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El Embajador Bloomfield y la República del Ecuador

19 de mayo de 2019


El Gobierno del demócrata Jimmy Carter (Plains, 1.924), Presidente de los Estados Unidos de América entre 1.977 y 1.981, mantuvo como Embajador de su país en la República del Ecuador a Richard J. Bloomfield (1.927-2.011), designado durante el Gobierno del republicano Gerald Ford (1.913-2.006) el año 1.976. El 10 de enero de 1.978, el Embajador Bloomfield escribió un cable muy sabroso sobre la política de los Estados Unidos de América de cara al retorno del Ecuador a la democracia, que demuestra la pequeñez de nuestras élites políticas y económicas.

En ese cable del 10 de enero, Bloomfield informó a su país que, de cara al referéndum constitucional del 15 de enero de 1.978, los actores políticos ecuatorianos discutieron cuatro alternativas: la perpetuación del gobierno militar a través de un “auto-golpe”, la interposición de una Presidencia provisional, la convocatoria a una Asamblea Constituyente, o el uso de algún subterfugio para descalificar a Bucaram. La reacción de los Estados Unidos, decía Richard J. Bloomfield, debía motivarse según si la alternativa escogida avanzaba hacia la meta del “gobierno representativo”.

Richard J. Bloomfield, Embajador gringo entre 1.976 y 1.978

La razón de plantearse estas cuatro alternativas era por el temor compartido por todos los actores políticos (militares, élites económicas de Quito y Guayaquil, partidos políticos) frente a la posibilidad de que el retorno a la democracia conduzca a unas elecciones en las que el pueblo elija a Assad Bucaram, líder populista de Guayaquil. Como lo recuerda el Embajador Bloomfield, el golpe militar del año 1.972 se dio para evitar que se realicen unas elecciones en las que pudiera ganar Assad Bucaram. Esta posibilidad real de que, seis años después, se repita ese escenario de terror donde un rústico hijo de libaneses pueda llegar a gobernarlos por el voto popular, era algo que todos los que cortaban el bacalao en el país deseaban evitar. Los hermanaba una rotunda vocación anti-democrática contra Bucaram.

En el apartado “U.S. Policy”, Bloomfield indicó las posibles reacciones de los Estados Unidos de acuerdo con algunas alternativas descritas. En particular, los escenarios que denegaban la participación popular (como el auto-golpe y la Presidencia provisional) tendrían una posible reacción hostil y negativa de los Estados Unidos. Pero en el caso usar algún subterfugio para la descalificación de Bucaram, Bloomfield recomendaba a su país que mantenga una postura “neutral”.

Finalmente, los políticos ecuatorianos en 1.978, acaso cautelosos, optaron por la alternativa que cumplía el doble propósito de satisfacer sus intereses y de no causar problemas al Gobierno de los Estados Unidos de América: se impidió a Assad Bucaram la participación en las elecciones venideras con una cláusula legal claramente abusiva.

Luego pasó que Bucaram se murió el 5 de noviembre de 1.981 obra de un súbito yeyo al wacho, apenas unos meses después del oscuro deceso de su sobrino político Jaime Roldós, el Presidente de la República que Bucaram había apoyado en esas elecciones en las que a él se le impidió participar, muerto en un supuesto accidente de aviación en mayo de ese mismo año. Tras este par de ilustres finados cefepistas del 1.981 (annus horribilis para el CFP) se volvió a barajar el naipe político del país y en este nuevo reparto quedó un serrano bobo de la DP como Presidente para lo restante de ese período (1.981-1.984) para luego pasarle la posta al siguiente hombre fuerte de nuestra política, León Febres-Cordero (1.931-2.008), quien dominó la escena política hasta el advenimiento de Rafael Correa (1.963) en el año 2.006.

Pero esto que pasó después de las muertes de Jaime Roldós (1.940-1.981) y Assad Bucaram (1.916-1.981) en ese aciago año 1.981 ya no lo pudo prever el Embajador norteamericano Richard Bloomfield en su cable de enero de 1.978. Ni verlo tampoco, no por otra razón como por la fundamentalmente práctica de que el Gobierno del Presidente Jimmy Carter lo trasladó a ejercer como su Embajador en Portugal, ese mismo año 1978. Para marzo de aquel año, Bloomfield gozaba ya de los placeres de Lisboa.

