracía

gbrv75666 dijo...

la impunidad, los derechos humanos, la justicia... de qué manera le explicamos eso a los niños arabes que israel está matando sin tomar en cuanta nada más que su supuesto "derecho" a la "tierra prometida"