Salud sin aburrimiento
12 de abril de 2009
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El ranquin de la infradotación (II)
8 de abril de 2009
Esta entrada llega con tardanza… con la tardanza para aceptar los avances de la ciencia que es característica de quien ejerce la función de Vicario de Cristo y un largo etcétera, el que poco o nada le sirve para pensar con sensatez los asuntos del mundo. El actual Vicario y etcétera en funciones, en pleno vuelo a Camerún, declaró que el SIDA “no se puede superar con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan los problemas” sino por una “renovación espiritual y humana del sentido de la sexualidad”. Yo supongo que este individuo no nos habla desde su experiencia de coito-practicante (aunque no faltan los so-cerdotes que reparten parejas, al día de hoy, hostias y pinga, ni tampoco está la historia del papado exenta de sabrosas orgías) sino solamente desde la posición teológica que en su condición de Vicario y etcétera debe defender (1).Valga referir que los números rojos de la salud pública en África nos dicen que en ese continente habitan 22.5 millones de los 33.2 millones de seropositivos (cifras del 2007), que ese número aumenta al ritmo de 1.7 millones por año y que el 5% de su población entre 15 y 49 años es portadora del virus del HIV. Esas cifras algún asomo de sensatez debería sugerirles a quienes sostienen una teoría que está en franca contradicción con los avances de la ciencia. Pero la sensatez no es un atributo de la fe de quienes piensan que Every sperm is sacred (las religiones, como dijera Cioran, “no son en el fondo más que cruzadas contra el humor”: Monty Python es una excelente manera de combatirlas).
Una buena manera, tanto como lo es también el ponerse a pensar sobre el asunto. Analicemos los pilares de la teoría de quienes piensan que Every sperm is sacred: analicémosla a partir de dos voceros locales de la misma, el Padre Paulino Toral y el Padre José María Ruiz Navas. El primero publicó el 23 de marzo una Carta a Bonil en el espacio digital Desde mi trinchera con ocasión de una caricatura de éste en la que satirizaba los dichos del Papa, la que El Universo publicó en extenso en las Cartas al Director del sábado 28 de marzo; el segundo publicó en su espacio de columnista de los lunes en diario El Universo el artículo Benedicto XVI puso el dedo en la llaga. En realidad, de la Carta a Bonil ya se encargó con solvencia el propio Bonil con la entrada Reacciones a mi dibujo del Papa y el condón en su bitácora de Internet y también Rudd-o en su bitácora. Lo que afirma el P. Toral es casi idéntico en fondo (que no en la forma) a lo que afirma el P. Ruiz Navas (2). Yo me referiré a los dichos de este último.
El P. Ruiz Navas nos refiere tres argumentos en defensa de los dichos del Papa. El primero, de índole moral (¿Tiene la unión sexual algún elemento que la distingue de la unión de dos perritos?); el segundo, de índole científica (¿qué dice la ciencia acerca de la seguridad del condón para impedir la transmisión del SIDA?); el tercero, de índole crematística (¿qué intereses motivan la elaboración y venta de preservativos?). Trataré de analizarlos en breve.
Empecemos por el último argumento, el crematístico. El P. Ruiz Navas lo expone de manera falaz, en uso de la falsa analogía entre el negocio de las armas (para el que los seres humanos promueven guerras para venderlas, según afirma) y el negocio de la venta de preservativos. Con independencia de esta falacia, el argumento es tangencial y débil. Más todavía, si el preservativo es de las características que el vendedor ofrece y se conviene entre las partes el precio, no cabe objetarle mayor cosa a esta transacción.
El segundo argumento es el de índole científica. El P. Ruiz Navas afirma que "el virus del sida es 500 veces más pequeño que el espermatozoide. El condón preserva de los espermatozoides pues les impide atravesarlo; pero no preserva del virus del sida, pues este puede atravesar sus perforaciones”. Este dicho es mentira. Sobre este asunto se expidió con particular solvencia el amigo José María León Cabrera en la grata compañía del Dr. Saldaña, cuyas referencias y dichos le hacen acreedor de mi respeto y admiración. Para ponerlo en simple, es cierto que el virus del SIDA es más pequeño que las perforaciones del latex, pero el P. Ruiz Navas olvida “que el virus es un pedazo de ADN; si está, está en una célula que es más grande que las microperforaciones […] Lo que hace el condón es detener la secreción entera. Es decir, en el condón queda todo y es en la secreción donde está la carga viral. Es que el virus sólo puede vivir dentro de un ser viviente, necesita de un medio para vivir y transportarse. Cuando no lo tiene, muere”. La discusión, ilustrativa, en extenso y útil para probar que los dichos del P. Ruiz Navas son mentira, aquí.
