Honduras

12 de julio de 2009

La seguridad del capital, valga precisarlo.

Escupir para arriba


Abelardo de la Espriella, a quien se lo considera el “abogado de la parapolítica”, es quien encabeza el grupo de diez abogados que el 6 de julio se presentaron en la Fiscalía de Colombia para, entre otras cosas, solicitar que se denuncie al Presidente de Ecuador ante la Corte Penal Internacional por sus supuestos vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Yo apoyo esta pretensión del grupo de abogados que encabeza Abelardo de la Espriella. La apoyo, porque tengo interés en que la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (que dirige el argentino Luis Moreno Ocampo) investigue la situación en Colombia: los posibles crímenes de lesa humanidad que se han cometido en ese país las FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y el Ejército de Colombia (valga decirlo, la responsabilidad del Estado en crímenes de lesa humanidad se ha probado en varios casos que se han seguido en la Corte Interamericana de Derechos Humanos). Pero en este punto se me dirá que la pretensión que se solicita a la Fiscalía de Colombia es distinta, que lo que se busca es investigar los supuestos vínculos de Rafael Correa con las FARC.
Precisamente: porque lo que revela entonces esa pretensión de los abogados colombianos es la evidente mala fe de discutir un bluff o su profunda ignorancia del derecho internacional en razón de que el que un Estado remita información a la Corte Penal Internacional (al amparo de su potestad para hacerlo, consagrada en el literal a) del artículo 13 del Estatuto de Roma) para que ésta investigue una posible situación que constituya uno o varios crímenes de su competencia (descritos en los artículos 6, 7 y 8 del Estatuto de Roma) no circunscribe la investigación de la Corte Penal Internacional a los términos de la información que el Estado remitió. En otras palabras, si la Fiscalía de Colombia le hace caso a estos abogados colombianos y decide remitir la situación de supuestos vínculos del Presidente Rafael Correa con las FARC, la Corte Penal Internacional podría investigar esos supuestos vínculos de Correa y toda otra situación que en Colombia pueda constituir uno o varios crímenes de competencia de la Corte Penal Internacional (genocidio y crímenes de lesa humanidad –el otro crimen de competencia de este tribunal, los crímenes de guerra, no los puede investigar la Corte Penal Internacional en relación con Colombia porque este es el único país en el mundo que mantiene la declaración que faculta el artículo 124 del Estatuto de Roma que implica la no aceptación de la competencia de la Corte Penal Internacional para investigar esos crímenes). En realidad, es evidente que ni la Fiscalía ni ninguna otra autoridad colombiana será tan torpe como para hacerle caso a los abogados que comanda el “abogado de la parapolítica”, Abelardo de la Espriella, porque para Colombia eso sería escupir para arriba: tiene muy poco que ganar (el supuesto vínculo de Correa es peccata minuta en comparación a las atrocidades que han sucedido en el conflicto colombiano, a las que el Estado de Colombia no es ajeno) y mucho que perder y no querrá hacerlo. Pero ojalá lo hiciera: yo te apoyo, abogado de la Espriella.

Christianity will go

11 de julio de 2009


John Lennon, March 4th 1966:

“Christianity will go. It will vanish and shrink. I needn’t argue about that. I’m right and I will be proved right. We’re more popular than Jesus now. I don’t know which will go first -rock n’ roll or Christianity. Jesus was alright but his disciples were thick and ordinary. It’s them twisting it that ruins it for me”.

He is so right, and I bet that is rock n’ roll the one that will go last, thanks God!

Vuelta al mate

7 de julio de 2009


Hacia 1824 Victorino Bandín escribió:

“Es también muy común en aquel país el mate, que es una especie de té de la India oriental, aunque el modo de tomarlo es distinto, pues es con una bombilla o canuto. Usan por lo regular esta bebida por la mañana en ayunas y muchos la repiten por la tarde. Ella puede muy bien ser saludable y provechosa, pero el modo de beberla es demasiado desaliñado, porque con una bombilla sola se sirven todas las personas que hay en la compañía: los naturales son apasionados de este mate, y cuando caminan lo prefieren a otro cualquier alimento”.

La vida en aquel país, que no es otro país que el nuestro, siguió (como siguen las cosas / que no tienen mucho sentido) pero ese apasionamiento de los naturales por la yerba mate al punto de preferirla al caminar a cualquier otro alimento se nos perdió en el camino y al día de hoy su consumo local es casi siempre un gusto adquirido de quienes hemos vuelto del Sur. Muchos locales se resisten a consumir mate por su sabor amargo (lo propio dicen del fernet, psss) pero es cuestión de agarrarle el gusto a ese amargor. Para mi caso yo tengo, en adición, dos razones: la primera, que para alguien como yo, excesivo e inveterado cafeinómano, el mate se constituye como un oportuno reemplazo del café, el que Talleyrand recomendaba que sea “caliente como el infierno, negro como el diablo, puro como el ángel y dulce como el amor” y a quien yo solía hacerle demasiado caso en esa recomendación (salvo en el apartado de la dulzura) con consecuencias que no podría describir como gratas para mi estómago. Y la segunda, que el consumo del mate, como nos lo refiere Bandín, tiene esta desaliñada forma de servirse “porque con una bombilla sola se sirven todas las personas que hay en la compañía” lo que promueve la sociabilidad y el compartir entre amigos (el mate es la versión líquida y sosegada de los asados): este aspecto comunitario de su consumo me apasiona.

