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Felipe Burbano de Lara (Naipe Centralista)

25 de noviembre de 2019


 
Este es un naipe simbólico. Los autores del Naipe Centralista lo pusieron a Felipe Burbano de Lara, en tanto represente de la “familia Burbano de Lara, omnipresente en los cargos e influencias” de lo que ellos denominan el “sector culto y oculto” de Quito.

El Ingeniero les recuerda (III)

22 de mayo de 2019


Cuando el Ingeniero abandonó la Alcaldía de Guayaquil, se suspendieron los que se conocieron como “los rugidos de los jueves”. El “último rugido”, hecho el jueves 3 de agosto del año 2000, tuvo su porción de puteadas al periodismo de Quito muy al estilo del Ingeniero.

Se marchó con unas puteadas, fiel a su estilo.

“Me ha sido muy grato trabajar con los periodistas” advirtió el Ingeniero la mañana de ese 3 de agosto, al tiempo de admitir que sus ruedas de prensa han ocasionado molestias a algunos periodistas de Quito, pues “he defendido a la región y a Guayaquil de intentos centralistas encabezados por medios de comunicación escrita de Quito”. Y como el Ingeniero iba de frente, singularizó y fustigó a sus percibidos “enemigos gratuitos”: señaló a Javier Ponce y a Burbano de Lara, los calificó de “centralistas intelectuales de cafetín de izquierda” y se distanció de ellos: “No me he sujetado a una férula como ellos, vivir bajo el dogma del marxismo tomando café en cafetines y escribiendo pendejadas”*.

En su despedida, Absolut Ingeniero.

* Pensar que ahora Simona la Terrible (Simón Espinoza) reivindica a Nebot como el “bien”, cuando en su última rueda de prensa el propio Ingeniero indicó que Nebot era “de [su] escuela” (o dicho en guayaco: criado Nebot al calor de las bolsas de LFC). Simona ya debe haberse olvidado que Simón, en los ochentas, lo combatió a Febres-Cordero.

Diccionario Socialcristiano de la Ineficacia

21 de marzo de 2019


Publicado originalmente en el portal Ruta Krítica.

Desde el año 2000 se dieron un total de 18 discursos por las Fiestas de Julio y otros 18 por las Fiestas de Octubre por la máxima autoridad de la Alcaldía de Guayaquil, o por su delegado: Jaime Nebot los dio todos, con una excepción (en las Fiestas de Octubre del año 2004) que lo dio el Vicealcalde Guillermo Chang. Estos 36 discursos de las Fiestas de Julio y de Octubre se los empezó a dar desde los tiempos en que circulaba todavía como moneda el Sucre* y ofrecen una muy interesante visión de conjunto de cuán ineficaz ha sido la Alcaldía de Jaime Nebot.

El análisis que sigue es sobre las promesas incumplidas por la Alcaldía de Guayaquil desde el año 2000, las promesas que ofreció en los discursos de las fiestas de Guayaquil que dijo que iba a hacer pero que, por distintas razones, o no las hizo, o las terminó por hacer tarde, o de manera distinta y peor a la original. Aunque parezca contra-intuitivo (la ignorancia de mucho afuereño de Guayaquil sobre lo que pasa en esta ciudad es asombrosa, sirva de ejemplo Felipe Burbano de Lara) el número de las promesas que no se han cumplido se acumuló en todos estos años de administración de Nebot de manera tal que la mejor forma de presentar su ineficacia es en forma de diccionario.

DICCIONARIO CRÍTICO DE LA INEFICACIA DEL PSC EN GUAYAQUIL
(Compilado de los discursos oficiales del 25 de Julio y del 9 de Octubre)

En estricta secuencia, se enuncia la promesa y se describe cómo falló.

Agua por tanqueros.- La promesa fue eliminar el agua por tanqueros.
En las Fiestas de Octubre de 2008, el Alcalde Nebot anunció que “el agua potable por tubería está próxima a llegar a los únicos que todavía la reciben por tanqueros” (p. 1).
Pero diez años después, la Alcaldía de Nebot exige a los tanqueros “que abastecen Monte Sinaí tengan sello municipal”. Es decir, lejos de eliminar a los tanqueros, los naturalizó.

