(Tragi)comedia editorial en El Comercio

15 de diciembre de 2008

En la busca de información para redactar la entrada “Buitres y papel picado” encontré este adefesio. El amigo Héctor Chiriboga me había advertido de su publicación y mucho nos habíamos reído de su torpe comparación. En su parte tragicómica (o mejor dicho, en la más tragicómica, porque el resto tampoco vale mucho) el editorial de El Comercio del 11 de diciembre afirma lo siguiente:

“Lo sucedido en la Universidad Católica de Guayaquil es insólito, aunque desconcierta, pues fue ese centro universitario el que tuvo la hidalguía de oponerse, hace pocas semanas, a una agresión estatal que pretendía convertir a ese campus en un centro de promoción electoral. Entonces hubo una reacción estudiantil, más que de las autoridades, que rememoró las grandes gestas de la universidad en el continente.
Se regresó a la histórica reforma universitaria de Córdova [sic] de 1918 y a los hitos de la universidad ecuatoriana a raíz de la revolución de 1944, cuando Benjamín Carrión enarboló la cultura como identificación nacional.” (Las cursivas son mías)

Me interesa, en particular, la parte en cursivas. El fulano que redactó este editorial desconoce mucho, el pobre, el significado de la reforma universitaria de Córdoba. En un apartado de su extensa y excelente obra de historia sobre América latina (América latina. De la independencia a nuestros días, Fondo de Cultura Económica, Pág. 413-414) François Chevalier describe ese proceso histórico en los siguientes términos:

“[Argentina] fue teatro, en 1918, en la vieja universidad de Córdoba (fundada por los jesuitas), de una insurrección estudiantil cuyas repercusiones continentales, a 50 años de distancia, aún ofrecían curiosas analogías con los movimientos mundiales “contestatarios” en las universidades, entre otros con el de Francia en 1968.
Recordemos brevemente las bases del “manifiesto de Córdoba” y de sus prolongaciones en junio-julio de 1918, que atrajeron la atención de ciertos periodistas europeos […]
De ahí nacen las “bases para la organización de las universidades” que proclamó en su congreso de Córdoba, del 20 al 31 de julio de 1918, la Federación Universitaria Argentina (fundada el precedente 11 de abril).
Las bases comprenden 10 puntos:
1. coparticipación de los estudiantes;
2. nexo institucional con los estudiantes alumnos o diplomados (“vinculación de los graduados”);
3. libre asistencia a los cursos;
4. profesorado libre;
5. periodicidad de la cátedra;
6. carácter público de las actas y de las sesiones;
7. extensión de la universidad fuera de su recinto (o difusión de la cultura universitaria);
8. asistencia social a los estudiantes;
9. autonomía universitaria (sistema diferencia organizativo)
10. universidad social (es decir abierta al pueblo y dependiente del pueblo)
Una vez reconocidas por el Presidente Yrigoyen (decreto de reforma del 13 de octubre de 1918), estas ideas vencen en 1918-1920 a pesar de la vigorosa oposición que suscitaron, sobre todo entre el cuerpo profesional. Se propagaron con rapidez en Montevideo, y especialmente en Perú (1918-1920); después en Chile, Colombia (Bogotá y Medellín), Caracas, México, La Habana, etc.”

Transcrito lo cual, cualquier comparación entre este complejo proceso político y educativo con la pendencia acaecida en los predios de la UCSG el 16 de agosto de 2008 es desconocer (ignoro si por estupidez o por mala fe) el inmenso, gigante hiato que distancia el proceso de Córdoba de este suceso universitario. Para mayor inri, el pobre fulano que redactó este adefesio desconoce que Córdoba se escribe con “b” de burro (un sustantivo que bien podría caracterizarlo, por cierto). Sería solamente para la risa sino fuera porque El Comercio se supone un periódico serio y este adefesio representa su opinión institucional sobre este tema: de allí su condición trágica. Aunque, en todo caso, la risa prevalece: que sirva, entonces, para el escrache y la risa esta necedad.

P.S.- El amigo Héctor Chiriboga publicó este interesante artículo, en sintonía.

12 comentarios:

Johnnie Negro dijo...

A diferencia de lo que sucede en los medios de comunicación, en este blog la discusión ha tomado el sendero que considero más adecuado y prolífico, que es el de la crítica a la institución universitaria.

Me uno a la indignación disfrazada de risa, producida por la comparación entre los hechos que decantaron en la Reforma Universitaria de Córdoba, y los guturales intentos de articular palabras de los individuos relacionados al berrinche de agosto del presente año en la Católica.
Desgraciadamente, no podemos, aunque quisiéramos, culpar del todo a esos bien llamados adefesios por su calidad moral o intelectual. Como bien explico en el artículo citado a continuación, el apartado académico dejó de importar hace mucho, en una institución donde la máxima autoridad es un programa de computadora. ("El sistema no lo permite", es algo a lo que todos dentro de la Católica, nos habituamos con pasmosa serenidad)
A la larga, con la universidad pasa lo mismo que con Guayaquil y con Barcelona: el rechazo a la crítica y una injustificada sensación de grandeza, hace que el porvenir esté sembrado de escándalos y fracasos, en el mejor de los casos.

Me tomo el atrevimiento de mostrar un enlace a un texto relacionado a este tema.

http://www.telegrafo.com.ec/opinion/columnista/archive/opinion/columnistas/2008/12/11/La-casa-ya-est_E100_-en-llamas.aspx
Saludos.

Xavier dijo...

JN, gracias por las palabras, gracias por el enlace. El pana Lucero sabe. Saluz.