El primer argumento (el que considero que es el auténtico, en defensa del cual el Vicario y etcétera y sus acólitos inventan las patrañas anteriores) es el de índole moral. El P. Ruiz Navas quiere suponer que si los seres humanos no tenemos relaciones sexuales dentro de los estrechos cánones de la iglesia católica reducimos nuestro comportamiento al de los perritos. El P. Ruiz Navas está equivocado: precisamente el no comportarnos como los perritos nos permite trascender el mero acto sexual: pero no trascenderlo para circunscribirlo a la obligación moral que sugiere la doctrina católica, sino para añadirle la imaginación que convierta al acto sexual en erotismo, en profundo goce de los sentidos, en caída y vuelo (3). El condón contribuye a que este legítimo disfrute se realice de manera bastante segura.
Solamente un par de observaciones adicionales: la primera, que no es extraño que una institución que promueve la ignorancia en materia sexual (v. las opiniones de este fracasado Domingo Savio al respecto) promueva este comportamiento sexual acompañado de una mentira como la que en pleno vuelo (no sexual) expresó el Vicario y etcétera. La segunda, que no desconozco el derecho del Papa y de sus voceros locales de sostener la doctrina católica en materia sexual. Por supuesto que están en su pleno derecho de decirla, como otros en pleno derecho de obedecerla. Pero primero, lo que no pueden hacer es sancionarla por vía legislativa para que tales comportamientos que su doctrina obliga a los católicos se nos impongan por ley a quienes no lo somos (su doctrina solo debe obligar a quienes voluntariamente quieran creerla –y esto parece tan evidente, pero en sociedades como la ecuatoriana no lo es, ni mucho menos); y segundo y para este caso en específico, que no deberían para sostener su doctrina en materia sexual incurrir en mentiras que conducen al muere a miles y miles de personas. Esto es reprochable e irresponsable y, peor todavía, es criminal.
En definitiva, para concluir: en su condición de incompetentes coristas el P. Toral y el P. Ruiz Navas han hechos esfuerzos casi sublimes para ingresar al ranquin (los tomaré en cuenta para futuras ediciones) pero el que sí se merece ingresar, por sus propios y suficientes méritos, es el actual Vicario y etcétera, que fue quien llevó la voz cantante en todo este asunto. Bien escribió Sabina cuando lo eligieron a éste en el cónclave: “El espíritu santo la ha cagado / habemus papam”
(1) La posición de la iglesia católica consta en la Carta Encíclica Humana Vitae de Pablo VI, punto 14.
(2) Incluso en el argumento moral, porque si bien el P. Toral afirmó en el segundo párrafo de su carta que dejaba aparte los motivos morales por los cuales la iglesia católica se opone al uso del preservativo, en el penúltimo párrafo lo introduce de contrabando cuando le pregunta a Bonil si el toleraría como “padre digno” que su hija tenga relaciones con preservativo.
(3) No es difícil detectar la falacia de falso dilema que realiza el P. Ruiz Navas: o el sexo es sublime (a la católica manera) o el sexo es canino. (Se pierde lo mejor, el pobre).
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Sobre la justicia indígena
6 de abril de 2009
El jueves próximo pasado Jorge Alvear Macías publicó en diario El Universo, en condición de Nuestro Invitado, el artículo ¿Justicia indígena?, ¿para no indígenas?. JAM es abogado y fue vocal del Tribunal Constitucional (por cierto, yo critiqué en mi columna Sapere Aude una resolución que él, como miembro de
2b) Los límites que determinan la competencia: la persona y el territorio
En específico y de acuerdo con el artículo 171 de
P.S.- Con la foto quiero contribuir en clave jurídica a las distintas hipótesis que maneja Diego Mancusi.
