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Vistazo se ha comido todos los amagues

30 de abril de 2017


La editora general de revista Vistazo, Patricia Estupiñán de Burbano, apareció en Wikileaks con una opinión que le manifestó al ‘Political Officer’ del Consulado de los Estados Unidos de América en Guayaquil sobre las obras de la Alcaldía en esta ciudad:

“La ciudad tiene muchos programas para los pobres, incluida la titulación de tierras invadidas, libros gratis a estudiantes de las escuelas públicas y la mejora de los servicios de salud” (1).

Nunca he visto (si lo hay, agradeceré que alguien me lo muestre) un estudio a profundidad de la revista Vistazo sobre la legislación y las políticas públicas de la Alcaldía de Guayaquil para la titulación de tierras, la educación o la salud. Me refiero no sólo a informar sobre estos hechos, sino a investigarlos en serio: ¿Quiénes son los beneficiarios y quiénes los excluidos? ¿Cuál es su contenido y sus resultados? ¿Se sostiene su discurso en los hechos? Me refiero, también, a compararlos con estándares internacionales: ¿Son estos hechos, en titulación de tierras, educación y salud, prácticas idóneas de conformidad con los estándares de organismos especializados a nivel internacional?

Estas serían unas preguntas básicas, pero no creo que ni Vistazo ni ningún periodista en Guayaquil las haya estudiado a fondo y difundido para su discusión en la esfera pública. Lo que sí llama la atención es la seguridad con la que la directora de la revista Vistazo elogia la gestión municipal ante un diplomático extranjero, para justificar su involucramiento en una marcha (un acto político) que convocó el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot.

Es evidente que el rol de la señora editora general y de la revista Vistazo debería ser muy distinto a este rol de cheerleader del poder local. Pero que sirva su ejemplo, al menos, como botón de muestra de cómo funciona la esfera pública en el Guayaquil socialcristiano.

(1) Greg Chapman, ‘Nebot outdraws Correa in competing marches’, Wikileaks, 31 de enero de 2008.

Velasco Ibarra vs. Assad Bucaram

16 de febrero de 2017

La diferencia

El embajador de los Estados Unidos de América en Ecuador, Richard J. Bloomfield, escribió un cable a las autoridades en el que destacaba las diferencias entre un José María Velasco Ibarra manipulable y de un Assad Bucaram impredecible. En palabras del embajador, difundidas por Wikileaks:

“Es instructivo comparar a Bucaram con José María Velasco Ibarra. Desde los tempranos años treinta, la solución del “establishment” a la amenaza populista fue cooptarla en la persona de Velasco Ibarra. Velasco era la personificación del populista demagogo, con la crucial diferencia de que él mismo era parte de la oligarquía y, una vez en el poder, no constituía una amenaza a sus intereses” (1)

El criterio de utilidad

La condición de “manipulable” de Velasco Ibarra (en otras palabras, aprovechable por las élites económicas y políticas en su propio beneficio) la puso en contexto Norman Morris, extraordinario biógrafo que cita las palabras de impotencia de Velasco Ibarra frente a la corrupción generalizada de su cuarta administración:

“No se puede negar que al país le ha invadido la corrupción. Yo no puedo corregir el mal; porque el empleado que reemplaza al empleado ladrón resulta también ladrón o por lo menos groseramente indelicado. Todo es pobreza en el país”.

Y ponía en ejemplo práctico:

“si yo hubiera sacado a Nebot [se refiere a Nebot Velasco, su Ministro de Gobierno], nueve posibilidades de diez, el reemplazo habría sido ladrón, y era mejor tener un Ministro ladrón que hacía buen trabajo, que un Ministro ladrón que no” (2).

Así, la condición de “manipulable” de Velasco Ibarra resultaba útil a una élite angurrienta (de “enloquecidos por el dinero”, como los llamó Carlos Julio Arosemena) pero Assad Bucaram, por su condición de impredecible, no.

Las consecuencias obvias

Velasco Ibarra fue Presidente de la República en cinco ocasiones. Las élites lo dejaban porque (y mientras) resultaba útil a sus intereses. Por contraste, a Assad Bucaram nunca lo dejaron participar. La sospecha del embajador Bloomfield de que se iba a utilizar “algún subterfugio para descalificar a Bucaram” se materializó en la disposición transitoria quinta de la Ley de Elecciones (3). Jamás pudo ser candidato a la Presidencia de la República.

