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¡Pobre ciudadano!

19 de marzo de 2025

Este problema es cortesía de Carondelet y de los empleados de su bar (primer piso del saloon de la democracia ecuatoriana).

El problema: Algunas personas (indeterminadas, debo decir: hipotéticas*) son sometidas a presiones por los GDO para votar por una tendencia política opuesta a la del partido de gobierno. Esta situación es muy mala para estas personas, porque si no cumplen con lo exigido por los integrantes de los GDO podría existir alguna consecuencia violenta en su perjuicio. 

Entonces, ¿qué debería hacer el gobierno del Ecuador frente a este problema?

Debería hacer lo dispuesto por la Constitución. Es decir, intentar el siguiente escenario:

Escenario 1 (gobierno respetuoso de la dignidad de sus habitantes): 

El Estado ataca la raíz del problema. Si hay habitantes de su territorio sometidos a este tipo de presiones, este Estado va a perseguir a quienes cometen estas presiones en contra de unos inocentes. Un Estado respetuoso de los derechos de los inocentes haría una inteligencia a fin de hallar a quienes están detrás de estas presiones a las personas y delimitaría el ámbito de acción de los agresores. Así, en el evento de que hubiese que establecer alguna restricción a la libertad de las personas, ésta se la haría de la forma que menos afecte a las personas que no se hallan involucradas en estos hechos (que somos la gran mayoría de ecuatorianos).

Pero, ¿qué hace el gobierno del Ecuador frente a este problema?

Hace lo que le conviene para eliminar controles en el escrutinio de la segunda vuelta. Es decir, el siguiente escenario:

Escenario 2 (gobierno que utiliza a sus habitantes para sus propios fines): 

El Estado no ataca la raíz del problema, ataca a sus propios habitantes. Si hay habitantes de su territorio sometidos a este tipo de presiones por los GDO, la acción del Estado se ha enderezado a empeorar su situación, pues le impone una presión adicional a esta persona cuando establece una sanción de hasta 32.900 usd por tomar una foto y cumplir con la presión de los GDO. 

Es decir, desde el gobierno se ha detectado un problema (que hay personas sometidas a presiones por los GDO) y su respuesta es ahondar el problema y joder a esta pobre persona que, después de la intervención del Estado, tiene dos opciones: o sufrir alguna consecuencia indeseable a manos de los GDO (tal vez hasta la muerte), o sufrir una consecuencia indeseable a manos del Estado (pagar casi 33.000 usd). El poder de los GDO y el poder del Estado, operando como las tenazas para oprimir a un pobre ciudadano.

Si ocurre que en vez de atacar a los grandes (que son, además, los causantes del problema), ocurre que se ataca al pequeño (quien es, además, la víctima del problema), entonces estamos frente a un gobierno de canallas, bajo el mando de un sociópata.  

*

* El gobierno no ha demostrado en los informes de sustento para la adopción de esta medida aprobada por los empleados del bar del CNE (sobre ese bar y su cúmulo de arbitrariedades, v. La democracia ecuatoriana es un saloon (p. 2)) ni la existencia de los perpetradores de este específico delito, ni la existencia de sus víctimas. Esta es una restricción que se pretende aplicar a más de diez millones de ecuatorianos y que ha sido establecida a punta de informes de la Fuerza Pública genéricos y serviles a las arbitrariedades del gobierno. 

La democracia ecuatoriana es un saloon (p. 2)

14 de marzo de 2025

En el saloon de la democracia ecuatoriana, el TCE (v. p. 1) ocupa el segundo piso. En el primer piso está el CNE. Es decir, el bar propiamente dicho.


Welcome to Elecciones 2025


Su actuación de ayer fue digna de un convivio cervecero. Por una resolución, tres del bar CNE crearon una norma que restringe la libertad de 13.732.194 de votantes habilitados en el Ecuador para la segunda vuelta so pena de una sanción de hasta 32.900 dólares USD.

Lo primero: el CNE es un órgano administrativo y la creación de una disposición que contenga una infracción tiene reserva de ley*, es decir, sólo la puede crear la Asamblea Nacional (esto, por una razón muy obvia: las infracciones sólo las pueden tipificar unos representantes elegidos por millones de votantes, no tres empleados de un bar).