Richard J. Bloomfield murió el 22 de noviembre de 2.011 en Belmont, Massachusetts, por complicaciones relacionadas con el Alzheimer. Contaba 84 años. A él, en el tránsito a este período “democrático” que los ecuatorianos vivimos desde el año 1.979, le cupo hacer una descripción precisa de las miserias de nuestra pequeña, miedosa y anti-democrática clase política.

Vistazo se ha comido todos los amagues

30 de abril de 2017


La editora general de revista Vistazo, Patricia Estupiñán de Burbano, apareció en Wikileaks con una opinión que le manifestó al ‘Political Officer’ del Consulado de los Estados Unidos de América en Guayaquil sobre las obras de la Alcaldía en esta ciudad:

“La ciudad tiene muchos programas para los pobres, incluida la titulación de tierras invadidas, libros gratis a estudiantes de las escuelas públicas y la mejora de los servicios de salud” (1).

Nunca he visto (si lo hay, agradeceré que alguien me lo muestre) un estudio a profundidad de la revista Vistazo sobre la legislación y las políticas públicas de la Alcaldía de Guayaquil para la titulación de tierras, la educación o la salud. Me refiero no sólo a informar sobre estos hechos, sino a investigarlos en serio: ¿Quiénes son los beneficiarios y quiénes los excluidos? ¿Cuál es su contenido y sus resultados? ¿Se sostiene su discurso en los hechos? Me refiero, también, a compararlos con estándares internacionales: ¿Son estos hechos, en titulación de tierras, educación y salud, prácticas idóneas de conformidad con los estándares de organismos especializados a nivel internacional?

Estas serían unas preguntas básicas, pero no creo que ni Vistazo ni ningún periodista en Guayaquil las haya estudiado a fondo y difundido para su discusión en la esfera pública. Lo que sí llama la atención es la seguridad con la que la directora de la revista Vistazo elogia la gestión municipal ante un diplomático extranjero, para justificar su involucramiento en una marcha (un acto político) que convocó el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot.

Es evidente que el rol de la señora editora general y de la revista Vistazo debería ser muy distinto a este rol de cheerleader del poder local. Pero que sirva su ejemplo, al menos, como botón de muestra de cómo funciona la esfera pública en el Guayaquil socialcristiano.

(1) Greg Chapman, ‘Nebot outdraws Correa in competing marches’, Wikileaks, 31 de enero de 2008.

Velasco Ibarra vs. Assad Bucaram

16 de febrero de 2017

La diferencia

El embajador de los Estados Unidos de América en Ecuador, Richard J. Bloomfield, escribió un cable a las autoridades en el que destacaba las diferencias entre un José María Velasco Ibarra manipulable y de un Assad Bucaram impredecible. En palabras del embajador, difundidas por Wikileaks:

“Es instructivo comparar a Bucaram con José María Velasco Ibarra. Desde los tempranos años treinta, la solución del “establishment” a la amenaza populista fue cooptarla en la persona de Velasco Ibarra. Velasco era la personificación del populista demagogo, con la crucial diferencia de que él mismo era parte de la oligarquía y, una vez en el poder, no constituía una amenaza a sus intereses” (1)

El criterio de utilidad

La condición de “manipulable” de Velasco Ibarra (en otras palabras, aprovechable por las élites económicas y políticas en su propio beneficio) la puso en contexto Norman Morris, extraordinario biógrafo que cita las palabras de impotencia de Velasco Ibarra frente a la corrupción generalizada de su cuarta administración:

“No se puede negar que al país le ha invadido la corrupción. Yo no puedo corregir el mal; porque el empleado que reemplaza al empleado ladrón resulta también ladrón o por lo menos groseramente indelicado. Todo es pobreza en el país”.

Y ponía en ejemplo práctico:

“si yo hubiera sacado a Nebot [se refiere a Nebot Velasco, su Ministro de Gobierno], nueve posibilidades de diez, el reemplazo habría sido ladrón, y era mejor tener un Ministro ladrón que hacía buen trabajo, que un Ministro ladrón que no” (2).

