La solución de Enrique

1 de diciembre de 2008

Tanto como “padece” problemas que participan de una notoria cuota de surrealismo, Enrique ofrece a los panas soluciones de corte similar.

Mi memoria no registra los detalles precisos de cómo llegamos aquella noche de verano de hace algunos años al depa en Salinas de los abuelos de Enrique. Recuerda, eso sí, que el edificio se llamaba Mar Bravo (como la playa donde tenemos la familia el departamento frente al mar y sin vecinos, locación propicia para misóginos aprendices de seductor como uno), que era tarde en la noche y que la propuesta primaria consistía en salir al malecón de Salinas a buscar chicas, comprar licor barato, llevarlas al depa y curtirlas, en ese orden. Le expliqué a Enrique mi postura: que el malecón de Salinas era una idea infeliz, que la pesca sería bagrera, que estaba cansado y que mañana ya veríamos cómo nos venía la mano. Enrique me dijo que salía de todas maneras al malecón a probar suerte. Le dije me quedo pana, y le pedí que me despierte sólo si venía acompañado de mimosas muchachas. Sobre la mesa del comedor estaba lo único decente que teníamos para ofrecerles, los restos de una botella de tequila que yo había traído de México unas semanas atrás.

Y aparece entonces Enrique con la solución, entra a despertarme a la habitación y ya estaba yo en trance de mandarlo a la plenipotenciaria casa de la verga, no me jodas negro, y él, ven a verlo tú mismo, y ahí estaban, recostadas en la hamaca estaban las dos mestizas ardientes de lengua tartosa, hermanas y pulposas para más señas, y oriundas, me parece recordarlo, del mismo pueblo costero que cobijó los primeros años del gran Spencer: potente carne popular al servicio de la causa de una noche que no perfilaba tener ninguna historia pero que finalmente la tuvo: liquidamos los restos del tequila, compramos licor barato y funcional (ummmm, vino de cartón, creo recordar) que nos funcionó muy bien: curtimos felicidá.

God save panas como Enrique. And fuck the Queen.

22 comentarios:

Juan Sebastián Utreras-Carrera dijo...

Si lo que escribes es en tono satírico y de humor, lo cual personalmente no lo detecto, creo que tiene un vago dejo de rústica y trillada jocosidad. De lo contrario, y muy a mi masoquista pesar, creo que se trata de una historia que mejor hubiese quedado guardada en el cómplice silencio de las memorias de dos compinches que vejan a la mujer en su esencia, mientras uno de ellos, irónicamente, se destaja entre libelos por defender los derechos (¿?) humanos de ésta.

Si algo le faltó a esta despreciable y ruín historieta narrada por un mestizo insolente, es que entre los eufemismos machistas que denigran a la mujer, fue el referirse a ellas como un par de chuletas que fueron puestas al remojo con ablandador de carnes y que gracias a que los sentidos se encuentraban distorcionados por el estupor que causa el semen de algún dios caído y no redimido, fueron, estos dos misóginos edonistas, capaces de retozar con ellas en estado de profunda turbación, mientras las halagaban con sus caricias de "noble" sobre sus "plebeyos" pellejos. Ellas, ni en sus mas variopintos sueños hubiesen podido concebir semejante noche de lujuria con tan elegantes caballeros de fina estampa. Bravo! Supongo que creen que les hicieron un favor y que dichas mujeres deberían estar agradecidas porque un duo de "gallos" toleró el perfume de pueblo que ellas emanaban. Vean todos: exhibicionismo de democrático y magnánimo espíritu, por no hacerle asco a un duo de mestizas de caderas generosas y rebosantes traseros. Y si las protagonistas no hubiesen sido autóctonas lugareñas, el corolario sigue siendo el mismo.

Solo se percibe un espíritu egoísta y un amañado narcisismo inundados de un profundo vacío de humanidad.