MicaelaDA dijo...

Esto no es nuevo. Ya se va haciendo rutina. Mira el editorial del día de hoy:
http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=243754&id_seccion=1

Yo en lugar de llamarle "El final de una era política en el Ecuador" le titularía "Memoria frágil".

Saludos
Micaela

Xavier dijo...

Micaela, muy de acuerdo. No tenía idea que el editorial de El Comercio estaba a cargo de un papanatas, pero lo poco que he leído tiende a confirmar esta hipótesis. Mal, eh.

Erika dijo...

No solo que no es comparable con ningún proceso universitario que haya existido en Latinoamérica, sino que ni siquiera llega a ser algo para compararse con la reyerta que ocasionamos en el cuarto grado de escuela, yo y mis compañeros cuando no nos dejaron asistir al circo, actividad que ya estaba planificada... Cosa más graciosa esta, habrá que ponerle un nombre: la revolución de los revolucioncitos. Son parte de esta desagradable casta, paupérrima casta, ciega casta, tonta casta. Me doy la bienvenida a esto de los blogs, hasta lo que voy leyendo, me gusta. Que bueno Xavier, lo mejor de todo, eso sí, la tragicomedia historia de la “chica pilas Gaby”, nadie esta mas perdida que ella. Un abrazo, Erika.

Anónimo dijo...

puede ser como dice Ericka que lo de Córdoba no tenga parangón en el resto de la región. pero creo que en la católica de gquil sí hubo una rebelioncilla creo que allá por los años setenta. estuve googleando pero, qué lástima, solo encontré información institucional y relatos y análisis (usualmente sobredimensionados) sobre esa 'reyerta de cuarto grado' de agosto...y digo lástima, porque de lo que entiendo esa rebelioncilla si no tuvo los alcances de la de córdoba sí trascendió. creo que de ahí resultó el cogobierno universitario, creo que desde ahí la universidad dejó de ser pontificia (los crucifijos en las aulas quedaron pero se fue el control de la iglesia -en comparación con la puce en quito). creo, creo. coño, ¿alguien tiene información de eso? quizás sería bueno que los estudiantes conocieran esa historia a ver si toman luces para rebelarse en forma.

azul

Fernando Abel. dijo...

Córdoba?? Jajaja. Yo que estuve ahí lo digo: Lo que pasó aquel sábado no va más allá de una barra Lex81, pérdida en el tiempo y en el espacio.

Xavier dijo...

Erika, un gusto tenerte por acá, gracias por comentar. Ven siempre.
Azul, sí que hubo esa "rebelioncilla" y yo tenía incluso un folleto (alguna vez lo conseguí en la UCSG) sobre esos setenteros hechos, pero no lo encuentro ahora (por cierto, ya encontré el derecho a la pereza, de Lafargue). Me parece que quien hace rato es la mejor pluma de El Expreso, Xavier Zavala Egas, participó en los mismos. Por ahí lo entrevistamos para la bitácora y sacamos un poco de info fresca al respecto de esa "rebelioncilla", taría gueno.
FA, lo de barra perdida en tiempo y espacio, ja, muy bueno.
Saluz.

Raul Farias dijo...

Xavier, los actos de la Catolica recuerdan algunas de las frases de Mario Benedetti en Gracias por el fuego:

Creen que la revolución es andar sin corbata... revolucionarios vacacionales que suspenderían su revolución a causa del mal tiempo, o la postergarían hasta abril para no perderse la temporada de playa.

Actos, que la mayoría de veces, por su vacio, son los justificativos para los prepotentes o conservadores como el notable pero canalla de Edmundo Budiño (el reflejo uruguayo del funesto nuestro de Febres - Cordero).

Y sobre otro post que escribiste: definitivamente LOS CRONOPIOS NUNCA MUEREN... Cortazar solo dio un saltito en la rayuela. Aca, un articulo que invita a releerlos.

http://www.soho.com.co/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=6396

Xavier dijo...

RF, gracias. El texto de Cortázar lo había leído y me parece recordar que lo leí públicamente en el que fue mi programa de radio (Juguete Rabioso) con ocasión de un aniversario de la muerte del cronopio. Es excelente.
Sobre lo de Benedetti, habría que reivindicarlo: mucho he escuchado a un cerro de poetas locales tratarlo de mal poeta (tiene muchos bemoles, pero el viejo termina por afinar y no me siento ni mucho menos en capacidad de desestimarlo) pero como novelista y cuentista tiene tantas cosas valiosas (además de "Gracias por el fuego", está "La Tregua" en novela y cuentos como "Pacto de Sangre" y "Los Williams y los Peabody", no sé, tantos otros...) que merecen leerse y releerse. Por cierto, ahora circula en Internet en relación con el deceso de LFC el poema "Obituario con hurras" de Benedetti. Por ejemplo, acá: www.kevinhurlt.blogspot.com
Salute.

Fernando dijo...

Disculpas por llegar tarde.

RF Gracias por el Fuego es una de mis novelas favotitas, relacionar a Budiño con Febres es inevitable.

Sobre reivindicar a Benedetti, pues yo ya tuve mi round en Mr. Books con Cecilia Ansaldo en un conversatorio sobre Vivir Adrede. Le asigné tarea, espero haya leído algo de lo recomendado para que cambie su opinión. Ja.

Xaflag, léete "Escuchando a Mozart" muy buen cuento de B.

La eternidad es para los cronopios.

Xavier dijo...

Fernando, lo leeré y te contaré. Suerte en tu trip. Salute.