Hace poco me compré un termo de metal y buena pinta que se ajusta muy bien a mi bicicleta, restablecí mi mendocino recipiente, la bombilla y la yerbera, y le presté yerba al Curro, pagadera con la que me traiga el primer viandante sureño de confianza. Así, mi vuelta al mate (que no del mate en general, apasionamiento perdido) es un hecho que disfruto de manera frecuente y que lo disfruto ahora, que tengo ganas de suscribir la frase de Monterroso, “hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea…” mientras miro la bombilla.

P.S.- El termo de esta foto, obviamente, no es el termo de metal y buena pinta que tengo al día de hoy, sino uno prestado para esa ocasión en que cicleé algunas rutas europeas. El resto permanece (salvo la boina que me se la robaron en Medellín) y la foto sucede en Rotterdam.

Casi Soho

5 de julio de 2009


El 18 de junio Marcela Noriega me escribió un mensaje en el feisbuc en el que me dice, “estamos haciendo un especial de Cine y me encargaron entrevistar a cinco personas de Guayaquil. Solo es una pregunta: ¿cuáles son las tres películas que te marcaron y por qué?”. Yo, que no suelo revisar mi feisbuc tan a menudo (pero incremento mi frecuencia cada vez más) abrí el mensaje al día siguiente y respondí deuan que sí, que “porsupollo”. Pero demorarse un día, en términos de periodismo, puede resultar muy tarde y en esta ocasión lo fue. A Marcela le contestaron Santiago Roldós y Cynthia Viteri y completó el número. I’m out: me quedé con las ganas de aparecer en mi revista favorita.

Solo para el récord, yo habría respondido a esa pregunta con la mención de una película que ya la conocen quienes leen este blog desde hace algún tiempo, Cinema Paradiso (por razones que apunté acá y por el prolijo proceso de edición, acá) y habría añadido a la lista Il sorpasso (con esa actuación de Vittorio Gassman que es un canto a la vitalidad) y The clockwork orange (una película que he visto decenas de veces y que me vuela los sesos). Es difícil decidir tres películas entre tantas que uno ha visto, pero el significado biográfico de esas tres me hacen decidirme por ellas. Y solo para el récord, me habría encantado aparecer en esta edición No 79 de Soho, entre la prosa de Esteban Michelena y las tetas de Mirelly Barzola (un bombón, ecuatoriana de nación e hija del noble e ínclito cantón Nobol –me encanta que salgan ecuatorianas en Soho y que terminemos de una buena vez con la penosa pacatería que nos caracteriza). Yo ahí habría estado felish, Polito, felish. Pero las entrevistas no salieron en esta edición y saldrán supongo, en la No 80. Ya hubiera querido estar yo, entonces (arrojemos la hipótesis) entre la prosa de Juan Fernando Andrade y otras tetas de producción local, que ojalá estén así, tan melón con pezón de sandía como las de la Barzola. Pero no será en esta ocasión, ojalá en otra, yo dichoso.

Contra la discriminación


Dos actos contra la discriminación se realizaron en días recientes. El primero, la denuncia por discriminación racial que el futbolista de raza negra Felipe Caicedo presentó el 25 de junio en la Fiscalía del Guayas porque el lunes 22 de ese mes en el restorán El Portón él y un acompañante empezaron a sentirse observados “en forma insistente, con desconfianza y hasta desprecio por un hombre blanco que parecía ser el dueño o administrador y que hacía llamadas desde un celular” para al poco rato aparecérseles quince agentes de policía “irrumpiendo en el lugar y dirigiéndose directamente a mí [nos relata Caicedo] me pidieron que presente mis documentos [y] en forma agresiva y con tratos denigrantes nos exigieron a mi primo y a mí que les explicara por qué estábamos en este sitio ya que no era lugar para nosotros”. (Valga decirlo: de la ley que invoca Caicedo para sancionar a los responsables de este hecho se pueden predicar muchas cosas, pero digámoslo con énfasis, la ley existe y tiene plena vigencia: que se aplique). La denuncia que presentó Caicedo involucra al dueño del restorán (quien alega que fue un cliente el que llamó a la Policía) y a los quince policías que intervinieron. Solo resta esperar que sobre la persona que llamó y sobre los policías, seguido el debido proceso que corresponde, recaiga todo el peso de la ley.

El segundo acto contra la discriminación fue la marcha del Orgullo Gay que en las calles céntricas y en la zona regenerada de Guayaquil se realizó el 27 de junio. Hasta el año 2007 el Municipio de Guayaquil no la autorizaba, sin ofrecer motivación alguna para negarla (podían intuirse, por supuesto, el enorme tamaño de sus prejuicios, inversamente proporcionales al de su concepto de democracia). El 2008 la autorizó, pero el Municipio de Guayaquil la confinó a calles secundarias y le impidió el acceso al centro de la ciudad y a su zona regenerada, espacios donde se concentra su poder político y donde se podía visibilizar de mucho mejor manera la marcha del Orgullo Gay (porque el objetivo de salir a marchar, obviamente, es visibilizarse). Este año 2009 el Municipio de Guayaquil no autorizó la marcha, pero no era indispensable que la autorice: los organizadores consiguieron la autorización de la Intendencia del Guayas y el apoyo de la Defensoría del Pueblo para realizarla y para marchar por la calle Malecón y el bulevar Nueve de Octubre. En esos términos, la marcha del Orgullo Gay representó una grave derrota para el poder político represivo al ejercicio de las libertades individuales que encabeza la M. I. Municipalidad de Guayaquil y un triunfo para el colectivo GLBTT que se afianza, cada vez más (la Constitución y las leyes lo amparan) en el ejercicio de sus derechos.

