El papel de cojudo

26 de agosto de 2017


Hay varios momentos notables en la intervención del legislador socialcristiano Jaime Nebot el 1 de septiembre de 1990 (en particular, debido al nivel cosaco de su consumo de alcohol), como cuando advirtió a su audiencia que él tenía que miccionar sobre la humanidad del legislador socialista Víctor Granda (aquel célebre “no puedo pegarte, tengo que mearte”). Pero su momento cumbre es cuando el legislador socialista Enrique Ayala Mora lo acusa de no saber debatir, mientras los socialistas (según decía Ayala Mora) sí que sabían. 

Matraca lo puteó de lo lindo:

“¿Qué socialismo, mamarracho? Vestido de frac, con pipa y tabaco inglés… ¡cojudo!”.

A la voz de “¡cojudo!”, todo el Congreso Nacional se cagó de la risa. De inmediato, la basureada de Nebot surtió efecto: Ayala Mora se pintó de colores. De ahí en más, no dijo ni pío.

 
Para las elecciones de febrero de 2017, el cojudo de 1990 se lanzó de candidato a asambleísta por su provincia (Imbabura) y fungió de co-ideario de quien lo había basureado años atrás (?). Así, una vez más se confirmó la ingeniosa frase de Charles Dudley Warner, “la política hace extraños compañeros de cama”.

Por cierto que para estas elecciones de 2017 Ayala Mora cambió el frac, la pipa y el tabaco inglés por un chaleco rojo y un eslogan que afirmaba que los socialistas eran más buenos que las fritadas de Imbabura (?). Ayala perdió la elección, y es probable que con esta derrota se apee de manera definitiva de la política. De aquí en más, probablemente, ya no dirá ni pío.

Es tentador decir, dados sus antecedentes, que esto le pasó a Ayala por “cojudo” (established since 1990).

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