Debo admitir, me ha parecido bajo, y rastrero. Desdice muchísimo de quien se ufana en conocer los derechos humanos, cuando el irrespeto a la dignidad y la modestia de los individuos resultaron ser conceptos ajenos a su persona,(colegido de lo leído.)

Cuando la lascivia enajena los sentidos, y hace que se caiga en lo que, bocas para afuera, se dice condenar con una pregonada lucha por los DD.HH, simplemente causa desilución y corrobora la idea de decadencia moral.

No soy una una beata vieja puritana, y créeme no es mojigatería o hipocresía mía, pero como tu mismo dices, la libertad de expresión no es absoluta, y aunque este es tu propio espacio, al mismo tiempo participas a otros de lo tuyo, y por lo tanto, la censura tiene cabida. Creo justo y honesto entonces, pensar que debías haberte censurado a ti mismo, en esta entrada. Si alguien hubiese escrito similar cosa, pero las mujeres del retrato son tu madre o tu hermana, seguramente lo hubieses censurado y hasta condenado.

¿Aceptas mis críticas y "robustos" argumentos, como para publicarlos?

MicaelaDA dijo...

Xavier: aquí entre nos, ya había notado yo también tendencias misóginas en algunos de tus artículos. Fuera chévere si sólo te redujeras a escribir sobre derecho y política porque a decir verdad el fanfarroneo sobre tus conquistas cae a veces muy mal.

Xavier dijo...

No solo que acepto la crítica, JS, sino que me parece interesante. Era precisamente el debate que quería que se plantee.
Un primer tema a debatir es la supuesta contradicción entre mi defensa de los derechos humanos y la anécdota de mi relato. Convengamos primero (vía artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humano a partir del cual puedes añadirle el desarrollo de numerosos instrumentos internacionales) que los ideales de quienes defendemos los derechos humanos son la igualdad (que se traduce en el principio de no discriminación) y la libertad (esto es, la más amplia libertad de desarrollar cada quien su propia personalidad y la creación ciertas condiciones económicas y sociales mínimas que permitan a todos disfrutarla). No percibo de qué manera mi relato contradice esos dos ideales: no percibo de qué manera constituye una discriminación o sugiere la disminución de la libertad de otras personas. El relato se refiere al plan primario de dos jóvenes veintipocoañeros de tomarse unas cañas y liarse un par de muchachas para tener sexo con ellas, lo que suele llamarse un one night stand: un plan que una no escasa porción de la juventud mundial abraza y suscribe (por cierto, cuando digo “juventud” hago referencia -esto es evidente, pero porsiaca- tanto a hombres como a mujeres). Las muchachas del relato eran mayores de edad y accedieron a tener sexo con nosotros en uso de su libertad (de su libertad sexual, para más señas: curiosamente, un derecho humano). Dicho lo antecedente, tu presunción de incoherencia entre mi postura de defender los derechos humanos y los hechos de mi relato es equivocada.
Un segundo tema a debatir es el tono del relato. No entraré a justificar cada uno de sus adjetivos y expresiones (hay algunas alusiones algo obvias, como que el mestiza ardiente de lengua… bebe de fuente sabinera: “mestiza ardiente de lengua libre / gata valiente / de piel de tigre / con voz de rayo de luna llena” del Boulevard de los Sueños Rotos, que Sabina le dedica a la inmensa Chavela Vargas, o alguna menos obvia, como el “curtimos felicidá”, que viene de Los Auténticos Decadentes y cuya redacción bebe del primer Borges, aquel que quería escribir la oralidad, en fin) pero sí a afirmar mi derecho a utilizarlas. Puede que el relato no sea “políticamente correcto” pero lo “políticamente correcto” me tiene muy sin cuidado. Te hago notar, en todo caso, que mi relato no ofende a ninguna persona singularizada (un tema que sí podría resultar sensible, como se ha dicho en otros comentarios a posts anteriores), que, insisto, se enmarca en el uso de mi derecho a la libertad de expresión y que puede servir también para discutir la discriminación a las mujeres, a partir de que tú entiendes que el relato las trata como objetos cuando en ningún momento se desprende del relato que este par de mujeres no hayan actuado en pleno uso de su libertad. En realidad, el que discrimina, JS, eres tú, al no entender posible el que un par de mujeres puedan, precisamente en uso de su libertad, participar del plan one night stand que un par de veintipocoañeros diseñaron (y que pudo fallar pero que Enrique solucionó) para una noche de verano en la playa.
Hay en tu comentario una serie de adjetivos y calificaciones que no me resultan interesantes para debatir (y que, en rigor, pudiste evitar): en consecuencia, omitiré referirme a los mismos. Ahora, sobre lo de “mestizo insolente”, eso sí que es excelente: ¡con lo rico que es el mestizaje y una dosis pensada de insolencia! Yo no puedo menos que suscribir esas palabras.
Una última cosa, JS, hedonista es con “h”. Lo sé bien porque suelo ser uno de ellos. En mis otros ratos, soy epicúreo.
Recibe mis mejores saludos y un abrazo.