Los actos referidos son ejemplos que ilustran el que para combatir la discriminación se requiere (en ocasiones) la demanda judicial para que se reconozca el derecho a no ser discriminado y la visibilización de los grupos a quienes se discrimina, para que así, poco a poco, quienes los discriminan caigan en cuenta que los “anormales”, o sea, los que no comprenden lo que significa vivir en una sociedad democrática, son ellos, pobre gente.

White man can't dance like that (the only exception being the black that turned onto white)

4 de julio de 2009


Dijo el sabio Terencio, homo sum, humani nihil a me alienum puto. El proverbio suena a otra cosa (como la palabra pedófilo, que también suena a otra cosa pero que resulta incluso peor de lo que suena, y que, curiosamente, tiene relación con el personaje de esta entrada) pero significa humano soy, nada de lo humano me es ajeno. La frase es admirable y es muy hermosa, pero uno debería introducirle necesarios matices. Así, es altamente probable que incluso ante lo más humano que tenemos (la presciencia de lo cual, precisamente, nos define como tales) que es la muerte, si ésta se manifiesta en el muy sentido deceso (para sus panas) de Mr Albert “Al” Morranas, morador de un suburbio de Anaheim, California, nos valga un enorme elenco de Tn³ de gaver pero, de manera curiosa, no nos suceda lo mismo con la muerte de un muchacho negro nacido en agosto de 1958 en el pequeño pueblo de Gary, Indiana… a condición, claro está, que ese august colored guy haya crecido para convertirse en Michael Jackson, Rey del Pop.

A decir verdad, la muerte del Rey del Pop no nos deja un vacío musical en el mundo porque desde hace muchos años MJ vivía de sus admirables éxitos de décadas pasadas y es improbable que su inminente regreso en Londres lo hubiera podido reposicionar en el espacio estelar que ocupó en el mundo del pop en el que antes era el célebre y único Michael Jackson y en el que ahora era el enigmático Wacko Jacko, un personaje que con sus excentricidades demasiado se prestaba (y se presta, porque la muerte no clausura esa posibilidad) para la chicana y el humor. Pero es innegable que MJ fue un referente generacional y que uno siente una pérdida, no necesariamente a un nivel íntimo (lo que queda reservado para sus fanáticos y yo nunca lo fui) sino como la pérdida de un miembro del paisaje cultural compartido con la mayoría de personas de mi generación, de alguien a quien todos conocíamos sin conocerlo y que sin conocerlo nos era propicio para experimentar emociones (desde la admiración por su música y su baile, hasta la risa por sus excentricidades) y que ahora sólo nos las podrá provocar en el recuerdo de su legado, lo que además le pone un poco de melancolía al asunto, no tanto por la muerte de MJ en sí, sino por hacernos recordar que es ese el destino común de lo humano al que ninguno de nosotros le es ajeno, ni aunque seamos los reyes (del pop, o los magos de la rockola -¡pero que Aladino no muera nunca, carajo!) ni aunque cambiemos de color y 13 cirugías y Neverland, etc.

¿Disaster girl? / Shitty team


Hay quien dice que la culpa de que Barcelona chapotee en la mierda la tiene la maldición de Makanaky, aunque también podría aventurarse en esa misma línea que se trata de otro acto vandálico de la omnipresente disaster girl, la que no sólo le prendió fuego a su casa (como muestra la foto) sino que envía a la Maldición Guatemalteca (la que pronto llegará a nuestras tierras) acompañada de un sujeto con un cello WTF con lamparita prendida colgando y trivializa de manera macabra la vida política argentina reduciéndola a esa payasada que se conoce como Gran Cuñado (de nuevo, acá).

