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Yaku Powerless, o el perro de las dos tortas

16 de marzo de 2021

Eso del perro de las dos tortas es un dicho popular en México para aludir a la dificultad de servir a dos amos y, en consecuencia, quedarse en nada. En esencia, esto le ocurrió a Yaku Pérez.

 

En su momento, Yaku Pérez era el candidato con bases indígenas y alianzas con las élites, todo a una. Era el candidato ideal para tomar el poder: era fresco y anti-sistema, en un país que hace gala de odiar a sus políticos y que, por sistema, favorece a los candidatos anti-sistema en las elecciones (Bucaram, Gutiérrez, Correa, dan testimonio)*.

 

Frente a Yaku Pérez, en una segunda vuelta Andrés Arauz no tenía opción**. Pero frente al superpoder de Guillermo Lasso, cual es el control electoral, nada pudo ya hacer el Yaku Power. De poder a poder, contar los votos es mucho mejor que plagiar una canción.

 

Luego de pasar al tercer puesto, ya Yaku se desmoronó. O como se dice con acierto en esta columna de Iván Sandoval, ‘Presidente por dos días’, Yaku Pérez se ‘berreó’.

 

Yaku quiso amalgamar a la derecha y a la izquierda, unidas frente a un enemigo común: el correísmo. Y a la final, como en el dicho del perro de las dos tortas, Yaku Pérez se quedó en nada, sin pan ni pedazo. El candidato de la derecha, tan CNE-habiente, lo desplazó.

 

Y ahí quedó Yaku Powerless.

 

* Cuando se ha elegido un candidato del establishment nos ha ido como la poronga: de ello dan testimonio Jamil Mahuad en 1998 (quisiera creer que redimido por su versión cannábica) y, tomando en cuenta que Correa fue un torrente de cambio que desembocó en las aguas empozadas del establishment, Moreno en 2017.

** Luego, ya en el ejercicio del poder, Pérez iba a ser el mismo desastre de toda la vida, un Gutiérrez pachamámico, algo droguizórrico.

¿Kikuyo o Yaku?

6 de febrero de 2021

Mañana, 7 de febrero, puede decidirse el futuro Presidente Constitucional del Ecuador, el que sería el 54avo de estos fulanos en Carondelet. De los dieciséis candidatos en liza, la mayoría son olvidables. Y sólo uno de ellos podría ganar en primera vuelta (por obra de la nostalgia). Ese hombre es el burócrata quiteño Andrés Aráuz Galarza. Esto implica que el expresidente Rafael Correa es tan poderoso, Gran Elector, el Perón del Guayas, que podría colocarlo a un kikuyo de Presidente y en primera vuelta. Tremendo.

 

De diferirse la decisión del futuro Presidente Constitucional del Ecuador para una segunda vuelta el 11 abril, hay dos alternativas. Una, Aráuz versus Lasso, dos, Aráuz versus Yaku. En ambos casos, Aráuz la tendrá muy difícil, porque tengan ustedes la seguridad de que se actuará en cargamontón de políticos, medios de comunicación y sistema electoral contra su candidatura. Los ataques que ahora, por la naturaleza del proceso, son dispersos, ya en una segunda vuelta serán ultra-concentrados. Aún así, es probable que Aráuz le pueda ganar a Lasso, por la sencilla razón de que Lasso es mal candidato (pero ojo, tiene un superpoder: el CNE). A quien no creo que le pueda ganar Aráuz es a Yaku, que es el candidato anti-sistema y arlequín de la derecha, todo en uno.

 

En mi imaginario, entonces, hay de dos sopas: o es el kikuyo, o el Yaku. Tiempos andinos. 

El error de Nebot

11 de octubre de 2019


En la película política que se está proyectando ahora, el escenario está orillándose para que la derecha triunfe*. A la opción de izquierda fuerte (i.e., el “correísmo”) se la ha procurado mantenerla ausente y bajo permanente descalificación. No se podría descartar una sorpresa desde la izquierda (pues, ¿quién era Correa a mediados del 2005?) pero la disputa en las elecciones del 2021** parecería hacerse entre dos candidatos de la derecha: Nebot y Lasso.

Jaime Nebot es muy fuerte en Guayaquil y los pintorescos pueblos de sus alrededores, por lo que Lasso cambió su estrategia y decidió trasladarse a Quito para buscar los votos de los serranos, unos votos que también Nebot había salido a buscar, disfrazado con un poncho y todo. Pero Nebot, por un error cojudo, acabó por perder muchos de esos votos (y con ello, perjudicó gravemente sus opciones a la Presidencia).


El error de Nebot fue cojudo, pues confundió a su auditorio: respondió tan sobrador como lo habría sido en cualquiera de las radios paniaguadas de Guayaquil que lo entrevistaban los miércoles cuando Alcalde, pero a una televisora de alcance nacional. Del resto se encargaron el contexto y las redes sociales. Y, entonces, así fue como un torpe chascarrillo se le convirtió en un grave problema, que hace que Guillermo Lasso se relama. 

* Salvo que le claven un Yaku a la yugular, if you know what I mean.
** Si es que no se anticipan las elecciones, un escenario muy probable. Otto o Retardo: ese es el dilema.