Xavier dijo...

MicaelaDA, gracias por escribir. Lo de misógino aprendiz de seductor era una referencia a una canción de Sabina y Páez (“Prohibido prohibir”): lo utilicé como una licencia, en realidad. Algún mínimo de realidad tendrá pero, en líneas generales, no me considero misógino. Siento mucho, MicaelaDA, no poder complacer tu petición. Sabrás tú distinguir entre los posts que traten de derecho y política y aquellos posts que se refieren a temas personales (por cierto, creo que han sido los menos, y menos que menos, aquellos en los que “he fanfarroneado sobre mis conquistas”). Te presento mis excusas si esta postura llega a ofenderte. Salute.

Raul Farias dijo...

Xavier, solo una correción:

"Misógino aprendiz de seductor que canta rock´n roll...." es de Delirium tremens y no de Prohibido prohibir, celebramos una fiesta...

Saludos y te cuento que cargas la misma cruz de algunos de mis amigos que también defienden los derechos humanos: El resto del mundo les da un rol de Madre de Teresa. Como si la causa fuera un mundo austero.

PD: En otro post comentabas que estabas haciendo un estudio del sistema judicial en zonas rurales (no recuerdo bien el título). Estaria bueno que pidieras a la organización que trabajas que lo comparta en internet.

Xavier dijo...

“Impúdico animal sin pedigrí / adicto al elixir del corazón de la botellas / misógino aprendiz de seductor / que canta rock and roll / para exigirle a las estellas / ojos que aprendan a mirar / labios que quemen / sabios que enseñen a besar / delírium tremens”. Pana RF tu teclado exuda razón, de la cual te estoy muy agradecido. Suscribo tu opinión sobre esta cruz, ja, a mí me causa gracia. Y puestos a mencionar a la Madre Teresa de Calcuta, me hiciste acuerdo de ese terceto final de un soneto de Sabina (uno de sus “Benditos / Malditos”) que ese sí sémelo de memoria: “los húmedos chochitos de las putas / que consuelan a más desconsolados / que las madres teresas de calcutas”. Finalmente, sobre lo del estudio aquel, conversaré con ellos para postear algo en este espacio, etc. Un abrazo, saluz.

amanda dijo...

Aquel que me recomendó este blog seguro sabía de mi afamada comentarititis, pero es bueno saber que hay más enfermos.
A los invidentes comentarios, Enrique padece de surrealismo señores y esas son sus soluciones, grandes soluciones.
A la lectura comprensiva que el autor pedagógicamente y cristianamente hace referencia, podría agregarle una guía que debe incluir desde las fabulas de Esopo, el Principito o hasta el nacho lee y si se aplican busquen al señor Humberto Eco de pronto aprenden que algo sobre el lenguaje.
Esas figuras de ofendidos, ofensores y respetuosos, a mi por ejemplo me encanta que me falten el respeto, si es con ese estilo mucho mejor y que sería de la mujer sin una terapia intensiva sabinesca.
Gracias Xavier, muy bueno, sigue ultrajando, te queda bien, deja la política.