Pero atribuir el hecho cierto de que Barcelona chapotee en la mierda a Makanaky o a disaster girl sólo vale en clave de humor porque esas explicaciones de africanos mágicos y memes vandálicas provocan la evasión de la responsabilidad de quienes sí la tienen (aunque no son los únicos) por este fracaso de 11 años: los dirigentes y los jugadores. Hablemos, en esta ocasión, de la dirigencia, de esta última dirigencia: desde noviembre de 2007, fecha en que el descendiente trucho del prócer YeiYei (porque un Maruri no puede descender de manera directa de un Olmedo Maruri, al menos no en los términos en que lo expone el vídeo) asumió la presidencia de Barcelona S.C. para intentar la réplica local del fenómeno de Mauricio Macri con Boca Jr. experimenta el equipo amarillo un nuevo formato del fracaso: el de convertirse en un fallido producto de márquetin político que se pretendió amasar al calor de la afición del equipo de fútbol más popular del país. Las razones para este fracaso las explica Francisco Carrión en el potente artículo que Esteban Michelena publicó en la última revista Soho (No 79) y que tituló ¡Ya no nos queda Barcelona!: “[Maruri] está obsesionado con la marca, pero no alcanza a contener el peso de los imaginarios que corren junto a la pelota” lo que tiene como consecuencia “una paradoja: la pérdida de identidad que Barcelona sufre en su estilo de juego” y, de inmediato, añade: “La crisis de Barcelona en los últimos 15 años pasa sustancialmente por ese coctel letal que resulta de mezclar la pelota con la política. La injerencia del Partido Social Cristiano y de remate, el arribo del PRE con Bucaram –que fue presidente de la República para ser presidente de Barcelona y casi quiebra al equipo- dejaron fracturas y facturas por pagar”. Así, al cometer Maruri los errores de confundir una gloriosa institución deportiva con un producto Wellapon y añadirle el malevo coctel político (que en este caso se acentúa por los propios intereses políticos de Maruri alla Macri, los que auspicia el PSC) conducen al equipo directo al fracaso. O para decirlo, oh paradoja, en limpio: a la mierda en la que chapotea desde hace rato.

Pasado más de un año y medio de fracasos la respuesta de Maruri es convocar al Pocho Harb para que presida la Comisión de Fútbol: un acto que confirma que lo nuestro es chapotear. Yo no concibo otra salida de esta mierda que descender a la serie B para empezar a aprender la dura lección de dejar de vivir del pasado glorioso (esa forma ilusoria de la mediocridad que muchos nunca conocieron y que cada vez a mayor cantidad de gentes les interesa menos conocer) y empezar a trabajar con humildad y de manera comunitaria, desde abajo y lejos de papanatas oportunistas que pretendan aprovecharse de la afición del que todavía es el equipo más popular del país. Y hoy por hoy, uno de los peores, visto desde donde quiera verse.

P.S.- Lo único bueno de este fracaso de BSC es que Maruri ya no existe para la política: es un elegante cadáver.
P.S. (2).- Deberíamos empezar a escribirse la Historia política de Barcelona S.C., un documento que cuente la injerencia del PSC en la dirección de BSC, así como el rapto bucaramato en los tiempos de la Presidencia del Fantasma de Panamá.

El cuadro más homosocial de la historia política del país

2 de julio de 2009

En tiempos de conmemoración del orgullo gay, vale la pena reflexionar sobre lo que X. Andrade llama "la infatuación mutua entre Febres-Cordero y Nebot atrapados en el cuadro más homosocial de la historia política del país":


Cuando le preguntaron a Nebot por el cuadro homosocial, éste respondió: "Ah. Sí. Ese fresco. Me lo regalaron". O sea, Nebot ofreció una respuesta similar al "meh, yo qué sé" que podría ofrecer el tercer Jonas Brother (sin Miley Cirus, por supuesto) sobre su look. Salvo que la entrevista en la que el Alcalde Nebot ofrece esa respuesta y el artículo donde se la incluye, que la periodista Leila Guerriero publicó en el diario argentino La Nación en diciembre de 2007 tienen mucha más sustancia que la opinión de un Jonas Brother, no tanto por lo que dice Nebot, sino por lo que puede interpretarse a partir de lo que él dice (o sea, a su pesar) y por el contenido de la investigación que LG realizó. De nuevo, acá.

Editorial ilustrativo

1 de julio de 2009


Hoy, el editorial de diario El Universo es ilustrativo de lo que algunos medios de comunicación entienden por libertad de expresión. El editorial empieza con esta afirmación: “Una de las primeras medidas de la nueva dictadura civil-militar en Honduras ha sido acallar a los medios de comunicación que no se han mostrado incondicionales con el golpe de Estado”. Yo contribuyo a precisarlo: la frase “acallar a los medios de comunicación”, en el caso hondureño, implica, entre otras cosas, la suspensión de las señales de radio y televisión (prohibir la difusión de Telesur, Cubavisión y CNN en español, cerrar canal 8 de televisión y estaciones de radio mediante la irrupción violenta de militares para obligarlos al cierre) así como el arresto y la agresión a periodistas por ejercer su profesión. Con la frase que acabo de copiarles el editorial sostiene, de manera implícita, que la única manera de violar la libertad de expresión es mediante la censura que la “dictadura civil-militar de Honduras” ejerce contra “los medios de comunicación que no se han mostrado incondicionales con el golpe de Estado”. Pero nada, absolutamente nada nos dice el editorial sobre los medios de comunicación que (permítaseme decirlo en sus propios términos) se han mostrado incondicionales con el golpe de Estado y que violan el acceso a la información de todos quienes quieran conocer la situación en Honduras. Nada, absolutamente nada nos dice el editorial sobre el cerco informativo y el aislamiento que practican los canales 2, 3, 4, 5, y 7 de televisión en conjunto con Radio América, cerco que el candidato a la Presidencia de la República y actual diputado del Partido Unificación Democrática denomina “un contubernio de todo el sector privado y los medios corporativos de televisión, radio y prensa, además de diferentes sectores religiosos que han estado avalando el golpe de Estado, dando a entender que en Honduras, no ha pasado nada”. (v. a guisa de ejemplo, acá, acá, acá y acá.) Sobre eso, que se refiere a la libertad de expresión en Honduras, nada tiene para decirnos el editorial porque no lo siente mal: de ese aire enrarecido es que respira.