Y en su borrachera de poder, el CNE no establece cualquier sanción para su inventada infracción. Establece una falta grave, que puede ser sancionada con una multa desde 9.870 dólares USD (21 salarios básicos) hasta 32.900 dólares USD (70 salarios básicos), destitución (si es un funcionario) y/o suspensión de derechos de participación desde dos hasta cuatro años. Es decir, por tomar una foto, un ciudadano inocente podría pagar casi seis veces más que Mayra Salazar por haber participado (con condenada ejecutoriada y cumplida) del delito de delincuencia organizada en el caso Metástasis (pagó una multa de 5.520 dólares USD). De tan desproporcionada, la resolución aparece como estúpida.

La resolución del CNE no cuenta con base legal, ni tampoco con base fáctica. No se presenta por el CNE ninguna sola evidencia que respalde el vínculo entre las fotos de los votos y las presiones de los GDO, ni tampoco porqué esa presión afecta con igual intensidad en todo el territorio nacional. Es decir, sin hechos de respaldo, se restringe el uso de un objeto personal a más de diez millones de personas. Si existieran dichos hechos (digamos, por elemental que parezca: una necesidad real), esto se circunscribiría a los sectores problemáticos (porque estarían identificados y no serían un simple supuesto) y no se afectaría a la gran mayoría de personas. Pero no hay ninguna evidencia. Se ha actuado así porque lo ordenó Carondelet (digamos: los dueños del bar). Nuevamente, de tan desproporcionada, esta resolución aparece como estúpida. 

Y, finalmente, ¿Por qué, si el problema es el envío de fotos por los votantes, esto se aplica a los integrantes de las Juntas Receptoras del Voto? En esto último, se les nota la verdadera intención a los del bar. No es garantizar la pureza del voto, es disminuir los controles para hacer un posible fraude. Noboa quiere ser el vengador de su papá. Y en este saloon, su capricho es ley.

En el saloon de la democracia ecuatoriana se despacha harta cerveza y whisky de mala calidad. Y la camarera es Diana Atamaint. El bartender, obvio, es Pita. El otro que votó a favor, las cosas de limpieza.

* De acuerdo con la Constitución, una garantía básica del debido proceso es la siguiente: “Nadie podrá ser juzgado ni sancionado por un acto u omisión que, al momento de cometerse no esté tipificado en la ley como infracción penal, administrativa, o de otra naturaleza” (Art. 76 núm. 3).

Elecciones con un twist perverso

6 de enero de 2023

            Publicado en diario Expreso el viernes 6 de enero de 2023.

En la América española, las primeras elecciones ocurrieron el lejano año 1809. Un historiador que las estudió, François-Xavier Guerra, definió a los partidos políticos que participaron en ellas como “redes de hombres unidos por vínculos muy diferentes (de parentesco, de compadrazgo, de clientela, de interés, de origen geográfico común), que se definen ante todo por su oposición a una red rival”.

En el Ecuador, más de 200 años después, esta definición sigue siendo útil para caracterizar a partidos y movimientos políticos. Casi sin excepción, ellos no se definen por una ideología, se definen ante todo por la oposición a un rival. Así, su preocupación mayor no es servir a la población con leyes y políticas públicas afines a su ideología, pues lo que realmente les preocupa es ocupar los espacios de poder en detrimento de su rival. Esto, en la práctica política ecuatoriana, desemboca en el “reparto de la troncha”.

Observadores internacionales de las elecciones ecuatorianas, como la misión electoral de la Organización de los Estados Americanos (OEA), han señalado los graves problemas que tiene el Estado del Ecuador para la fiscalización y el control del financiamiento privado a las candidaturas. Desde la OEA se ha recomendado al Estado que fortalezca las capacidades del órgano de control electoral (el CNE) y sus facultades para detectar las infracciones a las normas sobre financiamiento privado a las candidaturas y aplicar las correspondientes sanciones. En cada elección, la OEA reitera esta recomendación, pero invariablemente el Estado del Ecuador la ignora.   