Alcantarillado sanitario.- La promesa fue dotar de cobertura total de alcantarillado sanitario a la ciudad de Guayaquil.
En las Fiestas de Julio del año 2010, el Alcalde Nebot declaró: “El agua potable y el alcantarillado sanitario avanzan indetenibles en los sectores populares para que podamos arribar, conforme a lo planeado, a la ansiada meta de cobertura total de estos servicios” (p. 3). El  optimismo de Nebot (manifestado en el uso del adjetivo “indetenible” para calificar el avance de los servicios) era, a su vez, indetenible: se atrevió a declarar en la siguiente sesión que Guayaquil tendría la cobertura total del “alcantarillado sanitario al término de nuestra administración” (p. 2), es decir, para el año 2014.
Pero no pasó. En las Fiestas de Octubre del año 2014, ya iniciado su nuevo período, cuando tendría que haber celebrado el cumplimiento de la promesa del 2010 que no pasó, el Alcalde Nebot (ya sin calificar de “indetenible” el avance) advirtió sobre el alcantarillado sanitario que “se cumplirá el compromiso de culminar la dotación de este servicio entre este año y el próximo 2015” (p. 4). Lo que, nuevamente, no sucedió.
Y así, año tras año, hasta la fecha.

Áreas verdes.- La promesa fue el aumento de las áreas verdes.
En realidad, las áreas verdes son una preocupación casi inexistente en los discursos del Alcalde Nebot. En las Fiestas de Octubre del año 2014, Nebot declaró: “Las áreas verdes crecen, pues han pasado del medio metro cuadrado por habitantes a casi 9 metros cuadrados por habitante”.
El fraseo de su oración es revelador: no es que las políticas de la Alcaldía de Guayaquil hayan hecho crecer a las áreas verdes, es que estas “crecen”, así, de manera silvestre.
O mejor dicho, de manera contable: esa es la verdadera razón del crecimiento.

Bachiller Digital.- La promesa fue convertir a los bachilleres en dueños de una Tablet.
En el discurso de las Fiestas de Octubre del año 2013, el Alcalde Nebot dice que esto forma parte de un supuesto “Guayaquil digital e inteligente” por el que los “bachilleres tengan, también gratuitamente, una Tablet de última generación” (p. 8).
Sin embargo, comparado frente al “Plan Ceibal”, que es un plan similar que se aplica en Uruguay, lo que hace la Alcaldía de Guayaquil resulta muy mediocre.

Barrio chino.- La promesa fue la creación de un “barrio chino”.
En las Fiestas de Julio del Año 2006, el Alcalde Nebot anunció la creación de un “barrio chino en otra parte del Guayas”, es decir, en un lugar indeterminado de la ciudad (p. 2).
La idea nunca pasó de proyecto fallido.

Casino sobre el río.- La promesa fue la creación de un “casino sobre el río”.
En las Fiestas de Julio del año 2006, el Alcalde Jaime Nebot anunció la construcción de un “casino en el río” (p. 2). Este proyecto tuvo una ejecución fallida. Se lo empezó a ejecutar, pero la obra se paralizó en abril de 2008 y sirvió de ocasión para que el Alcalde afirme en un comunicado que él nunca ha jugado “ni al pepo”, por lo que iba a consultar al pueblo de Guayaquil si este casino debía funcionar. El ejemplo de democracia directa impulsado desde la Alcaldía también fue fallido.

Dragado.- La promesa fue buscar soluciones al problema de los sedimentos del Río Guayas.
En las Fiestas de Julio del año 2003, el Alcalde Nebot habló de estudios hechos por la Alcaldía de Guayaquil “sobre los sedimentos del Río Guayas” y que se está buscando “resolver ese problema” (p. 1). En las Fiestas de Octubre de ese mismo año, el Alcalde Nebot enfatizó que se abordará “la solución al problema de los sedimentos del Río Guayas” (p. 2).
Se creó, incluso, una “Fundación Dragados”, según testimonió el Alcalde encargado Guillermo Chang en el discurso de las Fiestas de Octubre de 2004, que celebró “un Convenio con el Ejército de los Estados Unidos para realizar los estudios de batimetría que permitirán determinar cuál es la mejor medida para limpiar y dragar el Río Guayas” (p. 2).
Sin embargo, esta responsabilidad luego quedó en el olvido, rescatada para atacar a la Prefectura del Guayas a conveniencia.

Estero Salado.- La promesa fue la recuperación del Estero Salado.
En su primer discurso como Alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, anunció “la recuperación del Estero Salado” (p. 1). Pasaron tres años hasta que en las Fiestas de Octubre del año 2003 el Alcalde Nebot anunció que se iba a firmar un acuerdo “con Autoridad Portuaria de Guayaquil para la limpieza de parte del Estero Salado” (p. 1). Un año después, en Fiestas de Octubre del año 2004, el alcalde encargado Guillermo Chang anunció la inauguración de “tres grandes colectores financiados con un crédito de la Corporación Andina de Fomento”, con los que se iban a descontaminar “el 60% del Estero Salado” (p. 2).
El Estero Salado está todo lo contaminado que puede estarlo por una Alcaldía que es ineficaz en controlar la contaminación ambiental en su cantón.  