Juan Sebastián Utreras-Carrera dijo...

Fe de Erratas:

Hedonismo siempre ha sido con H a pesar de ser ésta muda. Imperdonable desliz que causa profunda angustia en mi.

delaura paz dijo...

Ummm, acabo de topame con este post...OH MY GOD! Lo que el espejo trasluce y cada cual deja escapar através de sus palabras, por mucho que se eleven a las alturas rimbombantes de la intelectualidad, resulta evidente...ttt...mi querido watson, sostenga el espejo y diga, que ve? Haría delicias con ese psicoanálisis o podría escribir la versión de esa noche desde la óptica de las frondosas mulatas. "That could be so much fun" Sírvase a publicar este comentario señor Flores y dejémosle a su público que vote por la historia. Qué dicen muchachos? ...To be continue?

franciscop dijo...

Como si nunca hubieran hecho lo mismo...

Fernando Abel. dijo...

Definitivamente Francisco.

Todas estas críticas me huelen a una mal guíada santurronería. El primer coment más que nada me sonó a lo que un amigo alguna vez describió como "puritanismo recalcitrante". No creo que estemos entre niños aquí.

¿Censurar? ¿Por qué? ¿Por expresar públicamente que TODOS somos parte de los vicios y pecados de la sociedad?...

nfw!

Como dice Andy Montañez, "no me ponga tanto cuento / que a todo el mundo le gusta el dulce"

chema dijo...

Saludos Xavier.
Primero, gracias por hacerme soñar con que algún tendremos a un ecuatoriano en el Palacio de la Moncloa como Presidente de España. Sería genial! En cuanto al post, me parece la versión masculina de la tan premiada serie "Sex and the city", sólo que contada por chicos. Deberías pensar en hacer algo corto, seguro sería entretenido.
Al leer los comentarios escritos se me ha venido a la mente a otro español que ha podido sacar el arte de su locura,Salvador Dali con sus obras "Gala con dos chuletas de cordero en equilibrio sobre su hombro" y "Canibalismo otoñal" que son sencillamente "DALIcioso", ja.
Sigue escribiendo sobre política y otros temas que encienden a los bloggeros sin blog pero, por favor, no dejes escribir de temas "random"!
Suerte.

Xavier dijo...

amanda, franciscop, fernando abel, chema: ¡gracias por el aguante! JS, nelpana , no es pa' nada grave. delaura, excelente idea, flípala tú y lo colgamos. Y sí, en esta bitácora, como dice el dicho y el encabezado de la misma (el random) habrá de todo "como en botica". Destacando, eso sí, que al autor (permítaseme el guiño sabinero en relación con el boticario y las muchachas) le encantan "las enfermeras que suben la fiebre / las tetas de pezón hospitalario". Saluz.

MicaelaDA dijo...

Esto es lo que me encanta de este tipo de blogs! Uno puede disfrutar de un gran diversidad de opiniones. Bacán! Como la de Amanda, que le encanta que le falten al respeto (muy representativo para nuestro medio). O Fernando Abel que tiende a hacer lo que la mayoría: tratar de dividir el mundo en dos bandos. Es siempre o blanco o negro, no hay intermedios. Si hago una crítica a Xavier por un artículo en donde fanfarronea sobre sus conquistas (que es lo que está en realidad haciendo, por qué no poner los puntos sobre las íes?) ya me encasilla como santurrona. Lo que ofrezco en mi crítica es mi punto de vista. Cada quien tiene derecho de jactarse de lo que quiera. A mí en lo personal me parece de mal gusto que un hombre se jacte siempre de estar con mil y un mujeres (o una mujer con mil y un hombres) porque presiento que al hacerlo esta persona necesita a gritos demostrar a toda costa ser un latin lover o latina lover, a sabiendas que no lo es. Como igual me cae mal que alguien fanfarronee tener plata como si eso fuera un mérito en sí (algo que sucede mucho en nuestro medio; los que se jactan de eso son precisamente "wanna-be-rich" nada más) Ser un bocazas es lo que critico. En fin...
Después de todo, como bien dices, Xavier, has logrado desatar un debate muy interesante. Muchas gracias por eso. Thumbs up!
Firma: la santurrona

Fernando Abel. dijo...