Así, la condición de “manipulable” de Velasco Ibarra resultaba útil a una élite angurrienta (de “enloquecidos por el dinero”, como los llamó Carlos Julio Arosemena) pero Assad Bucaram, por su condición de impredecible, no.

Las consecuencias obvias

Velasco Ibarra fue Presidente de la República en cinco ocasiones. Las élites lo dejaban porque (y mientras) resultaba útil a sus intereses. Por contraste, a Assad Bucaram nunca lo dejaron participar. La sospecha del embajador Bloomfield de que se iba a utilizar “algún subterfugio para descalificar a Bucaram” se materializó en la disposición transitoria quinta de la Ley de Elecciones (3). Jamás pudo ser candidato a la Presidencia de la República.

(1) Wikileaks, 'Ecuador’s return to constitutional democracy: An alternative route?', 1978QUITO00155-d, Richard J. Bloomfield, 10 de enero de 1978.
(2) Norris, Robert, ‘El gran ausente. Biografía de Velasco Ibarra’, Tomo II, Ediciones Libri Mundi, 2004, Quito, pp. 290-291.
(3) ‘Las transiciones a la democracia en Ecuador y en Myanmar’, Xavier Flores Aguirre, 19 de mayo de 2016.

Fidel Egas (Naipe Centralista)

14 de octubre de 2016

En el río revuelto de la “crisis bancaria”, el pescador Fidel Egas ganó (1). Años después, Egas apostó por Eduardo Maruri (le colocó un billete a su carrera política, pensada para convertir a este bodoque en el Macri del Guayas) pero fracasó (2). Así es el fútbol.




(1) Nota bene: Las herramientas para ganar fueron la influencia en el poder político y en el poder de los medios de comunicación, por los “periodistas que respondían a sus intereses”. De la influencia desmedida de los medios de comunicación en la política estaba advertida la Embajada de los Estados Unidos, cuya embajadora durante el año de N. S. de 2004, Kristie Kenney (1955), comentó tras una disputa entre dueños de medios de comunicación, que la naturaleza de dicha disputa (el hecho de que la prensa nacional se sienta más libre para criticar al Gobierno que a un banquero fugitivo, en razón del chilling effect) “revela mucho dónde reside el poder en el Ecuador”: v. Wikileaks, ‘How free is the press in Ecuador?’, Quito, 13 de octubre de 2004.
(2) ‘Maruri not Macri’, Xavier Flores Aguirre, 28 de octubre de 2013. 

Las transiciones a la democracia en Ecuador y en Myanmar

19 de mayo de 2016

“Pese a que la comisión que preparaba la nueva Constitución y la normativa electoral había previsto una liberalización en la admisión de candidatos a la presidencia, la Junta Militar reglamentó el 20 de febrero [del año 1978, N. del A.] las elecciones de modo que mediante una disposición que impedía presentarse como candidato a quienes no hubieran nacido de padres ecuatorianos, se eliminaba de la contienda a personalidades destacadas contrincantes, tales como Assad Bucaram, líder de Concentración de Fuerzas Populares, y a los antiguos presidentes José M. Velasco Ibarra y Carlos Arosemena” (1). 
La disposición prohibitiva en cuestión fue la transitoria quinta de la Ley de Elecciones, dictada por el Consejo Supremo de Gobierno el 20 de febrero de 1978 y publicada en el Registro Oficial No 534 del 27 del mismo mes y año:

La disposición transitoria quinta de la Ley de Elecciones
Esta disposición vigente para las primeras elecciones en el país desde el año 1972 se dirigió, de manera principal, contra el populista Assad Bucaram, líder del partido Concentración de Fuerzas Populares (CFP). Un cable del Embajador de los Estados Unidos en Ecuador, Richard J. Bloomfield (1927-2011), transmitido desde Quito a Washington, D.C. el 10 de enero de 1978 y revelado por Wikileaks, cuenta cuáles eran las alternativas que las élites ecuatorianas (militares, comerciales y políticas) barajaban apenas un mes antes de la aprobación de la Ley de Elecciones, ante el temor de que Assad Bucaram pueda acceder a la Presidencia de la República:
 