Fuentes de agua.- La promesa fue la creación de una fuente de agua.
En las Fiestas de Julio del año 2010, el Alcalde Jaime Nebot anunció el inicio de la construcción de una “monumental” fuente de agua, “cuyas aguas iluminadas de color, danzaran al son de la música y se elevaran 40 metros de altura. He allí un nuevo ícono para Guayaquil” (p. 2). En efecto, el Alcalde las inauguró a fines de octubre del año 2011, cuando dijo que la inauguración de esta fuente “pone a esta ciudad a nivel de ciudades como Barcelona o Las Vegas”.
Ni la fuente tiene 40 metros, ni Guayaquil está a nivel de Barcelona o Las Vegas. La fuente de agua es un espectáculo que rara vez la gente de la ciudad se detiene a observar, y que a los turistas extranjeros, de plano, ni les interesa.

Metrovía.- La promesa de una solución al tráfico de Guayaquil.
La primera mención a la Metrovía es en su discurso de las Fiestas de Octubre del año 2003, en el que el Alcalde Nebot anunció que la Metrovía “será la solución al problema del tráfico y del transporte popular” (p. 2). Es interesante, también, cuando deja de mencionarla, que es después del año 2010. Debe ser cuando se dio cuenta de que era insostenible la ilusión de ser una “solución al problema del tráfico” porque realmente se ha convertido en una alternativa costosa y mediocre que, juzgada por su propia planificación, ha sido un fracaso.

Muelle en el Malecón.- La promesa fue construir un muelle en el malecón.
En las Fiestas de Octubre del año 2003, el Alcalde Nebot anunció “la construcción de un muelle, para barcos de turismo internacional, en el Malecón del Río Guayas” (p. 1).
No pasó de un pedo mental.

Puerto de aguas profundas en Posorja.- La promesa fue construir por concesión el puerto de aguas profundas de Posorja.
En las Fiestas de Julio de 2006, Jaime Nebot anunció que “otro gran sueño de Guayaquil se torna realidad: el puerto de aguas profundas y transferencia de contenedores –en Posorja- como inversión totalmente privada” (p. 2). En las Fiestas de Octubre de 2006, Nebot afirmó que “hoy estamos terminando los trámites y autorizaciones para que le puerto de aguas profundas de Guayaquil, en Posorja, se convierta en realidad” (pp. 2-3).
Nada de esto se concretó. Se firmó el contrato para la construcción del puerto de aguas profundas de Posorja muchos años después, el año 2016, pero por un ente gubernamental (la Autoridad Portuaria de Guayaquil) y no por la Alcaldía de Guayaquil.

Regeneración urbana.- La promesa fue convertir a la regeneración urbana en un “paradigma de urbanismo”.
Así la definió el Alcalde Nebot en las Fiestas de Octubre del año 2003 (p. 2). El problema es que la CAF ha descrito a este supuesto “paradigma de urbanismo” de la Alcaldía de Guayaquil como una solución de crecimiento que no es sustentable y que llega “a aumentar en seis (6) veces los costos” comparados con unos modelos de crecimiento “bajo los conceptos de ciudades verdes, inclusivas y sustentables”.
Como “paradigma de urbanismo”, es un fracaso.

Seguro social municipal.- La promesa fue crear el seguro social municipal.
En el discurso de las Fiestas de Julio del año 2003, el Alcalde Nebot anunció la creación del seguro social municipal como parte de la “descentralización profunda y autonomía al andar” (p. 3).
La “autonomía al andar” era un estribillo de aquella época, ya olvidado. Como lo ha demostrado en sus memorias un exconcejal guayaquileño del PSC, Henry Raad Antón, la “autonomía al andar” era una muletilla que inventó Nebot:

“Lastimosamente fue en aquellas circunstancias que Jaime Nebot con su brutal inteligencia, se inventó aquella muletilla de autonomías al andar, que fue aplicando de acuerdo a sus selectivas ocurrencias y conveniencias […]. A la hora de dar mi juicio al respecto, debo afirmar categóricamente que toda la coyuntura que se dio a favor de imponer un sistema de administración autonómico para propulsar el desarrollo de un país entero, fue echada a la borda por un personaje que se conformó con ser alcalde de Guayaquil con más sentido pragmático que idealismo. El pragmatismo prevalece en el corto plazo, pero sin idealismo no perdura la cosecha”.

En el discurso de las Fiestas de Octubre del 2003, el Alcalde Nebot advirtió que la creación del seguro municipal “no depende del permiso de nadie para funcionar sino del diseño de los planes que ya estamos contratando con una empresa especializada de fama mundial” (p. 2).
Sobra decir que tampoco necesitó del permiso de nadie para fracasar.