Bueno, jeje... cuando dije "santurronería", no me refería precisamnete a tí. Pero es interesante que lo hayas tomado de esa manera.

Juan Sebastián Utreras-Carrera dijo...

Fernando Abel, ¿y porque todos retozan en estiércol, yo también, y eso es lo "in"? La prima de un decadente: si no hago lo que veo...

Juan Sebastián Utreras-Carrera dijo...

Xavier: si yo te digo que hago tratos y mantengo negocios de la manera mas cordial con gente afro descendiente, y todo lo que hacemos se enmarca dentro de la libre aceptación de ambas partes a participar de dichos tratos, pero al mismo tiempo y a espaldas suyas, dedico unos cuantos párrafos para adornar mis experiencias comerciales y gregarias, expresánsome sobre ellos como unos negros bembones, homínidos que se asemejan mas al chimpancé de lo que yo soy, ¿dirías tu que no estoy despojando con mis palabras a esas personas de su dignidad, y no te quejarías tu, de que les estoy faltando al respeto, y por lo tanto, estaría atentando contra uno o mas de sus derechos humanos? ¿no me tildarías de racista? ¿podría utilizar tus mismos argumentos para justificar mis libelos y diatribas?

Ahora, haz el mismo ejercicio, y extrapolalo a tu narrativa.

Y si, a eso le añadimos que yo me jacto, ufano de ser un defensor de las minorías, y un enemigo del racismo, ¿qué opinión me merecería de ti? "Hay dos cosas que odio en la vida: a los regionalistas y a los monos" Algo así, es esta deleznable santurronería, condenada por otro adulador de laxa moral.

José María León Cabrera dijo...

Vaya, regresé a este post por la referencia en el de cortázar -el video en youtbe está excelente- y me encuentro con esta discusión.

Cuando lo leí, ni lo comenté, porque me parecía apenas un relato personal. Que Xavier Flores quiera poner eso en su bitácora, es problema de él, él verá lo aquí escribe.

Pero más allá de eso, yo me pregunto de quién es la moral que debe imperar colectivamente? POrqué mi moral tiene que ser la tuya?

Porqué esas jovencitas han sido "utilizadas" y no ellas las que han objetivizado a los hombres?

Porqué? Harto machismo en esa defensa no solicitada, como si en lugar de un par de mujeres hechas y derechas se hubiesen llevado dos carneritos al matadero bajo el engaño de la tierra prometida...

Ay, por eso digo que hay que derogar -y por ende despenalizar- el estupro. y lo digo en serio.

Otra cosa: por qué no se puede decir negro bembón, si el negro es bembón? desde cuando hay que anteponerle el "afro" algo? no era ese un peinado?

Qué pasa si yo digo rubia desabrida, pelirroja ardiente, gorda tetona? Es más, qué pasa si yo soy tan feo que parezco un chimpancé? A qué viene tanta sensiblería a lo paulo coehlo...

Debo, por esta correción casi metafísica que de mí se exige, dejar de decirle a mi pana ricardo, el ser más feo del mundo, "mil apodos" porque ya no sabemos con cuál dejarlo?

Soy también un enajenado? También eso me excluye de la defensa irrestrictiva de las libertades individuales?

No entiendo nada, nada. Ni cómo una historia para ser contada entre panas terminó en un debate de esta calaña.

Me voy, a pegarme un trago espero, con amigos, que no me salgan con deseos de pontificar sobre la moral. La moral de quién insisto.

Factorygirl dijo...

"Si alguien hubiese escrito similar cosa, pero las mujeres del retrato son tu madre o tu hermana, seguramente lo hubieses censurado y hasta condenado".