Que no se ha hecho ni se hará nada en materia de fiscalización y control del financiamiento privado a las candidaturas quedó claro en la entrevista a uno de los consejeros del CNE publicada en este diario el 1 de enero. Ante una pregunta sobre la posibilidad de un financiamiento privado con “dineros irregulares”, el consejero Enrique Pita respondió que ello “rebasa nuestra responsabilidad”, al tiempo que reconoció que “los recursos que se justifican ante el CNE son ínfimos respecto a la gran cantidad que se utilizan en una campaña”, para formular entonces la siguiente pregunta: “¿quién invierte tanto y por qué para un puesto que, muchas veces, no compensa el sueldo?”. Él mismo se la respondió: “comenzamos a mirar que posiblemente haya intereses que no guardan necesariamente relación con lo electoral y con el servicio”.  

Así, tenemos dos malos elementos: un CNE sin capacidad de fiscalización y control de los “dineros irregulares” que financistas privados aportan a las candidaturas y muchos candidatos sin ideología ni voluntad de servicio. Es muy probable que, si esos candidatos llegan a ocupar un cargo público, devuelvan los favores a los financistas privados que hicieron posible su triunfo. Esto es el “reparto de la troncha” en acción. 

Éste ha sido el funcionamiento del sistema político-electoral ecuatoriano durante muchos años, pero ahora se añade un twist perverso: el narcotráfico. En este nuevo escenario, la habitual ineficacia del Estado para fiscalizar y controlar los “dineros irregulares” puede causar la máxima perversión de la democracia: políticos funcionales al crimen organizado.

Lasso con suerte

15 de abril de 2021

A Guillermo Lasso le sonó la flauta en la carrera a la Presidencia de la República: se enfrentó a Andrés Arauz, un candidato débil. Muy débil: sumó aproximadamente 1.2 millones de votos entre la primera y la segunda vuelta, mientras Lasso sumó más de 2.8 millones. Una diferencia brutal. Tan débil fue Arauz, que en cinco provincias, el voto nulo le ganó.

 

Hay que tener en claro que este triunfo de Lasso se debió, también, a su control del CNE. Este control (AKA ‘superpoder’) se lo aseguró por su tregua con el PSC (v. ‘La tregua’), cuyo máximo líder tuvo una muy curiosa y decidora participación en la segunda vuelta: quedarse callado (1). Si Lasso quería ganar en la Sierra, el señor de los páramos debía callarse. Tal el nuevo rol de Nebot en la política nacional: ser un operario en las sombras, de creciente irrelevancia.

 

Tener este superpoder llamado CNE no quiere decir, de ninguna manera, que Lasso haya hecho fraude. Pero el CNE a su favor sí que era una garantía de que el candidato opositor sería la víctima de la politización del sistema electoral (Lasso podía acreditarlo por su propia experiencia del año 2017). El CNE, durante todo el proceso electoral, le hizo sentir a los ‘correístas’ que las elecciones eran libres para todos, menos para ellos (2). Con estos antecedentes, un empate técnico se iba a resolver necesariamente a favor de Lasso. La amenaza real del CNE politizado le auguraba a Arauz una batalla desigual y una derrota humillante.

 

Frente a ello, Arauz tuvo una salida elegante (v. ‘Arauz con suerte’).

 

Y tanto le sonó la flauta a Lasso, que aun obteniendo este 2021 menos votos totales que el 2017 en que perdió, en esta ocasión, Lasso ganó (3). Lasso fue menos, pero Arauz fue menos que él, menos que el nulo en varias provincias. Arauz es el candidato que ha sufrido el mayor revés en la historia electoral: le remontaron 1.200.000 de votos en la segunda vuelta. Esto, porque a Arauz, Lasso lo pudo descalificar de kikuyo aprovechado y de sometido a Rafael Correa, mientras él ofrecía al elector una imagen de candidato más fresca y juvenil (?). Lasso y una imagen fresca y juvenil es un puercoespín mimoso, un total contrasentido, pero es posible por la existencia de Arauz solamente. Es un efecto de contraste.

 

CNE aparte, la suerte de Lasso en esta elección se resume en haberlo tenido a Andrés Arauz como su rival.