Tarjeta “La Guayaquileña”.- La promesa fue crear la tarjeta “La Guayaquileña” para mejorar la situación económica de los habitantes de la ciudad.
En las Fiestas de Octubre del año 2009, el Alcalde Jaime Nebot anunció “con gran satisfacción” la “buena noticia”: desde ese mes se iba a empezar a repartir esta tarjeta “gratuita y personalizada” que permitirá “obtener importantes descuentos especiales, en prestigiosas empresas”. Era la forma de su Alcaldía para “mejorar la situación económica de todos los sectores de la comunidad guayaquileña”, su forma de decirle a los guayaquileños: “Ustedes primero, primero la gente!” [sic] (p. 3).
La tarjeta “La Guayaquileña” funcionó por unos cuantos meses (en su momento, Nebot afirmó que iba a crecer de 300.000 en 300.000 tarjetas por meses). Demostrada su inutilidad, pasó al olvido.

Túneles en el cerro San Eduardo.- La promesa fue construir los túneles en el cerro San Eduardo.
Los discursos del Alcalde Nebot son evidencia de las demoras en la construcción de la obra. Fue en las Fiestas de Octubre del año 2005 que se anunció su construcción (p. 3). El año 2007, tanto en el discurso de las Fiestas de Julio como en el de Octubre, el Alcalde Nebot afirmó que terminarían los túneles del cerro San Eduardo en julio del 2008 (p. 3, en ambos). Sin embargo, en las Fiestas de Julio de 2008, todavía el Alcalde Nebot hablaba de “la inspección final del túnel oeste en el cerro San Eduardo” (p. 3).
Los túneles del cerro San Eduardo se inauguraron después de lo ofrecido, a fines de ese año.

Turismo en el suburbio.- La promesa fue convertir al suburbio en un ícono del turismo.  
En las Fiestas de Julio de 2003, el Alcalde Nebot dijo que era una realidad que Guayaquil era un destino turístico” (p. 2), cosa que era y sigue siendo más falsa que un dólar celeste, pero en las Fiestas de Octubre de ese 2003 el Alcalde redobló la apuesta y señaló que el suburbio de Guayaquil “será nuevo ícono del turismo y superación humana” (p. 2).
Es raro el turista que no tenga temor de ir al suburbio de Guayaquil.

Vía Perimetral.- La promesa fue asumir la administración de la Vía Perimetral por la Alcaldía.
En el primer discurso del Alcalde Nebot, en las Fiestas de Octubre del año 2000, anunció que ese mismo 9 de octubre “hemos convenido aquí la entrega de la vía Perimetral (sector Guayaquil) a esta Municipalidad para que, luego de recibirla en buen estado, la mantenga por siempre. En este caso, asumimos gastos del Estado” (p. 1).
En realidad, no lo hizo. Años después, en las Fiestas de Julio del año 2006, el Alcalde Nebot reiteró su promesa de administrar la Vía Perimetral la que, según dijo, “será asumida en su mantenimiento y explotación por el Municipio de Guayaquil, para ponerla a tono con las características de la moderna vialidad de Guayaquil y el Guayas” (p. 4).
¿Y entonces, el convenio del año 2000?

Viaductos.- La promesa fue crear los viaductos en las avenidas Quito y Machala.
En las Fiestas de Octubre de 2002, el Alcalde Nebot anunció que tenía el financiamiento necesario para “los viaductos de las avenidas Quito y Machala”, los que según él decía iban a contribuir a “la solución al viejo problema, hasta ahora no resuelto, del transporte masivo en Guayaquil” (p. 1).
Se le debe haber perdido ese financiamiento, pues de estos viaductos no se vuelve a hablar jamás. Y de resolver el “viejo problema” del tránsito (v. “Metrovía”).

Zona Franca del Guayas.- La promesa fue crear una Zona Franca del Guayas.
En las Fiestas de Octubre del año 2000, recién llegado a la Alcaldía, Jaime Nebot anunció un “gran proyecto de la zona Franca del Guayas” que vencía las dificultades, pues “se abre paso sin dinero del estado” (p. 1). En las Fiestas de Julio del año 2001, Nebot habló de la “inminente zona franca” (p. 2) y ese mismo año, en las Fiestas de Octubre, reiteró: “La zona franca del Guayas va” (p. 1). Era como que ya mismo iba a llegar.
Nunca más se volvió a escuchar de ella.

*

Es de advertir que este diccionario es apenas una selección de las muchas cosas que en todos estos discursos demuestran la ineficacia de la Alcaldía de Guayaquil y que, mucho más importante que lo que ha dicho el Alcalde Nebot (+ G. Chang una vez) en estos discursos, es todo lo que en ellos no se dice, que puede resumirse en que Guayaquil es por obra de las alcaldías socialcristianas una ciudad a la deriva por razones de negocio. Y también, que si fuera un libro de Cristina Reyes podría titularse: “Memorial de Promesas Rotas”.