Juan Sebastián: Yo pensaba que nos estabas defendiendo.. hasta que me topé con esto. Darling, a veces las mujeres queremos dejar de ser "seres de otros" es decir, dejar de ser "la hermana de.." "la mamá de..." "la amante de..." Por favor, no nos limites. Peor aún para si se trata de una manipulación emocional que intenta levantar algún tipo de "consideración". ¡Considéranos tú primero!
Xavier ya ha manifestado su predilección por este tipo de narrativa... su intento de ser Hank Chinaski o más bien el escribir sobre su faena peninsular (experimento a ser Bukowski?) lo encuentro -a decir verdad- muy tierno...

P.D. En realidad nunca pensé que nos estabas defendiendo, una vagina proclive a one-night-stands ("si vejan a la mujer en su esencia") no es mi esencia. Mis ganas de molestar, quizás sí lo sean :) Besitos.

ceciluchis dijo...

Parece que algunas de las críticas a la supuestamente racista y sexista evocación de Xavier -claro que no todas-, destilan una antipatía personal hacia el personaje objeto del descuere.

Concuerdo con FactoryG, no creo que JS nos esté defendiendo.
JS, discúlpame, pero tus críticas y robustos argumentos no son tales. LLamar a alguien mestizo insolente es caer en lo mismo que criticas, mucho más bajo, pues sucumbes a la ¿irritación? -llamémoslo así- que te provoca su historia.

"Cuando la lascivia enajena los sentidos, y hace que se caiga en lo que, bocas para afuera, se dice condenar con una pregonada lucha por los DD.HH, simplemente causa desilución y corrobora la idea de decadencia moral (sic)". No entiendo qué tiene que ver la lascivia con los derechos humanos, a menos que pienses que las mujeres somos unos floreritos sin cerebro ni voluntad, minusválidas de la fornicación, aterrada especie en permanente peligro de ser convertida en chuleta del sexo.

Por favor, JS, no nos defiendas. Como dicen JM y otros, hace rato hay muchas mujeres quienes querrán convertirte en chuleta, y en mi opinión -que es tan mía cuanto respetable como cualquier otra- lo puedes pasar muy bien, al igual que tu partner. Entre adultos, si alguno se siente o se quiere sentir utilizado, es su problema. Si de verdad te utilizaron, a aprender la lección, así es la vida, no hay que hacer tanto enredo por todo.

Además, distorsión y desilusión se escriben con "s". Ejemplo: "La distorsión me desilusiona mucho".

Saludos,

Cecilia.

Posdata: José María, te equivocas: tu amigo Ricardo no es el más feo del mundo, ese título ya lo ostenta mi amigo Luis N, un ser maravilloso quien, desde sus casi dos metros de estatura, pasea por Guayaquil su inmensa fealdad y desparrama su horroroso encanto. Es tan feo, que le regalé un texto titulado "Memorias de un Feo". Si quieres, te lo paso para tu pana.
Abrazos.

Kojudo Mayor dijo...

Si se me permiten unas palabras, yo lo que entiendo cuando se habla de despojar a la mujer de su escencia, es que se la desnaturaliza. Se exalta lo físico, y se denigra lo humano. Para quienes son menos agnósticos: se corroe lo espiritual de aquel ser humano.

Muy diferente es, que una mujer, en uso y desuso de sus prerrogativas, opte por que se le de una aplicación mundano y minúculamente genitalizada a su ser. Si esa es su predilección, y, transformarse en una apetecible chuleta es lo que desea, bien venida sea entonces. No obstante, saludar y solazarse en aquello, es lo que se ha venido repudiando.