 

(1) Más que quedarse callado, lo que debe resentir Nebot es que Lasso, una persona a la que él ha visto siempre a menos, a quien en la práctica política ha burlado en varias ocasiones (v. ‘El extraordinario caso del PSC: Triunfar perdiendo’ y ‘Mal paga el diablo a sus devotos’), haya llegado adonde él no pudo llegar. Pero es improbable que esta haya sido una oportunidad perdida para él: Nebot no iba a obtener jamás la votación que obtuvo Lasso en la Sierra, debido a The Paramo Affair.

(2) Tampoco para Alvarito. So sad.

(3) El año 2017, en la segunda vuelta, Lasso obtuvo 4.833.389 votos frente al Mojón Moreno. Frente a Andrés Arauz, con resultados aún por cerrarse (escrutado el 99.78%), ha obtenido 4.653.938.

Los dinosaurios van a desaparecer

10 de abril de 2021

Un hecho que ha pasado casi inadvertido en este versus entre correísmo y anti-correísmo es la posibilidad de que algunos dinosaurios empiecen a desvanecerse.

 

En particular, dos. Uno sería un político noventero, en su tercera campaña por la Presidencia de la República, Guillermo Lasso. Si pierde por tercera vez, debería repensar su empeño de llegar a la Presidencia, pues el mensaje sería claro: el pueblo no lo quiere. Primero, una paliza de un candidato en serio, Rafael Correa el 2013. Segundo, vencido el 2017 por candidato interpuesto con un CNE en contra. Tercero, le ganaría en 2021 un novel candidato interpuesto y aun con el CNE a su favor. Si las cosas son así, ni en el mundo más konitos, Lasso habría podido ser Presidente. Ese es un claro mensaje de que es hora de darse chapeta.

El otro sería un político ochentero, uno que renunció a su tercera campaña presidencial por apoyar a aquel que tiene las de perder mañana (sobre esto, v. ‘El callejón sin salida de Guillermo Lasso’ y ‘Tres razones para que Lasso sea tercero’). Nebot renunció a esta última posibilidad de ser Presidente para presentar un proyecto de consulta popular, consulta que fue rechazada por la Corte Constitucional. Nebot está apoyando a Lasso y es probable que Lasso pierda. Y si mañana Lasso (como ha sido recurrente en sus campañas) pierde en Guayaquil, sería el bastión socialcristiano el que haría Presidente a un burócrata serrano. Así, ni consulta, ni Lasso, ni bastión socialcristiano. El principio del fin.

 

Estas agonías dinosáuricas están en juego mañana. Voten responsable (esto excluye a Lasso e incluye el nulo).

¿Kikuyo o Yaku?

6 de febrero de 2021

Mañana, 7 de febrero, puede decidirse el futuro Presidente Constitucional del Ecuador, el que sería el 54avo de estos fulanos en Carondelet. De los dieciséis candidatos en liza, la mayoría son olvidables. Y sólo uno de ellos podría ganar en primera vuelta (por obra de la nostalgia). Ese hombre es el burócrata quiteño Andrés Aráuz Galarza. Esto implica que el expresidente Rafael Correa es tan poderoso, Gran Elector, el Perón del Guayas, que podría colocarlo a un kikuyo de Presidente y en primera vuelta. Tremendo.

 

De diferirse la decisión del futuro Presidente Constitucional del Ecuador para una segunda vuelta el 11 abril, hay dos alternativas. Una, Aráuz versus Lasso, dos, Aráuz versus Yaku. En ambos casos, Aráuz la tendrá muy difícil, porque tengan ustedes la seguridad de que se actuará en cargamontón de políticos, medios de comunicación y sistema electoral contra su candidatura. Los ataques que ahora, por la naturaleza del proceso, son dispersos, ya en una segunda vuelta serán ultra-concentrados. Aún así, es probable que Aráuz le pueda ganar a Lasso, por la sencilla razón de que Lasso es mal candidato (pero ojo, tiene un superpoder: el CNE). A quien no creo que le pueda ganar Aráuz es a Yaku, que es el candidato anti-sistema y arlequín de la derecha, todo en uno.

 

En mi imaginario, entonces, hay de dos sopas: o es el kikuyo, o el Yaku. Tiempos andinos.