En todo caso, la ineficacia de la obra socialcristiana en Guayaquil es elocuente. Y el mensaje de este diccionario es de frente: nunca es tarde para salir de la ignorancia sobre lo hecho por el PSC en Guayaquil, porque el verdadero ignorante, como decía Karl Popper, es aquel que se rehúsa a dejar de serlo.

Finalmente, este diccionario es uno de los muchos esfuerzos que deben sumarse y articularse para combatir la ignorancia en temas de interés público y para curarnos de esta “enfermedad social” que es el socialcristianismo.

* El guayaquileño Jaime Nebot Saadi (1946) inició sus funciones como Alcalde de Guayaquil un 10 de agosto del 2000 cuando la moneda Sucre todavía circulaba en el Ecuador. Nebot es, en rigor, un lastre que los guayaquileños cargamos en nuestra ciudad desde antes de la dolarización. Todos sus discursos se encuentran en este enlace.

Guayaquil frente a Quito y el "Síndrome de Ascázubi"

13 de marzo de 2019


Ayer nomás, Felipe Burbano de Lara expresó la existencia entre los quiteños de una percepción: la idea de que el modelo municipal de Guayaquil modernizó la ciudad, tiene una estructura eficiente, funciona bien y generó un sentido identitario fuerte”. Esta es una pendejada de percepción porque es una distorsión de la realidad en beneficio del auto-flagelo. Porque es frente a esta paja de Guayaquil que se contrasta, según Burbano de Lara, una “sensación general de los quiteños frente a su municipio: espesamente burocrático, ineficiente, desconectado de las lógicas modernizadoras de la ciudad, extraviado de los referentes culturales de la identidad quiteña, y con sus concejales engrilletados”.

Cereza del pastel: Burbano de Lara dice que el escenario referido “describe un cambio profundo en la historia de las dos ciudades en los últimos 30 años: hasta la década de los 80 del siglo pasado se tenía al municipio capitalino como referente de eficiencia y calidad frente al desastre de Guayaquil. En tres décadas, la historia dio la vuelta”.

No, en realidad, no dio la vuelta. Simplemente, son los guayaquileños ratificando la historia política de este país, como ha sido desde tiempos inmemoriales, desde antes incluso de ser República: los guayaquileños comiéndose al cuento a los quiteños*.

Me explico: Burbano de Lara plantea en su artículo el debate de “la idea de imitar el modelo guayaquileño”, para lo que propone cuatro ejes. A los cuatro le entro.

“Primero, sus modelos de gestión: estructura del gasto, peso de las burocracias, calidad y cobertura de los servicios y fortalezas institucionales. Las diferencias, en este campo, son abismales y delinean dos modelos radicalmente opuestos en el uso de los recursos públicos”. El elogio del gasto público esconde que existe un enorme maquillaje de cifras, por las transferencias del Municipio a las Fundaciones, donde es real que existe un manejo opaco de los recursos públicos que se les entregan. Pero mucho más jodido, es cómo el Municipio distribuye los recursos: en esencia, la normativa y las políticas públicas han producido un escenario de desigualdad estructural y persistente, que los 30 años del PSC en la ciudad no han hecho sino acentuar.

El segundo eje: “el vínculo del municipio con la sociedad. Mientras el modelo guayaquileño impulsa una modernización muy articulada con la inversión privada y el horizonte globalizador…”. La modernización que propone el Municipio de Guayaquil es una versión del “Capitalismo de Amigos”: si hablamos de crecimiento urbano, este está pensado para beneficiar a élites económicas vinculadas al negocio de la construcción. Si lo vemos desde su horizonte “globalizador”, es risible: unas fuentes de colores son las que nos ponen al nivel de Barcelona o Las Vegas y, claro, tenemos una rueda moscovita. En su programa para reelegirse el 2014, Jaime Nebot propuso la continuidad de un montón de cosas, pero sólo dos cosas nuevas: una Aerovía y una rueda moscovita. La primera es una evidencia de su fracaso, porque ofrecida al 2017, estamos al 2019 y todavía está haciéndose. La segunda, la rueda moscovita, es una muestra de lo que entiende el Municipio de Guayaquil por modernizar. Y el chiste da vueltas y se cuenta solo.

“Tercer eje, sus modelos de liderazgo y estructura de gobierno. Desde que León Febres-Cordero llegó a la alcaldía de Guayaquil en 1992, y la continuidad posterior con Jaime Nebot, el liderazgo ha sido férreamente personalista, casi caudillista, salido de las élites, y con un potente vínculo a redes populares”. Madre de Dios, esto es desconocer cómo se ha sostenido ese estilo “caudillista”, en términos de represióna los pobres y de cooptación de la participación ciudadana. Es, básicamente, aplaudir una buena dosis de fascismo funcional a la derecha (porque si esto mismo fuera atribuible Correa, Jebús, que todo arde y todo se pudre: no se lo vería nunca como el atributo “positivo” que a Nebot se le anota).

