Las matemáticas a partir de la 16

4 de enero de 2021

En la historia del fútbol ecuatoriano, de los 63 campeonatos nacionales jugados desde 1957, Barcelona ha triunfado en 16 ocasiones (una cuarta parte de los campeonatos disputados) y, con su coronación del 2020, la Costa superó por un campeonato a la Sierra (32 a 31) y Guayas superó por dos campeonatos a Pichincha (31 a 29).

 

El dato no es menor porque desmenuzado quiere decir que 60 campeonatos nacionales se han repartido entre seis equipos de dos provincias. Y que de esos seis equipos, la mitad ya no juega en la serie A. Y que de esos tres que descendieron, un equipo es costeño, el rojo Everest, el equipo de la montaña, que ganó un único campeonato en 1962, y los restantes dos son serranos, el Nacional y el Deportivo Quito, y entre los dos suman un total de 18 campeonatos. Un escenario poco auspicioso para la montaña.

 

El saldo del 2020 es que en una rivalidad histórica (iniciada en 1912, con victoria de Guayaquil 4 a 0), la Costa y Guayas han vuelto a tomar ventaja.

El país egoísta y represivo

3 de enero de 2021


Nuestra derecha es como Messi. Pero como Messi cuando le preguntó a Carlitos Tévez si podían ir a un concierto de Oasis, en Londres, o acaso en Manchester. La respuesta del Apache dejó en evidencia que el mítico Messi había vivido en un termo: ‘Se han separado, Leo’. Los de Oasis se habían separado hace mucho rato, pero Leo ni enterado. Él sólo juega a la pelota, y en ese aspecto sigue siendo genial.

 

Pero de genial nuestra derecha no tiene na’ y en eso se diferencia de Messi. En lo que sí se parece a Messi es en eso de vivir en un termo. Sólo observa su entorno, usualmente en modo predatorio. Su idea de llegar a la Presidencia es para utilizar los recursos del Estado en beneficio de su grupo en el poder y asociados, porque en este país la Presidencia es un botín de facciones en disputa*. Es menos un país que un cómic.

 

La miseria de las élites del Ecuador (el grueso de un ‘grupo en el poder y asociados’) frente a la masa de desposeídos que también son parte del país se refleja en las cifras del estudio ‘Responses to COVID-19 in five Latin American countries’. Los países parte del estudio son Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. El resumen que de él se hizo en un artículo que publicó la BBC el 19 de octubre de 2020 [‘Coronavirus: ¿por qué América Latina es la región con más muertes en el mundo?’] es lapidario sobre la actuación del Ecuador. En materia económica, el artículo destacó que ‘todos los países, salvo Ecuador, redujeron sus tasas de interés, crearon condiciones para otorgar créditos y establecieron medidas para proteger el empleo’. Y empeora su actuación cuando se compara el ‘apoyo económico que se entregó a los hogares tomando en cuenta la evolución de la enfermedad’. Ecuador es maldito:

 

‘De los cinco casos analizados, Brasil es el que realiza un esfuerzo mayor, gastando alrededor de US$880 por habitante (alrededor de 10% del PIB nacional), seguido de Chile, con casi US$800 (5,2% del PIB). Colombia y Perú gastaron casi US$500 (7,6%) y US$380 (5,6%) por habitante.

Ecuador es el país que menos apoyo entrega: US$24,8 per cápita y 0,4% del PIB’.

 

Si por su egoísmo no se hace casi nada para apoyar a los pobres, la alternativa de las élites es corchar las opciones de los pobres para cambiar la situación. Para eso es importante la persuasión de los medios de comunicación masiva (parte clave de ‘grupos en el poder y asociados’), pero por sobre todo, son importantes las armas de la Fuerza Pública y sus sueldos siempre al día (v. ‘Cada año, Ecuador gasta en promedio el 2,37% del PIB en temas militares’ y ‘‘Prefieren pagar a la fuerza pública; el resto a lacola’’).

 

¿Es, o no, un Estado represivo cuando se prefiere el gasto en policías y militares a la ayuda económica a los pobres? El mensaje es claro: nuestro Estado (a la fecha, arlequín de las élites de derecha) adolece de aporofobia.

 

* Disclaimer: Con la izquierda y sus simulacros ocurre algo similar. El problema es estructural, el sistema electoral está arreglado (v. ‘Una revolución contra la idiotez’).

El toque de queda (parte II)

2 de enero de 2021

Ocurrió lo esperable (v. El toque de queda (parte I)), esto es, que a la gente no le importó la prohibición de la quema de años viejos. No iba a ser lo mismo de otros años pero se veía claramente que íbamos a estar muy lejos del efecto deseado del toque de queda, esto es, que nadie esté en las calles pasadas las 10 de la noche (v. El toque de queda y la prohibición de quema de monigotes se cumplieron a medias en Guayaquil).

 

Por supuesto, también ocurrió otra cosa esperable: ningún medio de comunicación masiva de Guayaquil criticó esta ineficacia en el control de la quema porque como es usual desde 1992, es mejor no hablar de ciertas cosas. Esta ineficacia se observa en varios aspectos de la gestión municipal, como es el caso de los controles a la contaminación ambiental (v. ‘A ver, Balsasud’ y ‘El Salado, sin control municipal’) y de los controles a las construcciones en la urbe (v. ‘Mejor no hablar de ciertas cosas, diario El Universo’ y ‘Mejor no hablar de ciertas cosas, diario Expreso’)

 

No es capaz de controlar el ambiente, la urbe y a los ciudadanos… Pero sí tiene la Alcaldía capacidad para controlar lo que se difunde en los medios de comunicación social, esto es, lo que se discute sobre la gestión municipal en la esfera pública. 

 

Y esto es lo que explica que, a tanta ineficacia de su gestión, se la haya podido disfrazar de éxito.