Del párrafo anterior, quien escribe el editorial concluye que “Se corrobora así lo que diversos sectores de la sociedad ecuatoriana hemos venido sosteniendo desde hace dos años y medio en el sentido de que el destino de la democracia y la libertad de expresión están íntimamente vinculados, al punto que la primera no puede sobrevivir sin la segunda”. Se corrobora, nos dice el editorial, la vinculación entre libertad de expresión y democracia: pero no se corrobora ese vínculo en los términos de Perogrullo en que el editorial lo expone (el que las dictaduras violan la libertad de expresión) sino que lo corrobora en un sentido que resulta altamente problemático para diario El Universo y para otros medios de comunicación locales: en el sentido de que el ejercicio corporativo e irresponsable de la libertad de expresión sostiene dictaduras y contribuye a propiciarlas. Lo que corrobora (esto no lo dice el editorial, sería pedirles una decencia que no tienen) es que resulta más peligroso, mucho más peligroso para la democracia el ejercicio de esas prácticas que sostienen dictaduras y las propician y para cuya defensa en el ámbito local, de manera paradójica, suele invocarse la libertad de expresión: un derecho que a algunos medios de comunicación, claramente, les queda muy ancho en la práctica y cuyo concepto y límites no alcanzan a comprender.

Pero sigamos. El editorial continúa con un caso hipotético: “Imaginemos lo que hubiera ocurrido con los contratos del hermano del Presidente Rafael Correa con el Estado si la prensa ecuatoriana estuviese amordazada como en Honduras, simplemente no nos hubiéramos enterado de nada ya que desde el punto de vista del Gobierno no se cometió ninguna ilegalidad”. Sobra decir para cualquiera que lo mire sin apasionamientos la situación de la libertad de expresión en Ecuador no es la situación de censura que ocurre en Honduras, pero bueno, imaginar no cuesta nada (en efecto, no cuesta nada y mucho gana en tendenciosidad): lo que llama la atención es que curiosamente se nos invita a imaginar a partir de una investigación que es excepcional (por meritoria e irreprochable en sus fundamentos y que ojalá que multiplique su ejemplo porque esa es la prensa crítica que se necesita en una sociedad democrática) y que, en particular, ni siquiera la realizó el diario que la invoca porque es evidente que ese tipo de investigaciones, en los tiempos que corren, sobrepasan con mucho el angosto ámbito de su voluntad. Curioso detalle.

Finalmente, la cereza de este tóxico helado editorial: "No permitamos entonces que en Ecuador ocurra con la libertad de prensa lo mismo que hoy sucede con el hermano país centroamericano". Para evitar que suceda lo mismo (dicho sea sin desconocer las miserias de este Gobierno en materia de libertad de expresión) tendrían muchos medios de comunicación de este país que empezar a ejercer el derecho a la libertad de expresión de manera responsable. Obvio, esta no es la conclusión a la que nos invita la lectura de este tendencioso editorial. Pero yo les había advertido al principio que era ilustrativo: lo que no les había anticipado es que lo era muy a su despecho y que en lo que está implícito en el mismo es por donde se le escoran sus miserias.

Contra la tortura

28 de junio de 2009



Desde 1997 se conmemora cada 26 de junio el Día Internacional en Apoyo a las Víctimas de la Tortura. Esta conmemoración es propicia para reflexionar sobre la tortura y sobre las acciones que el Estado ha emprendido y debe emprender para combatirla y para apoyar a las víctimas de la misma. Podemos referir dos acciones pendientes para cumplir esos propósitos. La primera, la ratificación del Protocolo Facultativo a la Convención contra la Tortura (en vigor desde el 22 de junio de 2006) cuyo objetivo es “establecer un sistema de visitas periódicas a cargo de órganos internacionales y nacionales independientes a los lugares en que se encuentren personas privadas de libertad, con el fin de prevenir la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes” (artículo 1). La segunda, “establecer un programa de formación y capacitación para el personal judicial, del ministerio público, policial y penitenciario, incluyendo el personal médico, psiquiátrico y psicológico, sobre los principios y normas de protección de los derechos humanos en el tratamiento de los reclusos”, asignarle presupuesto e instituir un comité interinstitucional con participación de la sociedad civil para la ejecución de ese programa (Caso Tibi vs. Ecuador, Párr. 262-264 y Punto Resolutivo 13).

Sobre la adopción de medidas de formación y capacitación que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó al Estado ecuatoriano en la sentencia que lo condenó por las violaciones a los derechos humanos (incluido su derecho a la integridad personal) en perjuicio del ciudadano francés Daniel Tibi, vale referir, primero, que esa orden de la Corte Interamericana es de obligatorio cumplimiento para el Estado y que éste no puede ofrecer ninguna excusa de orden interno para evadir su cumplimiento (artículo 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados y Caso Tibi, Resolución de Cumplimiento de Sentencia, Puntos 5 -7). Segundo, que a pesar de que han transcurrido casi cinco años desde la sentencia de la Corte Interamericana, el Estado todavía no ha cumplido de manera íntegra con las medidas que la Corte ordenó que adopte.