El cuarto eje: “la configuración de la ciudad como espacio de autogobierno. Guayaquil creció cuando tomó como horizonte la autonomía de su gobierno local sobre la base de una potente identidad cultural diferenciada y opuesta al centro-nación”. Esto es celebrar la manipulación mediática que ha sostenido a un modelo excluyente en beneficio de unas élites políticas y económicas, que son las que se llevan la parte del león. Aquí, en Guayaquil, no hay tal cosa como un modelo exitoso de desarrollo: hay una colosal metida de dedo por unas élites que han hecho del guayaco “sabido” de nuestra mitología ecuatoriana, un gil.

Un intelectual quiteño como Felipe Burbano de Lara concluye su artículo con la siguiente pregunta: “¿Debemos los quiteños imitar a Guayaquil para que la ciudad cambie y se modernice?”. La respuesta, de un guayaco que le ha tirado cabeza a su ciudad largo rato, es: “No, no se te ocurra, pana. No vayas a hacer pendejadas”.

Porque, de plano, ya lo es, el haber desperdiciado la ocasión para hacer unas merecidas críticas a un modelo de desarrollo inequitativo y excluyente, a cargo de un Alcalde que más que un gran administrador (su éxito “mi rueda moscovita” lo descarta para ello) es un Gran Sabido, que no a todos, pero a muchos serranos, sí que se los come al cuento. En eso, es el continuador de una larga y más que bicentenaria tradición.

Así, contrario a la percepción serrana, más falsa que dólar celeste, yo puedo caracterizar al Municipio de Guayaquil de la siguiente manera: “espesamente burocrático, ineficiente, desconectado de las lógicas modernizadoras de la ciudad, extraviado de los referentes culturales de la identidad guayaquileña, y con sus concejales engrilletados. Y todo eso sería cierto, en este Babahoyo gigante con bolsones de Miami. Lo curioso, es que esa definición coincide con la percepción que los quiteños tienen de su propia ciudad. Así que es por eso que les digo que “no vayan a hacer pendejadas”: es de bobos el agitarse tanto para llegar a nada. Y los esfuerzos inútiles, como decía el profesor Gregorio Peces-Barba, “conducen a la melancolía”. La que se acentúa por el clima de allá.

Entonces no serán, como les dicen algunos por acá, “serranos bobos”. No se dejarán comer al cuento. ¡Verán!

* Podría llamarse “Síndrome de Ascázubi”, por la historia política de Manuel de Ascázubi, que fue el primer Presidente de la República del Ecuador de origen quiteño. Su ascenso a la Presidencia significó la primera vez en nuestra agitada historia republicana en la que un vicepresidente asumía la presidencia: sucedió en 1849, al término del mandato del guayaquileño Vicente Ramón Roca (1845-1849), cuando el Congreso Nacional no pudo decidirse entre dos candidatos guayaquileños (Antonio Elizalde y Diego Noboa) por lo que optó por el vice que era quiteño y así lo elevó a la Presidencia como encargado al concluir las sesiones de ese año. Llegó a la Presidencia en noviembre, y no había pasado ni siquiera un semestre, que Diego Noboa le organizó un golpe de Estado que le quitó la Presidencia al de Quito. Así, como quien le dice: “Presta acá, conchatumadre, que esto es mío”. Y allí quedó Ascázubi para la historia, a quien casi nadie recuerda salvo por el detalle de haber sido cuñado de otro guayaquileño célebre: Gabriel García Moreno, casado con su hermana Rosa. Esto es que te recuerden porque un man se comía a tu ñaña. Todo le sale mal.

Crueldad y grandeza de un puñado de sabidos

14 de noviembre de 2018


Al presidente Rafael Correa, dice Felipe Burbano de Lara en su último artículo en diario El Universo, le alcanza una regla de la política ecuatoriana. Burbano de Lara describe su aplicación con grandilocuencia: “Crueldad y grandeza de la regla informal de la política ecuatoriana”, cuya aplicación “resuena como un castigo político por haber [Rafael Correa] maltratado a los ciudadanos, haber abusado del poder, haber promovido tanto despilfarro y solapado la corrupción”. Burbano de Lara se inventó ayer martes en diario El Universo una regla para explicar la realidad de la política ecuatoriana y la aplicó a cuatros presidentes: tres antes de Correa y este man.