“Las alternativas mencionadas incluyen la perpetuación del gobierno militar a través de un ‘auto-golpe’ [en español en el texto original, N. del A.], la interposición de alguna clase de presidencia provisional, la convocatoria a una asamblea constituyente, o el uso de algún subterfugio para descalificar a Bucaram” (2). 
Finalmente, la dictadura militar optó por la alternativa de menor complejidad, la más burocrática y leguleya, la más discriminatoria de todas: la exclusión expresa en disposición legal. Assad Bucaram (1916-1981) no pudo participar como candidato a la presidencia por el CFP, pero su espacio lo ocupó su sobrino político, Jaime Roldós (se decía en la época: “Roldós presidente, Bucaram al poder”): el saldo de esa primera jornada democrática para el CFP fue Roldós presidente Jaime Roldós y una mayoría del 45% en el foro legislativo por haber obtenido 30 de 69 legisladores (3). Una era de cambio democrático se inició en agosto de 1979, pero la pugna entre Assad Bucaram (legislador que ocuparía la presidencia del primer parlamento tras la vuelta a la democracia) y su sobrino el presidente dificultó la gobernabilidad de la naciente democracia desde el principio. La muerte nunca aclarada de Roldós el 24 de mayo de 1981 terminó por clausurar esta prometedora etapa (4).

El Presidente en funciones (J. Roldós), el que lo sucedería (O. Hurtado) y el que no pudo ser (A. Bucaram). Fuente: Diario Expreso.
 De manera reciente, en Myanmar (antigua Birmania) se actúo de manera similar al Ecuador de fines de la década de los setenta durante la transición (tutelada por las Fuerzas Armadas) a la democracia. En vez de una transitoria de rango legal, la dictadura militar estableció la exclusión discriminatoria en una norma constitucional que utiliza un subterfugio similar al que usó la dictadura militar ecuatoriana en la Ley de Elecciones de 1978. Así describe la norma constitucional Macarena Vidal Liy, del diario español El país: 

“‘La Dama’, como se la conoce popularmente en Birmania, no ha podido optar a la jefatura del Estado porque la Constitución birmana, redactada por los militares que han controlado el país durante medio siglo [el año 2008, N. del. A.], prohíbe ocupar el puesto a quienes tengan hijos con pasaporte extranjeros. Los de Suu Kyi tienen nacionalidad británicas” (5). 
Así como Assad Bucaram, Aung San Suu Kyi estaba habilitada a candidatizarse a la legislatura. Así como el partido de Bucaram ganó la mayoría (como no se la obtendría hasta el año 2007 con la mayoría de Alianza País en la Asamblea Constituyente) y Assad Bucaram ocupó un cargo de relevancia en el nuevo gobierno (Presidente de la Cámara Nacional de Representantes, actual Asamblea Nacional), también el partido de la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi ganó la mayoría en el legislativo y Aung San Suu Kiy ocupa cargos de relevancia en el nuevo gobierno, aunque en la misma función ejecutiva. Como Aung San Suu Kyi no podía acceder a la Presidencia por la expresa prohibición constitucional, este cargo lo ocupa su “brazo derecho” Htin Kyw y ella está a cargo de cuatro carteras ejecutivas de relevancia: Asuntos Exteriores, Educación, Energía y la Oficina de la Presidencia (6). Tal vez en el caso de Myanmar, la relación que en el Ecuador fue distanciamiento (Assad Bucaram-Jaime Roldós), allá sea de trabajo conjunto (Aung San Suu Kyi-Htin Kyaw). El liderazgo de “la Mandela de Asia” será clave para sacar adelante a un país de alrededor de 55 millones de habitantes con una democracia apenas incipiente (7).

El Presidente Htin Kyaw y la todopoderosa ministra Aung San Suu Kyi. Fuente: Diario El país (España).
En la transición a la democracia de Ecuador y de Myanmar, con casi 40 años de diferencia entre una y otra, existió una común discriminación contra la participación política de líderes populares, consagrada en la legislación. El argumento de los dictadores militares, en ambos casos, fue uno de filiación: o por tener padres nacidos fuera del país (Ecuador) o por tener hijos nacidos fuera del país (Myanmar). Si bien efectiva en impedir el acceso de Bucaram y de Suu Kyi a la más alta autoridad ejecutiva de sus respectivos países, no puedo evitar el triunfo electoral arrollador de sus maquinarias políticas (la Concentración de Fuerzas Populares y la Liga Nacional para la Democracia, respectivamente).