Dos acciones concretas: la primera, de simple ejecución (firma y depósito de un instrumento internacional); la segunda, de ejecución compleja (en la medida en que requiere la participación y el consenso de varios actores del Gobierno y de la sociedad civil). En el cumplimiento de esas acciones, se verificará el compromiso del Estado para conmemorar, cada 26 de junio, sus avances en esta materia y no el inventario de las omisiones que (desde hace tantos años) nos debe.

Hoy, matrimonio

27 de junio de 2009

O sea, whisky y la música de este proto-garantista ("para eso existen las leyes / que suelen todo arreglar") gigante que es El Puma:

La ventanilla de la democracia de América latina

Hace unos años un grupo de amigos nos fuimos de carnavales a Medellín (para la época en que todavía regía esta disposición estúpida y chora y que escribí esta nota). Y caminando por las calles del barrio Manrique con mi brother Fernando Ampuero, la encontramos:

Dante Caputo and his boys (and some ladies too!) la explican acá.

Libertad de expresión 101 (addenda: no, no "just help me")

24 de junio de 2009


Los otros días, una estudiante me remitió cinco preguntas para un trabajo que tenía que realizar para la materia Teoría del Periodismo III que dicta el amigo Héctor Chiriboga en la UCSG. Cuelgo las preguntas y las respuestas que ofrecí (meros abrebocas para empezar una discusión):

1. Para ti, qué es el periodismo y cuántos tipos de libertad existen?
Suscribo el adagio británico que dice que periodismo es salir a la calle, ver lo que pasa y contarlo a los demás. Toda la tecnología que se ha inventado para realizar esa secuencia de actos y toda la complejidad del oficio no sirven para invalidar la razón esencial que tiene ese adagio. Una consecuencia lógica del mismo es que cualquier ciudadano que realice esa secuencia es periodista y que no se necesitan ni títulos ni honores para ejercer este oficio. Los italianos dicen que se es periodista porque “trabajar es peor”. Creo que tienen razón. Existen dos tipos de libertades: la libertad de expresión y la libertad de prensa.

2. Cuáles serían las diferencias entre libertad de expresión y libertad de prensa?
La libertad de expresión es mucho más amplia que la libertad de prensa. La libertad de expresión es el derecho en una sociedad democrática no sólo a que cada uno pueda expresar sus ideas (informativas o de opinión) sino de una sociedad a recibir informaciones e ideas, lo que supone la mayor amplitud y calidad como características de esa información e ideas. La libertad de prensa es la libertad de un medio de comunicación de expresar su información y su opinión; no pocas veces, esa libertad es la máscara (como decía Jauretche) de la libertad de empresa.

3. La libertad de expresión surge como una necesidad de las personas de tener un contacto 'real' de su entorno o como una consecuencia de la evolución global de la sociedad. De qué manera esta 'necesidad' se puede convertir en 'abuso'?
Yo creo que nace como consecuencia de ambas cosas. En la primera frase, está su fondo; en la segunda, su forma. Se convierte en abuso en la medida en que quien ejerce la libertad de expresión no respeta sus límites (la libertad de expresión es un derecho fundamental de una sociedad democrática, pero no es un derecho absoluto).

4. Cómo funciona la libertad de información dentro de un sistema en democracia, cuáles serían sus límites?
Básicamente, la censura previa en los casos de protección a la niñez y la adolescencia y las responsabilidades ulteriores en los casos de protección a la honra y reputación de los demás y de orden, moral o salud públicas (para graficarlo: no se tiene el derecho a gritar “fuego” en un teatro abarrotado). Lógicamente esos límites deben entenderse de manera restrictiva: el derecho a la libertad de expresión tiene una “carta de triunfo” frente a las pretensiones de restringirlo.

5. La libertad de prensa cómo funciona en la democratización del discurso social, es decir en la opinión pública, entre otros?
Reproduce discursos e ideas que forman ese discurso social; influyen en la percepción que los ciudadanos tenemos de nuestra sociedad y, en particular, de nuestro gobierno e instituciones políticas.

Bonus track: dos artículos potentes e interesantes del amigo Héctor Chiriboga publicados en diario El Telégrafo, para empezar a pensar este asunto no desde la victimización y la lamentable lógica binaria (la lógica del "no me hago cargo, just help me!) que algunos pretenden, sino desde su complejidad y con los matices que un análisis sensato y profundo comporta: aquí y acá. Que les sea de provechito, salú.

Que no te haga bobo Jacobo

22 de junio de 2009

Dedicado a todos los Jacobos de este país.