¿Cuál es el denominador común entre Bucaram, Mahuad, Gutiérrez y Correa? Burbano de Lara reconoce que Correa es “un caso distinto” a los otros tres presidentes, pero “no por eso la regla del castigo y la sanción dejó de aplicarse” a él. ¿En qué consiste esta supuesta “regla informal”? Burbano de Lara la define como una medida de juicio que tiene el pueblo ecuatoriano sobre la acción política de sus presidentes y que dice Burbano de Lara que “preserva viva, en medio de todas nuestras precariedades, la aspiración de un horizonte democrático para la vida social y política” (?). ¿Cómo se rompe esta supuesta regla? Según Burbano de Lara, cuando los presidentes rompen un impreciso “límite de tolerancia” o unos nebulosos “límites intuidos”, en esos casos los políticos “son duramente castigados por vías distintas a las convencionales”. Y, finalmente, ¿cuáles son las consecuencias de esta ruptura? En palabras de Burbano de Lara, “son destierros largos y agonías políticas indefectibles”.

En realidad, esto que dice Burbano de Lara es un plato de realismo mágico servido en salsa de política: ¿El pueblo ecuatoriano aplica una regla informal de manera consistente para juzgar a los presidentes que los gobiernan? Cuéntame una de vaqueros, Felipe. Más sencillo (más sensato) es buscar una explicación menos candorosa en los juegos de los actores políticos en este país de escasa, casi nula, institucionalidad. Esto es mucho menos cosa del pueblo ecuatoriano y esta regla de fantasía, que lo que es realmente: el juego inescrupuloso de un puñado de sabidos.

La dignidad del perdedor

26 de abril de 2017


Evoqué una frase de Jorge Luis Borges en una entrevista el día de las elecciones: “Hay una dignidad que el vencedor no puede alcanzar”.

Un ejemplo de ello fue el discurso de John McCain el 4 de noviembre de 2008, cuando perdió la Presidencia de los EE.UU. frente a Barack Obama. Escuché ambos ese martes de elección: me gustó más el discurso de concesión de derrota de McCain que el discurso triunfal de Obama. McCain supo estar a la altura de la sentencia borgeana.

Uno que no estuvo a la altura fue Guillermo Lasso. Su discurso fue contradictorio por dos razones: A) Porque si el CNE es fraudulento, el movimiento de Lasso debería rechazar los resultados electorales que sí los beneficiaron, pues de no hacerlo así, CREO sería un beneficiario del fraude que denuncia; B) Porque si quiere representar la opción del “cambio”, con acciones como ésta, Lasso no se diferencia de lo que critica en los modos del Presidente actual. Esto último lo argumenta muy bien Felipe Burbano de Lara en su columna de opinión del 25 de abril de 2017 (1).

Estas contradicciones de Lasso son muy graves: se relacionan con la coherencia interna de su reclamo (si es fraude, debe serlo no sólo para aquello que no me beneficia) y con su razón de ser (representar un cambio al correísmo). Le restaron dignidad a su derrota.

(1) “Si fue la revolución ciudadana la que llevó la política durante estos diez años al terreno permanente de la confrontación y la polarización, pues la decisión de Lasso tiene el mismo significado: confrontar con el gobierno de Moreno sin darse la oportunidad de abrir, en este momento de transición, el espacio político para exigir un nuevo clima de convivencia”, v. Burbano de Lara, Felipe, ‘El error histórico de Lasso’, Diario El universo, 25 de abril de 2017.

Lassoledad

19 de abril de 2017


Durante la primera y la segunda vuelta, el mejor día para Guillermo Lasso fue el 21 de febrero. Ese día, Lasso estaba en Guayaquil frente a las instalaciones del CNE liderando una protesta por fraude, rodeado de miles de simpatizantes y apoyado por varios políticos, entre ellos, Abdalá Bucaram Jr. y Jaime Nebot. Los sucesos de aquel 21 de febrero parecían confirmar que Guillermo Lasso se iba a convertir en el Gran Contradictor del Correísmo, tal vez en ruta a la Presidencia de la República. Ese día, Lasso era legión.

Sin embargo, después de aquel día, las cosas a Lasso se le fueron yendo como para el carajo. Los primeros en abandonarlo, todavía en campaña, fueron los políticos. Su principal aliado en la provincia del Guayas, Jaime Nebot, tomó distancia con una jugada propia de un “viejo sabido” (1). También lo abandonó Abdalá Bucaram Jr., cuyo candidato a la Vicepresidencia de la República, Ramiro Aguilar, advirtió que CREO “es de la Sierra, es una candidatura de clase media y por eso va a perder las elecciones. Repito, va a perder las elecciones y después va a decir que hubo fraude(2).