(1) Wikileaks, 'Ecuador’s return to constitutional democracy: An alternative route?', 1978QUITO00155-d, Richard J. Bloomfield, 10 de enero de 1978.
(2) Norris, Robert, ‘El gran ausente. Biografía de Velasco Ibarra’, Tomo II, Ediciones Libri Mundi, 2004, Quito, pp. 290-291.
(3)Las transiciones a la democracia en Ecuador y en Myanmar’, Xavier Flores Aguirre, 19 de mayo de 2016.

Fidel Egas (Naipe Centralista)

14 de octubre de 2016

En el río revuelto de la “crisis bancaria”, el pescador Fidel Egas ganó (1). Años después, Egas apostó por Eduardo Maruri (le colocó un billete a su carrera política, pensada para convertir a este bodoque en el Macri del Guayas) pero fracasó (2). Así es el fútbol.




(1) Nota bene: Las herramientas para ganar fueron la influencia en el poder político y en el poder de los medios de comunicación, por los “periodistas que respondían a sus intereses”. De la influencia desmedida de los medios de comunicación en la política estaba advertida la Embajada de los Estados Unidos, cuya embajadora durante el año de N. S. de 2004, Kristie Kenney (1955), comentó tras una disputa entre dueños de medios de comunicación, que la naturaleza de dicha disputa (el hecho de que la prensa nacional se sienta más libre para criticar al Gobierno que a un banquero fugitivo, en razón del chilling effect) “revela mucho dónde reside el poder en el Ecuador”: v. Wikileaks, ‘How free is the press in Ecuador?’, Quito, 13 de octubre de 2004.
(2)Maruri not Macri’, Xavier Flores Aguirre, 28 de octubre de 2013. 

La oposición en la edad del burro

3 de junio de 2012

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Como adolescente en la edad del burro, la oposición al gobierno nacional sabe lo que odia pero no sabe lo que quiere. Sabe que odia a Correa (muchos lo odian como “partidarios de todo-lo-que-sea anti-Correa”, o sea, sin necesidad de justificar ideas ni verificar datos, con el propósito de hacerle daño a todo lo que se asocie con él) pero no sabe qué es lo que quiere en vez de Correa.

¿Por qué la oposición no lo sabe? Creo que es por tres principales razones, interrelacionadas entre sí: la primera, por la dispersa heterogeneidad de tendencias políticas de sus integrantes; la segunda, por su incapacidad de proponer proyectos políticos concretos; la tercera, por la concreción desde el gobierno nacional de políticas públicas meritorias.

La dispersa heterogeneidad de tendencias políticas se puso de manifiesto en la reciente reunión “Diez líderes debaten sobre diez temas prioritarios para el país” auspiciada por la Cámara de Comercio de Quito. No asistieron tres (Lourdes Tibán, Guillermo Lasso, Paco Moncayo ) que sumados a los siete “líderes” que sí asistieron (César Montúfar, Lucio Gutiérrez, Martha Roldós, Luis Fernando Torres, Carlos Vera, Betty Amores y Andrés Paéz) conforman un abanico ideológico que va desde la izquierda radical hasta la derecha conservadora, pasando por el camaleónico Lucio Gutiérrez. Como reportó Roberto Aguilar en su crónica de esta reunión (1), la declaración de principios “No nos oponemos a nada, hemos venido a proponer” que al inicio formuló el Presidente de la Cámara de Comercio, Blasco Peñaherrera, fue “sistemáticamente desmentida por los siete invitados, uno tras otro”. Dato evidente: “Ese algo que los une se llama Rafael Correa. De él y no de otra cosa hablan todos durante sus correspondientes quince minutos”. Dato bizarro: Lucio Gutiérrez, único pre-candidato presidencial presente en la reunión, “termina escuchando la ovación del teatro entero” en el mismo edificio en que su caída presidencial se festejó años atrás (¡?). El primer dato es síntoma de los límites para el consenso; el segundo, un indicador de desmemoria y oportunismo. (Es curioso que pretendan oponerse a la persona que acusan de violar libertades y de romper la independencia de poderes, con un tipo que participó de un golpe de Estado y a quien botaron de la Presidencia, precisamente, por violar libertades y romper la independencia de poderes. Más que curioso, es patético.)