De abyectos políticos a sujetos políticos

En su bitácora de Internet, Roberto Gargarella cuenta que participó en la edición de este año del Seminario Latinoamericano que organiza la Universidad de Yale (que se realizó en Asunción, Paraguay) donde se discutió el tema sexo y derecho. RG destaca la ponencia de Kenji Yoshino, estudioso de derecho constitucional, antidiscriminatorio y derecho y literatura, Chief Justice Earl Warren Professor of Constitutional Law de NYU. En su ponencia, KJ habla del tránsito desde el armario judicial hacia el altar legislativo, esto es, del tránsito que se ha recorrido del litigio judicial de los derechos de los homosexuales a sus reclamos para que los legisladores modifiquen las normas jurídicas que los discriminan (en particular, con relación a sus reclamos para que se reconozca legalmente el matrimonio homosexual –el que, en Estados Unidos se lo reconoce en seis Estados –v. acá). De manera interesante, KJ correlacionó ese tránsito desde el litigio hacia la legislación con la evolución desde polítical abjects (“abyectos políticos”) hacia political subjects (“sujetos políticos”). Hay mucho, mucho para debatir a partir de esos conceptos (para artículos de KJ, que los hay muchos e interesantes, visítese su ciberpágina).

Hay mucho, por ejemplo, para debatir en el ámbito local, que ha recorrido ese mismo tránsito: desde la criminalización de la homosexualidad (1) al litigio judicial de sus derechos ante el Tribunal Constitucional que concluyó con la resolución No 106-1-97 que declaró la inconstitucionalidad del artículo 516 del Código Penal que criminalizaba esa conducta (2) hasta su reconocimiento en las normas jurídicas, primero, en el texto constitucional de 1998 (3) y diez años después, con mayor detalle y con una lucha más visible, en el texto constitucional de 2008 (4) y en la legislación sobre crímenes de odio (5). Este tránsito desde lo prohibido penalmente hacia lo aceptado constitucionalmente refleja el tránsito desde el “abyecto político” hacia el “sujeto político” y refleja, entonces, que al día de hoy la comunidad GLBTT puede formular sus propuestas políticas y que otros sujetos políticos pueden tomárselas en serio (6) sin merecer quienes las formulan el ostracismo al que la sociedad que se presume a sí misma de “normal” (7) los había condenado y al que ellos mismos contribuían (y, en la práctica, todavía contribuyen) al mantenerse en el closet.

Un reflejo de ese tránsito se lo obtiene con la lectura de dos ediciones de la revista Vanguardia y con el devenir de una celebración. Lo primero: la edición No 20 (7-13 de febrero de 2006) de revista Vanguardia publicó un artículo que empezaba con la afirmación de que desde la despenalización de la homosexualidad en 1998 los grupos GLBTT “tienen más visibilidad, pero todavía están lejos de una verdadera integración en la sociedad. Los perjuicios y los guetos persisten” y en recuadro destacaba que “en Guayaquil no hay marcha del Orgullo Gay desde el 2002. El Municipio no la ha autorizado” porque, explica la revista, “la visibilidad recientemente adquirida por los grupos GLBT ni siquiera les garantiza la libertad de manifestación pública. No en Guayaquil, donde la marcha del orgullo gay, celebración anual mundial, ha estado prohibida por el Municipio desde el año 2002. ¿Seguirá estándolo en el 2006?”. Lo estuvo. La revista expuso el que se supone el punto de vista del Alcalde: “Jaime Nebot respeta a los homosexuales, a las lesbianas y a los derechos humanos, pero ni una palabra sobre la marcha”. (Para esa época, yo inquirí sobre la marcha del Orgullo Gay, acá). La edición de la semana anterior de revista Vanguardia (No 193, 16-22 de junio de 2009) analiza de nuevo el tema, con un artículo cuyo título es decidor: “El Orgullo Gay gana más espacios”. El artículo destaca que en Guayaquil todavía no respeta el derecho a la no discriminación en esta materia (como en tantas otras) porque “en el Puerto Principal [los espacios de las comunidades GLBT] son clausurados constantemente por supuestos daños a la moral” y revela la diferente actitud que tienen las autoridades de Quito, porque “[e]n el 2008 la alcaldía del Distrito Metropolitano creó una ordenanza para incluir en las políticas municipales la perspectiva del reconocimiento de los derechos GLBT. Convocó a grupos de esa comunidad para crear una agenda de trabajo a través de la Comisión de Equidad Social y Género. Además auspicia las actividades de la semana del Orgullo Gay. La marcha emblemática del 28 de junio se realiza en la ciudad desde el 2000. Y a partir del año pasado el Ministerio de Cultura y la Prefectura de Pichincha se sumaron a la organización de las celebraciones” mientras que, enfatiza la revista, “Guayaquil está en las antípodas. Apenas el año pasado el Municipio autorizó la celebración del Orgullo Gay. Cerca de 5.000 personas marcharon por la Av. Francisco de Orellana. Pero este año quieren ocupar espacios importantes de la ciudad: van a ir por el Malecón, subir por la Nueve de Octubre y hacer su festival en el Parque Centenario. Cuentan con el respaldo del Ministerio de Justicia, la Intendencia y la Defensoría del Pueblo”. (v. vídeo, acá). El reconocimiento como sujetos políticos de los grupos GLBTT se evidencia con las políticas públicas que se han adoptado en Quito; ese reconocimiento, en Guayaquil, sucede a pesar de las políticas públicas represivas del Municipio local y obtiene cada vez más espacio y visibilidad: menos no podría esperarse (sí mucho más) si nos tomamos mínimamente en serio el derecho a la no discriminación y el derecho de todo individuo al libre desarrollo de su personalidad porque, convengamos, los miembros de la comunidad GLBTT no son más ni menos que otros, ni mejores ni peores: son ciudadanos que merecen el reconocimiento de su individualidad en una sociedad democrática, tanto como usted o como yo. Porque, como expresa Paula Viturro: “Una sociedad se revela democrática no sólo por su sistema de gobierno, sino también por su capacidad de aceptar o no las identidades de género de los demás y los modos de ejercer públicamente las sexualidades”.