Una vez obtenidos los resultados de la segunda vuelta, en efecto, Guillermo Lasso se lanzó a decir que hubo fraude. Lasso advirtió que reclamaría ante la OEA, pero la OEA se apresuró a reconocer el triunfo de Lenin Moreno. Los gobiernos de los países extranjeros, incluido el de los Estados Unidos de América, reconocieron pronto el triunfo de su rival. Así, las cosas a Lasso se le pusieron cuesta arriba: los organismos internacionales y los gobiernos extranjeros le restaban potencia al reclamo por fraude que Lasso empezaba. 

Descartados así los apoyos de los políticos ecuatorianos y de la comunidad internacional, le quedaba a Lasso hacerse fuerte en la sociedad civil. Poco a poco, sin embargo, esos apoyos también han empezado a desgajársele. En este sentido cabe entender la distancia que han tomado frente al discurso del fraude opositores al gobierno como Manuel Ignacio Gómez y Felipe Burbano de Lara.

Tanto Gómez como Burbano de Lara, en sendos artículos elogiosos a Lasso publicados en diario El Universo, enviaron un claro mensaje acerca de la necesidad de voltear la página. Gómez sostuvo que ya fue, que “[q]uedó en el camino la posibilidad de un cambio”, mientras que Burbano de Lara fue más contundente:

“Lasso cometió un solo error en la segunda vuelta: proclamarse triunfador de la elección muy tempranamente sobre la base del exit poll de Cedatos. De allí en adelante, en lugar de capitalizar lo conquistado para seguir trazando las agendas del Ecuador poscorreísta, se puso a jugar con fuego deslizándose al pantanoso terreno del fraude. Y en ese desliz, los avances alcanzados corren el peligro de corroerse y distorsionarse” (3).   

Lasso, sin embargo, se mantiene en sus trece con la estrategia del fraude: ayer ratificó que no reconocerá el triunfo de Moreno (4).

En mi opinión, a Guillermo Lasso le convendría una jugada cortazariana: “No todo está perdido, si tenemos el valor de admitir que todo está perdido, y empezarlo de nuevo”. Con este borrón y cuenta nueva, Guillermo Lasso podría dedicarse efectivamente a “capitalizar lo conquistado para seguir trazando las agendas del Ecuador poscorreísta” de cara a la siguiente batalla: las elecciones seccionales del 2019.

Pero emperrarse en las acusaciones de fraude es una manera de NO “capitalizar lo conquistado”, sea dicho in the parlance of Burbano de Lara. Todo lo contrario: es una vía segura para quedarse cada vez más solo. Lasso ya ha perdido el apoyo de los políticos ecuatorianos y de la comunidad internacional, y se enrumba a un cada vez mayor desgaste entre la sociedad civil opositora al oficialismo. Esto, porque su discurso de fraude está ya en trance de cruzar la frontera que separa un justo reclamo del berrinche y la pataleta.

En conclusión: casi dos meses después de aquel 21 de febrero, el hombre que aquella tarde era legión, hoy se está quedando solo (la compañía de Páez únicamente acentúa su soledad), emperrado en un callejón sin salida discursivo y esforzándose, con una pasión digna de mejor causa, por dilapidar lo que había ganado en varios años de construcción de su imagen política.

(1) De la estrategia de Nebot he hablado en otra parte: v. ‘El extraordinario caso del PSC: triunfar perdiendo’, Xavier Flores Aguirre, 30 de marzo de 2017.
(2) Juan Carlos Calderón, ‘Ramiro Aguilar: el trompón de Jacobito nos mató’ [entrevista], Plan V, 20 de marzo de 2017.
(3) Felipe Burbano de Lara, ‘Lasso, la democracia y el fraude’, Diario El universo, 18 de abril de 2017; Manuel Ignacio Gómez, ‘Gracias, Guillermo’, Diario El universo, 17 de abril de 2017.
(4) Guillermo Lasso dice que no reconocerá victoria de Lenín Moreno’, Diario El universo, 19 de abril de 2017.

Racismo y taxismo

29 de septiembre de 2010


Coincidencias en Pascuales, ayer he empezado la lectura del libro Racismo y discurso en América latina cuyo coordinador fue el holandés Teun van Dijk (mucha e interesante información de este personaje, en su página web www.discursos.org) y me he encontrado, ayer, con este artículo de Felipe Burbano de Lara (una de las pocas personas que siempre vale leer en el periodismo de opinión local) y, hoy, con este artículo de Aníbal Bonilla, ambos, en buena medida, en sintonía con el discurso crítico que postula van Dijk. Tal parece que Rosita, la taxista, se las trae.


Como se las ha traído también el taxismo en clave blaugrana, que le pasó cuatro al coso amarillo que preside el inútil de Maruri. Nuevo papelón: Maruri es un animal de costumbres.

Final: dos vídeos de Teun van Dijk, right away y para bolear (a las 4:31 del primer video la enfocan a Nelsa Curbelo, ¿no?):