Congratularse en la gran habilidad de tranzar con una mujer para que ésta se preste de manera libre, o por conveniencia o por coherción, a tratos que pregonan la desnaturalización de su ser, dejando a flote solo lo carnal, es precisamente lo que se quiere dejar entrever, al hablarse de una decadencia moral y de valores. En este caso la mujer es el objeto, el hombre quien la restringe a tal. La misma idea, también se aplica al revés. Tal parece lo impropio ahora es lo propio. La propiedad no tiene cabida en un mungo plagado de impropiedad globalizada.

Defensoras y defensores de género, degeneradas y degenerados de por si, repudian el uso de la mujer como objeto. Pero al mismo tiempo, defienden el derecho de ésta a prestarse a ser así, -una mera chuleta- si así lo prefieren. Eso es dar alas a la complacenciaa androgénica, abogango por la emergencia de una mujer perfecta: un receptáculo complaciente, que se siente complacido de ser considerado como tal. Reducción del concepto de mujer a la mínima expresión. Desprecio a lo uterino.

Según estos "realistas" modernos, el ser humano puede, si así se lo desea o quiere, no valer como tal, sino como una mercancía canjeable con diferentes monedas. El pisoteo de la dignidad humana, es una prostitución muy gentil de quienes se las dan de progres.

Argumentos maquillados con modernismo, que defienden un espíritu disoluto, al tiempo que censuran, se mofan y ridiculizan el pudor y el recato, son realmente ideas con una gran carga hipotiroidea, propias de una percepción degenerada y aberrada sobre la libertad y los derechos que a ésta sustentan.

Xavier dijo...

MicaelaDA, respeto tu posición de considerar la historia propia de un bocazas o de un fanfarrón, pero considero de veras que esos adjetivos exceden a mi relato.
Fernando Abel, yo también entendí que te referías a otra persona.
JS, veamos. Me parece que tú lees otra historia porque tu ejemplo no se aplica a mi relato. En mi relato no figura ninguna referencia a “las mujeres” en general, ni ninguna agresión a alguna que se pueda identificar. En realidad, solo es una historia de dos parejas que convinieron divertirse una noche en la playa, sin drama. En cuanto a los términos en que me refiero a la pareja de hermanas que nos acompañaron esa noche a Enrique y a mí, no creo que ninguno de los adjetivos sea tan agresivo como tú sugieres, ni que la situación en sí misma sea reprochable (por razones ya apuntadas que no tiene sentido repetir). Una última cosa: yo no me ufano de defender los derechos humanos (mira lo que es ufanar en www.rae.es y muéstrame ejemplos de esa definición en mi bitácora). Simplemente postulo ideas para defenderlos y promocionarlos, que es cosa muy distinta.
José María, coincido: la defensa no solicitada hace parecer que las mujeres de esta historia son víctimas de un par de abusivos que se “aprovechan de su nobleza”. A los ojos de su no solicitado defensor, esas mujeres no son agentes morales sino meros objetos del deseo y, para peor, víctimas del mismo. Ummm, mal.
Factorygirl, interesante tu comentario. Supongo que algunas veces me las juego de Bukowski –Henry Chinaski (tanta literatura de B. produce algún efecto en las madrugadas); no creo que éste, en concreto, haya sido el caso. Ahora, lo de la ternura, ese sí que es un efecto (acaso no querido e) interesante.
Ceciluchis, haz de cuenta que me he sacado el sombrero (que para eso me lo pongo). Con ese toque de humor al final, todo un deleite. Ven siempre.
KM, me parece que llegas muy lejos. No creo que una mujer que disfrute de los placeres de la carne se reduzca a su mínima expresión ni que se siga de ese disfrute una decadencia moral, etc. Yo entiendo que todo acto que consensuen libremente dos personas adultas en la medida en que sólo los afecta en sus consecuencias a ellas mismas merece el respeto de todos los demás. De narrarlo, digamos, en crudo, no se sigue que tenga validez esta filosofía barata sin siquiera zapatos de goma que tú expones.
Finalmente, tengo la impresión de que el vicio del relato está en los ojos de quien lo mira como vicioso y no en el acto en sí mismo. Lo que debería preocupar, creo yo, a los catones de hogaño.