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Contra las injurias y calumnias
5 de abril de 2009

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Una pieza de periodismo berreta
3 de abril de 2009

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Jauretche es potente
31 de marzo de 2009
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Probar un argumento (o el poco sutil procedimiento de la entrevista tendenciosa)
30 de marzo de 2009
El comentario de Juan Sebastián Utreras-Carrera en la entrada inmediata anterior me incentivó a formular estas precisiones para explicarles qué es lo que yo entiendo con mis dichos de que El Universo, en su entrevista del 28 de marzo, intentó “probar un argumento”. Analizaré en extenso la entrevista y, al término de ese análisis, formularé una conclusión.1) El análisis
El 28 de marzo diario El Universo publica una entrevista a Frank La Rue (una de las tres personas y el primer latinoamericano en ocupar el importante cargo de Relator de las Naciones Unidas para la Libertad de Expresión –las otras dos fueron Abia Hussain de la India -1993-2002- y Ambeyi Ligabo de Kenia -2002-2008). A La Rue lo entrevistan Xavier Reyes y Gladys Rivadeneira (intentaré sustentar lo siguiente con este análisis) no con el noble propósito de conocer su opinión sobre el derecho a la libertad de expresión y explorarlo en sus distintas aristas (lo que sería muy relevante, en la medida en que La Rue ejerce el cargo que ejerce) sino para intentar probar los abusos del Gobierno central en materia de libertad de expresión.
Veamos. El primer párrafo nos anticipa el tono de la entrevista, al afirmar, “el papel de los medios es generar el espíritu crítico en la población, el que no debe ser censurado por los políticos y gobiernos”. Digamos, todo bien todavía. Su segundo párrafo inicia con la frase, “(La Rue) sabe que el gobierno de Rafael Correa se ha enfrentado con la prensa crítica” y aporta como premisa para esa conclusión el que “lo escuchó en la Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa”. Aquí ya estamos mal. Lo estamos, primero, porque ya los entrevistadores se arrogan el membrete de “prensa crítica” y, enseguida y más importante, porque el propio La Rue afirma, en el curso de la entrevista, “No conozco la situación de Ecuador”, “No he oído al Presidente Correa en sus difusiones de fin de semana”, “No conozco los detalles (en Ecuador)”, “Me falta escuchar la versión oficial”. Sin embargo, los entrevistadores, Reyes y Rivadeneira (llamémoslos, para efectos prácticos, R&R) afirman que él sabe. Sigamos. En la primera pregunta, La Rue formula una observación interesante: hace una distinción entre “libertad de prensa” y “libertad de expresión”: le concede un contenido amplio y muy merecedor de debate a la libertad de expresión al afirmar que este derecho “abarca mucho más (que el derecho a la libertad de prensa, N. del A.), es la libertad de los pueblos a estar informados, a acceder a información para formular una opinión y a expresarse a través de distintos medios”. Tres opciones para explorar: muy ricas vetas para desarrollar un análisis, por ejemplo, sobre la dimensión social del derecho a la libertad de expresión. ¿Qué hacen R&R? No exploran ninguna y vuelven a la carga con la libertad de prensa. La respuesta de La Rue pone de nuevo la pelota donde él la había puesto antes, dice que la libertad de prensa es “para investigar y difundir” pero insiste en “la libertad de los pueblos de estar informados” e insiste en que se trata de “un derecho colectivo”. De nuevo, aparece aquí la dimensión social. ¿Qué hacen R&R? Esquivan de nuevo el tema y, previsiblemente, vuelven acuciosos sobre la libertad de prensa: ahora la puntualizan, qué cómo la percibe él en Ecuador le preguntan. La Rue contesta “Muy bien” y pasa a hacer una referencia regional, dice que se “ha avanzado” en la materia y que se tiene “la jurisprudencia más avanzada del mundo”, para terminar con una referencia a que el “único problema es la violencia del crimen organizado y del narcotráfico”. Lindas vetas para explorar, nuevamente, por ejemplo con preguntas sobre en qué consisten esos avances, cuál es el contenido de esa jurisprudencia, cómo afectan esos actores no estatales a la libertad de expresión. ¿Qué hacen R&R? Se refieren de nuevo a Ecuador, mencionan que existen las leyes de difamación y desacato. La Rue coincide con ellos en que deben desaparecer y expresa su convicción de que en “corto plazo desaparecerán” (ojalá sea cierto: pienso escribir sobre este particular en breve). Al fin, R&R le dan descanso a su monotemático interrogatorio y hacen