En Ecuador, la transición a una democracia real se truncó con la muerte de Roldós en mayo de 1981; después de eso se impuso su funesta caricatura, hasta el retorno de la institucionalidad en los gobiernos de Rafael Correa (8). La transición a la democracia en Myanmar tiene un origen similar al que tuvo Ecuador cuarenta años atrás (fruto de dictaduras militares, que pusieron obstáculos legales a la participación de líderes populares) y enfrenta un futuro democrático incierto: su experimento acaba de empezar.   

(1) ‘Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Suplemento Anual 1977-1978, Espasa Calpe, S.A., Madrid, 1982). Como se ha señalado en otra entrada, la familia Bucaram ha sido la auténtica paria de la política ecuatoriana: ‘Los parias de la política ecuatoriana’, Xavier Flores Aguirre, 23 de febrero de 2016. De los políticos a quienes esta disposición prohibía su participación en política, José María Velasco Ibarra murió en marzo de 1979, Assad Bucaram en noviembre de 1981 y Carlos Julio Arosemena en marzo de 2004. 
(2) ‘Ecuador’s return to constitutional democracy: An alternative route?’, 1978QUITO00155_d, Richard J. Bloomfield, 10 de enero de 1978.
(3) Así miraba el diario español El País en su editorial la victoria de Jaime Roldós: “En el plano político, Roldós Aguilera es un político progresista talante nacional [sic], que aspira a otorgar participación económica a las clases menos favorecidas del país, así como llevar a cabo una política nacionalista con el petróleo”. Lo situaba en el contexto de un país miserable: “La situación social en Ecuador es lamentable. El 75% de la renta nacional recae en menos del 20% de la población. El resto sobrevive con salarios mensuales de poco más de 5.000 pesetas y la situación de los obreros subempleados es aún peor. Problemas heredados de 150 años de historia que sin duda tienen una solución a largo plazo”: ‘La “fuerza del cambio” ecuatoriana’, Diario El país (España) [Editorial], 1 de mayo de 1979.
(4) ‘Los últimos días de Jaime Roldós’, Diario El Comercio, 23 de mayo de 2013.
(5) Macarena Vidal Liy, ‘La Nobel de la Paz Suu Kyi jura como ministra del nuevo Gobierno de Myanmar’, Diario El país (España), 30 de marzo de 2016.
(6) Macarena Vidal Lyi, ‘El partido de Aung San Suu Kyi logra la mayoría absoluta en Myanmar’, Diario El país (España), 13 de noviembre de 2015; Macarena Vidal Lyi, ‘Myanmar tendrá a un civil como presidente por primera vez en más de 50años’, Diario El país (España), 15 de marzo de 2016.
(7) ‘La Mandela de Asia’, Diario El país (España) [Editorial], 14 de noviembre de 2010.
(8) ‘Retrato de un país roto’, Xavier Flores Aguirre, 27 de enero de 2015.

Panamá Papers (visión de El Roto)

15 de abril de 2016

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Donde dice España, decid Ecuador. E imagínense a su empresario favorito en ese traje y con ese cinismo (1). El Roto la tiene clara.
 
Tomado de diario El País (España), edición del 14 de abril de 2016.
 
(1) En un cable de la Embajada de los Estados Unidos de América en Ecuador que filtró Wikileaks, elaborado por Douglas Griffiths (cónsul general en Guayaquil entre los años 2006 y 2009) y relativo a los grupos de poder económico en el Ecuador, su autor describió las prácticas de dichos grupos (Griffiths se refirió específicamente a los grupos Noboa (de Álvaro e de Isabel), Wong, Egas, Isaías, Eljuri, Wright, Czarniski, Bakker, Villamar, Ortiz, Villaseca, Quezada, Rivadeneira, Quirola y Dassum). En opinión de Griffiths, “la mayoría de ellos no son transparentes”, su naturaleza concentrada “ha creado un ambiente político y económico que favorece la protección de intereses creados” y su estructura “es usualmente opaca”. En definitiva, “los negocios ecuatorianos usualmente sub-reportan ingresos, bienes y ganancias”, v. Wikileaks, ‘Ecuador’s leading family business groups’, Quito, 8 de agosto de 2008.