La incapacidad de la oposición de proponer proyectos políticos concretos se debe en buena medida a su incapacidad de consensuarlos expuesta en el párrafo anterior, pero también a su incapacidad de proponer escenarios alternativos por cuenta propia. Todavía es prematuro, pero la mayoría de propuestas opositoras, hasta ahora y en lo poco que tienen de propositivas, se disuelven casi sin excepción en eslóganes y vaguedades, lo que tiene relación con que la oposición desea cambiar no tanto un hecho aislado como un "estado de cosas". Es como si antes del gobierno de Correa las relaciones con el poder político se conducían de una manera favorable a ciertos grupos de poder, mientras que ahora están obligados a soportar un escenario distinto. Es una anécdota, pero es significativa: en la entrevista de Fernando Ampuero a Carlos Vera publicada en GkillCity.com (2), éste le dice que Correa traicionó a Ecuavisa la noche misma que ganó las elecciones (el 2006) porque a través de Juan Carlos Toledo convinieron que la primera declaración sería a dicho canal, pero Correa al momento de dar la rueda de prensa le dice a Tania Tinoco “a todos por igual”. Carlos Vera ironiza: “Esta es la correspondencia por la que el canal y tantos nos jugamos” (16:38 - 18:10). Recapitulemos el relato: Vera considera “traición” que Correa no le retribuya con un privilegio el que Ecuavisa y Vera se hayan “jugado” por su elección. Le molesta que Correa haya tomado una decisión que no favorezca a un grupo sino a todos los involucrados, “a todos por igual” según sus propias palabras. Así, resignar un privilegio en beneficio de los demás: esa es razón para enojarse y considerarlo como “traición”. Más que una anécdota, parece un síntoma. Esta impresión encuentra respaldo en el comentario que la embajadora de EE.UU., Kristie Kenney, transmitió a su gobierno con relación a la disputa entre TC Televisión y Teleamazonas en el cable 04QUITO2740 (3), disputa a la que la embajadora consideró un ejemplo de “chilling effect” y de la forma cómo "los intereses económicos limitan la libertad de prensa porque inhiben a la prensa de realizar su función de guardián ciudadano (...). El hecho de que la prensa se sienta libre para criticar al gobierno, pero no para criticar a un banquero prófugo y a sus intereses familiares, revela mucho sobre dónde reside el poder en Ecuador". (Énfasis agregado.)

La concreción desde el gobierno de políticas públicas meritorias es reconocida incluso por algunos de sus opositores. En esa misma entrevista para GkillCity.com, Carlos Vera le reconoce al gobierno de Correa méritos en el porcentaje de inversión social, el aumento de recaudación tributaria, la misión Manuela Espejo, la magnitud de la obra pública y el esfuerzo en educación (07:37 – 08:08). En este otro video, registrado en uno de sus plantones del año 2009 (4), Vera reconoce mejoras en salud, educación y seguridad social (0:43 – 1:52). Walter Spurrier, economista crítico y serio, le reconoce al gobierno de Correa en este artículo avances importantes en materia de institucionalidad (5). Los méritos reconocidos no son menores en un país que el propio Vera reconoce que “no es tan malo como el de antes” (06:46 – 06:47 de la entrevista para Gkill).

Así, los propios adversarios y críticos de Correa reconocen algunos méritos de su gobierno. Para un número importante de votantes que también le reconocen algunos méritos, de cara a las elecciones del 2013, la opción les resulta sencilla: aún cuando no coincidan en todo con Correa, preferirán (como dice el refrán popular) siempre malo conocido que bueno por conocer. Salvo que aquel que se postule como bueno sea, en efecto, muy buen candidato, de consenso y con propuestas. Pero eso requiere una madurez política que la oposición está todavía lejos de tener.

En conclusión: si la oposición persiste en la dispersión de tendencias ideológicas y en la ausencia de un discurso político coherente, que reconozca los méritos del gobierno actual para profundizarlos y sus deméritos para superarlos, con propuestas concretas y sin discursos de odio, tendrá nulas chances de vencer a Correa. Si no supera su edad del burro, el destino de la oposición frente a Correa será el que siempre ha padecido, el del recurrente fracaso.

(1) Roberto Aguilar, '¿Seré yo, Señor? ¿Seré yo?', Diario Expreso, 28 de junio del 2012.
(2) Entrevista Carlos Vera, Gkill City, 3 de febrero de 2012. 
(3) Wikileaks, 04QUITO2740, How free is the press in Ecuador?, 13 de octubre de 2004.
(4) Carlos Vera alabando al gobierno de Rafael Correa, Saulotemplar, 16 de diciembre de 2009.
(5) Walter Spurrier, Modernización del Estado, Diario El universo, 13 de mayo de 2012.