Volvamos a Kenji Yoshino, quien ilustró su presentación en el Seminario Latinoamericano con un vídeo que pone el acento, no en los análisis de los derechos ni en la teoría, sino en el plano humano, que nos permite salir de nuestra torre de marfil y visualizar al otro como un igual: ese es el plano que, en el marco de la convivencia social, hace la diferencia:

(1) El artículo 516 del Código Penal, inciso primero, establecía: “En los casos de homosexualismo, que no constituyan violación, los dos correos serán reprimidos con reclusión mayor de cuatro a ocho años”.
(2) La resolución No 106-1-97, acá. Nótese, a pesar de la declaratoria de inconstitucionalidad, el sesgo discriminador que manifiesta.
(3) La Constitución de 1998 establecía en su artículo 23 numeral 3 “[l]a igualdad ante la ley. Todas las personas serán consideradas iguales y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin discriminación en razón de […] orientación sexual […] y en su artículo 23 numeral 25 “[e]l derecho a tomar decisiones libres y responsables sobre su vida sexual”.
(4) La Constitución de 2008 establece en su artículo 66 numeral 9 “[e]l derecho a tomar decisiones libres, informadas, voluntarias y responsables sobre su sexualidad, y su vida y orientación sexual. El Estado promoverá el acceso a los medios necesarios para que estas decisiones se den en condiciones seguras” y, más importante, en su artículo 68 establece que “[l]a unión libre y monogámica entre dos personas libres de vínculo matrimonial que formen un hogar de hecho, por el lapso y por las condiciones y circunstancias que señale la ley, generará los mismos derechos y obligaciones que tienen las familias constituidas mediante matrimonio. La adopción corresponderá sólo a parejas de distinto sexo”.
(5) Como puede observarse en esta nota que publiqué acá.
(6) Aunque hay gente pa´ todo, v. los pastores Balerio Estacio y Francisco Loor, acá.
(7) WTF?

Motivación

21 de junio de 2009

El artículo 24 numeral 13 de la Constitución de 1998 estableció como garantía del debido proceso el que “las resoluciones de los poderes públicos que afecten a las personas, deberán ser motivadas” y que “no habrá tal motivación si en la resolución no se enunciaren normas o principios jurídicos en que se haya fundado, y no se explicare la pertinencia de su aplicación a los antecedentes de hecho”; el artículo 76 numeral 7 literal l de la Constitución vigente reitera, casi sin variación, esta garantía. En la práctica, sin embargo y de manera habitual, las resoluciones de los poderes públicos, o sea, de las autoridades judiciales y administrativas, no cumplen con esta obligación constitucional. Suceden casos preocupantes en la práctica judicial (jueces penales en el dictado de la prisión preventiva, por ejemplo) pero quienes, usualmente prevalidos de leyes arcaicas y de prácticas burocráticas, suelen incumplir esta disposición constitucional son las autoridades administrativas.

Un ejemplo reciente son las resoluciones del Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión (CONARTEL) y quien expuso en la esfera pública esta violación a la garantía del debido proceso fue la asambleísta de PAIS, María Paula Romo. De hecho, Romo le remitió al Presidente del CONARTEL, Antonio García, una carta en la cual le manifiesta su reproche porque en el CONARTEL “aún no tienen actas de varias de las reuniones en que se tomaron estas decisiones [de prohibiciones en la difusión de programación] y que en la mayor parte de resoluciones la motivación es escasa o peor todavía, inexistente”.

Supongamos que la Ley de Radiodifusión y Televisión que aplica el CONARTEL es una ley que se discutió en un órgano legislativo, que describe un hecho ilícito de manera estricta y cuya sanción es proporcional (ninguno de estos atributos que suponemos, valga decirlo, los tiene la mentada ley). Aún en este supuesto, la autoridad que resuelve tiene la obligación de ofrecernos las razones que motivan su decisión. Como lo ha recordado la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Claude Reyes y otros vs. Chile, una resolución que no expresa las normas y los motivos que la fundamentan es una resolución arbitraria.

Evitar esta arbitrariedad implica ponderar, en el caso concreto, lo que está en juego en cada resolución del CONARTEL: la potestad reguladora de esta entidad vs. la libertad de prensa de los medios de comunicación de difundir contenido informativo y de opinión. En el ejercicio de esa ponderación, la “carta de triunfo” (para decirlo en términos de Ronald Dworkin) la tiene la libertad de prensa y toda restricción que la autoridad pretenda imponerle a este derecho tiene que tener una sólida motivación (porque, convengamos, sí puede haber restricciones: censura previa en caso de protección a la infancia y la adolescencia y responsabilidades ulteriores en los casos en que se afecte la reputación de otros y el orden público: restricciones por excepción). Sólido fundamento, porque no sea que, en teoría, porque pretenda ponérsele remedio a un exceso, resulte (como en el caso concreto) el remedio mucho peor que la enfermedad.