Maruri not Macri

28 de octubre de 2013

Este domingo Mauricio Macri, papafrita y exPresidente del Boca Jrs., anunció que correría para Presidente de la Argentina en el año 2015. Eduardo Maruri, el fracasado de Barcelona S.C., quisiera ser Macri. En un cable del Consulado General de los Estados Unidos de América en Guayaquil filtrado por Wikileaks y titulado “Coastal parties prepare for april 2009 elections”, se lee (traducido): 

“Maruri tenía esperanza de usar su Presidencia del fabuloso equipo de fútbol Barcelona -piensen en los NY Yankees en un largo período de fracasos- para impulsar su carrera política. A pesar de una inversión de diez millones de dólares, Barcelona quedó fuera de la liguilla nuevamente, dejando a sus fanáticos cabreados y la carrera política de Maruri congelada”.

Pero Maruri no pudo ni podrá ser Macri, siquiera. Por burro.  

La oposición en la edad del burro

3 de junio de 2012

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Como adolescente en la edad del burro, la oposición al gobierno nacional sabe lo que odia pero no sabe lo que quiere. Sabe que odia a Correa (muchos lo odian como “partidarios de todo-lo-que-sea anti-Correa”, o sea, sin necesidad de justificar ideas ni verificar datos, con el propósito de hacerle daño a todo lo que se asocie con él) pero no sabe qué es lo que quiere en vez de Correa.

¿Por qué la oposición no lo sabe? Creo que es por tres principales razones, interrelacionadas entre sí: la primera, por la dispersa heterogeneidad de tendencias políticas de sus integrantes; la segunda, por su incapacidad de proponer proyectos políticos concretos; la tercera, por la concreción desde el gobierno nacional de políticas públicas meritorias.

La dispersa heterogeneidad de tendencias políticas se puso de manifiesto en la reciente reunión “Diez líderes debaten sobre diez temas prioritarios para el país” auspiciada por la Cámara de Comercio de Quito. No asistieron tres (Lourdes Tibán, Guillermo Lasso, Paco Moncayo ) que sumados a los siete “líderes” que sí asistieron (César Montúfar, Lucio Gutiérrez, Martha Roldós, Luis Fernando Torres, Carlos Vera, Betty Amores y Andrés Paéz) conforman un abanico ideológico que va desde la izquierda radical hasta la derecha conservadora, pasando por el camaleónico Lucio Gutiérrez. Como reportó Roberto Aguilar en su crónica de esta reunión (1), la declaración de principios “No nos oponemos a nada, hemos venido a proponer” que al inicio formuló el Presidente de la Cámara de Comercio, Blasco Peñaherrera, fue “sistemáticamente desmentida por los siete invitados, uno tras otro”. Dato evidente: “Ese algo que los une se llama Rafael Correa. De él y no de otra cosa hablan todos durante sus correspondientes quince minutos”. Dato bizarro: Lucio Gutiérrez, único pre-candidato presidencial presente en la reunión, “termina escuchando la ovación del teatro entero” en el mismo edificio en que su caída presidencial se festejó años atrás (¡?). El primer dato es síntoma de los límites para el consenso; el segundo, un indicador de desmemoria y oportunismo. (Es curioso que pretendan oponerse a la persona que acusan de violar libertades y de romper la independencia de poderes, con un tipo que participó de un golpe de Estado y a quien botaron de la Presidencia, precisamente, por violar libertades y romper la independencia de poderes. Más que curioso, es patético.)