una pregunta (que no carece de gancho, por supuesto) sobre cómo deben asumir los funcionarios públicos las críticas. La Rue formula una respuesta sensata y sin aspavientos, salvo por una frase dicha al pasar: “La crítica también la entiendo para muchos medios que ejercían una cuota más grande de poder”. Ni fu ni fa, R&R. Más bien, vuelta a lo suyo, machacar contra el Gobierno: en la pregunta siguiente afirman que el Gobierno central “utiliza la maquinaria estatal para hacer campaña y a la vez descalifica a los medios que son críticos” (de nuevo el autoendilgado remoquete de “prensa crítica”). La Rue dice desconocer el caso ecuatoriano y dice además dos cosas interesantes, una, “que debe haber medios públicos, pero autónomos” y, dos, que no ve mal la existencia de “gobiernos más mediáticos” y que el Gobierno “debe tener acceso a todos los medios para informar a la población”. Para R&R es como ver llover, ni se inmutan y siguen con su cantilena, la que ahora personalizan (al menos con cierto estilo, no dicen el nombre del diario al que hizo referencia Correa, el que, por supuesto, era El Universo) a lo que La Rue responde que no ha oído al Presidente Correa. Vuelven R&R, ahora con el uso de fondos públicos para hacer propaganda y de nuevo La Rue dice que no comenta el caso ecuatoriano. Supongo que para matizar un poco, la siguiente pregunta permite un desarrollo teórico: es sobre la publicidad oficial, La Rue en dos respuestas desarrolla el argumento de que si “hay una disminución sustancial a un medio de comunicación por razones políticas, esa es una forma de censura”. Al parecer, aquí no hay mucho por donde agarrarse, y R&R pasan a la siguiente pregunta, que es sobre la tensión entre un Gobierno y un medio de comunicación crítico y la siguiente es acerca de las consecuencias de ese enfrentamiento. La Rue dice cosas obvias con formas políticamente correctas, pero dice algo interesante, el que “criticar a un medio es absolutamente válido, ninguno tiene la propiedad absoluta de la verdad”. Vuelven R&R sobre la situación ecuatoriana y preguntan por el informe de la SIP sobre Ecuador y La Rue afirma que lo escuchó, y le preguntan entonces que qué idea tiene al respecto y La Rue responde que le falta la versión oficial. La última pregunta cierra el tono de todo este interrogatorio, que a estas alturas es difícil no admitir que iba en busca un culpable (para el titular, no se olviden que eso sí es importante): “¿en qué debe consistir la crítica, si desde el poder se deslegitima al periodismo y se descalifica a los periodistas?”. La Rue les responde, ¡ustedes también!: “Lo mismo pasa con los políticos, se deslegitima a los políticos” (aquí habría que preguntarse con qué intereses se lo suele hacer). Y de inmediato acota, “Uno debe ser lo más profesional, lo más técnico y lo menos subjetivo posible”. Atributos éstos (quisiera pensar que éste es el entrelíneas de La Rue, lo que nos hablaría de su sutil inteligencia) de los que no participaron R&R en el desarrollo de esta “entrevista”.
Por cierto, un antecedente necesario: La Rue había advertido que no venía en visita oficial y que no pensaba comentar ningún tema en relación con la situación del país en materia de libertad de expresión. A pesar de ello, R&R se empecinaron con entusiasmo pueril y digno de una mucha mejor causa de hacer exactamente todo lo contrario.
2) La conclusión
La conclusión es evidente: la entrevista es sumamente tendenciosa. La Rue les lanzó muchas líneas interesantes a sus entrevistadores, pero a ellos nunca les interesó aproximarse a la complejidad del personaje sino cumplir una misión, buscar un titular y complacer a sus patrones. De verdad, es vergonzoso el pretender utilizar a un personaje para “probar un argumento” que les interesa a sus patrones y no preocuparse de explorar lo que el personaje puede decirnos. La libertad de expresión merece mucho más que esa tendenciosa pobreza. Y conste que no sólo eran las líneas que en el curso de la entrevista lanzó La Rue, sino que una simple visita al profeta Google (como lo prueba la noticia que publicó Telecinco de España) daba como resultado que a La Rue podría preguntársele sobre los segmentos diferenciados del espectro radiotelevisivo, el acceso a la comunicación como un motor para el desarrollo, la comunicación como un derecho económico. Pero no. Ya fue dicho, mejor es callar: conviene.
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Etiquetas: Derecho, Diario El Universo, Entrevista, Frank La Rue, Libertad de Expresión
Zavala & La Rue (sobre la libertad de prensa)

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