La incapacidad de la oposición de proponer proyectos políticos concretos se debe en buena medida a su incapacidad de consensuarlos expuesta en el párrafo anterior, pero también a su incapacidad de proponer escenarios alternativos por cuenta propia. Todavía es prematuro, pero la mayoría de propuestas opositoras, hasta ahora y en lo poco que tienen de propositivas, se disuelven casi sin excepción en eslóganes y vaguedades, lo que tiene relación con que la oposición desea cambiar no tanto un hecho aislado como un "estado de cosas". Es como si antes del gobierno de Correa las relaciones con el poder político se conducían de una manera favorable a ciertos grupos de poder, mientras que ahora están obligados a soportar un escenario distinto. Es una anécdota, pero es significativa: en la entrevista de Fernando Ampuero a Carlos Vera publicada en GkillCity.com (2), éste le dice que Correa traicionó a Ecuavisa la noche misma que ganó las elecciones (el 2006) porque a través de Juan Carlos Toledo convinieron que la primera declaración sería a dicho canal, pero Correa al momento de dar la rueda de prensa le dice a Tania Tinoco “a todos por igual”. Carlos Vera ironiza: “Esta es la correspondencia por la que el canal y tantos nos jugamos” (16:38 - 18:10). Recapitulemos el relato: Vera considera “traición” que Correa no le retribuya con un privilegio el que Ecuavisa y Vera se hayan “jugado” por su elección. Le molesta que Correa haya tomado una decisión que no favorezca a un grupo sino a todos los involucrados, “a todos por igual” según sus propias palabras. Así, resignar un privilegio en beneficio de los demás: esa es razón para enojarse y considerarlo como “traición”. Más que una anécdota, parece un síntoma. Esta impresión encuentra respaldo en el comentario que la embajadora de EE.UU., Kristie Kenney, transmitió a su gobierno con relación a la disputa entre TC Televisión y Teleamazonas en el cable 04QUITO2740 (3), disputa a la que la embajadora consideró un ejemplo de “chilling effect” y de la forma cómo "los intereses económicos limitan la libertad de prensa porque inhiben a la prensa de realizar su función de guardián ciudadano (...). El hecho de que la prensa se sienta libre para criticar al gobierno, pero no para criticar a un banquero prófugo y a sus intereses familiares, revela mucho sobre dónde reside el poder en Ecuador". (Énfasis agregado.)

La concreción desde el gobierno de políticas públicas meritorias es reconocida incluso por algunos de sus opositores. En esa misma entrevista para GkillCity.com, Carlos Vera le reconoce al gobierno de Correa méritos en el porcentaje de inversión social, el aumento de recaudación tributaria, la misión Manuela Espejo, la magnitud de la obra pública y el esfuerzo en educación (07:37 – 08:08). En este otro video, registrado en uno de sus plantones del año 2009 (4), Vera reconoce mejoras en salud, educación y seguridad social (0:43 – 1:52). Walter Spurrier, economista crítico y serio, le reconoce al gobierno de Correa en este artículo avances importantes en materia de institucionalidad (5). Los méritos reconocidos no son menores en un país que el propio Vera reconoce que “no es tan malo como el de antes” (06:46 – 06:47 de la entrevista para Gkill).

Así, los propios adversarios y críticos de Correa reconocen algunos méritos de su gobierno. Para un número importante de votantes que también le reconocen algunos méritos, de cara a las elecciones del 2013, la opción les resulta sencilla: aún cuando no coincidan en todo con Correa, preferirán (como dice el refrán popular) siempre malo conocido que bueno por conocer. Salvo que aquel que se postule como bueno sea, en efecto, muy buen candidato, de consenso y con propuestas. Pero eso requiere una madurez política que la oposición está todavía lejos de tener.

En conclusión: si la oposición persiste en la dispersión de tendencias ideológicas y en la ausencia de un discurso político coherente, que reconozca los méritos del gobierno actual para profundizarlos y sus deméritos para superarlos, con propuestas concretas y sin discursos de odio, tendrá nulas chances de vencer a Correa. Si no supera su edad del burro, el destino de la oposición frente a Correa será el que siempre ha padecido, el del recurrente fracaso.

(1) Roberto Aguilar, '¿Seré yo, Señor? ¿Seré yo?', Diario Expreso, 28 de junio del 2012.
(2) Entrevista Carlos Vera, Gkill City, 3 de febrero de 2012. 
(3) Wikileaks, 04QUITO2740, How free is the press in Ecuador?, 13 de octubre de 2004.
(4) Carlos Vera alabando al gobierno de Rafael Correa, Saulotemplar, 16 de diciembre de 2009.
(5) Walter Spurrier, Modernización del Estado, Diario El universo, 13 de mayo de 2012.